Domingo, 10 de abril de 2011

Por: Freddy Y?pez????????????? http://www.aporrea.org/internacionales/a121192.html
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La incineraci?n o cremaci?n de libros es una tarea reaccionaria y repugnable tan vieja como las plumas de aves para escribir. Creo, no lo s? bien, un medio de televisi?n venezolano que no es de propiedad privada, ha dedicado importante espacio de tiempo para que un especialista explique o exponga sus conocimientos sobre la materia a la audiencia. Cremar o incinerar libros ha sido una pr?ctica de una concepci?n muy oscura de la antihistoria. Al camarada Galileo, la Inquisici?n, le hizo abjurar de sus conocimientos cient?ficos y de la ?herej?a cop?rnica? en beneficio de la teolog?a, pero, sin embargo, ni.los obispos de la Iglesia ni el Ser Supremo lograron que la Tierra dejara de girar alrededor del Sol. Calvino, en nombre de Dios, quem? al cient?fico Servet, pero aun as? no pudo evitar que la sangre circulara por los pulmones como contribuci?n importante al campo de la fisiolog?a durante el siglo XVI.
?Muchos cient?ficos fueron perseguidos y aun en este tiempo de dominio de la globalizaci?n capitalista salvaje son acosados por sus estudios y aportes al campo de las ciencias y de la tecnolog?a. No se conoce con exactitud cu?ntos textos cient?ficos o tecnol?gicos permanecen en secretos, porque de llevarlos ampliamente a la pr?ctica social ser?an fuerzas productivas beneficiadoras del desarrollo econ?micosocial, pero eso chocar?a abiertamente contra el esp?ritu de explotaci?n clasista en el mundo, lo que no le conviene al imperialismo que contin?a sustent?ndose en la supremac?a de la ley del desarrollo desigual en perjuicio de la ley del desarrollo combinado.

Las guerras no s?lo son crueles por las muertes y destrucciones que generan sino, igualmente, a veces fomentan brutalidades donde el bochorno se enmascara de un supuesto odio de clase que n0o va m?s all? del esp?ritu individual o de grupo para acometer actos que son incompatibles con el conocimiento. La invasi?n de Estados Unidos y sus aliados a Irak ha costado la p?rdida de siglos de luces, de conocimientos, porque fueron tan b?rbaros los soldados y mandos impostores que cremaron casi todo el legado (por lo menos escrito y expresado en otras artes) de todas las manifestaciones culturales del pasado que contribuyeron a forjar futuro en el mundo ?rabe y m?s all? de sus fronteras. La quema de los libros de Rousseau (en tiempo del colonialismo espa?ol en Latinoam?rica) se qued? insignificante ante tanta monstruosidad cometida por el imperialismo capitalista en Irak en la primera d?cada del siglo XXI.

?Famoso fue el juico a los comunistas en Colonia en tiempo de dominio del capitalismo. El ?Manifiesto Comunista? hab?a salido a la luz p?blica en 1848, llamado el a?o loco por las grandes convulsiones revolucionarias producidas en Europa y que, lamentablemente por factores hist?ricos reales que no dependen de las voluntades del proletariado, no cristalizaron a favor de la revoluci?n socialista. El proletariado algo hab?a aprendido. Reci?n comenzaba a tener ideolog?a propia. Los comunistas se hab?an convertido, para el capitalismo, en duendes que martillaban d?a y noche la cabeza de los amos del capital, de los expropiadores de la riqueza ajena, de los explotadores del proletariado, de los opresores de la mayor?a de la sociedad. Los nombres de Marx y Engels empezaban a penetrar ?como fuego de Diablo- los o?dos de la burgues?a y ?como voz de esperanza redentora- en la conciencia del proletariado europeo. Toda la filosof?a de viejo y nuevo tiempo sentir?a el resplandor y los aletazos de una dial?ctica puesta a caminar con los pies hacia abajo y la cabeza hacia arriba. El incremento de las contradicciones de clases daba bofetadas a aquellos ide?logos que hab?an comenzado a so?ar con la perpetuidad del capitalismo. Los proletarios, y de eso la burgues?a no se hab?a dado de cuenta todav?a, no tienen fronteras ni nada que perder, salvo las cadenas que los oprime y, en cambio, tienen todo un mundo que ganar con su revoluci?n porque nacen pre?ado de ese ideal redentor.

?Una teor?a que prende en la conciencia de las masas, se hace pr?ctica social?, hab?a dicho Marx y, seguramente, era la pesadilla que no dejaba dormir a la burgues?a que de tanto tiempo invertir en contar su riqueza, se asust? de perderla un d?a para que fuera a caer en manos de los productores verdaderos de la misma. ?Los comunistas le est?n echando demasiado le?a al fuego?, seguramente, era el Diablo en persona visto por los ojos de la burgues?a, y ?sta, atea en cosas de capital y mercanc?a invoca a su Dios-dinero para que le haga sus milagros con el uso de las armas de la muerte. De all? naci?, creo y sin haberlo le?do y sin que nadie me lo diga, la imperiosa necesidad de hacerle un juicio a los comunistas que se conoce en la historia como ?El proceso de Colonia?, que se realiz? entre el 4 de octubre y el 12 de noviembre de 1852 contra once militantes de la Liga de los Comunistas, acusados de alta traici?n sin m?s indicios o pruebas que unos falsos documentos y testimonios. ?Para qu? necesitan los fiscales y jueces de los tribunales, muro jur?dico de defensa de los intereses del capitalismo, pruebas para juzgar y condenar comunistas que piensan y luchan por el socialismo? Siete fueron condenados a pagar c?rcel de 3 a 6 a?os. La literatura comunista se hab?a convertido en un fantasma peligroso que conspiraba o se insurreccionaba o se convulsionaba contra la cre?da eternidad del capitalismo y sus sagrados fetiches.

El tribunal inquisitorial estaba integrado -?ojo con esto!- por seis miembros de la nobleza prusiana, cuatro magnates de la econom?a prusiana y dos funcionarios de la administraci?n prusiana. ?Imparcialidad!, a la vista. Ese tribunal s?lo ten?a en mente su mecanismo de venganza jur?dica contra el enemigo que quer?a despojarlo de lo que le era m?s sagrado: la propiedad, la familia, la religi?n, el orden, el gobierno y la ley. No hab?a pruebas para juzgar y condenar, pero juzgaron y condenaron a los comunistas. Pero para que no se viera el juicio o proceso de Colonia como la expresi?n m?s burda del derecho burgu?s, se conden? a siete y cuatro fueron absueltos.

?Cu?les fueron las pruebas? Engels lo dice: ?Ni un solo nombre bautismal correspond?a a la realidad, ni un apellido estaba correctamente escrito y ni una palabra de las atribuidas a una u otra persona ten?a visos de haber sido pronunciadas por ella??. Para el gobierno, en la Prusia de antes como en la Alemania despu?s, ferviente creyente y predicador de que una mentira varias veces repetidas se convierte en una verdad evang?lica, lo importante era ejemplarizar con el terror a los comunistas. El Tribunal tomaba como verdad procesal y hasta verdadera todo embuste de los testigos o documentos falsos. Por ejemplo: atribu?an discursos en un determinado lugar y a la misma hora a unos camaradas que estaban lej?simos del escenario se?alado cuando se sabe que la burgues?a no cree en la invisibilidad de los fen?menos sociales; un obrero pr?cticamente analfabeto fue acusado de ser, nada m?s y nada menos, el secretario de actas de las reuniones de los ?conspiradores? comunistas; y otras sandeces que para el car?cter de bazofia del derecho burgu?s son suficientes para condenar a un comunista. Todo hab?a sucedido, seg?n el gobierno prusiano, en Londres, desde donde se quer?a a distancia derrocar al prusianismo bonapartista. Fueron tan burdas las maniobras, tan absurdas las mentiras que el mismo tribunal prusiano y los mismos testigos se vieron en la obligaci?n de confesar que todo era falso, pero lo que es falso en un tribunal honesto en el de una Inquisici?n, resulta una prueba irrefutable para la condenaci?n del acusado. Si lo pela el chingo debe agarrarlo el sin nariz. Incluso, hubo hasta falsificaci?n de la letra de Marx, pero desenmascarada la ignominia flu?an o flotaban de ese mar negrusco nuevos y falsos testimonios para que se condenara a los comunistas en Colonia. Cualquier equilibrado y buen argumento en defensa de los acusados era tenido como una ?prueba? del complot contra el gobierno prusiano. Contra la literatura comunista se unieron los sabios filisteos, los sectarios sueltos, acusando a los comunistas despectivamente de cabezas locas y exaltadas contra el orden capitalista establecido.

Lo que desconocen, muchas veces, los jueces burgueses es que el destino les hace una mala jugada. El doctor Hermann Becker, juzgado en Colonia luego fue alcalde de la misma, el doctor J. J. Klein, despu?s fue concejal de Colonia. Lo ins?lito de los jueces burgueses es que juzgaron al gran poeta Ferdinand Freiligrath, porque sus poes?as eran una terrible arma de combate ideol?gico contra las penurias y atrocidades del capitalismo.

?Ojo!, en este tiempo en que las crisis del capitalismo lo conducen al atolladero sin salida y le auguran su sepultura, ponerse a cremar o incinerar libros, para repetir la historia del libro negro de Colonia, es como colocar la parte m?s filosa de la espada en el cuello de los inquisidores.

Bueno, lo cierto es que los opositores al gobierno de Gadhafi, en su ira contra ?ste, han llegado a la felon?a de cremar o incinerar el libro Verde, porque ?ste recoge el pensamiento del l?der libio. Sin embargo, esos mismos ?rabes isl?micos amenazan con terrorismo y poner a Estados Unidos patas arriba si les creman o incineran el Cor?n. La religi?n es una ideolog?a como el libro Verde representa una ideolog?a. Cremar o incinerar esos textos no es una forma pol?tica ni religiosa racional de combatir ni una ni otra ideolog?a.

Imagin?monos, por un instante, a revolucionarios encendidos o exaltados, producto de la enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, cremar o incinerar los textos de Hegel, alegando que su filosof?a es idealista y nunca pas? de cierta objetividad en el estudio de las leyes que rigen el mundo. Imagin?monos a los mismos camaradas cremar o incinerar los textos econ?micos de Adam Smith y de David Ricardo, argumentando que s?lo ense?an nociones de la econom?a que sirve de apoyo a los burgueses para explotar al proletariado. Imagin?monos a unos comunistas desesperados cremando o incinerando los textos de Fourier, Sait-Simon y Roberto Owen, invocando que no llegaron a entender correctamente la esencia del socialismo cient?fico. Seria una monstruosidad de intelectualoides repugnables y reprochables. ?Qu? ser?a el marxismo si esa falacia hubiese sucedido?

Al Diablo, que se sepa, jam?s se le ha ocurrido cremar o incinerar en el Infierno las Sagradas Escrituras, porque siempre ha alegado que interpret?ndolas correctamente conoce mejor a Dios y le resulta la mejor t?ctica de combatirlo. Como el Diablo nunca ha escrito nada y su texto de cabecera es la Divina Comedia de Dante, a Dios tampoco se le ha ocurrido cremar o incinerar la obra que puso muy en alto a la poes?a italiana ny que, en cierta manera, desenmascara la felon?a del Diablo.

Si alg?n r?gimen pol?tico? es tan perverso y tan atroz es el nazismo, y ?ste tiene, necesariamente, una ideolog?a que lo sustenta. El camarada psicoanalista Wilhelm Reich, vali?ndose de las exposiciones te?ricas de Hitler, lleg? a la conclusi?n que ?ste no s?lo padec?a de un serio trastorno mental, sino que la alternativa nazista que le ofrec?a a la sociedad alemana y al mundo era un grave peligro indispensable combatir y derrotar antes que triunfara. Ni siquiera los comunistas alemanes le pararon bola y todo el mundo sabe lo que sucedi? despu?s de la victoria de Hitler como Canciller del Tercer Reich. Sin embargo, jam?s sali? de la boca de Wilhelm Reich alguna recomendaci?n de que cremaran o incineraran el libro ?Mi Lucha? de Hitler. ?C?mo se podr?a conocer una teor?a y con cu?l m?todo combatirla eficazmente si se creman o se incineran los textos que la contienen?

Pinochet, orden? cremar las poes?as de Neruda, pero jam?s pudo evitar que se hicieran mucho m?s populares que antes. Medio planeta se interes? en la poes?a del camarada Neruda, aunque ya f?sicamente hab?a sido v?ctima de la persecuci?n del bonapartismo encabezado por Pinochet y su selecta pl?yade de generales mentalmente desequilibrados.

?Ha vuelto la moda: cremar el libro Verde de Gadhafi! Isl?micos radicales han perseguido, bajo amenaza de muerte, a escritores y caricaturistas considerados como herejes por escribir y dibujar a Mahoma desde un punto de vista que los primeros no comparten. Sin embargo, ?cosa curiosa!, le echan fuego parejo al libro Verde de un ?rabe e isl?mico como Gadhafi. A esos isl?micos les gusta hacer lo que no les gusta le hagan a ellos. ?Qu? significado tendr?a para los isl?micos quemar los textos del sionismo? ?Qu? conocer?an de ese ideal pol?tico-econ?mico que se est? apoderando de la mente de los m?s grandes ricos de este planeta? ?Qui?n los estimula para cometer tal tropel?a contra la literatura? Nietzsche, fue un radical reaccionario, pero no ha dejado de ser un valor para la literatura por el contenido de sus obras. Si un marxista propusiera la quema de sus libros ser?a, en la pr?ctica, un radical anticomunista y en la conciencia, un nazista.

?Qu? es lo malo que contiene el libro Verde que grupos isl?micos libios lo hayan quemado?

No comparto ninguna visi?n religiosa ni sobre el mundo ni sobre el ser humano, aunque respeto las existentes. Quienes hayan tenido oportunidad de leer el libro Verde de Gadhafi encontrar?n cosas muy interesantes de gran vigencia pol?tica mientras exista lucha de clases; y otras, para no hablar de varias, muy ut?picas por su dosis de concepci?n an?rquica de la vida.

En el libro Verde Gadhafi expresa que ninguna representaci?n debe sustituir al pueblo; que la Asamblea Parlamentaria debe ser el gobierno en ausencia del pueblo; que Las asamblea parlamentarias son falsificaciones de la democracia; que el pueblo no puede ser sustituido por nadie; que la representaci?n es una impostura; que el sistema de partido hace abortar la democracia; quien tome partido comete una traici?n; que el partido representa s?lo a una fracci?n del pueblo, mientras que la sociedad popular es indivisible; que el partido gobierna en representaci?n del pueblo pero lo correcto es no sustituir al pueblo; que no existe democracia sin congresos populares; que deben existir Comit?s en todas partes; la democracia es el control del pueblo por el pueblo; que quien produce consume; que deben haber socios y no asalariados; que en la necesidad radica la libertad; que la vivienda es para quien la habita; que el hogar debe ser servido por sus due?os.

Ciertamente, en esos elementos se aprecian varias contradicciones, porque si es una traici?n el ser militante de un partido, el marxismo no valdr?a un comino para los revolucionarios o comunistas, ya que ?stos consideran al partido pol?tico de vanguardia clasista un factor fundamental en la lucha de clases y la experiencia hist?rica lo ha demostrado de esa manera. Seguramente la representaci?n es una impostura, pero sin ella no es posible concebir un Estado que sea capaz de adelantar las pol?ticas para hacer real una determinada concepci?n de mundo y del ser humano. Se aprecia una dosis de anarqu?a en ese ideal de Gadhafi, pero, sin embargo, otros elementos son de mucho inter?s su estudio en funci?n de valorar si son aplicables o no a las condiciones de pa?ses subdesarrollados en transici?n del capitalismo al socialismo.

Pero en el libro Verde hay elementos de pensamiento que valen la pena destacar y tomar en consideraci?n, por lo menos, por casi todos los Estados del planeta. El libro Verde contiene una defensa muy racional de la mujer y del ni?o que el capitalismo salvaje no comparte.

De la primera dice lo siguiente: ?? no es que la mujer trabaje o deje de trabar, pues esto ser?a un planteamiento material despreciable, el trabajo debe ser proporcionado por la sociedad a todos sus miembros capacitados y necesitados, sean hombres o mujeres. Pero para que cada uno trabaje en aquello que mas adecuado resulte, sin verse obligado a realizar bajo coacci?n aquello que no le resulte adecuado?. En verdad, eso es una utop?a para el capitalismo, pero es el sentido revolucionario y humano de la lucha por la liberaci?n de la mujer ante las ataduras que el modo de producci?n capitalista y el hombre mismo le han impuesto en dos sentidos de explotaci?n: en el trabajo productivo y en el hogar.

Y sobre el segundo y m?s de la primera nos dice: ?Que los ni?os se vean obligados a atravesar circunstancias de trabajo correspondiente a adultos, es una injusticia y una dictadura. Que la mujer se vea obligada a atravesar circunstancias de trabajo correspondiente a los hombres, es tambi?n una injusticia y una dictadura?. ?Acaso eso es mentira? ?Es o no una denuncia contundente contra un capitalismo salvaje que quiere perpetuar su b?rbaro r?gimen de explotaci?n al hombre en la misma proporci?n que lo hace sobre la mujer y el ni?o? ?No es eso, realmente, una injusticia y una dictadura de clase sustentando un sistema de esclavitud social?

Y el libro Verde hace otra denuncia digna de tomar en cuenta: ?Todas las sociedades consideran a la mujer ahora como un bien de consumo, sin mas, en Oriente se le considera como objeto de placer, apto para la compra y la venta, y en Occidente no se la considera como mujer?. Supongamos que el libro Verde se equivoca al pluralizar, porque incluye a todos los seres humanos (los anticapitalistas y capitalistas, los socialistas y antisocialistas, los comunistas y los anticomunistas, a los que luchan por la liberaci?n de la mujer y a los que comparten las pol?ticas de oprimirla y explotarla) pero, en todo caso: ?no existe una gran dosis de verdad en lo dicho por Gadhafi? Incluso, ?ste, independiente de lo que ahora se le acusa como represivo o no s? de qu? cosas m?s, ha luchado durante a?os para hacer valer muchos derechos de la mujer en Libia y siempre ha tropezado con obst?culos establecidos por el hombre, porque en esa naci?n se consultan las pol?ticas del Estado con las organizaciones populares y son ?stas, en muchos casos, las que imponen el comportamiento social en una naci?n donde persisten a?n las tribus y las etnias.

Por supuesto, para finalizar, ninguna revoluci?n proletaria debe asumir como doctrina, para su lucha de clases y su programa de transformaci?n econ?micosocial, el libro Verde de Gadhafi para sustituir al marxismo, pero en nada se justificar?a que proclame la cremaci?n o incineraci?n de ese interesante libro que recoge una forma de pensamiento mucho m?s avanzados que los textos cl?sicos del capitalismo imperialista pragm?tico y, por lo dem?s, una ant?tesis al libro racista de Hitler, fundamento ideol?gico del nazismo: ?Mi Lucha?.

Bueno, cada cabeza es un mundo, pero demasiado peque?o ante las grandes realidades que hacen marchar la el g?nero humano o la historia aunque pocos o muchos se propongan cremar o incinerar libros, novelas, cuentos, poes?as canciones, obras de arte, textos cient?ficos y hasta al ser humano mismo. Quienes recurren al m?todo de quemar un libro para combatir una posici?n pol?tica determinada, sea individual o colectiva, lo que hacen es demostrar un odio irascible, incompatible con las fuentes del conocimiento y con los mismos derecho y deber del ser humano de poseer acceso al conocimiento.

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Tags: libro verde, Gadafi, Galileo, herejía, desarrollo, imperialismo

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