Jueves, 14 de abril de 2011
Gran revuelo ha causado la ?sorpresiva? visita de Porfirio Lobo Sosa a Cartagena de Indias , el pasado 9 de septiembre, provocando una serie de conjeturas y opiniones sustentadas, la mayor parte de las veces, en criterios subjetivos, carentes de an?lisis m?s all? de la coyuntural visita a la cumbre de presidentes de Colombia y Venezuela del mismo Lobo Sosa. Es entonces importante, nuevamente ver de cerca algunos hechos que nos aporten un poco m?s de lucidez para interpretar el contexto de esta realidad.

Primero debemos tener presente que este movimiento diplom?tico no es posible sin el consentimiento expreso de Washington; a pesar de su relativa independencia, el gobierno colombiano no puede hacer un movimiento de car?cter estrat?gico para la regi?n sin haber consultado con el Pent?gono y el Departamento de Estado, principales promotores y pilares del Plan Colombia. Por otro lado, el r?gimen hondure?o, impuesto como parte del ?blanqueamiento? del Golpe de Estado Militar, se ha convertido, despu?s de casi dos a?os, en una pesada carga pol?tica y econ?mica para los intereses norteamericanos en la regi?n, y es directamente dependiente de los designios emanados en el Departamento de Estado y la CIA misma.

Un segundo punto que se mantiene constante, es la situaci?n pol?tica nicarag?ense, que, seg?n sondeos de opini?n, es bastante adversa para los aliados naturales del imperio en ese pa?s. La misi?n de desestabilizar la Nicaragua pre electoral, necesita de una soluci?n, aunque sea parcial, a la crisis hondure?a, que parece profundizarse a medida que el pueblo se organiza, y entra en capacidad de causar impactos de consideraci?n a la maltrecha econom?a del pa?s. En cualquier caso, los movimientos v?a Colombia, no est?n dirigidos a la distenci?n, sino para generar opciones de reagrupamiento de las fuerzas de inteligencia y log?stica que ahora se empe?an en ?resolver? la situaci?n en Honduras.

El tercer problema es la situaci?n calamitosa de la econom?a de Honduras, la que no da muestras de recuperaci?n, y los acontecimientos locales e internacionales parecen predecir la imposibilidad de auto sostenibilidad de la econom?a local en 2011. Seg?n las previsiones presupuestarias para 2011, la mayor parte del ingreso a las arcas del estado deb?a provenir de la recolecci?n de impuestos. Sin embargo, un 70% de la colecci?n impositiva se debe al impuesto sobre ventas, y los impuestos a los derivados del petr?leo; es decir la suerte financiera del Estado depende en gran medida del consumo de la ciudadan?a, en una sociedad normalmente en recesi?n.

Ante este escenario, se puede prever un d?ficit estrepitoso a final del a?o fiscal, si no se adoptan medidas serias de emergencia en las siguientes semanas. Impregnados de pragmatismo, los norteamericanos entienden que ellos no est?n en capacidad de sostener la fachada de este r?gimen, y entonces buscan una soluci?n en Petrocaribe , que generar?a fondos suficientes para resolver el problema, dadas las caracter?sticas de esta iniciativa. Hay un escollo a salvar, este se encuentra en la determinaci?n de los pa?ses sudamericanos por evitar la impunidad total del Golpe de Estado militar, patrocinado por los mismo Estados Unidos.
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Concluimos en esta primera parte que la estrategia norteamericana es solventar un par de problemas estrat?gicos que arrastra desde hace un par de a?os, y cuyo costo econ?mico est? fuera de su propia capacidad. Es poco probable que la acci?n tomada busque realmente solucionar el ?asunto? hondure?o, pero definitivamente muestra un cambio estrat?gico en el enfoque sobre la situaci?n en Latinoam?rica.

Evidentemente, el giro no es sorpresivo; la situaci?n se ve?a venir desde hace algunos meses, durante los cuales la relaci?n Santos ? Lobo se ha intensificado, en varios aspectos, especialmente el de seguridad nacional, en el que Colombia ha creado una especie de escuela del terror para los aparatos represivos del Estado hondure?o, incluyendo grupos paramilitares entrenados por colombianos. La cuesti?n de estos proyectos represivos constituye un problema de gran envergadura, y deben estar sobre cualquier mesa de di?logo o negociaci?n que se instale alrededor de la grave crisis que afecta el pa?s.

La inclusi?n del presidente Hugo Ch?vez no es tampoco fortuita; su participaci?n es esencial para obtener el ox?geno que el r?gimen hondure?o necesita. Por su lado, el gobierno bolivariano ha mantenido una posici?n firme, que se mantiene m?s all? de las conversaciones del fin de semana, en cuanto al reconocimiento del r?gimen hondure?o. Vemos que la situaci?n requiere de gran habilidad pol?tica y diplom?tica, dos cualidades probadas del gobierno del presidente Ch?vez en el pasado. Se presenta una oportunidad dentro del marco de la rigidez golpista hondure?a, para discutir abiertamente temas de gran trascendencia para la estabilidad de Am?rica Latina y de Honduras.
As? mismo, en una acci?n racional, entendiendo la dimensi?n de la coyuntura Ch?vez, se comunica telef?nicamente, como el mismo aclar?, al interlocutor que conoce la realidad hondure?a; el presidente Manuel Zelaya Rosales, como contraparte activa del tema hondure?o del golpe de Estado, tomando en consideraci?n el hecho de que ninguno de los presidentes puede darse el lujo de rehuir a un potencial arreglo del problema ocasionado por la pol?tica imperial contra el ALBA y la integraci?n latinoamericana.

Es irresponsable afirmar que tanto Ch?vez como Zelaya entran a un juego en el que entregaran la lucha de latino am?rica y del pueblo hondure?o, cuando est? de por medio su propio prestigio, y con Ch?vez buscando la reelecci?n. Existe clara consciencia de la repercusiones que conlleva tomar decisiones equivocadas, y se tiene presente que se en el pasado se ignor? la dimensi?n continental del golpe de Estado en Honduras, y su terrible impacto, lo que no fue posible entender sino hasta que Estados Unidos decidi? apoyar al tirano e imponer elecciones. La violaci?n a los derechos humanos, as? como la brutal represi?n, que hoy d?a ya se reporta en varios puntos del pa?s son hechos concretos y mientras se mantengan los niveles de confrontaci?n del Gobierno de Lobo contra la poblaci?n civil desarmada, cualquier acuerdo es m?s bien una ilusi?n. Lo saben tambi?n Santos y Lobo Sosa.

Porfirio Lobo Sosa, por otro lado, juega con la carta de la Corte Suprema de Justicia golpista, que puede aferrarse a la persecuci?n pol?tico judicial que ahora mantiene contra el presidente Zelaya y otras personas, mientras Lobo suplica su reintegro a la OEA, esperando la indulgencia de una comunidad latinoamericana a quien esconde la persecuci?n contra sus opositores. A nadie enga?a Lobo con la invocaci?n de la falsa concepci?n de la independencia de poderes, ya que en la pr?ctica, el sabe que est? sujeto a lo que determinen el embajador de Estados Unidos, la asociaci?n de due?os de medios y otros influyentes empresarios y pol?ticos locales que ven en Zelaya un peligro potencial.

El mero hecho del encuentro entre el presidente Ch?vez y Lobo Sosa, ha servido ya para crear una especie de cortina de humo que tiende a cerrar el espacio a otros eventos que se desarrollan dentro de Honduras, a nivel medi?tico. La persecuci?n contra los maestros es reemplazada en los titulares por una absurda discusi?n sobre la actuaci?n de Lobo, o sobre las intenciones de los otros presidentes. Es muy probable que, si el proceso de dialogo emprendido en Cartagena de Indias no avanza a otro nivel, el tema siga siendo utilizado para manipular a la opini?n p?blica.

En s?ntesis, podemos apreciar a un gobierno estadounidense apremiado por sus propios errores de c?lculo, a un presidente Santos jugando sus propios intereses a un r?gimen hondure?o pol?tica y econ?micamente desmejorado, buscando soluciones ante dos presidentes que conocen de sobra la conducta y la diplomacia promovida por los gringos en esta parte del mundo. Tanto Ch?vez como Zelaya tienen la obligaci?n hist?rica de frenar esta iniciativa, si es que la misma va significar otro enga?o, pues, de otro modo, las contradicciones necesarias para desarrollar nuevas condiciones y coyunturas no se producir?an en el corto plazo, y se debe apreciar objetivamente que, por primera vez en dos a?os, ahora tenemos oportunidad de ense?arle a Estados Unidos que no pude seguir jugando ajedrez con nuestros pueblos.

Como observadores pasivos, necesitaremos hacer uso de mucha m?s investigaci?n, y recolecci?n de piezas valiosas de informaci?n para poder ver acertadamente como esta coyuntura, inspirada nuevamente por el gobierno norteamericano, se encamina hacia un nuevo fiasco o realmente es el camino que requiere Honduras. Siempre debemos tener en mente que en estos procesos existe pesos y contrapeso y que las acciones del pueblo inciden en el desarrollo dialectico de los acontecimientos.

Al final, estamos en asistiendo a un acontecimiento que no podemos desde?ar, y debemos estar pendientes de los informes que el mismo presidente Zelaya ha de emitir para informarnos: Mientras tanto, nuestra misi?n sigue siendo la de luchar, organizarnos, y seguir luchando.?

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: Lobo, Chávez, Zelaya, Honduras, represión, desarrollo

Publicado por blasapisguncuevas @ 16:15  | Centroam?rica
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