Lunes, 18 de abril de 2011

Ra?l Castro??? Cubadebate

Compa?eras y compa?eros:


Iniciamos esta tarde las sesiones del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba en una fecha trascendental de nuestra historia, el 50 aniversario de la proclamaci?n del car?cter socialista de la Revoluci?n por parte de su Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, el 16 de abril de 1961 al despedir a los ca?dos en los bombardeos a las bases a?reas el d?a anterior, como preludio de la invasi?n mercenaria por Playa Gir?n, organizada y financiada por el gobierno de Estados Unidos, que formaba parte de sus planes para destruir la Revoluci?n y restablecer, con el concierto de la Organizaci?n de Estados Americanos (OEA), el dominio sobre Cuba.
Fidel dec?a entonces al pueblo armado y enardecido: ?Eso es lo que no pueden perdonarnos [...] que hayamos hecho una Revoluci?n socialista en las propias narices de Estados Unidos [...] Compa?eros obreros y campesinos, esta es la Revoluci?n socialista y democr?tica de los humildes, con los humildes y para los humildes. Y por esta Revoluci?n de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida?. Fin de la cita.
La respuesta a ese llamado no se hizo esperar y en el enfrentamiento a la agresi?n varias horas despu?s, los combatientes del Ej?rcito Rebelde, polic?as y milicianos derramaron, por vez primera, su sangre en defensa del socialismo y alcanzaron la victoria antes de 72 horas, bajo la conducci?n del propio compa?ero Fidel.
La Revista Militar que presenciamos en la ma?ana de hoy, dedicada a las j?venes generaciones y particularmente la vibrante marcha del pueblo a continuaci?n, son una prueba elocuente de las fuerzas de que dispone la Revoluci?n para seguir el ejemplo de los heroicos combatientes de Playa Gir?n.
De la misma forma haremos en ocasi?n del D?a Internacional de los Trabajadores, el pr?ximo primero de mayo, a lo largo y ancho del pa?s, para patentizar la unidad de los cubanos en defensa de su independencia y soberan?a nacional, conceptos que la historia ha probado que s?lo es posible conquistar con el socialismo.
Este Congreso, como ?rgano supremo de la organizaci?n partidista, seg?n se establece en el art?culo 20 de sus Estatutos, que re?ne hoy a mil delegados en representaci?n de cerca de 800 mil militantes agrupados en m?s de 61 mil n?cleos, en la pr?ctica comenz? el 9 de noviembre del pasado a?o, cuando fue presentado el Proyecto de Lineamientos de la Pol?tica Econ?mica y Social del Partido y la Revoluci?n, cuesti?n que, como ya se ha indicado, constituye el tema principal del evento, en el cual est?n cifradas grandes expectativas del pueblo.
A partir de entonces se celebraron numerosos seminarios que sirvieron al prop?sito de esclarecer y profundizar en el contenido de los Lineamientos y de ese modo preparar adecuadamente a los cuadros y funcionarios, que a su vez encabezar?an el proceso de discusi?n con la militancia, las organizaciones de masas y la poblaci?n en general.
Durante tres meses, del primero de diciembre del 2010 al 28 de febrero del presente a?o, se desarroll? el debate, en el cual participaron 8 millones 913 mil 838 personas en m?s de 163 mil reuniones efectuadas en el seno de las diferentes organizaciones, registr?ndose una cifra superior a tres millones de intervenciones. Cabe aclarar que en el conjunto de participantes se incluyen, sin haberse definido con exactitud, decenas de miles de militantes del Partido y la UJC, que asistieron tanto a las reuniones de sus n?cleos o comit?s de base como a las celebradas en los centros de trabajo o estudio y adem?s en las comunidades donde residen. Es tambi?n el caso de quienes no militan y participaron en sus colectivos de trabajo y posteriormente en los respectivos barrios.
La propia Asamblea Nacional del Poder Popular dedic? casi dos jornadas completas en su ?ltima sesi?n ordinaria, el pasado diciembre, a analizar entre los diputados el proyecto de Lineamientos.
Este proceso puso de manifiesto la capacidad del Partido para conducir un di?logo serio y transparente con la poblaci?n sobre cualquier asunto, por sensible que ?ste fuera, m?xime cuando se trata de ir forjando un consenso nacional acerca de los rasgos que deber?n caracterizar al Modelo Econ?mico y Social del pa?s.
Al propio tiempo, los resultados del debate, por los datos recopilados, constituyen un formidable instrumento de trabajo, para la direcci?n del Gobierno y el Partido a todos los niveles, as? como una suerte de refer?ndum popular respecto a la profundidad, alcance y ritmo de los cambios que debemos introducir.
En un verdadero y amplio ejercicio democr?tico, el pueblo manifest? libremente sus opiniones, esclareci? dudas, propuso modificaciones, expres? sus insatisfacciones y discrepancias y tambi?n sugiri? abordar la soluci?n de otros problemas no contenidos en el documento.
Una vez m?s se pusieron a prueba la confianza y unidad mayoritaria de los cubanos en torno al Partido y la Revoluci?n, unidad que no niega diferencias de opiniones, sino que se fortalece y consolida con ellas. Todos los planteamientos, sin exclusi?n alguna, fueron incorporados al an?lisis, lo que permiti? enriquecer el proyecto que se somete a la consideraci?n de los delegados al Congreso.
No ser?a infundado expresar que, en su esencia, el Congreso ya se celebr? en medio de ese magn?fico debate con la poblaci?n. A los delegados nos quedar?a en estas sesiones realizar la discusi?n final del proyecto y la elecci?n de los ?rganos superiores de direcci?n partidista.
La Comisi?n de Pol?tica Econ?mica del VI Congreso del Partido, encargada primero de la elaboraci?n del proyecto de Lineamientos, fue responsabilizada despu?s con la organizaci?n del proceso de su debate y trabaj? en las cinco direcciones principales siguientes:
1. La reformulaci?n de los Lineamientos teniendo en cuenta las opiniones recogidas.
2. Organizaci?n, orientaci?n y control de su instrumentaci?n.
3. La preparaci?n minuciosa de los cuadros y otros participantes para la implementaci?n de algunas de las medidas ya en ejecuci?n en estos momentos.
4. Supervisi?n sistem?tica a los organismos y entidades encargados de poner en pr?ctica las decisiones derivadas de los Lineamientos y evaluaci?n de sus resultados.
5. Conducci?n de la divulgaci?n a la poblaci?n.
En cumplimiento de lo anterior, se reformul? el proyecto de Lineamientos, el cual fue sometido a an?lisis, los d?as 19 y 20 de marzo, en sendas sesiones del Bur? Pol?tico y el Comit? Ejecutivo del Consejo de Ministros, con la participaci?n del Secretariado del Comit? Central del Partido, los cuadros centro de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y dem?s organizaciones de masas y de la Uni?n de J?venes Comunistas (UJC), resultando aprobado en esa instancia, tambi?n en calidad de proyecto, que se distribuy? a ustedes para su examen durante tres d?as en el seno de cada una de las delegaciones provinciales al Congreso, con la intervenci?n activa de los invitados y que ser? debatido en las cinco comisiones de este evento partidista para su aprobaci?n.
A continuaci?n brindar? algunos datos para ilustrar al pueblo sobre los resultados de la discusi?n de los Lineamientos, aunque posteriormente se publicar? una informaci?n detallada.
El documento original conten?a 291 lineamientos, de los cuales 16 fueron integrados en otros, 94 mantuvieron su redacci?n, en 181 se modific? su contenido y se incorporaron 36 nuevos, resultando un total de 311 en el actual proyecto.
Estos n?meros, en simple aritm?tica, constatan la calidad de la consulta, donde en mayor o menor medida, algo m?s de dos tercios de los lineamientos, exactamente el 68%, fueron reformulados.
Este proceso se rigi? por el principio de no hacer depender la validez de una propuesta de la cantidad de opiniones vertidas. Muestra de ello es que varios de los lineamientos fueron modificados o suprimidos, partiendo del planteamiento de una sola persona o un n?mero reducido de ellas.
Asimismo, es necesario explicar que algunos pronunciamientos no se ven reflejados en esta etapa, ya sea porque se requiere profundizar en la tem?tica, al no disponerse de las condiciones requeridas o en otros casos, por entrar en abierta contradicci?n con la esencia del socialismo, como por ejemplo, 45 proposiciones que abogaron por permitir la concentraci?n de la propiedad.
Quiero con esto exponer que, aunque como tendencia existi? en general comprensi?n y apoyo al contenido de los lineamientos, no hubo unanimidad ni mucho menos y eso era precisamente lo que necesit?bamos, si de verdad pretend?amos una consulta democr?tica y seria con el pueblo.
Por lo anterior, podemos calificar con total seguridad a los lineamientos como la expresi?n de la voluntad del pueblo contenida en la pol?tica del Partido, el Gobierno y el Estado, de actualizar el Modelo Econ?mico y Social con el objetivo de garantizar la continuidad e irreversibilidad del socialismo, as? como el desarrollo econ?mico del pa?s y la elevaci?n del nivel de vida, conjugados con la necesaria formaci?n de valores ?ticos y pol?ticos de nuestros ciudadanos.
Como era de esperar, en la discusi?n de los Lineamientos, la mayor cantidad de proposiciones se concentr? en el cap?tulo SEXTO ?Pol?tica Social? y el cap?tulo SEGUNDO ?Pol?ticas macroecon?micas?, sumando ambos el 50.9% del total. Les siguieron, en orden descendente, los cap?tulos ONCENO ?Pol?ticas para las Construcciones, Viviendas y Recursos Hidr?ulicos?, el D?CIMO ?Pol?tica para el Transporte? y el cap?tulo PRIMERO ?Modelo de Gesti?n Econ?mica?. En estos cinco cap?tulos, del total de 12, se agrupa el 75% de las opiniones.
Por otra parte, en 33 lineamientos, el 11% del total, se aglutin? el 67% de las propuestas, siendo los lineamientos: 162, que trata la eliminaci?n de la libreta de abastecimientos, el 61 y 62 sobre la pol?tica de precios, el 262 acerca de la transportaci?n de pasajeros, el 133 referente a la educaci?n, el 54 relativo a la unificaci?n monetaria y el 143 asociado a la calidad de los servicios de salud, los que motivaron una mayor cantidad de proposiciones.
La libreta de abastecimientos y su eliminaci?n fue, sin dudas, el asunto que provoc? m?s intervenciones de los participantes en el debate y es l?gico que as? fuese; dos generaciones de cubanos han pasado su vida bajo este sistema de racionamiento que, a pesar de su nocivo car?cter igualitarista, brind? durante d?cadas a todos los ciudadanos el acceso a alimentos b?sicos a precios irrisorios, altamente subsidiados.
Este instrumento de distribuci?n, si bien fue introducido en los a?os 60 con una vocaci?n igualitaria en momentos de escasez, para proteger a nuestro pueblo de la especulaci?n y el acaparamiento con fines de lucro por parte de unos pocos, se ha venido convirtiendo, con el decursar de los a?os, en una carga insoportable para la econom?a y en un desest?mulo al trabajo, adem?s de generar ilegalidades diversas en la sociedad.
Como la libreta est? dise?ada para cubrir a los m?s de 11 millones de cubanos por igual, no faltan ejemplos absurdos como que el caf? normado se abastece hasta a los reci?n nacidos. Lo mismo pasaba con los cigarros hasta septiembre del 2010 que se surt?a sin distinguir a fumadores y no fumadores, propiciando el crecimiento de este da?ino h?bito en la poblaci?n.
En este sensible tema el abanico de opiniones es muy amplio, desde quienes sugieren suprimirla de inmediato hasta aquellos que se oponen enf?ticamente a su eliminaci?n y proponen normarlo todo, incluyendo los art?culos industriales. Otros opinan que para combatir el acaparamiento y garantizar el acceso de todos a los alimentos b?sicos, deber?a, en una primera etapa, mantenerse la cuota normada, aunque los precios dejen de subsidiarse. No pocos recomiendan privar de la libreta a los que no estudien o trabajen, o aconsejan que los ciudadanos con mayor ingreso voluntariamente prescindan de este sistema.
Ciertamente la canasta familiar normada, justificada en circunstancias hist?ricas concretas, al haberse mantenido durante tanto tiempo, contradice en su esencia el principio de la distribuci?n que debe caracterizar al socialismo, o sea, ?De cada cual seg?n su capacidad, a cada cual seg?n su trabajo? y esta situaci?n debe ser superada.
Al respecto, considero propicio recordar lo planteado por el compa?ero Fidel en el Informe Central al Primer Congreso del Partido el 17 de diciembre de 1975, cito: ?En la conducci?n de nuestra econom?a hemos adolecido indudablemente de errores de idealismo y en ocasiones hemos desconocido la realidad de que existen leyes econ?micas objetivas a las cuales debemos atenernos?.
El problema que enfrentamos no es de concepto, radica en c?mo, cu?ndo y con qu? gradualidad lo haremos. La supresi?n de la libreta no constituye un fin en s? mismo, ni puede verse como una decisi?n aislada, sino como una de las principales medidas que ser? imprescindible aplicar para erradicar las profundas distorsiones existentes en el funcionamiento de la econom?a y la sociedad en su conjunto.
A nadie en su sano juicio en la direcci?n de este pa?s se le puede ocurrir decretar de golpe la eliminaci?n de ese sistema, sin previamente crear las condiciones para ello, lo que se traduce en realizar otras transformaciones del Modelo Econ?mico en aras de incrementar la eficiencia y la productividad del trabajo, de modo que se puedan garantizar con estabilidad niveles de producci?n y oferta de los productos y servicios b?sicos a precios no subsidiados y a la vez accesibles a todos los ciudadanos.
Este asunto, l?gicamente, guarda estrecha relaci?n con los precios y la unificaci?n monetaria, los salarios y el fen?meno de la ?pir?mide invertida?, que como se aclar? en el Parlamento el pasado 18 de diciembre, se expresa en la no correspondencia de la retribuci?n salarial con la jerarqu?a e importancia de la labor desempe?ada, problem?ticas que se reflejaron en alta proporci?n en los planteamientos realizados.
En Cuba, bajo el socialismo, jam?s habr? espacio para las ?terapias de choque? en contra de los m?s necesitados y que son, tradicionalmente, los que apoyan a la Revoluci?n con mayor firmeza, a diferencia de los paquetes de medidas que se emplean con frecuencia por mandato del Fondo Monetario Internacional y otras organizaciones econ?micas internacionales en detrimento de los pueblos del Tercer Mundo e incluso, en los ?ltimos tiempos, en las naciones m?s desarrolladas, donde se reprimen con violencia las manifestaciones populares y estudiantiles.
La Revoluci?n no dejar? a ning?n cubano desamparado y el sistema de atenci?n social se est? reorganizando para asegurar el sostenimiento diferenciado y racional de aquellos que realmente lo requieran. En lugar de subsidiar masivamente productos, como hacemos ahora, se pasar? progresivamente al apoyo de personas sin otro sost?n.
Este principio conserva total vigencia en el reordenamiento de la fuerza laboral, ya en marcha, para reducir las plantillas infladas en el sector estatal, bajo estricta observancia de la idoneidad demostrada, proceso que continuar? adelante, sin prisas, pero sin pausa y su ritmo estar? determinado por nuestra capacidad de ir creando las condiciones requeridas para su total despliegue.
A ello deber? contribuir, entre otros factores, la ampliaci?n y flexibilizaci?n del trabajo en el sector no estatal. Esta forma de empleo, a la que se han acogido algo m?s de 200 mil cubanos de octubre del pasado a?o a la fecha, duplic?ndose la cantidad de trabajadores por cuenta propia, constituye una alternativa laboral amparada en la legislaci?n vigente y por tanto, debe contar con el apoyo, respaldo y protecci?n de las autoridades, a todos los niveles, al tiempo que se exija, con el rigor que demanda la ley, el estricto cumplimiento de sus obligaciones, incluyendo las tributarias.
El incremento del sector no estatal de la econom?a, lejos de significar una supuesta privatizaci?n de la propiedad social, como afirman algunos te?ricos, est? llamado a convertirse en un factor facilitador para la construcci?n del socialismo en Cuba, ya que permitir? al Estado concentrarse en la elevaci?n de la eficiencia de los medios fundamentales de producci?n, propiedad de todo el pueblo y desprenderse de la administraci?n de actividades no estrat?gicas para el pa?s.
Ello, por otra parte, favorecer? que el Estado contin?e asegurando a toda la poblaci?n por igual y de manera gratuita, los servicios de Salud y Educaci?n, protegerlos de forma adecuada mediante los sistemas de Seguridad y Asistencia Social, promover la cultura f?sica y el deporte en todas sus manifestaciones y defender la identidad y la conservaci?n del patrimonio cultural y la riqueza art?stica, cient?fica e hist?rica de la naci?n.
El Estado Socialista tendr? entonces mayores posibilidades de hacer realidad el pensamiento martiano que preside a nuestra Constituci?n: ?Yo quiero que la Ley primera de nuestra Rep?blica sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre?.
Corresponde al Estado defender la soberan?a e independencia nacional, valores que enorgullecen a los cubanos y continuar garantizando el orden p?blico y la seguridad ciudadana que distinguen a Cuba por ser uno de los pa?ses m?s seguros y tranquilos del mundo, sin narcotr?fico ni crimen organizado, sin ni?os o adultos mendigos, sin trabajo infantil, sin cargas de caballer?a contra los trabajadores, estudiantes u otros sectores de la poblaci?n, sin ejecuciones extrajudiciales, c?rceles clandestinas ni torturas, a pesar de las campa?as que sin prueba alguna constantemente se orquestan contra nosotros, ignorando con marcada intenci?n que todas esas realidades son, en primer lugar, derechos humanos fundamentales, a los que ni siquiera se puede aspirar por la mayor?a de los habitantes del planeta.
Ahora bien, para poder garantizar todas esas conquistas del socialismo sin retroceder en su calidad y alcance, los programas sociales deben caracterizarse por una mayor racionalidad, de manera que con gastos menores se obtengan resultados superiores y sostenibles en el futuro y que adem?s guarden una adecuada correlaci?n con la situaci?n econ?mica general de la naci?n.
Como se aprecia en los Lineamientos, estas ideas tampoco est?n re?idas con la importancia que otorgamos a la separaci?n precisa del papel que corresponde jugar en la econom?a a los organismos estatales, por una parte, y a las empresas por la otra, asunto que por d?cadas se ha visto plagado de confusiones e improvisaciones y que estamos obligados a solucionar a mediano plazo en el marco del perfeccionamiento y fortalecimiento de la institucionalidad.
La comprensi?n plena de estos conceptos nos permitir? avanzar con solidez y sin retrocesos en la paulatina descentralizaci?n de facultades, desde el Gobierno Central hacia las administraciones locales y desde los ministerios y otras entidades nacionales en favor de la autonom?a creciente de la empresa estatal socialista.
El modelo excesivamente centralizado que caracteriza actualmente nuestra econom?a deber? transitar, con orden y disciplina y con la participaci?n de los trabajadores, hacia un sistema descentralizado, en el que primar? la planificaci?n, como rasgo socialista de direcci?n, pero no ignorar? las tendencias presentes en el mercado, lo que contribuir? a la flexibilidad y permanente actualizaci?n del plan.
La experiencia pr?ctica nos ha ense?ado que el exceso de centralizaci?n conspira contra el desarrollo de la iniciativa en la sociedad y en toda la cadena productiva, donde los cuadros se acostumbraron a que todo se decidiera ?arriba? y en consecuencia, dejaban de sentirse responsabilizados con los resultados de la organizaci?n que dirig?an.
Nuestros empresarios, salvo excepciones, se acomodaron a la tranquilidad y seguridad de la ?espera? y desarrollaron alergia por el riesgo que entra?a la acci?n de adoptar decisiones, o lo que es lo mismo: acertar o equivocarse.
Esta mentalidad de la inercia debe ser desterrada definitivamente para desatar los nudos que atenazan al desarrollo de las fuerzas productivas. Es una tarea de importancia estrat?gica y no es casual que est? recogida, de una u otra manera, en los 24 lineamientos del cap?tulo PRIMERO, ?Modelo de Gesti?n Econ?mica?.
En esta materia no podemos admitir improvisaciones o apresuramientos. Para descentralizar y cambiar la mentalidad, es requisito obligado elaborar el marco regulatorio que defina con claridad las facultades y funciones de cada eslab?n, desde la naci?n a la base, acompa?adas invariablemente por los procedimientos de control contable, financiero y administrativo.
Ya se viene avanzando en esta direcci?n. Desde hace casi dos a?os se iniciaron los estudios para perfeccionar el funcionamiento, as? como la estructura y composici?n de los ?rganos de Gobierno en los diferentes niveles de direcci?n, obteni?ndose como resultado la puesta en vigor del Reglamento del Consejo de Ministros, la reorganizaci?n del sistema de trabajo con los cuadros del Estado y el Gobierno, la introducci?n de procedimientos de planificaci?n de las actividades principales, el establecimiento de las bases organizativas para disponer de un sistema de informaci?n del Gobierno, efectivo y oportuno, con su infraestructura de infocomunicaciones y la creaci?n, con car?cter experimental, bajo una nueva concepci?n funcional y estructural, de las provincias Mayabeque y Artemisa.
Para comenzar a descentralizar facultades, deber? rescatarse por parte de los cuadros estatales y empresariales, el notorio papel que corresponde jugar al contrato en la econom?a, tal y como se expresa en el lineamiento n?mero 10. Ello tambi?n contribuir? a restablecer la disciplina y el orden en los cobros y pagos, asignatura con calificaciones insatisfactorias en buena parte de nuestra econom?a.
Como subproducto no menos importante, el uso adecuado del contrato como herramienta reguladora de las interrelaciones entre los diferentes actores econ?micos, devendr? un efectivo ant?doto contra el extendido h?bito del ?reunionismo?, o lo que es lo mismo, el exceso de reuniones, chequeos y otras actividades colectivas, frecuentemente presididas por un nivel superior y con la asistencia improductiva de numerosos participantes, para hacer cumplir lo que las dos partes de un contrato han firmado como deberes y derechos y que por falta de exigencia nunca han reclamado su cumplimiento ante las instancias que el propio documento contractual estableci?.
Al respecto cabe destacar las 19 opiniones, en 9 provincias, que reclamaron la necesidad de disminuir a lo imprescindible el n?mero de reuniones y su duraci?n. Este tema lo retomar? m?s adelante, cuando aborde el funcionamiento del Partido.
Estamos convencidos de que la tarea que tenemos por delante en este y en los dem?s asuntos vinculados a la actualizaci?n del Modelo Econ?mico, est? llena de complejidades e interrelaciones que tocan, en mayor o menor medida, todas las facetas de la sociedad en su conjunto y por ello sabemos que no es una cuesti?n a resolver en un d?a, ni siquiera en un a?o y que demandar? por lo menos un quinquenio desplegar su implementaci?n con la armon?a e integralidad requeridas y cuando esto se logre, es necesario no detenernos jam?s y trabajar en su perfeccionamiento de manera permanente para estar en condiciones de superar los nuevos retos que el desarrollo nos vaya dictando.
Se podr?a afirmar, haciendo un s?mil, que cada cierto tiempo, en la medida que se modifique el escenario, el pa?s debe confeccionarse un traje a su medida.
No nos hacemos ilusiones de que los Lineamientos y las medidas para la implementaci?n del Modelo Econ?mico, por s? solas constituir?n el remedio universal para todos nuestros males. Se requerir? a la par elevar a planos superiores la sensibilidad pol?tica, el sentido com?n, la intransigencia ante las violaciones y la disciplina de todos, en primer lugar de los cuadros de direcci?n.
Lo anterior ha quedado evidenciado fehacientemente en las deficiencias presentadas en la instrumentaci?n, en meses recientes, de algunas medidas puntuales, no complejas ni de gran envergadura, a causa de los obst?culos burocr?ticos y la falta de previsi?n de los ?rganos locales de gobierno, manifestados en la ampliaci?n del trabajo por cuenta propia.
No es ocioso reiterar que nuestros cuadros tienen que habituarse a trabajar con los documentos rectores que emiten los ?rganos facultados y abandonar el irresponsable vicio de engavetarlos. La vida nos ha aleccionado que no basta con promulgar una buena norma jur?dica, con independencia de que se trate de una ley o una sencilla resoluci?n. Es preciso adem?s, preparar a los encargados de ejecutarlas, supervisarlos y comprobar el dominio pr?ctico de lo establecido. Recu?rdese que no hay peor ley que aquella que no se cumple o no se hace cumplir.
El sistema de escuelas del Partido a nivel de provincia y naci?n, en paralelo a la obligada reorientaci?n de sus propios programas, jugar? un papel protag?nico en la preparaci?n y recalificaci?n continua en estas materias de los cuadros partidistas, administrativos y empresariales con el concurso de las instituciones especializadas del sector de la educaci?n y la valiosa contribuci?n de los afiliados a la Asociaci?n Nacional de Economistas y Contadores, tal y como ha quedado demostrado durante el debate de los Lineamientos.
Al propio tiempo, con el prop?sito de jerarquizar apropiadamente la introducci?n de los cambios requeridos, el Bur? Pol?tico acord? proponer al Congreso la constituci?n de una Comisi?n Permanente del Gobierno para la Implementaci?n y Desarrollo, subordinada al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, la cual, sin menoscabo de las funciones que corresponden a los respectivos Organismos de la Administraci?n Central del Estado, tendr? la responsabilidad de controlar, verificar y coordinar las acciones de todos los involucrados en esta actividad, as? como proponer la incorporaci?n de nuevos lineamientos, lo que ser? imprescindible en el futuro.
En este sentido hemos considerado conveniente recordar la orientaci?n que el compa?ero Fidel incluy? en su Informe Central al Primer Congreso del Partido, hace ya casi 36 a?os, acerca del Sistema de Direcci?n de la Econom?a, que entonces nos propon?amos implantar y que por nuestra falta de sistematicidad, control y exigencia se malogr?, cito: ?Que los dirigentes del Partido y sobre todo los del Estado hagan cosa propia y asunto de honor su implantaci?n, tomen conciencia de su importancia vital y de la necesidad de luchar con todo su esfuerzo por aplicarlo consecuentemente, siempre bajo la direcci?n de la Comisi?n Nacional creada al efecto [...], y conclu?a: ?[...] divulgar ampliamente el sistema, sus principios y sus mecanismos a trav?s de una literatura al alcance de las masas, para que sea un asunto que dominen los trabajadores. El ?xito del sistema depender? en medida decisiva del dominio del mismo que tengan los trabajadores?.
No me cansar? de repetir que en esta Revoluci?n todo est? dicho y la mejor muestra de ello son las ideas de Fidel que ha venido publicando el peri?dico Granma, ?rgano Oficial del Partido, a lo largo de estos ?ltimos a?os.
Lo que aprobemos en este Congreso no puede sufrir la misma suerte que los acuerdos de los anteriores, casi todos olvidados sin haberse cumplido. Lo que acordemos en esta y en futuras ocasiones debe constituir una gu?a para la conducta y la acci?n de los militantes y dirigentes del Partido y, para garantizar su materializaci?n, refrendarse en los instrumentos jur?dicos que corresponda dictar a la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Consejo de Estado o el Gobierno, seg?n sean sus facultades legislativas, de acuerdo con la Constituci?n.
Es saludable aclarar, para evitar interpretaciones err?neas, que los acuerdos de los congresos y de otros ?rganos de direcci?n partidista no se convierten por s? mismos en leyes, sino que son orientaciones de car?cter pol?tico y moral, que compete al Gobierno, que es quien administra, regular su aplicaci?n.
Por esta raz?n, la Comisi?n Permanente de Implementaci?n y Desarrollo incluir? un Subgrupo Jur?dico compuesto por especialistas de alta calificaci?n, el cual coordinar? con los organismos correspondientes, en estricto apego a la institucionalidad, las modificaciones requeridas en el plano legal para acompa?ar la actualizaci?n del Modelo Econ?mico y Social, simplificando y armonizando el contenido de cientos de resoluciones ministeriales, acuerdos del Gobierno, decretos-leyes y leyes y consecuentemente proponer, en su debido momento, la introducci?n de los ajustes pertinentes en la propia Constituci?n de la Rep?blica.
Sin esperar a tenerlo todo elaborado, se encuentran en fase avanzada las normativas jur?dicas asociadas a la compraventa de viviendas y de autom?viles, la modificaci?n del Decreto-Ley 259 para ampliar los l?mites de tierra ociosa a entregar en usufructo a aquellos productores agropecuarios con resultados destacados, as? como el otorgamiento de cr?ditos a los trabajadores por cuenta propia y a la poblaci?n en general.
Igualmente, consideramos conveniente proponer al Congreso que el futuro Comit? Central incluya, como primer punto, en todos sus plenos, que deber?n celebrarse no menos de dos veces al a?o, un informe del estado de la implementaci?n de los acuerdos adoptados en este evento acerca de la actualizaci?n del Modelo Econ?mico y como segundo, el an?lisis sobre el cumplimiento del plan de la econom?a, ya sea del primer semestre o del a?o en cuesti?n.
Asimismo recomendaremos a la Asamblea Nacional del Poder Popular, emplear un proceder semejante en sus sesiones ordinarias, con el prop?sito de potenciar el protagonismo inherente a su condici?n de ?rgano supremo del poder del Estado.
Partiendo de la profunda convicci?n de que nada de lo que hacemos es perfecto y que lo que pareciera serlo hoy, no lo ser? ma?ana frente a nuevas circunstancias, los ?rganos superiores del Partido y del Poder Estatal y Gubernamental deben mantener una sistem?tica y estrecha vigilancia sobre este proceso y ser capaces de introducir oportunamente los ajustes apropiados para corregir efectos negativos.
Se trata, compa?eras y compa?eros, de estar alertas, poner los pies y los o?dos sobre la tierra y cuando surja un problema pr?ctico, en cualquier esfera o lugar, los cuadros en los distintos niveles act?en con prontitud e intencionalidad y no volvamos a dejarle al tiempo su soluci?n, pues por experiencia propia conocemos, que lo ?nico que sucede es que se complica todav?a m?s.
Del mismo modo, debemos cultivar y preservar la interrelaci?n incesante con las masas, despojada de todo formalismo, para retroalimentarnos eficazmente de sus preocupaciones e insatisfacciones y que sean precisamente ellas quienes indiquen el ritmo de los cambios que deban introducirse.
La atenci?n a incomprensiones recientes, asociadas a la reorganizaci?n de algunos servicios b?sicos, demuestra que cuando el Partido y el Gobierno, cada uno cumpliendo su rol, con m?todos y estilos distintos, act?an con rapidez y armon?a atendiendo las preocupaciones de la poblaci?n y le razonan a ?sta con claridad y sencillez, se logra el respaldo a la medida y se fomenta la confianza del pueblo en sus dirigentes.
En la consecuci?n de este empe?o la prensa cubana, en sus diferentes formatos, est? llamada a jugar un papel decisivo con el esclarecimiento y difusi?n objetiva, constante y cr?tica de la marcha de la actualizaci?n del Modelo Econ?mico, de modo que con art?culos y trabajos sagaces y concretos, en un lenguaje accesible para todos, se vaya fomentando en el pa?s una cultura sobre estos temas.
En este frente se requiere tambi?n dejar atr?s, definitivamente, el h?bito del triunfalismo, la estridencia y el formalismo al abordar la actualidad nacional y generar materiales escritos y programas de televisi?n y radio, que por su contenido y estilo capturen la atenci?n y estimulen el debate en la opini?n p?blica, lo que supone elevar la profesionalidad y los conocimientos de nuestros periodistas; si bien es cierto que, a pesar de los acuerdos adoptados por el Partido sobre la pol?tica informativa, en la mayor?a de las veces ellos no cuentan con el acceso oportuno a la informaci?n ni el contacto frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados de las tem?ticas en cuesti?n. La suma de estos factores explica la difusi?n, en no pocas ocasiones, de materiales aburridos, improvisados y superficiales.
No menos importante ser? el aporte que nuestros medios de difusi?n masiva deben propiciar a favor de la cultura nacional y de la recuperaci?n de valores c?vicos en la sociedad.
Pasando a otro asunto vital, que guarda una relaci?n muy estrecha con la actualizaci?n del Modelo Econ?mico y Social del pa?s y que debe ayudar a su materializaci?n; nos proponemos celebrar una Conferencia Nacional del Partido, para llegar a conclusiones respecto a las modificaciones de sus m?todos y estilo de trabajo, con el objetivo de concretar en su actuar, para hoy y siempre, el contenido del art?culo 5 de la Constituci?n de la Rep?blica donde se establece que la organizaci?n partidista es la vanguardia organizada de la naci?n cubana y fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado.
Inicialmente hab?amos concebido convocar esta Conferencia para diciembre de 2011, sin embargo, teniendo en cuenta las complicaciones propias del ?ltimo mes del a?o y la conveniencia de contar con una prudente reserva de tiempo para puntualizar detalles, proyectamos realizar ese evento a finales de enero de 2012.
Ya el pasado 18 de diciembre expliqu? ante el Parlamento, que debido a las deficiencias presentadas por los ?rganos administrativos del Gobierno en el cumplimiento de sus funciones, el Partido durante a?os se vio involucrado en tareas que no le corresponden, limitando y comprometiendo su papel.
Estamos convencidos de que lo ?nico que puede hacer fracasar a la Revoluci?n y el socialismo en Cuba, poniendo en riesgo el futuro de la naci?n, es nuestra incapacidad para superar los errores que hemos cometido durante m?s de 50 a?os y los nuevos en que pudi?ramos incurrir.
Lo primero que debemos hacer para enmendar un error es reconocerlo conscientemente en toda su dimensi?n y el hecho real es que, a pesar de que desde los primeros a?os de la Revoluci?n Fidel diferenci? con claridad los papeles del Partido y el Estado, no fuimos consecuentes en el cumplimiento de sus instrucciones y nos dejamos llevar por las urgencias y la improvisaci?n.
Qu? mejor ejemplo que lo expresado por el l?der de la Revoluci?n en fecha tan temprana como el 26 de marzo de 1962, en comparecencia ante la radio y la televisi?n para explicar al pueblo los m?todos y el funcionamiento de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), que antecedieron al Partido, cuando dijo:
?[...] el Partido dirige, dirige a trav?s de todo el Partido y dirige a trav?s de la administraci?n p?blica. Un funcionario tiene que tener autoridad. Un ministro tiene que tener autoridad, un administrador tiene que tener autoridad, discutir todo lo que sea necesario con el Consejo T?cnico Asesor (hoy Consejo de Direcci?n), discutir con las masas obreras, discutir con el n?cleo, pero decide el administrador, porque la responsabilidad es suya [...]?. Fin de la cita. Esa orientaci?n se imparti? hace 49 a?os.
Existen conceptos muy bien definidos y que en esencia conservan plena validez para alcanzar el ?xito en esta direcci?n, con independencia del tiempo transcurrido desde que Lenin los formulara, hace ya casi 100 a?os, los cuales deben ser nuevamente retomados, de acuerdo con las caracter?sticas y experiencia de nuestro pa?s.
En 1973, en el marco del proceso preparatorio del Primer Congreso, qued? definido que el Partido dirige y controla a trav?s de v?as y m?todos que le son propios y que se diferencian de las v?as, m?todos y recursos de que dispone el Estado para ejercer su autoridad. Las directivas, resoluciones y disposiciones del Partido no poseen directamente car?cter jur?dico obligatorio para todos los ciudadanos, debiendo ser cumplidas tan solo por sus militantes a conciencia, pues para ello no dispone de ning?n aparato de fuerza y coerci?n. Esta es una diferencia importante del papel y los m?todos del Partido y del Estado.
El poder del Partido descansa b?sicamente en su autoridad moral, en la influencia que ejerce sobre las masas y en la confianza que el pueblo deposita en ?l. La acci?n del Partido se fundamenta, ante todo, en el convencimiento que emana de sus actos y de la justeza de su l?nea pol?tica.
El poder del Estado parte de su autoridad material, que consiste en la fuerza de las instituciones encargadas de exigir a todos cumplir las normas jur?dicas que emite.
El da?o que provoca la confusi?n en estos conceptos, se expresa, en primer lugar, en el debilitamiento del trabajo pol?tico que debe realizar el Partido, y en segundo lugar, en el deterioro de la autoridad del Estado y el Gobierno, pues los funcionarios dejan de sentirse responsables de sus decisiones.
Se trata, compa?eras y compa?eros, de despojar para siempre al Partido de todas las actividades no propias de su car?cter de organizaci?n pol?tica, en pocas palabras, liberarse de funciones administrativas y dedicarnos cada quien a lo que nos toca.
Muy vinculadas con estas concepciones err?neas est?n las deficiencias en la pol?tica de Cuadros del Partido, la cual tambi?n deber? ser objeto de an?lisis por la citada Conferencia Nacional. No pocas lecciones amargas nos han legado los desaciertos sufridos en este ?mbito a causa de la falta de rigor y visi?n que abrieron brechas a la promoci?n acelerada de cuadros inexpertos e inmaduros a golpe de simulaci?n y oportunismo, actitudes alimentadas tambi?n por el err?neo concepto de que para ocupar un cargo de direcci?n se exig?a, como requisito t?cito, militar en el Partido o la Juventud Comunista.
Esta pr?ctica hay que abandonarla resueltamente y, salvo para las responsabilidades propias de las organizaciones pol?ticas, la militancia no debe significar una condici?n vinculante al desempe?o de puesto de direcci?n alguno en el Gobierno o el Estado, sino la preparaci?n para ejercerlos y la disposici?n de reconocer como suyos la pol?tica y el Programa del Partido.
Los dirigentes no surgen de escuelas ni del amiguismo favorecedor, se hacen en la base, desempe?ando la profesi?n que estudiaron, en contacto con los trabajadores y deben ascender gradualmente a fuerza del liderazgo que s?lo otorga ser ejemplo en el sacrificio y los resultados.
En este sentido, considero que la direcci?n del Partido, a todos los niveles, debe hacerse una severa autocr?tica y adoptar las medidas necesarias para evitar la reaparici?n de tales tendencias. Ello, a su vez, es aplicable a la insuficiente sistematicidad y voluntad pol?tica para asegurar la promoci?n a cargos decisorios de mujeres, negros, mestizos y j?venes, sobre la base del m?rito y las condiciones personales.
No haber resuelto este ?ltimo problema en m?s de medio siglo es una verdadera verg?enza, que cargaremos en nuestras conciencias durante muchos a?os, porque sencillamente no hemos sido consecuentes con las incontables orientaciones que desde los primeros d?as del triunfo revolucionario y a lo largo de los a?os nos imparti? el compa?ero Fidel, porque adem?s la soluci?n de esta desproporci?n form? parte de los acuerdos adoptados por el trascendental Primer Congreso del Partido y los cuatro que le sucedieron y no aseguramos su cumplimiento.
Asuntos como estos, que definen el futuro, jam?s deber?n volverse a guiar por la espontaneidad, sino por la previsi?n y la m?s firme intencionalidad pol?tica de preservar y perfeccionar el socialismo en Cuba.
A pesar de que no dejamos de hacer varios intentos para promover j?venes a cargos principales, la vida demostr? que no siempre las selecciones fueron acertadas. Hoy afrontamos las consecuencias de no contar con una reserva de sustitutos debidamente preparados, con suficiente experiencia y madurez para asumir las nuevas y complejas tareas de direcci?n en el Partido, el Estado y el Gobierno, cuesti?n que debemos solucionar paulatinamente, a lo largo del quinquenio, sin precipitaciones ni improvisaciones, pero empezar tan pronto como concluya el Congreso.
A esto contribuir?, adem?s, el fortalecimiento del esp?ritu democr?tico y el car?cter colectivo del funcionamiento de los ?rganos de direcci?n del Partido y del poder estatal y gubernamental, al tiempo que se garantice el rejuvenecimiento sistem?tico en toda la cadena de cargos administrativos y partidistas, desde la base hasta los compa?eros que ocupan las principales responsabilidades, sin excluir al actual Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros ni al Primer Secretario del Comit? Central que resulte electo en este Congreso.
Al respecto, hemos arribado a la conclusi?n de que resulta recomendable limitar, a un m?ximo de dos per?odos consecutivos de cinco a?os, el desempe?o de los cargos pol?ticos y estatales fundamentales. Ello es posible y necesario en las actuales circunstancias, bien distintas a las de las primeras d?cadas de la Revoluci?n, a?n no consolidada y por dem?s sometida a constantes amenazas y agresiones.
El reforzamiento sistem?tico de nuestra institucionalidad, ser? a la vez condici?n y garant?a imprescindible para que esta pol?tica de renovaci?n de los cuadros jam?s ponga en riesgo la continuidad del socialismo en Cuba.
En esta esfera estamos empezando con un primer paso, al reducir sustancialmente la nomenclatura de los cargos de direcci?n, que correspond?a aprobar a las instancias municipales, provinciales y nacionales del Partido y delegar a los dirigentes ministeriales y empresariales facultades para el nombramiento, sustituci?n y aplicaci?n de medidas disciplinarias a gran parte de los jefes subordinados, asistidos por las respectivas comisiones de cuadros, en las cuales el Partido est? representado y opina, pero las preside el dirigente administrativo, que es quien decide. La opini?n de la organizaci?n partidista es valiosa, pero el factor que determina es el jefe, ya que debemos preservar y potenciar su autoridad, en armon?a con el Partido.
En cuanto a la vida interna, tema que del mismo modo remitimos al an?lisis de la Conferencia, pensamos que debemos meditar en los efectos contraproducentes de viejos h?bitos que nada tienen que ver con el papel de vanguardia de la organizaci?n en la sociedad, entre ellos la superficialidad y formalismo con que se desarrolla el trabajo pol?tico-ideol?gico, la utilizaci?n de m?todos y t?rminos anticuados que no toman en cuenta el nivel de instrucci?n de los militantes, la realizaci?n de reuniones excesivamente extensas y con frecuencia dentro de la jornada laboral, que debe ser sagrada, en primer lugar para los comunistas; con agendas muchas veces inflexibles indicadas por el organismo superior, sin diferenciar el escenario en que se desarrolla la vida de los militantes, las frecuentes convocatorias a actividades conmemorativas formales, con discursos m?s formales todav?a, y la organizaci?n de trabajos voluntarios en los d?as de descanso sin contenido real ni la debida coordinaci?n, generando gastos y difundiendo el disgusto y la apat?a entre nuestros compa?eros.
Estos criterios son aplicables tambi?n a la emulaci?n, movimiento que con los a?os fue perdiendo su esencia movilizadora de los colectivos obreros, al transformarse en un mecanismo alternativo de distribuci?n de est?mulos morales y materiales, no siempre justificados con resultados concretos y que en no pocas ocasiones gener? fraudes en la informaci?n.
La Conferencia deber? adem?s, considerar las relaciones del Partido con la Uni?n de J?venes Comunistas y las organizaciones de masas para despojarlas de esquematismos y rutinas y que todas rescaten su raz?n de ser, adecuada a las condiciones actuales.
En s?ntesis, compa?eras y compa?eros, la Conferencia Nacional se centrar? en potenciar el papel del Partido, como m?ximo exponente de la defensa de los intereses del pueblo cubano.
Para alcanzar esta meta se hace imprescindible cambiar la mentalidad, dejar de lado el formalismo y la fanfarria en las ideas y las acciones, o lo que es lo mismo, desterrar el inmovilismo fundamentado en dogmas y consignas vac?as para llegar a las esencias m?s profundas de las cosas, como brillantemente demuestran en la obra de teatro ?Abracadabra? los ni?os de la compa??a ?La Colmenita?.
S?lo as? el Partido Comunista de Cuba podr? estar en condiciones de ser, para todos los tiempos, el digno heredero de la autoridad y la confianza ilimitada del pueblo en la Revoluci?n y en su ?nico Comandante en Jefe, el compa?ero Fidel Castro Ruz, cuyo aporte moral y liderazgo indiscutible no dependen de cargo alguno y que desde su condici?n de soldado de las ideas no ha cesado de luchar y contribuir, con sus esclarecedoras reflexiones y otras acciones, a la causa revolucionaria y a la defensa de la Humanidad frente a los peligros que la amenazan.
A prop?sito de la situaci?n internacional, dedicaremos algunos minutos a valorar la coyuntura existente en el planeta.
La salida de la crisis econ?mica global que afecta a todas las naciones no se vislumbra por su car?cter sist?mico. Los remedios aplicados por los poderosos se han dirigido a proteger a las instituciones y pr?cticas que le dieron origen y a descargar el terrible peso de las consecuencias sobre los trabajadores en sus propios territorios y en particular en los pa?ses subdesarrollados. La espiral de precios de los alimentos y del petr?leo empuja a cientos de millones de personas a la pobreza extrema.
Los efectos del cambio clim?tico son ya devastadores y la falta de voluntad pol?tica de las naciones? industrializadas impide adoptar las acciones urgentes e imprescindibles para prevenir la cat?strofe.
Vivimos en un mundo convulso en el que se suceden desastres naturales como los terremotos de Hait?, Chile y Jap?n, al tiempo que Estados Unidos libra guerras de conquista en Iraq y Afganist?n, que han costado m?s de un mill?n de civiles muertos.
Movimientos populares en pa?ses ?rabes se rebelan contra gobiernos corruptos y opresores, aliados de los Estados Unidos y la Uni?n Europea. El lamentable conflicto en Libia, naci?n sometida a una brutal intervenci?n militar de la OTAN, ha servido otra vez de pretexto a esa organizaci?n para exceder sus l?mites defensivos originales y expandir a escala global las amenazas y acciones b?licas en resguardo de intereses geoestrat?gicos y el acceso al petr?leo. El imperialismo y las fuerzas reaccionarias internas conspiran para desestabilizar otros pa?ses, mientras Israel oprime y masacra al pueblo palestino con total impunidad.
Los Estados Unidos y la OTAN incluyen en sus doctrinas el intervencionismo agresivo contra los pa?ses del Tercer Mundo para saquear sus recursos, imponen a las Naciones Unidas el doble rasero y utilizan de forma cada vez m?s concertada los poderosos consorcios medi?ticos para ocultar o tergiversar los hechos, seg?n convenga a los centros de poder mundial, en una farsa hip?crita destinada a enga?ar a la opini?n p?blica.
En medio de su compleja situaci?n econ?mica, nuestro pa?s mantiene la cooperaci?n con 101 naciones del Tercer Mundo. En Hait?, el personal m?dico cubano, tras cumplir 12 a?os de intenso trabajo salvando vidas, enfrenta desde enero del 2010, junto a colaboradores de? otros pa?ses, las secuelas del sismo y la posterior epidemia de c?lera con entrega admirable.
A la Revoluci?n Bolivariana y al compa?ero Hugo Ch?vez Fr?as le expresamos la m?s resuelta solidaridad y compromiso, conscientes de la importancia del proceso que vive el hermano pueblo venezolano para Nuestra Am?rica, en el Bicentenario de su independencia.
Igualmente compartimos los anhelos de los movimientos transformadores en varios pa?ses latinoamericanos, encabezados por prestigiosos l?deres que representan los intereses de las mayor?as oprimidas.

Leer m?s en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=126647


Tags: Cuba, comunista, Congreso, partido, crítica, descentralizar, socialismo

Publicado por blasapisguncuevas @ 20:22  | CUBA
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