Martes, 19 de abril de 2011
La evoluci?n de las especies: De la mafia tradicional al sistema criminal
Las nuevas caras del capitalismo mafioso

?

Antimafiaduemila.com

?

Ponencia del Dr. Roberto Scarpinato, Procurador General de la Corte de Apelaciones de Caltanissetta, presentada en Bruselas los d?as 29 y 30 de marzo durante los debates del Parlamento Europeo, titulada: ?Hacia una estrategia europea para combatir el crimen organizado trasnacional?. Traducido para Rebeli?n por Jorge Aldao y revisado por Caty R.

?

Uno de los principales obst?culos para el desarrollo de una estrategia eficaz contra la propagaci?n de la criminalidad organizada a nivel mundial est? constituido por los prejuicios culturales que contin?an dominando a la opini?n p?blica y a los pol?ticos de muchos pa?ses.

El primer prejuicio cultural es creer que el crimen organizado, aunque constituye un peligro a tener en cuenta, todav?a es algo propio de peque?as minor?as de individuos que trabajan en los s?rdidos submundos de la mala vida, en un mundo separado, diferente de aquel en el que nosotros, honestos ciudadanos, vivimos todos los d?as.

Se cree, por lo tanto, que la sociedad civil de los pa?ses europeos con democracia desarrollada tiene ya los anticuerpos adecuados para prevenir la propagaci?n de la mafia.

Tambi?n es un concepto generalizado la equivocada opini?n de que las mafias son un fen?meno en los pa?ses del mundo donde est?n hist?ricamente arraigadas, y que para evitar el peligro de la propagaci?n de sus actividades delictivas en otros pa?ses, es suficiente con una adecuada supervisi?n represiva y la mejora de la calidad de la cooperaci?n internacional entre las autoridades judiciales y policiales.

Por desgracia, la realidad es muy distinta.

El mundo de la delincuencia transnacional y el mundo de la gente normal son dos caras de una misma moneda; es m?s, se alimentan mutuamente.

Aquello que creemos combatir fuera de nosotros se encuentra dentro de nosotros, en nuestra vida cotidiana, aunque no seamos conscientes de ello.

Para entender esta circunstancia elemental, basta con considerar que el crimen organizado ofrece una variedad de bienes y servicios ilegales a los consumidores que lo consienten.

En cuanto a los bienes, proporciona drogas, seres humanos para la prostituci?n, la esclavitud y la explotaci?n laboral, las armas y la pornograf?a infantil.

En el sector de los servicios proporciona capital de inversi?n, gesti?n de residuos t?xicos ilegales y nocivos para el medio ambiente, facturaci?n falsa para evadir impuestos y facilita, usando la violencia o la corrupci?n, la obtenci?n de licencias y concesiones por parte de la autoridad p?blica.

Los se?alados s?lo son algunos ejemplos entre los muchos sectores del extenso mercado de las actividades ilegales en todo el mundo.

El suministro de estos bienes y servicios ilegales es la resultante de la existencia de una fuerte demanda por parte de la sociedad civil

Los delincuentes existen y prosperan porque millones de ciudadanos quieren comprar bienes y servicios ilegales. Ellos son el espejo que refleja los vicios secretos de muchas personas comunes en los pa?ses m?s diversos del mundo.

De esta manera, la mayor parte de la actividad criminal se puede calificar como un fen?meno de mercado regido por las leyes de la oferta y la demanda.

La demanda de bienes y servicios ofrecidos por la mafia ha tomado dimensiones macroecon?micas, que ya no se pueden controlar con las herramientas del derecho penal, como consecuencia de la globalizaci?n econ?mica que ha ampliado extraordinariamente el n?mero de consumidores finales de los productos ofrecidos.

A prop?sito de las relaciones estructurales entre la din?mica del mercado global y el incremento de la delincuencia trasnacional, me limitar? a se?alar dos ejemplos que ata?en al mercado de las drogas y de la prostituci?n.

A finales de los a?os ochenta el mercado mundial de coca?na estaba limitado s?lo a los pa?ses occidentales y ya estaba saturado, tanto que los precios de la droga se hab?a reducido para ponerla al alcance de nuevos consumidores en los segmentos m?s pobres de la poblaci?n.

Ahora la situaci?n ha cambiado por completo, como resultado de la globalizaci?n al abrirse nuevos mercados con un gran potencial de consumidores.

El nacimiento en China de una nueva clase media acomodada con m?s de 250 millones de personas que aspiran a un tipo de consumo al estilo occidental y el crecimiento progresivo de la renta media en la poblaci?n de Europa del Este y en los pa?ses emergentes, han sentado las bases para el desarrollo de un nuevo mercado global de consumidores de drogas, que se estima que llegar? a un 15% de la poblaci?n mundial en las pr?ximas dos d?cadas.

La expansi?n global y en tan poco tiempo del mercado de estupefacientes en todo el mundo, volver?a impotentes las estructuras penales represivas a pesar de todos los esfuerzos de la cooperaci?n internacional, habida cuenta de que todas las pol?ticas de erradicaci?n de las plantaciones han sido ineficaces.

Los ingresos derivados del mercado mundial de las drogas experimentar?n un salto tan grande que dar?n a las organizaciones delictivas transnacionales una porci?n enorme de riqueza, y por lo tanto de poder global, mayor que la de los Estados y las multinacionales m?s grandes.

La consiguiente transformaci?n en t?rminos pol?ticos de semejante poder econ?mico supondr?a la construcci?n de una nueva jerarqu?a, de facto, entre las potencias del mundo.

Por esta raz?n, algunos predicen que la pol?tica de liberalizaci?n de las drogas ser?, tarde o temprano, un resultado inevitable impuesto por la desproporci?n de fuerzas.

Este primer ejemplo ayuda a entender que las estrategias para enfrentar a la delincuencia transnacional deber?an articularse en varios niveles, dependiendo de la evoluci?n de las din?micas macroecon?micas y macropol?ticas, de manera realista y teniendo en cuenta que la delincuencia transnacional se ha convertido en uno de los actores del gran juego del poder en el mundo.

Un segundo ejemplo es el mercado de la prostituci?n

Hasta finales de los a?os ochenta, la oferta de mujeres para la prostituci?n se limitaba al mercado nacional aprovechando los recursos locales, por lo que esta ?rea no la gestionaba el crimen organizado sino, principalmente, delincuentes individuales o peque?as organizaciones que operaban en peque?as porciones de territorio.

En los a?os noventa, la repentina entrada en el mercado ilegal de la prostituci?n de cientos de miles de mujeres de Rusia y de Europa del Este, reducidas a la pobreza por el repentino colapso del imperio sovi?tico -que en el pasado garantizaba el trabajo femenino para el 80% de las mujeres-, as? como de las mujeres de los pa?ses africanos, ha provocado una revoluci?n en este segmento del mercado que ha dado lugar a un cambio radical en los protagonistas del crimen y en su producci?n ilegal.

El aumento de la oferta se ha visto acompa?ado por un incremento cada vez m?s importante de la demanda en los pa?ses occidentales, incluso en pa?ses como Israel, donde la oferta de prostitutas era muy reducida, siendo suficientes los recursos locales.

La necesidad de administrar el tr?fico a escala industrial, en el que est?n implicados diferentes pa?ses -aqu?llos donde se reclutan las mujeres, los de tr?nsito y los de destino final- ha dado lugar a una divisi?n internacional del trabajo entre las mafias de varios pa?ses que corresponden a las diferentes etapas del proceso de producci?n y de valor a?adido.

As? las mafias rusas, b?lgaras y rumanas se dedican a la contrataci?n de mujeres en los pa?ses de origen.

La delincuencia de los Balcanes est? especializada en el tr?nsito y el transporte hacia varios pa?ses occidentales.

En pa?ses como Italia, donde existen mafias locales que controlan el territorio, se llega a acuerdos econ?micos y de intercambio entre las mafias locales y las extranjeras

La ?Ndrangheta (1) calabresa se ha especializado en ofrecer un servicio a las mafias extranjeras que consiste en el blanqueo del dinero producto de la prostituci?n y reteniendo un porcentaje de ese dinero blanqueado.

A ra?z de esta reestructuraci?n extraordinaria del mercado de la prostituci?n, los criminales comunes que antes manejaban la prostituci?n local con m?todos artesanales fueron desplazados por las poderosas mafias internacionales y utilizados como mano de obra barata.

Este fen?meno es interesante porque muestra que incluso el mercado ilegal est? dominado por ?la misma dura selecci?n darwiniana? que caracteriza a la competencia en el mercado legal.

Como es sabido, en los sectores m?s lucrativos de la econom?a legal el mercado ha sido conquistado, y por lo tanto dominado, por oligopolios econ?micos cada vez m?s poderosos que han engullido e incorporado a las empresas m?s peque?as.

De la misma manera, en el mercado ilegal las mafias transnacionales -que pueden compararse con grandes oligopolios criminales- van fagocitando progresivamente e incorporando la delincuencia com?n expulsada por la fuerza de los sectores m?s rentables.

Esa ?selecci?n evolutiva de las especies? sugiere que el crimen organizado est? destinado a convertirse poco a poco en la forma criminal estable y dominante del tercer milenio en todos los pa?ses del mundo.

Los ejemplos b?sicos se?alados hasta aqu? demuestran cu?n lejos de la realidad est?n los prejuicios culturales que he mencionado al principio de mi informe, ya que esos prejuicios reducen las mafias a simples fen?menos locales derivados de peculiares condiciones ambientales.

Esta tendencia hist?rica inevitable est? determinando una revoluci?n en el universo del crimen que gira menos en torno al individuo y cada vez m?s en torno a las organizaciones, insensibles a la suerte de sus componentes individuales y a la apropiaci?n de peque?as porciones de la facturaci?n ilegal global.

El viejo derecho penal de la gente parece destinado a convertirse en un derecho de la pre-modernidad, reservado s?lo a las formas tradicionales de la delincuencia, mientras que el nuevo derecho penal de las sociedades, todav?a en lenta gestaci?n, aparece s?lo como una de las palancas de una estrategia global en m?ltiples niveles que, para abordar los fen?menos descritos, deber? operar simult?neamente en diferentes planos, actuando en el nivel macropol?tico y macroinstitucional.

Sobre este punto volver? en la parte final de mi informe.

Los ejemplos presentados hasta ahora conciernen a las relaciones de mercado, al intercambio consensuado entre los miembros de la delincuencia organizada y los millones de ciudadanos ?normales? que son los consumidores de bienes y servicios ilegales.

Mucho m?s complejas son las relaciones y la colusi?n de intereses entre la mafia y las empresas que operan en el mercado legal y que han dado lugar no s?lo a relaciones de intercambio, sino tambi?n a la creaci?n de un capitalismo mixto, constituido por la fusi?n de capitales legales e ilegales, que se est? convirtiendo en un componente estructural importante del capitalismo mundial.

En este sentido, la experiencia italiana ha puesto de manifiesto que el fen?meno no es exclusivo de Italia, aunque all? se muestra la vanguardia de una tendencia internacional.

Hasta hace unos a?os, en Italia hab?a una difundida aunque equivocada idea de que la comunidad empresarial era la v?ctima, con pocas excepciones, de la delincuencia organizada que exig?a, por medio de la violencia y la intimidaci?n, el pago de sobornos, el empleo de mano de obra y la concesi?n de subcontratos.

Los empresarios acusados de complicidad se defend?an admitiendo que se vieron obligados a ceder a las exigencias de la mafia para salvarse a s? mismos y a sus empresas.

Pero las revelaciones de muchos antiguos mafiosos convertidos en colaboradores de la justicia y la evidencia recogida por medio de escuchas telef?nicas y ambientales han sacado a la luz en los ?ltimos veinte a?os una realidad del mundo empresarial mucho m?s compleja.

Junto a la categor?a de v?ctimas, tambi?n hay un mont?n de empresarios que aplicaron los m?todos mafiosos para ganar posiciones de dominio en el mercado.

En particular en diversos procesos relacionados con la mafia siciliana, se ha encontrado que en sectores l?deres de la comunidad empresarial, cuyos exponentes a menudo han desempe?ado tambi?n un papel de liderazgo en las diversos asociaciones de empleadores, han utilizado sus relaciones pol?ticas y sus relaciones con la mafia tradicional para convertirse en reguladores de amplios sectores del mercado de acuerdo con la l?gica del oligopolio.

En esos sectores han formado c?rteles de empresas que gestionan toda la cadena productiva.

La direcci?n de estos c?rteles que operan en diferentes partes del territorio y en los diversos sectores del mercado, de acuerdo con una divisi?n de esferas de influencia, es asumida por los empresarios que tienen la funci?n de fungir como ?hombres bisagra? entre los pol?ticos y la mafia, dictando las normas de ingreso, fijando los precios, imponiendo condiciones a la mano de obra, se?alando a los proveedores, etc.

La mayor?a de los empleadores han aceptado estas estructuras por varias razones:

En primer lugar, porque las numerosas empresas que participaron en los c?rteles se han convertido en parte de un sistema sustancialmente proteccionista que elimina los costos y riesgos de la competencia, asegur?ndose el reparto del mercado y el beneficio de acuerdo con un sistema de rotaci?n interna.

En segundo lugar, porque rebelarse contra los l?deres de los c?rteles es exponerse a una doble venganza: la pol?tica y la mafiosa.

La venganza pol?tica consiste en el ostracismo para las empresas d?scolas a las que se excluye de la posibilidad de obtener financiaci?n p?blica del Estado o del gobierno europeo, dirigido por los pol?ticos, y en ser sancionadas de diversas maneras por las burocracias administrativas que niegan la autorizaci?n de los pagos o los retrasan hasta llevar a determinadas empresas al riesgo de quiebra.

La represalia mafiosa consiste en el uso de la violencia f?sica contra los pocos que se atrevieron a rebelarse, algunos de los cuales han sido asesinados y otros han sufrido graves da?os.

La mezcla de intimidaci?n pol?tica y mafiosa ha asegurado a unos pocos empresarios posiciones dominantes.

Estos c?rteles se definen como ?estructuras criminales? porque son una compleja red ilegal a la que pertenecen sujetos de mundos diferentes -pol?ticos, empresarios, profesionales, mafiosos tradicionales? que se comunican mediante los ?hombres bisagra?.

Los diferentes elementos de la estructura criminal desarrollan tareas distintas en funci?n de las competencias espec?ficas y de los recursos disponibles para ello.

Los pol?ticos controlan el flujo de gasto p?blico y de las aprobaciones administrativas. Los empresarios manejan el acceso al mercado, los mafiosos lavan capitales ilegales, participan en los negocios y proporcionan la fuerza f?sica para eliminar los obst?culos que no se pueden eliminar con m?todos incruentos.

La participaci?n concertada de los diferentes recursos -pol?ticos, econ?micos y militares- crea poderosas estructuras sociales que pueden condicionar a sectores enteros de la vida p?blica y controlar grandes sectores del mercado.

Hasta principios de los Noventa, las estructuras criminales hab?an operado principalmente en la construcci?n y la contrataci?n p?blica, acaparando cerca del 90% de los contratos y encareciendo enormemente el costo de las obras p?blicas.

La eliminaci?n de la competencia en la forma indicada anteriormente garantizaba a las empresas la consecuci?n de las licitaciones p?blicas con un m?nimo de rebajas: hasta un 1% o 2%. La complicidad del mundo pol?tico y administrativo tambi?n permit?a lograr significativos aumentos en los precios, aprobando continuas variaciones de costos de obra o ejecutando dichas obras con materiales de mala calidad o de calidad inferior a la prevista en el contrato.

Los beneficios adicionales as? obtenidos se divid?an seg?n porcentajes preestablecidos -determinados entre los diferentes participantes- entre los pol?ticos, los profesionales, los empresarios y los mafiosos.

Como resultado de recortes de gastos impuestos por el Tratado de Maastricht, el gran negocio de los contratos p?blicos se fue reduciendo m?s y m?s. Al mismo tiempo, los riesgos penales hab?an aumentado porque una parte del empresariado -aunque todav?a es una minor?a- tom? posiciones contra los miembros de los grandes oligopolios y la acci?n del poder judicial se ha vuelto m?s eficaz. Adem?s, se aprobaron recientemente leyes que establecen controles estrictos a las empresas que obtienen contratos de obras p?blicas: Todos los pagos deben hacerse s?lo a trav?s de cuentas bancarias dedicadas y marcadas.

Pero la econom?a, tanto la legal como la ilegal, ha seguido evolucionando a un ritmo muy por encima de la ley.

As?, a principios del tercer milenio, mientras que la acci?n del poder legislativo y del poder judicial comenz? a centrarse en este sector, el capitalismo mafioso ya hab?a tomado otros caminos, la inversi?n en nuevos sectores de la econom?a virtual y en el mundo financiero.

La necesidad de resumir me impide hacer un inventario de las m?ltiples nuevas ?reas de inversi?n, como las energ?as alternativas, las redes de supermercados, la medicina privada de alta tecnolog?a y el tratamiento de los residuos.

Lo que es interesante a la luz de investigaciones m?s recientes, es que las estructuras criminales no han desaparecido sino que, como en una especie de ?selecci?n de las especies?, han evolucionado adoptando t?cnicas de inmersi?n y ocultamiento que las hacen menos visibles.

El componente pol?tico-administrativo sigue desempe?ando un papel esencial en la disposici?n de los fondos p?blicos reservados para las empresas pertenecientes a las diferentes estructuras criminales y en la creaci?n de posiciones de oligopolio mediante una gesti?n racional de las licencias administrativas necesarias para iniciar actividades comerciales en muchas ?reas, como por ejemplo la producci?n de energ?a alternativa.

Recientes investigaciones judiciales han permitido comprobar que, en Sicilia, esos sectores est?n controlados directa o indirectamente por unos pocos contratistas que trabajan ocultos detr?s de una multitud de empresas.

En junio de 2010 se decomisaron activos por valor de casi 1,5 millones de euros a una de estas personas perteneciente a grupos de oligopolios que, seg?n la fiscal?a, actuaba como enlace entre la mafia y el lobby financiero internacional que gestionan, adem?s de capitales legales, la obtenci?n de inversiones de la mafia italiana, de los grupos japoneses Yakuza y de la mafia rusa en el sector energ?tico italiano.

Es interesante se?alar, con el fin de comprender la prolongaci?n de la actividad delictiva a trav?s del tiempo, que ya en 1995 esta misma persona fue declarada culpable de haber pagado sobornos por valor de tres mil millones de liras a los Consejeros de la Regi?n de Sicilia y a los bur?cratas. Esos sobornos representaban el 10% de un contrato de treinta mil millones de liras de fondos p?blicos para la instalaci?n de sistemas fotovoltaicos.

Tambi?n, para demostrar la continuidad en el tiempo de las estructuras criminales, cabe se?alar que en marzo de 2011 fue detenido un diputado de la Regi?n de Sicilia, miembro de la Comisi?n de Actividades Productivas, mientras estaba recibiendo un soborno de un contratista de la industria fotovoltaica para eliminar una serie de obst?culos burocr?ticos creados artificialmente con el prop?sito de impedir las actividades de la empresa.

Las investigaciones en otras regiones italianas han revelado la existencia de otras estructuras criminales que operan de forma similar y a las que pertenecen empleados jerarquizados que incluyen a hombres conectados con las organizaciones mafiosas.

Las estructuras criminales son la se?al de una peligrosa y progresiva conexi?n entre el mundo empresarial y el mundo de la corrupci?n, llenos de gente sin escr?pulos interesada en la obtenci?n del m?ximo beneficio personal de los cargos p?blicos que ocupan, y el mundo de la mafia de cuello blanco, integrado por personas altamente educadas.

La combinaci?n del abuso del poder p?blico y el abuso del poder privado de las mafias es la nueva f?rmula ganadora.

En Italia el fen?meno se ha agravado cada vez m?s en los ?ltimos veinte a?os porque en muchos aspectos se ha ampliado la discrecionalidad pol?tica-administrativa, exenta de controles por parte de los organismos superiores, y convertida en impenetrable para el poder judicial.

As?, se ha creado un ?rea muy amplia de opacidad en el sector p?blico, que ofrece una amplia cobertura para el crecimiento vertiginoso de la ilegalidad.

La Sindicatura de Cuentas ha estimado que el volumen de negocios anual de la corrupci?n en Italia ha alcanzado la cifra de sesenta mil millones de euros.

Debido a la impenetrable conspiraci?n de silencio que domina el mundo de los trabajadores de cuello blanco, el poder judicial ha sido capaz de sacar a la luz muchas historias de corrupci?n casi siempre gracias a las escuchas telef?nicas y ambientales.

En resumen, la corrupci?n se ha convertido en la principal zona de penetraci?n de la mafia en las instituciones y en la econom?a, as? como el lugar principal en el que construir las alianzas entre pol?ticos, funcionarios, empresarios y mafiosos de ?lite que dan vida a las estructuras criminales.

En el panorama italiano, desde el norte hasta el sur, las estructuras criminales se est?n convirtiendo en los nuevos actores emergentes en la escena del crimen nacional, sustituyendo progresivamente a la mafia tradicional en el segmento superior del mercado ilegal, cuya gesti?n requiere diferentes habilidades en m?ltiples niveles.

Dejan a las mafias tradicionales aquellas ?reas de mayor riesgo penal como el tr?fico de estupefacientes, la exacci?n violenta de recursos por la extorsi?n, as? como sectores del mercado de baja tecnolog?a o en v?as de extinci?n como la construcci?n.

Por supuesto esto es dibujar a grandes trazos las l?neas generales del fen?meno, porque la realidad del mismo tiene una tipolog?a muy variada.

Particularmente interesante, porque refleja una evoluci?n no s?lo italiana sino europea e internacional, es la proliferaci?n en las regiones del norte de Italia del fen?meno de la fusi?n entre el capitalismo legal y el capitalismo mafioso, as? como la expansi?n de la estructura criminal.

Durante muchos a?os se crey? que la mafia era un fen?meno exclusivo de las regiones del sur, y que las tradiciones c?vicas y la cultura de mercado de las regiones del tri?ngulo industrial del pa?s eran buenos anticuerpos contra la propagaci?n de la mafia en esas zonas.

Esta creencia se basaba en el prejuicio cultural -muy extendido en los medios de comunicaci?n- de que la mafia estaba formada s?lo por individuos groseros e ignorantes que realizaban actividades predatorias por medios violentos.

En realidad, el nuevo capitalismo mafioso se presenta con el aspecto tranquilizador de administradores y empleados de oficina que ofrecen a las empresas una variedad de servicios ilegales muy atractivos, ya que permiten concretar una serie de grandes ahorros sobre los costos de producci?n y obtener beneficios adicionales.

Para limitarnos s?lo a unos pocos ejemplos, basta pensar que las empresas mafiosas ofrecen la eliminaci?n de residuos a precios reducidos hasta un 50% en comparaci?n con los precios de mercado, porque funcionan con m?todos ilegales de vertidos prohibidos y da?inos para el medio ambiente

Consideremos el caso de que deba derribarse un edificio de diez plantas que contiene una gran cantidad de amianto para construir un nuevo rascacielos en su lugar.

La empresa mafiosa ofrece una reducci?n de costos a la mitad para derribar el edificio porque eliminar? los materiales resultantes, incluido el amianto, de manera ilegal.

Adem?s las empresas mafiosas, cabezas de cientos de empresas que operan tambi?n en el extranjero, trabajan como ?c?rteles? ofreciendo a las empresas legales facturas por transacciones inexistentes que permiten la evasi?n de impuestos por montos muy elevados, a veces millones de euros. Los beneficios as? obtenidos se reinvierten en parte en las empresas y en parte para crear fondos negros para la corrupci?n tanto a nivel nacional como internacional.

En una investigaci?n de febrero de 2010, que termin? con la detenci?n de cincuenta y seis personas, se encontr? que una estructura criminal compuesta por directivos de multinacionales de telecomunicaciones que cotizan en bolsa y hombres de negocios vinculados a la ?Ndrangheta, hab?an realizado entre 2003 y 2006 un complejo fraude fiscal administrando 2.200 millones de euros y perjudicando al fisco por 370 millones de euros.

Parte de este dinero hab?a acabado en manos de la 'Ndrangheta, que hab?a falsificado miles de votos consiguiendo que se eligiera en el Parlamento a un senador dispuesto a cuidar los intereses de la organizaci?n a nivel estatal. De esta estructura criminal tambi?n formaban parte miembros de las fuerzas policiales que proporcionaban informaci?n confidencial y obstaculizaban la investigaci?n.

Entre otros servicios ofrecidos por el negocio de la mafia, tambi?n est? la reducci?n de los costes laborales, ya que los empleados se ven obligados a devolver hasta el 30% del importe de su salario.

En los procesos penales de julio de 2010 se comprob? que una gran empresa con capital mixto ?legal y mafioso- durante muchos a?os hab?a obligado a sus 1.500 empleados a devolver cada mes el 30% de sus salarios, acumulando as?, gracias a la complicidad del el mundo de la banca, varias decenas de millones de euros transferidos al extranjero.

En otro caso en 2010 se estableci? que los gerentes de una empresa que forma parte de un holding multinacional, que cotiza en la Bolsa y opera en el sector de la construcci?n, hab?a firmado estrechos acuerdos con la mafia, incorporando a su propio plantel de dirigentes a l?deres mafiosos y elabor? sus marcos de gesti?n contando tambi?n con l?deres de la mafia. Con esos acuerdos se pretend?a lograr un progresivo control del mercado en la regi?n y la empresa hab?a obtenido much?simos beneficios al proveer grandes cantidades de hormig?n debilitado (es decir, sin la cantidad de cemento m?nima de 30 Kg. por m3) para la ejecuci?n de obras p?blicas. Una porci?n de las ganancias se entreg? a la mafia siciliana a trav?s de un sistema de facturas falsas.

Tambi?n hay que tener en cuenta que las mafias ofrecen el aporte de capital que permiten a las empresas legales efectuar nuevas inversiones sin gastos, accediendo a liquidez sin costes bancarios, capitales especialmente atractivos especialmente en un momento de crisis econ?mica y de fuerte competencia internacional.

La mezcla de capitales legales e ilegales se basa en un beneficio mutuo y sin maneras agresivas.

En los territorios del Centro-Norte, los miembros de la delincuencia organizada a menudo se limitan s?lo a la adquisici?n de acciones como participaci?n minoritaria.

Lo que importa es reciclar el dinero, propagar el capital de la mafia en un gran n?mero de empresas en el territorio y crear una tupida red de complicidad entre los involucrados de diferentes maneras en los negocios ilegales.

Esto crear? un clima general de conspiraci?n para mantener el secreto sobre la colonizaci?n encubierta de ?reas enteras del territorio por los mafiosos.

Secreto que llega al punto de cubrir la cl?sica extorsi?n aplicada en perjuicio de las peque?as empresas que operan en esos mismos territorios.

En un proceso penal, que en marzo de 2011 condujo a la detenci?n de treinta y cinco miembros de la 'Ndrangheta en Lombard?a, el juez del Tribunal de Mil?n que emiti? la orden de prisi?n preventiva en la c?rcel, escribi? literalmente, ?La empresa mafiosa ha alcanzado un preocupante nivel de aceptaci?n social? en el sentido de que ?las ventajas de las que gozan esas empresas mafiosas no son (casi) nunca estigmatizadas por las empresas sanas, que prefieren sufrir en silencio o hacer negocios con los acusados a presentar una queja?.

Un empresario que ha trabajado durante varios a?os en Lombard?a me dijo que el silencio de muchas empresas no significa actuar en connivencia con la mafia, sino que tambi?n se deriva de la conciencia de no estar en regla con la ley en varios aspectos: por la evasi?n fiscal, el incumplimiento de la normativa laboral, violaciones de las normas de seguridad laboral, etc.

Estas empresas que trabajan fuera de la ley se convierten en carne de chantaje de las organizaciones mafiosas que, por tal motivo, saben que puede contar con su silencio.

El ley del silencio de la mafia que parec?a ser una caracter?stica cultural de Sicilia y otras regiones del sur, se extiende as? tambi?n en el norte del pa?s, aliment?ndose en parte de algunas de las ventajas econ?micas que he se?alado, en parte de una subestimaci?n cultural de un p?blico que sigue creyendo que la mafia es s?lo aquella que dispara y que los incidentes de violencia que a veces salen a la luz son hechos aislados.

Y tambi?n, en parte, preocupa revelar la realidad de la presencia de la mafia en esos territorios porque es negativo en t?rminos de marketing local.

En una reciente investigaci?n period?stica de la primera red de TV del Estado, sobre la difusi?n de la mafia en el norte, los periodistas han tenido serias dificultades para encontrar empresarios de esa ?rea dispuestos a dejarse entrevistar sobre esta cuesti?n.

El Presidente de la C?mara de Comercio de Reggio Emilia, una ciudad que se encuentra en una de las regiones m?s ricas del pa?s, dijo a la prensa que durante un decenio hab?a tratado en vano de convencer a los pol?ticos y funcionarios de que en esa zona las empresas mafiosas estaban conquistando varios sectores del mercado como el transporte, la construcci?n y la eliminaci?n de residuos, ofreciendo precios competitivos fuera del mercado que pon?an de rodillas a las empresas legales.

Y los pol?ticos y los funcionarios le respondieron que los propietarios de esas empresas eran administradores bien educados, que estaban ofreciendo servicios y contratos con costos bajos beneficiando a la comunidad y que eran muy sensibles a las necesidades de la ciudad, ya que financian exposiciones de arte y otros eventos culturales.

Pero el aspecto m?s preocupante que se desprende de las investigaciones en las regiones Centro-Norte del pa?s, es la relaci?n triangular entre los ejecutivos de la mafia, los empresarios y los pol?ticos y funcionarios locales.

Son crecientes las investigaciones que demuestran el crecimiento y la propagaci?n en aquellas zonas de la estructura criminal nacida de la uni?n estable de intereses entre el mundo de la corrupci?n pol?tica-administrativa, el empresariado y la mafia.

Los medios de comunicaci?n utilizan diferentes expresiones para definir este nuevo fen?meno criminal: bandas, P3, P4, juntas de negocios, etc.

Pero m?s all? de la variedad de t?rminos y eventos, el elemento estructural constante es la presencia simult?nea en cada una de estas estructuras criminales de pol?ticos, funcionarios p?blicos, empresarios y comerciantes vinculados a la mafia, todos de acuerdo en utilizar la influencia pol?tica y administrativa junto a capitales legales y capitales ilegales de origen mafioso para enriquecerse en diversos ?mbitos, distorsionando las reglas del mercado y de la administraci?n p?blica.

As? que hoy ya no estamos en condiciones de determinar si la verdadera emergencia nacional est? constituida por la mafia, por la corrupci?n o por una mezcla letal de ambas.

La corrupci?n se ha convertido en el caldo de cultivo de cualquier ilegalidad, incluidas las de tipo mafioso, debido a una serie de reformas y de leyes promulgadas en Italia en los ?ltimos a?os que han contribuido a aumentar el grado de impunidad en este ?mbito.

Se trata de leyes que han quitado a los jueces penales la posibilidad de controlar el mal uso del poder p?blico, de leyes que han reducido los plazos de prescripci?n de muchos delitos de cuello blanco y que, por lo tanto, se declaran extinguidos antes de que se pueda lograr una sentencia definitiva de condena, e incluso de leyes que han perdonado las penas por delitos graves, incluido el delito de tr?fico electoral pol?tico-mafioso previsto en el Art?culo 616 de C?digo Penal.

Adem?s, el Estado italiano no ha puesto en marcha la Convenci?n del Consejo de Europa sobre la corrupci?n despu?s de haberla firmado en 1999. Por tal motivo muchos comportamientos ilegales, como el tr?fico de influencias, no son objeto de persecuci?n penal.

Tambi?n hay que se?alar que se aprobaron leyes que han permitido la regularizaci?n fiscal (N.deT: blanqueo) de capitales de origen ilegal exportados al extranjero con garant?as de anonimato y de secreto, para evitar que los jueces y las fuerzas policiales puedan determinar si alguno esos capitales as? regularizados eran tambi?n capitales mafiosos.

Por ?ltimo, la candidatura al Parlamento y la designaci?n para importantes cargos de gobierno de personajes ya condenados o investigados por corrupci?n o por delitos mafiosos constituye un hecho gravemente desmoralizador que, sin duda, no ayuda al crecimiento de la cultura de la legalidad en la sociedad civil.

Como suelde decirse en Francia, los ni?os no se educan con palabras, sino con el ejemplo. Lo mismo vale en la relaci?n entre gobernantes y gobernados. Es dif?cil pretender en los gobernados una tasa de moralidad p?blica superior a la de los gobernantes.

Por lo tanto, si no se pone freno a la corrupci?n, la guerra contra la mafia est? perdida antes de empezar y la detenci?n de cientos de miembros de la mafia y la confiscaci?n de grandes propiedades s?lo cumplir? una mera funci?n de contenci?n.

Ser?a un error creer que los fen?menos que he descrito pertenecen s?lo a la realidad italiana.

En Italia estos fen?menos salieron a la luz porque, gracias a la Constituci?n de 1948, hay un poder judicial que ahora goza de independencia y de autonom?a con respecto al poder pol?tico y que, adem?s, puede contar con una polic?a altamente profesional y herramientas de investigaci?n muy penetrantes como las interceptaciones.

En otros pa?ses donde estas condiciones no existen, totalmente o en parte, el mismo fen?meno se propaga de una manera oculta.

Por ejemplo ahora se reconoce universalmente que el capitalismo sovi?tico es un capitalismo mafioso en un porcentaje que equivale a entre sesenta y setenta por ciento.

De hecho, fuentes del gobierno ruso afirman que alrededor del 40% de las empresas privadas, el 60% del Estado, el 85% de los bancos rusos y el 70% de las actividades comerciales est?n sujetos a infiltraciones o bajo la influencia de organizaciones criminales, y que casi todas las empresas comerciales en las principales ciudades est?n controladas directa o indirectamente por los grupos delictivos.

Y con las ?ltimas elecciones esta situaci?n ha empeorado.

Muchos mafiosos se han convertido en asistentes parlamentarios, previo pago de una suma de dinero. Y ahora, en Rusia, los 450 diputados de la Duma tienen unos quince mil asistentes, algunos de los cuales han sido asesinados a causa de los conflictos entre los grupos criminales locales.

Ahora la mafia rusa se sienta en el coraz?n de las finanzas internacionales y se ha convertido en uno de los componentes estructurales del capitalismo global, de un nuevo poder privado capaz de influir en el orden econ?mico y geopol?tico internacional.

La compenetraci?n entre el capitalismo legal y el capitalismo mafioso, as? como el crecimiento turbulento de la estructura criminal tambi?n es una tr?gica realidad en algunos pa?ses europeos nacidos a partir del colapso del imperio sovi?tico, en los que la fusi?n entre los representantes de la ?nomenklatura? y las mafias en el poder es tan fuerte que algunos estudiosos para definir a estos pa?ses utilizan los t?rminos ?reg?menes criminocr?ticos? y ?Estados de la mafia?.

Situaciones similares se encuentran en varios pa?ses de ?frica y de Am?rica Latina.

Por ?ltimo, en el coraz?n de Europa el blanqueo de los capitales mafiosos que se invierten en los m?s diversos sectores es un fen?meno creciente y el riesgo de una invisible colonizaci?n econ?mico-mafiosa en ?reas cada vez mayores del territorio europeo no debe subestimarse.

La lecci?n que cabe extraer de la propagaci?n de las mafias en las regiones del norte de Italia que se consideraban inmunizadas, es una se?al de alarma que no s?lo suena en Italia, sino tambi?n en toda Europa, especialmente en un per?odo hist?rico como el actual, en el que la hegemon?a mundial de un turbo-capitalismo mundial, refractario a todas las reglas y controles, ha creado grandes ?reas de anomia y desregulaci?n que constituyen un terreno f?rtil para la expansi?n tanto de la denominada ?econom?a canalla? como de la econom?a mafiosa.

Todas las razones mencionadas ayudan a entender por qu?, como he mencionado antes, la acci?n penal es s?lo una parte de una estrategia de defensa y respuesta contra la econom?a criminal que, para ser eficaz, debe pasar a un nivel global y sist?mico

El espacio de este informe no me permite referirme a esta cuesti?n esencial que requiere un desarrollo articulado y de extrema complejidad.

Me limitar? a mencionar un solo ejemplo entre muchos.

La construcci?n progresiva de un derecho penal comunitario contra la delincuencia organizada internacional, que prevea un listado homog?neo de delitos, de instrumentos de investigaci?n y de incautaci?n de bienes, es un objetivo clave a mediano plazo.

Pero este objetivo es probable que sea totalmente in?til si dentro de los pa?ses no existen, o no se mantienen vigentes, normativas estatales que garanticen la independencia y la autonom?a de los jueces y fiscales ante el peligro de condicionamientos por parte de centros de poder externos.

Los tribunales italianos no habr?an podido lograr resultados significativos contra la mafia y la corrupci?n concretados en las ?ltimas dos d?cadas, si su independencia no estuviera garantizada por la Constituci?n de 1948 aprobada despu?s de la derrota de la Segunda Guerra Mundial y de la ca?da del fascismo.

Son muchos los jueces italianos, entre ellos Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, asesinados por la mafia con sus guardaespaldas en 1992, que han debido sufrir graves ataques del mundo pol?tico porque con sus investigaciones pon?an en peligro los intereses de las estructuras criminales que actuaban en diversas partes del pa?s, o por parte de hombres muy poderosos.

En los ?ltimos a?os los ataques contra la justicia italiana se han vuelto cada vez m?s violentos y prepotentes.

Est?n en el orden del d?a una serie de proyectos de ley que proponen enmiendas a la Constituci?n y a las leyes ordinarias, pero con una sustancia constitucional, que pretenden llevar al poder judicial bajo el control del poder pol?tico y a quitar al ministerio p?blico la posibilidad de investigar delitos, reservando esta facultad s?lo a las fuerzas policiales subordinadas jer?rquicamente al poder ejecutivo y, por lo tanto, al poder pol?tico.

Tambi?n est?n en discusi?n proyectos de ley que pretenden limitar la utilizaci?n de instrumentos de investigaci?n esenciales como las escuchas telef?nicas.

Teniendo en cuenta la compleja realidad que hemos descrito, es comprensible que las reformas de esta naturaleza no se limitar?an a afectar ?nicamente a algunas estructuras internas de la legislaci?n italiana, sino que podr?an llevar a una severa reducci?n de la capacidad global de respuesta del Estado italiano en su lucha contra la corrupci?n, contra las estructuras criminales, contra los l?deres mafiosos y contra el crimen con fines de lucro, creando en el coraz?n de Europa un peligroso foco de infecci?n.

Nota del traductor:

(1) La 'Ndrangheta es una organizaci?n criminal de Italia cuya zona de actuaci?n predominante es Calabria. A pesar de que no es tan conocida internacionalmente como la Cosa Nostra siciliana y de que se considera m?s rural en comparaci?n con la Camorra napolitana o la Sacra Corona Unita de Apulia, la 'Ndrangheta se ha convertido en el elemento criminal m?s poderoso de Italia desde los a?os 90. Aunque en ocasiones se la asocia incorrectamente a la mafia siciliana, la 'Ndrangheta opera de modo independiente de los sicilianos, si bien existen contactos entre ambas dada la proximidad geogr?fica entre Calabria y Sicilia.

Fuente:?http://www.antimafiaduemila.com/content/view/33652/78/


Tags: mafia, corrupción, drogas, evolución, apelaciones, ponencia, democracia

Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada