Mi?rcoles, 27 de abril de 2011
Guerreros del liberalismo

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Hace pocos d?as Buenos Aires fue la sede de una reuni?n regional de los miembros de la neoliberal?sima Mont Pelerin Society, que reflexionaron sobre la insistencia del populismo en Am?rica latina y sus amenazas a la ?libertad?. Por cierto, la batalla de estos guerreros del mercado contra la ?demagogia? no es nueva, ni tampoco es justo limitarla a los ?ltimos treinta y cinco a?os.

El 2 de junio de 1959, la Facultad de Ciencias Econ?micas recib?a a uno de los principales referentes del pensamiento neoliberal: Ludwig Von Mises. La iniciativa de las conferencias corri? a cargo de Alberto Benegas Lynch, padre de quien ser? honrado en el Sheraton en algunos d?as y miembro fundador del Centro de Estudios para la Libertad. Von Mises no ser?a el ?nico referente neoliberal invitado por el centro en aquellos a?os. En abril de 1958 hab?a sido el turno de Leonard Read, creador de la Foundation for Economic Education, una de las instituciones que forjaron la sociedad de Mont Pelerin (1947) de la que, entre otros, participar?a el propio Von Mises.

Las conferencias de Von Mises fueron difundidas y rese?adas ampliamente por el peri?dico La Prensa. Estas cr?nicas insist?an en el papel que el neoliberal?simo otorgaba al crecimiento de la ?inflaci?n? en la econom?a local, supuestamente causada por la protecci?n social del trabajo y el intervencionismo estatal, obst?culos para el crecimiento econ?mico. Estos beneficios artificiales resultaban distorsivos y deb?an erradicarse en favor de un marco legal que permitiera una libre competencia de fuerzas naturalmente desiguales.

Seg?n consta en la publicaci?n de las conferencias realizada algunos a?os m?s tarde (1979), Von Mises no fue t?mido a la hora de opinar sobre el contexto nacional: el dictador Juan Domingo Per?n hab?a recibido su merecido al ser obligado al exilio. Leonard Read, que lo hab?a precedido en una serie de conferencias en 1958, fue a?n m?s expl?cito, congratul?ndose de que sus anfitriones del centro hubieran sido acusados por el propio Per?n de haber participado en su destierro. Por cierto, ni Von Mises ni Leonard Read mencionaban las bombas contra la poblaci?n civil en la Plaza de Mayo ni la proscripci?n pol?tica de los a?os posteriores. Evidentemente, la ?libertad? (seg?n los neoliberal?simos) pod?a tener (terribles) ?costos?.

Pues bien, las conferencias de Von Mises y Read a fines de la d?cada del ?50, o las de Gary Becker en la expectante Buenos Aires de 2011, no son m?s que debates entre especialistas. No conviene ser ingenuos. Pocos d?as despu?s de la visita de Von Mises y de su repercusi?n en La Prensa asum?a como ministro de Econom?a uno de sus admiradores confesos, Alvaro Alsogaray, quien pondr?a en marcha un Plan de Austeridad, cuyo objetivo no era ya ?el desarrollo?, que hab?a prometido Arturo Frondizi, sino ?combatir la inflaci?n?.

Resulta necesario problematizar el modo en que ciertos discursos trazan marcas, sentidos del decir, que obligan a recalar en ciertos lugares ?comunes? (inflaci?n, costos laborales) para explicar nuestros males. No se trata de negar la existencia de algunas de las problem?ticas que ?stos se?alan, sino de no presumir la naturalidad en la jerarquizaci?n de los problemas de una sociedad. Cuando se insiste en los diagn?sticos sobre la ?inflaci?n?, suelen ser las recetas de ?enfriamiento? de la econom?a y la redistribuci?n regresiva del ingreso las que esperan.

A pesar de las conferencias de fines de los ?50 y del ascenso del neoliberal?simo Alsogaray como ministro de Econom?a, la racionalidad neoliberal no lograr?a instalarse como sentido com?n del gobierno econ?mico en la Argentina por d?cadas. La din?mica de la lucha de clases, por un lado, y la relevancia de un imaginario tejido compleja y diversamente alrededor de ?la naci?n? como proyecto social, econ?mico y pol?tico, por el otro, funcionaron como obst?culos para una perspectiva que no reconoce otra realidad m?s que la del individuo y su comunidad m?s pr?xima.

Pero los guerreros, pacientes, no cesar?an en sus esfuerzos. As? lo muestran los documentos desclasificados por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, en los que se encuentran a diversos personajes (por ejemplo, Alsogaray) bregando porque la Argentina asumiera el camino neoliberal. Aunque soplaban vientos de naci?n, seguridad y desarrollo como ant?dotos contra la amenaza socialista, los guerreros insist?an en las soluciones de mercado. Ya les llegar?a el turno.

Tuvieron una singular batalla, relativamente exitosa, que dieron traicionando su propia fe, en el contexto de un gobierno ?populista?, para usar sus t?rminos: el Plan Rodrigo de 1975, un intento de cambiar el sentido de la distribuci?n de la riqueza mediante una brutal devaluaci?n del salario. El dise?o de ese plan corri? a cargo de un personaje singular, Mansueto Ricardo Zinn, de inquietante trayectoria. Antiperonista confeso, Zinn asumi? como funcionario clave del tercer gobierno peronista, en las entra?as de lo que divisaba como un enemigo. Seg?n explicar?a algunos a?os despu?s, mientras asesoraba a Mart?nez de Hoz, en su libro La segunda fundaci?n de la Rep?blica, el ?sinceramiento? de la econom?a llevado adelante en 1975 pretend?a hacer de la crisis una instancia de redenci?n final. La quiebra programada de la econom?a deb?a revertir etapas de quietismo pernicioso (1916-1930), de comodidades distorsivas y estatistas (1930-1943), de demagogia (1943-1946), y de un populismo que hab?a dopado al pueblo, induci?ndolo a un delirio ocioso (1946-1955).

Sin rodeos ni met?foras, Zinn se?alaba que para hacer competitiva a la econom?a deb?an ajustarse los salarios y suprimirse la estabilidad del empleo. Todos estos dolores eran necesarios para superar la ?org?a demag?gica? y entrar en el reino de la ?libertad?. Pero Zinn no era inocente: la ?libertad? requer?a de un marco de iniciativa privada y paz social. Para ello, deb?an operar transformaciones profundas, pues no s?lo deb?a ?erradicarse la subversi?n?, sino tambi?n garantizar la ?depuraci?n? de los culpables del fracaso del Plan Rodrigo: el sindicalismo y la burgues?a nacional.

En tiempos democr?ticos, Zinn prob? nuevos caminos. As?, por ejemplo, para estimular la llama emprendedora de nuestros j?venes, cofundar?a Junior Achievement Argentina. Por cierto, los neoliberal?simos reunidos en el Sheraton tendr?n oportunidad de escuchar a Eduardo Marty, actual director general de esta instituci?n, que contin?a con la tarea de su predecesor, por ejemplo otorgando la beca Ricardo Zinn.

Junto con esas actividades, Zinn desarroll? otras m?s redituables, tanto en el ?mbito privado como en el p?blico. En lo que hace a este ?ltimo, particip? en el dise?o de las privatizaciones de Entel, YPF y Somisa. Antes de ello, hab?a dirigido el Banco de Italia y presidido la empresa Sevel. All? conoci? a Mauricio Macri y devino en una de las figuras clave en su formaci?n como negociador. Curiosamente (o no tanto) otro de los mentores intelectuales de Mauricio ser?a el propio Alvaro Alsogaray, quien lo iniciar?a en las ense?anzas de la escuela liberal austr?aca de Ludwig von Mises

* La autora es soci?loga, integrante del Centro Cultural de la Cooperaci?n Floreal Gorini.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/40-5121-2011-04-25.html


Tags: liberalismo, neo, Mises, libertad, Argentina, Perón

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