Jueves, 19 de mayo de 2011
Carlos Taibo??? Globalizate


He intentado reconstruir aqu?, sobre la base de mis apuntes, lo que dije en la Puerta del Sol madrile?a el domingo 15, al final de la multitudinaria manifestaci?n que convoc? la plataforma Democracia Real Ya. Tiempo habr? para valorar --a m? me cuesta trabajo-- qu? es lo que est? ocurriendo estos d?as. Me contento ahora con llamar la atenci?n sobre una discreta experiencia personal que algo nos dice --creo-- de la zozobra con la que los medios de incomunicaci?n del sistema han asumido la revuelta de tantos j?venes.

En los jornadas sucesivas al d?a 15 recib? un buen pu?ado de llamadas de esos medios de incomunicaci?n. Algunas proced?an, por cierto, de emisoras de radio y de peri?dicos que de manera altiva y descort?s me hab?an puesto en la calle en su momento. Me pareci? evidente que los profesionales correspondientes andaban desesperados buscando alguna cara que ponerle al movimiento que, fundamentalmente articulado por j?venes, empezaba a tomar la calle. En todos los casos ?ya tendr? tiempo de cambiar, si procede, de conducta-- me negu? a hacer declaraci?n alguna y en todos suger? que entrevistasen a los organizadores de las manifestaciones y, m?s a?n, a los propios manifestantes. En una de esas conversaciones mi interlocutor insisti? en su demanda y me pregunt? expresamente si no habr?a alg?n otro profesor universitario que pudiera poner su cara. Al parecer, y a los ojos de algunos, para explicar lo que est? sucediendo es inevitable echar mano de las sesudas explicaciones que proporcionamos los profesores de universidad, como si la gente de a pie no supiera expresarse con claridad y contundencia. Menos mal que hay alg?n profesional que se salva. Ayer, y de nuevo en la Puerta del Sol, un periodista me dijo que los j?venes a los que hab?a entrevistado hablaban mucho mejor que Tom?s G?mez y --me da el p?lpito-- que la propia se?ora De Cospedal.

Antes de colocar mi texto, me permito agregar una ?ltima observaci?n: no s?lo debemos estar sobre aviso ante lo que hacen los medios --para cu?ndo una activa campa?a de denuncia de lo que supone esa genuina plaga contempor?nea que son los tertulianos--. Tambi?n debemos guardar las distancias con respecto a lo que dicen y se aprestan a hacer muchas gentes de la izquierda de siempre que, bien intencionadas, se proponen encauzar unos movimientos que en ?ltimo t?rmino no comprenden y miran con desd?n. Ah? van, en cualquier caso, mis palabras del d?a 15.

"Quienes estamos aqu? somos, a buen seguro, personas muy distintas. Llevamos en la cabeza proyectos e ideales diferentes. Han conseguido, sin embargo, que nos pongamos de acuerdo en un pu?ado de ideas b?sicas. Las intento resumir de manera muy r?pida.

Primera. Lo llaman democracia y no lo es. Las principales instituciones y, con ellas, los principales partidos han conseguido demostrar su capacidad para funcionar al margen del ruido molesto que emite la poblaci?n. Los dos partidos m?s importantes, en singular, escenifican desde tiempo atr?s una confrontaci?n aparentemente severa que esconde una fundamental comunidad de ideas. Uno y otro mantienen en sus filas, por cierto, a personas de m?s que dudosa moralidad. No es dif?cil adivinar lo que hay por detr?s: en los hechos son formidables corporaciones econ?mico-financieras las que dictan la mayor?a de las reglas del juego.

Segunda. Somos v?ctimas con frecuencia de grandes cifras que se nos imponen. Em mayo de 2010, por proponer un ejemplo, la Uni?n Europea exigi? del Gobierno espa?ol que redujese en 15.000 millones de euros el gasto p?blico. Nadie sabe a ciencia cierta qu? son 15.000 millones de euros.

Para comprenderlo no est? de m?s que asumamos una r?pida comparaci?n con otras cifras. Unos a?os atr?s ese Gobierno espa?ol que acabo de mencionar destin? en inicio 9.000 millones de euros al saneamiento de una ?nica caja de ahorros, la de Castilla-La Mancha, que se hallaba al borde de la quiebra; estoy hablando de una cifra que se acercaba a las dos terceras partes de la de la exigida en recortes por la Uni?n Europea. Durante dos a?os fiscales consecutivos, ese mismo Gobierno obsequi? con 400 euros a todos los que hacemos una declaraci?n de la renta. A todos, dicho sea de paso, por igual: lo mismo recibi? el se?or Bot?n que el ciudadano m?s pobre. Seg?n una estimaci?n, ese regalo se llev?, en cada uno de esos a?os, 10.000 millones de euros. Estoy hablando del mismo Gobierno, que se autotitula socialista, que no dud? en suprimir un impuesto, el del patrimonio, que por l?gica grava ante todo a los ricos, reduciendo sensiblemente la recaudaci?n, mientras incrementaba en cambio otro, el IVA, que castiga a los pobres. El mismo Gobierno, en fin, que apenas hace nada para luchar contra el fraude fiscal y que mantiene la legislaci?n m?s laxa de la Uni?n Europea en lo que hace a evasi?n de capitales y para?sos fiscales.

Tercera. Si hay un dios que adoran pol?ticos, economistas y muchos sindicalistas, ese dios es el de la competitividad. Cualquier persona con dos dedos de cabeza sabe, sin embargo, en qu? se han traducido, para la mayor?a de quienes est?n aqu?, las formidables ganancias obtenidas en los ?ltimos a?os en materia de competividad: salarios cada vez m?s bajos, jornadas laborales cada vez m?s prolongadas, derechos sociales que retroceden, precariedad por todas partes.

No es dif?cil identificar a las v?ctimas de tanta miseria. La primera la aportan los j?venes, que engrosan masivamente nuestro ej?rcito de reserva de desempleados. Si no hubiera muchas tragedias por detr?s, tendr?a su gracia glosar esa deriva terminol?gica que hace media docena de a?os nos invitaba a hablar de mileuristas para retratar una delicada situaci?n, hoy nos invita a hacerlo de quinientoseuristas y pasado ma?ana, las cosas como van, nos obligar? a referirnos a los trescientoseuristas. La segunda v?ctima son las mujeres, de siempre peor pagadas y condenadas a ocupar los escalones inferiores de la pir?mide productiva, a m?s de verse obligadas a cargar con el grueso del trabajo dom?stico. Una tercera v?ctima son los olvidados de siempre, los ancianos, ignorados en particular por esos dos maravillosos sindicatos, Comisiones y UGT, siempre dispuestos a firmar lo infirmable. No quiero olvidar, en cuarto y ?ltimo lugar, a nuestros amigos inmigrantes, convertidos, seg?n las coyunturas, en mercanc?a de quita y pon. Estoy hablando, al fin y al cabo, de una escueta minor?a de la poblaci?n: j?venes, mujeres, ancianos e inmigrantes.

Cuarta. No quiero dejar en el olvido los derechos de las generaciones venideras y, con ellos, los de las dem?s especies que nos acompa?an en el planeta Tierra. Lo digo porque en este pa?s en el que estamos hace mucho tiempo que confundimos crecimiento y consumo, por un lado, con felicidad y bienestar, por el otro. Hablo del mismo pa?s que ha permitido orgulloso que su huella ecol?gica se acrecentase espectacularmente, con efecto principal en la ruptura de precarios equilibrios medioambientales. Ah? est?n, para testimoniarlo, la idolatr?a del autom?vil y de su cultura, esos maravillosos trenes de alta velocidad que permiten que los ricos se muevan con rapidez mientras se deterioran las posibilidades al alcance de las clases populares, los castigos, acaso irreversibles, que han padecido nuestras costas o, para dejarlo ah?, la dram?tica desaparici?n de la vida rural. Nada retrata mejor d?nde estamos que el hecho de que Espa?a se encuentre en el furg?n de cola de la Uni?n Europea en lo hace a la lucha contra el cambio clim?tico, con un Gobierno que alienta la impresentable compra de cuotas de contaminaci?n en pa?ses pobres que no est?n en condiciones de agotar las suyas.

Quinta. Entre las reivindicaciones que plantea la plataforma que promueve estas manifestaciones y concentraciones hay una expresa relativa a la urgencia de reducir el gasto militar. Me parece tanto m?s pertinente cuanto que en los ?ltimos a?os hemos tenido la oportunidad de comprobar c?mo nuestros diferentes gobernantes rebajaban de manera muy sensible la ayuda al desarrollo. Nunca lo subrayaremos de manera suficiente: el momento m?s t?trico de nuestra crisis dibuja un escenario claramente preferible al momento m?s airoso de la situaci?n de la mayor?a de los pa?ses del Sur.

Vuelvo, con todo, a lo del gasto militar. Este ?ltimo, visiblemente ocultado tras numerosas partidas, responde a dos grandes objetivos. El primero no es otro que mantener a Espa?a en el n?cleo de los pa?ses poderosos, con los deberes consiguientes en materia de apoyo a esas genuinas guerras de rapi?a global que lideran los Estados Unidos. El segundo se vincula con el designio de preservar un apoyo franco a lo que hacen tantas empresas espa?olas en el exterior. ?Alguien ha tenido noticia de que alg?n portavoz del Partido Socialista o del Partido Popular se haya atrevido a criticar, siquiera s?lo sea livianamente, las violaciones de derechos humanos b?sicos de las que son responsables empresas espa?olas en Colombia como en Ecuador, en Per? como en Bolivia, en Argentina como en Brasil?

Acabo. Me gustar?a en estas horas tener un recuerdo para alguien que nos ha dejado en Madrid el martes pasado. Hablo de Ram?n Fern?ndez Dur?n, que ilumin? nuestro conocimiento en lo que respecta a las miserias del capitalismo global y nos puso sobre aviso ante lo que nos espera de la mano de esa genuina edad de las tinieblas en la que, si no lo remediamos, nos adentramos a marchas forzadas. No se me ocurre mejor manera de hacerlo que la que me invita a rescatar una frase que ha repetido muchas veces mi amigo Jos? Luis Sampedro, de quien escucharemos, por cierto, un saludo dentro de unos minutos., La frase en cuesti?n, que creo refleja bien a a las claras nuestra intenci?n de esta tarde, la pronunci? Martin Luther King, el mu?idor principal del movimiento de derechos civiles en los Estados Unidos de cincuenta a?os atr?s. Dice as?: 'Cuando reflexionemos sobre nuestro siglo, lo que nos parecer? m?s grave no ser?n las fechor?as de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas'. Muchas gracias por haberme escuchado".

Fuente: http://www.globalizate.org/taibo180511.html

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Tags: globalízate, José Luis Sampedro, Taibo, caja de ahorros, declaración de la renta, Democracia Real Ya, socialista

Publicado por blasapisguncuevas @ 19:22  | ESPA?A
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