sábado, 21 de mayo de 2011

  Por Vicenç Navarro               Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor

de Public Policy. The Johns Hopkins University

( HYPERLINK "http://www.vnavarro.org" www.vnavarro.org)

En España hemos estado viendo estos últimos años una serie de

políticas públicas que han dañado y continúan dañando muy seriamente

el bienestar y la calidad de vida de las clases populares. Entre tales

políticas destacan las que consisten en:

Facilitar que el empresariado pueda despedir al trabajador más

fácilmente y pueda disminuir el salario de sus trabajadores (a fin, se nos

dice, de hacer una España más competitiva), reduciendo además sus

derechos laborales. La última voz en repetir este argumento ha sido la

Canciller alemana, Angela Merkel, que ha indicado que el problema de

España (junto con Grecia, Portugal e Irlanda) es que los trabajadores

españoles (que supuestamente tienen excesivos derechos sociales y

laborales) no trabajan y no producen suficientemente. Tal dirigente, no

sólo de Alemania, sino también de la Unión Europea, ha dicho en voz

alta lo que los establishments financiero (la banca), empresarial (la Gran

Patronal), mediático (los grandes medios de información del país) y

político (los equipos económicos de los dos grandes partidos

mayoritarios, así como de los partidos de la derechas nacionalistas)

españoles han estado pensando, diciendo, proponiendo y llevando a

cabo a través de las políticas públicas aprobadas en las Cortes o en los

Parlamentos Autónomos.

Reducir los salarios de los empleados públicos, congelar las pensiones y

disminuir el gasto y empleo públicos, bajo el argumento de que el

estado del bienestar es demasiado grande e hipertrofiado, dificultando la

recuperación económica del país.

Reducir los servicios públicos, con descenso del gasto público por

habitante en sanidad y educación y en otros servicios, con el

consiguiente impacto negativo sobre la calidad de tales servicios,

utilizados en su mayoría, por las clases populares.

Privatizar tales servicios públicos, con el resultado de que la polarización

existente (por clase social) de la sanidad y de la educación se esté

acentuando. La distancia del tiempo de visita al médico entre la sanidad

privada (que atiende a las rentas superiores) y la pública (que atiende a

las clases populares) se está alargando en perjuicio para las últimas.

Disminuir los derechos laborales y sociales, tales como el retraso de la

edad de jubilación de 65 a 67 años, con además una considerable

reducción de las ayudas a personas con dependencia, a las familias, a

los jóvenes (en ayudas para el alquiler) y a otros grupos vulnerables.

Mantener una legislación y normativa que penaliza a las personas

desahuciadas, por no poder pagar las hipotecas (cuyo número está

creciendo exponencialmente) a fin de proteger a la banca y otras

instituciones del capital financiero.

Reducir el crédito disponible a la ciudadanía y a los pequeños

empresarios, bajo el argumento de que hay que reducir el

endeudamiento privado, política apoyada por el Estado, como afirma en

las últimas declaraciones el Secretario de Estado de Economía, José

Manuel Campa, en las que subraya la necesidad de reducir el crédito.

Promover políticas fiscales regresivas que benefician a las rentas

superiores y a las rentas de capital, incrementando las desigualdades de

renta en España (una de las más altas de la Unión Europea de los

quince)

Continuar los recortes tributarios de las rentas superiores y de las rentas

del capital que se han realizado en los últimos quince años,

proponiéndose ahora en algunos gobiernos autonómicos, como el

catalán, una mayor rebaja de tales tributos.

Tales políticas se han realizado con el supuesto de que eran

necesarias para ayudar a España a salir de la recesión. Lo que mi

amigo Noam Chomsky definiría como el aparato ideológico del

establishment, es decir, los medios radiofónicos y televisivos de

mayor difusión (tanto públicos, como privados) que se han

movilizado para promover esta visión de que NO HABÍA OTRA

ALTERNATIVA: LA PRESIÓN DE LOS MERCADOS FINANCIEROS

EXIGÍA TALES SACRIFICIOS. El objetivo de esta campaña

mediática era el externalizar la causa de que tales políticas se

estuvieran imponiendo a la población. Era una causa externa al

país. En estas condiciones el debate político se centró en como

realizar los recortes de derechos sociales y laborales, sin casi

nunca incluir en el debate alternativas que expandieran en lugar

de reducir tales derechos. Alternativas existentes, para cada una

de estas políticas fueron marginadas o excluidas de los forums,

donde la sabiduría convencional se genera, reproduce y distribuye.

El porqué de las movilizaciones populares

Las políticas descritas en los párrafos anteriores, sin embargo,

han llevado a grandes sectores de las clases populares a la calle.

Las manifestaciones (ahora casi en bases diarias) que están

ocurriendo a lo largo del territorio español (no siempre reportadas

en los medios) por trabajadores y usuarios de los servicios

públicos, así como de trabajadores de empresas con beneficios

que están reduciendo plantilla, son una protesta a aquellas

políticas. Y las manifestaciones del movimiento Democracia Real

YA son también un movimiento de denuncia por la falta de

presencia de la voluntad popular en las instituciones

representativas de la democracia española. Ninguna de las

políticas enunciadas anteriormente goza del apoyo popular y sin

embargo están siendo impuestas a la ciudadanía.

Es sorprendente que tales hechos hayan sorprendido al

establishment. Es indicador de la enorme distancia entre éste y la

calle y su desconocimiento de lo que ocurre en nuestro país, el

que aparezcan en tales medios artículos como el de Fernando

Onega que firma “El espectador” (hay que suponer de la

sociedad), que se muestra sorprendido por la aparición de tal

movimiento (“Primer intento de agrupar la indignación”. La

Vanguardia. 19.05.11) o el artículo en el mismo rotativo de Quim

Monzó “He aquí la Spanish Revolution”, 20.05.11, que alcanza un

nivel de ignorancia insultante cuando presenta el surgimiento de

tal movimiento como un acto de inmadurez de la juventud

española. Otros articulistas han sido más favorables, aún

conservando un tono condescendiente, que es además de

irritante, ofensivo.

Pero lo que es muy importante y no se menciona es que

tales manifestaciones, que son muy populares y gozan de gran

simpatía entre las clases populares, muestran el fracaso del

mensaje promovido por los medios de que NO HAY OTRA

ALTERNATIVA. Tal mensaje está colapsando, mostrando su

carácter meramente ideológico al servicio de los intereses del

capital financiero y de la gran patronal (tal como varios de

nosotros hemos estado documentando. Ver las publicaciones de

Attac y las existentes en Ganas de Escribir y en

www.vnavarro.org). Toda la evidencia científica mostraba y

predecía que tales políticas empeorarían la situación económica y

social del país dificultando su recuperación. Los datos están ahí

para verlos. Basta mirar la situación de los países que han

requerido tales políticas, como Grecia, Portugal, Irlanda y España

y ver que ninguno de ellos está saliendo de la crisis. Las políticas

de austeridad que se han seguido han sido un fracaso rotundo. La

evidencia es clara, que cada una de las medidas citadas al

principio del artículo, estaban basadas en supuestos erróneos. Y

así lo documentamos, siendo ignorados o marginados en los

mayores medios del establishment. (Era un signo más de

incoherencia o hipocresía que muchas tertulias de ayer y hoy en

los mayores medios radiofónicos y televisivos se expresara gran

simpatía por la movilización Democracia Real Ya (como El Matí de

Catalunya Radio o Els matins de TV3), cuando tales forums han

marginado completamente en sus tertulias a las voces que

criticaban las políticas que han conducido a la situación actual).

Era pues predecible y aconsejable que la población se

movilizara (ver “Rebélate”. Público, 14.05.11, en HYPERLINK

"http://www.vnavarro.org" www.vnavarro.org,) para protestar por

la situación actual, exigiendo alternativas factibles y reales que

afectarían negativamente a los intereses del capital financiero y de

la gran patronal (cuyos beneficios han continuado creciendo

durante la crisis) y positivamente a los de las clases populares,

medidas que serían altamente populares, como la nacionalización

del crédito (con establecimiento de bancas públicas), la expansión

del gasto y empleo público, así como el crecimiento de los salarios

como medida de estímulo de la economía. (Ver el artículo de Juan

Torres y Carlos Martínez, “15-M: Hartos de estafas y de

impunidad”).

Tales protestas democráticas son también una denuncia no

sólo de las instituciones políticas, sino mediáticas, hecho

completamente ignorado y desconocido por muchos editoriales

(editorial de La Vanguardia (19.05.11) firmado por José Antich)

que no comprenden tales manifestaciones, interesados sólo en su

impacto, queriendo mostrar comprensión sin entender ni el

mensaje ni lo que motiva a tales movimientos. Por lo demás hay

que ver el movimiento español pro-democracia no sólo como

parte del movimiento internacional de exigencia democrática, sino

también como la exigencia de que se inicie una segunda transición

en España que rompa con los enormes obstáculos institucionales

que ahogan, frenan e imposibilitan el pleno desarrollo de la

democracia española en la que sea la ciudadanía y no los poderes

fácticos los que gobiernan el país.


Tags: democracia real, Noam Chomsky, capital financiero, transición, La Vanguardia

Publicado por blasapisguncuevas @ 17:28  | ESPAÑA
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