Viernes, 27 de mayo de 2011


Al concluir la segunda guerra mundial el escenario del imperialismo qued? totalmente transformado. El sostenido crecimiento y la mejora del nivel de vida inauguraron un per?odo de significativa prosperidad en los pa?ses centrales. La reducci?n del desempleo cre? situaciones pr?ximas al pleno empleo, que facilitaron el aumento del consumo y la generalizaci?n de un sistema protecci?n social.

Los principales te?ricos marxistas bautizaron la nueva etapa de posguerra con distintas denominaciones (?capitalismo tard?o?, ?capitalismo de estado?, ?capitalismo monopolista de estado?). Muchos estudios destacaron la sustituci?n de las formas de acumulaci?n extensiva por mecanismos intensivos y el reemplazo del trabajo taylorista por esquemas fordistas. Otras investigaciones se?alaron el nuevo gigantismo de las empresas y la in?dita intervenci?n estatal en la econom?a. Estos cambios modificaron el perfil del imperialismo, recreando un marco de estabilidad, en torno a nuevos equilibrios geopol?ticos.

El contexto pol?tico-militar

La principal singularidad de per?odo fue la ausencia de guerras inter-imperiales. A diferencia de la etapa cl?sica, los conflictos armados no desembocaron en conflagraciones generalizadas. Persistieron los enfrentamientos, pero ya no hubo confrontaciones directas por el reparto del mundo. Las rivalidades s?lo generaron escaramuzas geopol?ticas, que no se proyectaron a la esfera miliar.

La vieja identificaci?n del imperialismo con el choque entre potencias capitalistas qued? desactualizada y este cambio transform? el paisaje europeo. En lugar de rivalizar por las posesiones coloniales, las competidores del Viejo Continente iniciaron un proceso de unificaci?n regional.

El predominio estadounidense determin? el viraje de la etapa. Ning?n conflicto anterior se hab?a zanjado con semejante preeminencia. La abrumadora superioridad norteamericana qued? consagrada con la formaci?n de una alianza atl?ntica (OTAN), bajo el mando del Pent?gono. Estados Unidos ejerci? una dominaci?n expl?cita y reafirm? su autoridad con la disuasi?n nuclear. Impuso la localizaci?n de las Naciones Unidas en Nueva York y estableci? en el Consejo de Seguridad un sistema de consultas para supervisar todos los acontecimientos mundiales.

Este reinado se asentaba tambi?n en la aplastante superioridad econ?mica. Estados Unidos manejaba el 50% de la producci?n industrial, acumulaba monumentales acreencias y adaptaba el sistema monetario mundial a sus necesidades, mediante la hegemon?a del d?lar (acuerdos de Bretton Woods).

Pero lo m?s novedoso fue la estrategia que eligieron las elites norteamericanas para consolidar su supremac?a. En lugar de demoler a los rivales derrotados, auspiciaron la reconstrucci?n econ?mica y el sometimiento pol?tico-militar de sus adversarios. El auxilio multimillonario concedido a Europa y Jap?n fue la contracara de la actitud asumida por Gran Breta?a y Francia (frente a Alemania) al concluir la primera guerra mundial. En lugar del tratado de Versalles se introdujo un Plan Marshall.

Mediante esta combinaci?n de reconstrucci?n econ?mica, subordinaci?n pol?tica y protecci?n militar, Estados Unidos consolid? el sistema de alianzas subalternas, que posteriormente utiliz? para contrarrestar el resurgimiento de sus rivales. Cuando en los a?os 60 Alemania y Jap?n recuperaron competitividad, el gendarme norteamericano hizo valer su primac?a. Recurri? a dr?sticas medidas comerciales, tecnol?gicas y monetarias, para preservar sus ventajas y reformul? los t?rminos de la convivencia con sus subordinados. Pero estas tensiones no recrearon en ning?n momento, el viejo escenario de rivalidades destructivas.

Alemania y Jap?n aprovecharon la exenci?n de gastos armamentistas para recuperar terreno en la producci?n y el comercio, pero no proyectaron estos avances al terreno militar. Tampoco contemplaron la preparaci?n de una revancha. Aceptaron el rol protector ofrecido por Estados Unidos, avalando el ?imperialismo por invitaci?n? que les ofreci? la primera potencia. Todos los conflictos que suscit? la unipolaridad estadounidense se procesaron sin alterar este dato geopol?tico.

Ha sido muy frecuente relativizar la novedad de este cuadro, afirmando que el antagonismo entre superpotencias persisti? durante posguerra, a trav?s de un conflicto entre Estados Unidos y la Uni?n Sovi?tica. Se considera que esa confrontaci?n fue an?loga a todas las batallas precedentes por la hegemon?a imperial.

Pero estas pugnas entre Occidente y el denominado ?bloque socialista? incluyeron una diferencia esencial con todos los choques inter-imperiales precedentes: el car?cter no capitalista del sistema vigente en la ex URSS. Existen numerosas caracterizaciones sobre este r?gimen social, pero nadie ha podido demostrar que estuvo gobernado por una clase dominante, propietaria de los medios de producci?n y guiada por la meta de acumular capital.

La burocracia que manejaba ese sistema, buscaba ampliar su influencia global y mantuvo fuertes disputas con Estados Unidos por el control de territorios estrat?gicos. En esas tensiones sostuvo parcialmente a los movimientos de liberaci?n nacional, que resist?an el poder estadounidense. Pero en la mayor?a de los casos estas acciones eran repuestas defensivas, tendientes a preservar una coexistencia pac?fica con el coloso norteamericano [3] .

El car?cter no capitalista de la URSS invalida su presentaci?n como otro actor imperial de batallas por el reparto del mundo. La capa dirigente de ese pa?s ten?a ambiciones expansionistas y reforzaba su presencia global, chocando con Estados Unidos en el manejo de las ?reas de influencia. Tambi?n intercalaba esas pugnas con la revisi?n peri?dica de los acuerdos de equilibrio territorial establecidos al concluir la guerra (tratado de Yalta). Pero esas pretensiones de mayor poder regional no convert?an al r?gimen de la Uni?n Sovi?tica en una variante ?social-imperialista? de la expansi?n colonial. El uso contempor?neo del t?rmino imperialismo s?lo tiene sentido para aquellas potencias que act?an bajo el mandato del capital. No se aplica a situaciones ajenas a ese principio.

Transformaciones econ?micas

Los cambios econ?micos de posguerra tuvieron el mismo alcance que las modificaciones geopol?ticas, a partir del significativo avance registrado en la asociaci?n internacional de los capitales. Se consum? un entrelazamiento financiero, comercial e industrial sin precedentes. Esta amalgama alter? radicalmente la concurrencia inter-imperial que prevaleci? durante la ?poca de Lenin.?El creciente gigantismo de las empresas que subrayaba el l?der bolchevique volvi? a cobrar importancia con la expansi?n de los oligopolios, en desmedro de las peque?as compa??as. La necesidad de ampliar mercados, reducir costos y aumentar la productividad acentu? la preeminencia de las corporaciones frente a las empresas de peque?o porte.

Pero a diferencia del per?odo precedente, las alianzas entre grandes firmas no quedaron restringidas a compa??as del mismo origen nacional. Irrumpi? un nuevo tipo de empresa multinacional, que asoci? a los capitalistas norteamericanos, japoneses y europeos, alterado la vieja divisoria entre bloques de competidores nacionales.

En este marco, el proteccionismo perdi? peso frente a las presiones librecambistas desplegadas por las empresas mundializadas. Estas compa??as requirieron mayor movilidad del capital y creciente flexibilidad comercial, para actuar en todos los rincones del planeta. El cerrojo arancelario era congruente con los bloques belicistas del imperialismo cl?sico, pero obstru?a los negocios internacionalizados de posguerra.

Este viraje de las tarifas hacia la liberalizaci?n repiti? un giro ya consumado en otras oportunidades. El capitalismo nunca se atuvo a una modalidad comercial invariable. El pasaje del libre-cambio a la protecci?n -que los te?ricos cl?sicos observaban como un giro definitivo del sistema- constituy? en realidad, s?lo un eslab?n de incontables virajes.

Tampoco la primac?a financiera mantuvo la irreversible hegemon?a que imaginaban los analistas de la etapa precedente. Al comp?s del fuerte crecimiento de posguerra, los industriales recuperaron terreno y retomaron su protagonismo en la generaci?n de plusval?a. Este resurgimiento fue en gran medida determinado por la internacionalizaci?n de las firmas norteamericanas, que implantaron filiales en Europa y Oriente

Durante este per?odo la exportaci?n de capital recobr? un papel significativo, pero tuvo un alcance m?s limitado en las inversiones metropolitanas en la periferia. Las principales corrientes de colocaci?n de fondos for?neos se consumaron entre las propias econom?as desarrolladas. Los capitales norteamericanos afluyeron con mayor intensidad al viejo continente que a los pa?ses dependientes y la misma direcci?n tuvieron las inversiones externas posteriores de Europa y Jap?n. Esta tendencia apunt? a reforzar una gesti?n internacionalizada de los negocios, en torno a las empresas multinacionales.

Pero este proceso incluy? tambi?n un aumento de las ventas mundiales y una creciente confiscaci?n de los recursos de la periferia. El comercio entre las econom?as desarrolladas se intensific?, junto a la depredaci?n de las riquezas del Tercer Mundo.

Los tres mecanismos de apropiaci?n externa del imperialismo volvieron a coexistir, sin n?tidas primac?as de uno sobre otro. La remisi?n de utilidades por inversiones externas oper? junto al comercio inequitativo y el sometimiento de las econom?as subdesarrolladas. La magnitud de todos estos cambios torn? impostergable la revisi?n de la teor?a del imperialismo.

Primeras actualizaciones?

El texto de Lenin mantuvo su influencia durante la posguerra, a trav?s de numerosas reediciones y traducciones. Este apetito de lectura sintonizaba con la expectativa de extensi?n del socialismo por todo el mundo . El reconocimiento logrado por el libro convalidaba sus aciertos pol?ticos en el debate sobre la guerra y premiaba la cr?tica a las ingenuidades pacifistas.

La tesis leninista brindaba, adem?s, argumentos contra las nuevas teor?as socialdem?cratas, que identificaban la alianza transatl?ntica y la descolonizaci?n con ?el fin del imperialismo?. Estas concepciones omit?an la persistencia de la violencia imperial, especialmente en el Tercer Mundo.

Pero las lecturas m?s atentas del texto comenzaron a percibir su falta de actualidad. El ensayo de Lenin describ?a un contexto ya inexistente de guerra inter-imperialistas. Tambi?n la primac?a de las rivalidades econ?micas hab?a quedado neutralizada por la interpenetraci?n mundial de los grandes capitales. La preeminencia norteamericana contradec?a, adem?s, el escenario cl?sico.

Estos contrastes no disminuyeron el lugar dominante del texto bolchevique, en todos los estudios sobre el imperialismo. El grueso de la producci?n te?rica marxista intentaba actualizar con las nuevas cifras, las tendencias expuestas por Lenin. Se buscaba especialmente corroborar la continuidad del monopolio y del proteccionismo y demostrar la centralidad de las exportaciones de capital y la persistente hegemon?a financiera.

Estos trabajos estaban afectados por una actitud ritualista, que elud?a el an?lisis de las tendencias contrapuestas a la caracterizaci?n cl?sica. Los manuales de econom?a pol?tica editados en la URSS y otras elaboraciones dogm?ticas expresaban esa postura acr?tica [4] .

Estos enfoques transformaban el escenario inter-imperial de principio del siglo XX en un dato inmutable de la historia. Le asignaban vigencia perdurable al diagn?stico de una coyuntura. Al congelar la etapa estudiada por Lenin como el ?nico per?odo valedero s acralizaban el texto, olvidando la funci?n pol?tica que tuvo cuando fue elaborado. Esta actitud cerraba todos los caminos para una actualizaci?n fruct?fera de la teor?a del imperialismo.

Otras visiones intentaron -con muchas vacilaciones- la revisi?n del problema. Buscaban demostrar, por un lado, la vigencia de los rasgos cl?sicos, pero reconoc?an por otra parte las insuficiencias de la concepci?n tradicional. Mientras subrayaban la continuidad del monopolio y la supremac?a del capital financiero, se?alaban la ausencia de conflictos b?licos inter-imperialistas y la gravitaci?n de Estados Unidos. Cuestionaban las lecturas talm?dicas de Lenin, pero preservando su visi?n del tema . ?

La reconsideraci?n del problema exig?a ir m?s all? del simple c?mputo de los elementos vigentes y obsoletos de la teor?a cl?sica. Hab?a que jerarquizar el significado de las tendencias persistentes y de los procesos ya agotados. Los enfoques acr?ticos dilu?an dos datos claves de la nueva ?poca: la ausencia de guerras inter-imperiales y la mayor asociaci?n econ?mica entre capitales de distinto origen.

El diagn?stico de Lenin hab?a quedado anacr?nico por estar referido a una etapa ya concluida del desarrollo capitalista. Las tendencias de 1880-1914 no ten?an vigencia en 1945-75 y por esta raz?n, las principales reflexiones de posguerra giraban en torno a otros problemas.

La dificultad de muchos marxistas para aceptar este cambio obedeci? a una incomprensi?n del planteo de Lenin. Desconoc?an que el enfoque estaba m?s centrado en la cr?tica pol?tica al pacifismo social-patriota, que en la evaluaci?n econ?mica del capitalismo. La gran contribuci?n aportada en el primer terreno, no implicaba validez de las caracterizaciones expuestas en el segundo terreno. Esta confusi?n obstruy? el an?lisis y gener? muchas simplificaciones en la interpretaci?n del imperialismo, que no distingu?an la existencia de dos niveles aut?nomos de la reflexi?n sobre tema.

Los mejores estudios sobre el imperialismo de los a?os 70 incorporaron de hecho estas distinciones. Revisaron la teor?a cl?sica, destacando la existencia de m?ltiples interpretaciones marxistas (Brown) y resaltaron el significado polis?mico de la noci?n de imperialismo (Owen). Tambi?n pusieron de relieve la ambig?edad de un concepto que incluye al mismo tiempo definiciones de la etapa, caracterizaciones de tensiones entre pa?ses centrales y evaluaciones de las relaciones entre el centro y la periferia (Sutcliffe) [5] .

Con estas miradas comenz? un rescate del significado contempor?neo del imperialismo. Se retom? el m?todo de Lenin para interpretar una nueva realidad, observando c?mo el desarrollo desigual de capitalismo genera desequilibrios, en la reproducci?n jerarquizada y polarizada de este sistema. Tres modelos

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La primera variante -postulada por Sweezy, Magdoff o Jalee- remarc? el papel dominante de Estados Unidos, como coloso econ?mico y gendarme mundial. Remarc? el peso de sus corporaciones industriales y su gravitaci?n militar, mediante estudios que subrayaron tambi?n la importancia de las resistencias antiimperialistas del Tercer Mundo. Esta tesis recogi? elementos de muchas teor?as sobre el hegemonismo estadounidense de la ?poca, que reflejaban el apabullante liderazgo logrado por la primera potencia [6] .

Pero las caracterizaciones superimperialistas no evaluaron el alcance de esa primac?a del gigante del Norte y no llegaron a esclarecer el nuevo el tipo de relaciones establecidas entre el poder norteamericano y las restantes potencias.

La segunda corriente puso el acento en los procesos de asociaci?n ultra-imperial, mediante importantes trabajos de Hymer, Murray y Nicolaus. Indagaron la formaci?n de una nueva clase capitalista en torno a las empresas multinacionales, a partir de estudios del mercado del eurod?lar y de distintos an?lisis sobre la influencia decreciente de los estados nacionales. Tambi?n investigaron la forma en que este proceso erosionaba las rivalidades entre potencias y deterioraba las condiciones de trabajo [7] .

Este enfoque inaugur? el estudio contempor?neo de la asociaci?n internacional de capitales y comenz? a registrar sus consecuencias sobre los estados nacionales. Pero no logr? evaluar el impacto de estos cambios sobre la din?mica del imperialismo.

La segunda vertiente fue a su vez enriquecida por los trabajos de Poulantzas, que estudiaron c?mo la internacionalizaci?n de la econom?a incentivaba la formaci?n de fracciones capitalistas mundializadas, al interior de los estados nacionales. Palloix aport?, adem?s, importantes investigaciones sobre la forma en que la internacionalizaci?n de la econom?a globaliza la reproducci?n del capital, en ciclos mercantiles, monetarios y productivos [8] .

Todos estos enfoques que pon?an de relieve la preeminencia de cursos ultra-imperiales, suscitaron la reacci?n de los defensores a ultranza de la tesis cl?sica. Estas cr?ticas destacaron el reducido alcance de la actividad multinacional y el continuado protagonismo de los estados nacionales. Pero los objetores nunca lograron explicar por qu? raz?n hab?an perdido fuerza las tendencias b?licas y econ?micas del per?odo precedente.

Finalmente la tercera corriente encabezada por Mandel destac? la continuidad parcial de las rivalidades inter-imperiales. Cuestion? por un lado, la tesis superimperial se?alando que la hegemon?a norteamericana no evolucionaba hacia supremac?as econ?micas de largo plazo. Destac? que esa hegemon?a no transformaba la subordinaci?n de las potencias asociadas en formas de sujeci?n colonial.

Por otra parte, objet? la perspectiva ultra-imperialista, se?alando el car?cter improbable de una fusi?n entre corporaciones de distinto origen nacional y remarc? el continuado aumento de la competencia econ?mica, en un marco de distensi?n militar. De esta tendencia dedujo un pron?stico de acrecentamiento de la concurrencia intercontinental, en un cuadro alejado de la confrontaci?n b?lica [9] .

Este modelo de tensiones inter-imperiales atenuadas fue compartido por otros te?ricos como Rowthorn, que cuestionaron la exageraci?n del poder norteamericano, evaluando que el continuado antagonismo econ?mico entre las grandes potencias, no tendr?a proyecciones militares [10] .

Este tercer enfoque sugiri? acertadamente la preeminencia de un avance del regionalismo, que permanecer?a distanciado de los viejos bloques belicistas del pasado. Pero no arrib? a conclusiones n?tidas y tampoco elabor? conceptos representativos de la nueva situaci?n. Vacil? en la evaluaci?n del rol estadounidense y no logr? dirimir el predominio de tendencias a la asociaci?n o a la competencia.

Todas las caracterizaciones en juego suscitaron fuertes pol?micas, acompa?adas de los adjetivos y etiquetas en boga durante esa ?poca. Los cuestionamientos a los ?errores kautskianos? convivieron con los elogios a los ?aciertos leninistas?. Pero esta contraposici?n imped?a comprender lo que se intentaba indagar. La nueva integraci?n internacional de capitales no recreaba el modelo concebido por el dirigente socialdem?crata y la competencia en curso no resucitaba el esquema postulado por el l?der bolchevique.

Las investigaciones de los a?os 70 crearon los fundamentos para superar la obsolescencia del enfoque cl?sico, pero no condujeron a conclusiones satisfactorias. Su principal m?rito fue incentivar el estudio de la nueva realidad con modelos de supremac?a, integraci?n y rivalidad imperial. Aunque dieron lugar a una s?ntesis adecuada, abrieron una discusi?n que puso de relieve los problemas a resolver.

La tesis superimperialista omit?a la inexistencia de relaciones de subordinaci?n entre las econom?as desarrolladas, equiparables a las vigentes en la periferia. El enfoque transnacionalista desconoc?a la continuidad de las rivalidades entre las corporaciones, ahora mediadas por otra conformaci?n de clases y los estados. La visi?n de concurrencia inter-imperialista minusvaloraba la ausencia de confrontaciones b?licas y el avance registrado en la integraci?n de los capitales [11] .

La complejidad del tema impuls? a buscar f?rmulas combinatorias de las concepciones en disputa, que se mantuvieron posteriormente. Se resalt? especialmente c?mo la existencia de tendencias a la asociaci?n, genera tensiones que obligan a reforzar liderazgos, para contener la concurrencia inter-imperialista. Esta rivalidad socava la gravitaci?n de la superpotencia impidiendo la estabilizaci?n del sistema [12] .

Esta misma idea de mayor entrecruzamiento de capitales sin desemboques definidos ha sido se?alada tambi?n, para destacar la existencia de m?ltiples desequilibrios. Estas tensiones son generadas por una trama distante del imperialismo cl?sico y carente de sustituto definido [13] . En este contexto la irrupci?n del neoliberalismo abri? nuevas pistas de indagaci?n . La nueva etapa

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Este ataque patronal deterior? las condiciones de trabajo en los pa?ses avanzados y empobreci? a la periferia, en un contexto de repliegue de los sindicatos y reflujo de las ideas anticapitalistas. Las grandes corporaciones aprovecharon las fuertes diferencias internacionales de salarios, para acrecentar sus lucros e introdujeron nuevas formas de control patronal del proceso de trabajo. Esta agresi?n se bas? en amenazas de traslado de las firmas hacia otros pa?ses.

Este cambio en las relaciones sociales de fuerza a favor del capital desemboc?, a su vez, en incrementos sustanciales de la tasa explotaci?n, que ampliaron las desigualdades, recompusieron el nivel de los beneficios y revitalizaron la acumulaci?n.

Al incentivar la competencia global con aumentos de la productividad desgajados de las compensaciones salariales, el nuevo modelo se distanci? del fordismo. La sistem?tica transferencia de actividades fabriles hacia el continente asi?tico potenci? la concurrencia por incrementar la producci?n, con menores costos y generar mayores ganancias.

Esta mutaci?n se ha sostenido en una revoluci?n inform?tica que generaliza el uso de las computadoras, en los procesos de fabricaci?n y en la gesti?n financiera o comercial de las empresas. Esta innovaci?n radical increment? el nivel de productividad, abarat? el transporte y masific? las comunicaciones.

Las transformaciones de las ?ltimas d?cadas ampliaron tambi?n el consumo, no solo de las elites y los sectores gerenciales. Un importante sector de las clases medias ha sido incorporada un nuevo patr?n de adquisiciones basado en el endeudamiento creciente. Esta modalidad reforz? la gravitaci?n de los bancos, que han cumplido un papel clave en la consolidaci?n del neoliberalismo. Restablecieron los mecanismos de disciplina y auto-ajuste en las empresas y recompusieron el circuito de la acumulaci?n.

El modelo actual introdujo un corte con la etapa precedente y cerr? el per?odo de convulsiones, que acompa?? al agotamiento del boom de posguerra. La nueva etapa revirti? la retracci?n de los mercados y el deterioro de la tasa de ganancia, que predomin? durante las crisis de 1974-75 y 1981-82. Sobre estos pilares se consum? la expansi?n de la inversi?n hacia las regiones favorecidas por el nuevo esquema [14] .

Este diagn?stico es frecuentemente objetado por las caracterizaciones que destacan la vulnerabilidad financiera del modelo neoliberal, su reducido aporte al crecimiento o su dependencia de los vaivenes del mercado [15] .

Pero ninguno de estos rasgos desmiente la existencia de un nuevo per?odo. Indican la presencia de ?reas de gran inestabilidad, sin refutar la vigencia de una etapa diferenciada. Qui?nes consideran que el modelo actual es m?s inestable que su antecesor, no cuestionan la preeminencia que ha logrado. Cualquiera sean las controversias sobre el grado de coherencia que rodea al neoliberalismo, es evidente que este esquema introdujo un cambio radical en la din?mica del capitalismo.

El per?odo actual no presenta un n?tido escenario global de prosperidad o estancamiento. Aqu? se evidencia una diferencia importante con los modelos precedentes del siglo XX. Mientras que las transformaciones cualitativas son incuestionables, las tendencias del nivel de actividad mantienen un alto grado de ambig?edad. Hay nuevas formas de consumo segmentado, normas de producci?n globalizada, tipos de comercio liberalizado, finanzas des-reguladas y otra modalidad de competencia entre las empresas transnacionales. Pero estas transformaciones no definen un perfil de intensidad o quietismo productivo.

El per?odo actual es muy singular, puesto que no repite la t?nica depresiva de 1914-1945, ni la pujanza de 1945-75. La econom?a mundial se ha distanciado del comportamiento homog?neo que mantuvo en los per?odos precedentes. Coexisten situaciones variadas de estancamiento en Europa, ascenso y reca?da de Jap?n, vaivenes de Estados Unidos, despliegues asi?ticos y mutaciones en la semi-periferria y regresiones de la periferia.

Desequilibrios in?ditos??

El nuevo contexto no se clarifica dirimiendo la presencia o ausencia de una onda larga Kondratieff. Algunos autores postulan la presencia de este ciclo, resaltando la vigencia de tasas de crecimiento elevadas en numerosas actividades y zonas geogr?ficas. Otros objetan la existencia de este curso, subrayando el reducido promedio global de ascenso del PBI [16] .

La discusi?n es m?s conceptual que emp?rica, ya que no existe un dato universalmente indicativo de la t?nica que asume un per?odo. Un promedio de crecimiento elevado no tiene la misma validez para fines del siglo XIX, que para la mitad de la centuria siguiente o el debut del siglo en curso. Lo mismo rige para las distintas zonas. El incremento del 5% anual del PBI que se considera elevado para Estados Unidos es muy bajo para China.

En realidad, la existencia de una nueva etapa del capitalismo no requiere un correlato definido en la fase del ciclo econ?mico. La vigencia del periodo neoliberal es parcialmente independiente de ese ritmo de la producci?n. La era de posguerra ha sido totalmente sustituida, sin dar lugar a otra onda de pujanza econ?mica general.

Lo importante es reconocer que el patr?n de acumulaci?n precedente (de consumo masivo y uniformidad de producto) ha quedado reemplazado por un nuevo esquema (de consumo m?s flexible y producci?n m?s variada). Desde la irrupci?n del neoliberalismo en 1978-80, este modelo se asienta en el incremento del desempleo, la feminizaci?n del trabajo, la polarizaci?n de las calificaciones, la segmentaci?n del mercado laboral y el uso de las nuevas tecnolog?as.

Algunos enfoques reconocen la magnitud de transformaciones en curso en ciertos campos, como la disminuci?n del campesinado o la penetraci?n del capital en numerosos ?mbitos de la vida social. Pero cuestionan la existencia de rupturas significativas en el campo econ?mico, tecnol?gico o cultural [17] .

Pero la universalizaci?n geogr?fica y sectorial del capitalismo que ha llevado a cabo el neoliberalismo, no se restringe a una u otra esfera. Ha impactado sobre el conjunto del sistema, produciendo un giro comparable al observado a fin del siglo XIX y a mediados del siglo XX.

Este viraje se verifica tambi?n en los desequilibrios espec?ficos que actualmente presenta el sistema. Las crisis del neoliberalismo difieren significativamente de las convulsiones que afloraron en los a?os 60 o 70. Son contradicciones resultantes de nuevos problemas y no arrastres del pasado. Las tensiones que generaba el modelo keynesiano fueron clausuradas por el ascenso neoliberal, que inaugur? otro tipo de desajustes.

La hipertrofia financiera actual obedece a mecanismos de titularizaci?n, derivados y apalancamientos, gestados al cabo de dos d?cadas de internacionalizaci?n de las finanzas, desregulaci?n bancaria y gesti?n burs?til de las grandes firmas. La sobreproducci?n de mercanc?as presenta un in?dito alcance global, resultante de la competencia por abaratar costos, localizando plantas en pa?ses con bajos salarios y alta explotaci?n de la fuerza de trabajo. Las desproporcionalidades mundiales -que han creado los desbalances comerciales y el endeudamiento- se desenvuelven por carriles impensables hace cuatro d?cadas.

El neoliberalismo cambi? el escenario econ?mico. Redujo los ingresos salariales, pero expandi? el consumismo, la riqueza patrimonial y el endeudamiento familiar. Recompuso la tasa de ganancia acentuando la explotaci?n y desvalorizando parcialmente los capitales obsoletos. Pero afect? potencialmente el nivel de rentabilidad, con aumentos de la productividad basados en tecnolog?as capital-intensivas que expanden el desempleo .

El nuevo modelo genera el tipo de crisis que salieron a flote durante la burbuja japonesa (1993), la ca?da del Sudeste Asi?tico (1997), el desplome de Rusia (1998), el desmoronamiento de las Punto.Com (2000) y el descalabro de Argentina (2001). La eclosi?n financiera del 2008-09 constituye la manifestaci?n m?s aguda de estos estallidos y abri? una posibilidad de ocaso del neoliberalismo, que hasta ahora no se ha verificado.

El desprestigio ideol?gico de este esquema no ha impedido su persistencia. Pero el modelo restableci? formas descontroladas de funcionamiento capitalista erosion? los diques que morigeraban los desequilibrios del sistema. El capitalismo se ha tornado m?s ingobernable y opera con niveles de inestabilidad muy superiores al pasado. El imperialismo neoliberal

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Se puede establecer cierto paralelo entre esta expansi?n y la sucesi?n de conquistas de la periferia que acompa?aron al surgimiento del imperialismo cl?sico. Al principio del siglo XX y al concluir esa centuria, el modo de producci?n vigente incorpor? vastas regiones no capitalistas, a su campo de acci?n.

Pero la ampliaci?n de esa ?poca absorb?a zonas muy atrasadas y de gran subdesarrollo. En cambio en las ?ltimas d?cadas el ensanchamiento se consum? en regiones que hab?an comenzado procesos de erradicaci?n del capitalismo.

En m?ltiples terrenos hay m?s semejanzas con la posguerra, que con la era precedente. A diferencia de lo ocurrido durante el per?odo cl?sico, el imperialismo contempor?neo refuerza la asociaci?n econ?mica entre empresas de distinto origen nacional. La mundializaci?n neoliberal imprimi? un nuevo impulso a este proceso.

La nueva etapa ha potenciado tambi?n la gesti?n internacionalizada de los negocios que realizan las grandes compa??as, fragmentando los procesos de fabricaci?n y lucrando con las diferencias nacionales de productividades y salarios.

Este curso multiplic? la movilidad de los capitales y las mercanc?as, restringiendo al mismo tiempo el tr?nsito de las personas. Los capitalistas favorecen el traslado de trabajadores para potenciar la competencia laboral, pero bloquean las corrientes emigratorias que desestabilizan su control de la vida pol?tica y social.

Las distintas tendencias en juego tienden a reforzar la asociaci?n internacional de capitales. Esta evoluci?n consolida el principal rasgo econ?mico que diferenci? al imperialismo de posguerra de su precedente cl?sico. La mayor integraci?n diluye las posibilidades de choque entre bloques proteccionistas y acent?a el distanciamiento del periodo actual con la ?poca de Lenin. Algunos autores han introducido el t?rmino de ?imperialismo neoliberal? para describir el nuevo contexto. Esta noci?n podr?a ser utilizada para ilustrar qu? tipo de articulaci?n dominante genera a escala mundial, una nueva etapa del capitalismo [18] .

Tambi?n el rasgo geopol?tico que m?s distingui? al imperialismo de posguerra de su antecesor cl?sico se ha reforzado en las ?ltimas dos d?cadas. La ausencia de conflictos b?licos directos entre las principales potencias ha persistido sin modificaciones bajo el neoliberalismo. El acompa?amiento de Europa y Jap?n a las principales agresiones del Pent?gono se ha mantenido como un dato clave del escenario internacional.

En las ?ltimas tres d?cadas no se ha vislumbrado ning?n retorno a las tensiones b?licas de principios del siglo XX. Los presagios de esta regresi?n que se formularon con el resurgimiento de Jap?n, el fin de la guerra fr?a o la unificaci?n de Alemania fueron desmentidos por el curso de los acontecimientos. No existe ning?n atisbo de reaparici?n de los bloques militares antag?nicos dentro de la tr?ada.

Las disputas por los mercados y los abastecimientos de la periferia persisten. Pero ninguna potencia est? dispuesta a poner en riesgo la continuidad del capitalismo, con agresiones que fracturen el bloque de las econom?as desarrolladas.

Los conflictos posibles se delinean contra las nuevas sub-potencias, que comienzan a emerger entre varios pa?ses con grandes recursos militares, demogr?ficos y naturales o con cierta experiencia de dominaci?n militar a escala regional (China, Rusia, India, Brasil, Sud?frica). Estas naciones cuentan con pr?speras clases capitalistas locales, que buscan ampliar su lugar en el escenario mundial y ya no aceptan el trato perif?rico del pasado.

El nuevo polo de acumulaci?n asi?tica y la ausencia de subordinaci?n militar a Estados Unidos por parte de Rusia y China (en contraposici?n a las restantes clases dominantes del planeta), constituyen dos novedades importantes, en comparaci?n al imperialismo de posguerra. Pero todav?a es prematuro evaluar cu?l ser? el efecto de estas modificaciones, en el marco de las tensiones econ?mico-sociales que generan la desigualdad, la exclusi?n y la marginalidad del capitalismo neoliberal.

Estas tensiones se manifiestan en todos los campos, pero son particularmente visibles en el plano financiero . En los ciclos de prosperidad, el cr?dito se expande aceleradamente a escala global, a trav?s de los mecanismos creados por la liberalizaci?n bancaria. Pero en los per?odos cr?ticos, cualquier ca?da de Wall Street se transmite velozmente a todas las colocaciones especulativas del planeta. La mundializaci?n financiera reduce dr?sticamente la capacidad que detentaban los estados, para afrontar de manera aut?noma esos vendavales. Los dispositivos de contenci?n que se utilizaban con instrumentos cambiarios o monetarios o bancarios han quedado seriamente afectados.

La misma interacci?n se verifica en el plano comercial. El grado de apertura de todas las econom?as se ampli? significativamente, a trav?s de un ritmo ascendente de las transacciones, que supera el nivel de actividad productiva. Con argumentos de especializaci?n complementaria se generalizaron convenios de libre comercio, que en las fases de prosperidad benefician a las grandes empresas y en los periodos recesivos acrecientan las dificultades de colocaci?n de las mercanc?as excedentes . ?

Por otra parte, el avance de la internacionalizaci?n productiva reestructura la divisi?n del trabajo y acrecienta la presencia de las empresas transnacionales en el comercio mundial. Pero esta ampliaci?n potencia tambi?n la velocidad de transmisi?n de los desequilibrios mundiales, especialmente en los cuellos de botella de la inversi?n y en los trastornos para asegurar la provisi?n de insumos estrat?gicos. El imperialismo del siglo XXI est? afectado por todos los desequilibrios de la etapa neoliberal.

Este per?odo consolida la modificaci?n radical del escenario cl?sico que se produjo en la posguerra, con la desaparici?n de las confrontaciones b?licas entre potencias. El an?lisis del imperialismo contempor?neo requiere superar la simple repetici?n de la teor?a tradicional y la asignaci?n de vigencia infinita a una etapa espec?fica de principio del siglo XX. Una interpretaci?n actual debe registrar el impacto de la mundializaci?n neoliberal, que ha expandido el radio de acci?n imperial a todo el planeta, reforzando el rol militar dominante de Estados Unidos. La comprensi?n de este liderazgo requiere un an?lisis m?s detallado.??

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-Wood Ellen Meiskins. Empire of Capital, Verso 2003 (Cap 6)??

RESUMEN??

Al concluir la segunda guerra mundial el escenario del imperialismo cl?sico qued? transformado por la nueva etapa de prosperidad y desaparici?n de las confrontaciones b?licas entre potencias. Estados Unidos logr? una supremac?a militar in?dita y subordin? a sus rivales, en lugar de demolerlos. La confrontaci?n con la URSS no se equipar? con los viejos choques inter-imperiales, dado el car?cter no capitalista del sistema vigente en ese pa?s.

El contexto econ?mico qued? igualmente transformado por la nueva asociaci?n internacional de capitales, la irrupci?n de compa??as multinacionales, la disminuci?n del proteccionismo, la recuperaci?n del protagonismo industrial y la reorientaci?n de la inversi?n externa hacia las econ?micas desarrolladas.

La actualizaci?n de la teor?a del imperialismo estuvo bloqueada por una actitud ritualista hacia el enfoque cl?sico, que asignaba vigencia perdurable a un periodo espec?fico del siglo XX. Esta postura imped?a comprender el nuevo marco de solidaridad miliar occidental y asociaci?n multinacional.

Tres interpretaciones de los a?os 70 reabrieron la investigaci?n, al resaltar el papel superimperial de Estados Unidos, el entrelazamiento ultra-imperial de las firmas y el car?cter acotado de la concurrencia inter-imperialista. Plantearon acertadamente nuevos problemas, que no lograron resolver.

La mundializaci?n neoliberal ha introducido una nueva etapa, que universaliza el capitalismo. Hay transformaciones cualitativas en todas las ?reas. La inestabilidad del modelo y la indefinici?n de la t?nica de crecimiento, no desmienten el cierre del esquema de posguerra. Las caracter?sticas del nuevo per?odo no se clarifican dirimiendo la presencia o ausencia de una onda larga. Se ha consumado un giro comparable al observado a fin del siglo XIX y a mediados de la centuria pasada, que genera novedosos desequilibrios financieros, productivos y comerciales.

En esta etapa se expande el radio de acci?n imperial a todo el planeta, con mayores entrelazamientos econ?micos globales que afectan a los pueblos y regiones desfavorecidas. El imperialismo neoliberal acent?a las diferencias con la era cl?sica y profundiza las tendencias de posguerra.??

[1] Este art?culo forma parte de un libro de pr?xima aparici?n sobre las teor?as actuales del imperialismo.

[2] Economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda). Su p?gina web es www.lahaine.org/katz???

[3] Hemos desarrollado este tema en: Katz Claudio, El porvenir del socialismo. Primera edici?n: Editorial. Herramienta e Imago Mundi, Buenos Aires, 2004 (cap 2 )

[4] Ver por ejemplo: Afan?siev L y otros autores, Manual de econom?a pol?tica del capitalismo, Editorial Granica, Buenos Aires, 1974. Tambi?n: Testa V?ctor, El Capital Imperialista, Editorial Fichas, Buenos Aires 1975??

[5] Brown Barrat Michael. ?Una cr?tica de las teor?as marxistas del imperialismo?, O wen Robert, ?Introducci?n?, Sutcliffe Bob, ?Conclusi?n?, en Owen Robert, Sutcliffe Bob. Estudios sobre la teor?a del imperialismo, Era, M?xico, 1978.

[6] Sweezy Paul, Magdoff Harry, ?The crisis of American Capitalism?.The deepening crisis of U.S. Capitalism, Monthly Review Press, 1981. Jalee Pierre El Tercer Mundo en la Econom?a Mundial, Siglo XXI,1976, Buenos Aires??

[7] Hymer Stephen. Empresas multinacionales e internacionalizaci?n del capital. Ediciones Periferia, Buenos Aires, 1972. Nicolaus Mart?n. ?La contradicci?n universal?. El imperialismo hoy, Ediciones Periferia, Buenos Aires, 1971. Murray, Robin, ?The Internationalization of Capital and the Nation State?, New Left Review 69, 1971.

[8] Poulantzas Nicos. ?Internacionalizaci?n? Las clases sociales en el capitalismo actual, Siglo XXI, Madrid 1981.? Palloix Christian, La firmas multinacionales y el proceso de internacionalizaci?n, M?xico, Siglo XXI.? Ver tambi?n: Leucate Christian. Internacionalizaci?n del capital e imperialismo, Fontamara, Barcelona 1978.

[9] Mandel, Ernest. El capitalismo tard?o, ERA, M?xico, 1978, (cap 10). Mandel Ernest, ?Las leyes del desarrollo desigual?, Ensayos sobre el neocapitalismo, Era, M?xico, 1969.

[10] Rowthorn Bob, ?El imperialismo en la d?cada de 1970?, en Capital monopolista y capital monopolista europeo, Granica, Buenos Aires, 1971.??

[11] Este balance planteamos en: Katz Claudio. ?El imperialismo del siglo XXI?, ESECONOMIA, Instituto Polit?cnico Nacional, n?mero 7, a?o 2, verano 2004, M?xico??

[12] Ver este debate en: Husson Michel. ?Le fantasme du march? mondial?. Contretemps, n 2, septembre 2001.??

[13] Ver: Ram?rez Roberto, ?El imperialismo en el nuevo siglo?, Socialismo o Barbarie N? 13, noviembre 2002.????

[14] Hemos desarrollados estas caracterizaciones en: Katz Claudio, ? Las tres dimensiones de la crisis ? , N?mero 37/38 de la revista Ciclos en la historia, la econom?a y la sociedad, A?o XX, Vol. XIX, 2010. Katz Claudio, ?Capitalismo contempor?neo: etapa, fase y crisis?, Ensayos de Econom?a, Facultad de Ciencias Humanas y Econ?micas, vol 13, n 22, septiembre 2003, Medell?n. Katz Claudio, ?Mito y realidad de la revoluci?n inform?tica?, Eseconom?a. Instituto Polit?cnico Nacional, n?mero 6, a?o 2, invierno 2003-04, M?xico. Katz Claudio, ?Crisis global: las tendencias de la etapa?, Aquelarre, Revista de Centro de la Universidad de Tolima, Colombia, vol 9, n 18, 2010.??

[15] Por ejemplo: O?Hara Phillip, ?A new financial social structure of accumulation in the US for long wave upswing??, Review of radical political economy, vol 34, n 3, summer 2002. O?Hara Phillip, ?A new transnational corporate social structure of accumulation for long wave upswing in the world economy??, Review of Radical Political Economics, vol 36, n 3, summer 2004. Kotz David, ?Neoliberalism and the Social Structure of Accumulation?, Review of Radical Political Economics, vol 35, n 3, summer 2003.??

[16] En el primer caso: Martins Carlos Eduardo, ?Los impasses de la hegemon?a de Estados Unidos?, Crisis de hegemon?a de Estados Unidos, CLACSO Siglo XXI 2007. En el segundo Wallerstein Immanuel, Capitalismo hist?rico y movimientos anti-sist?micos: un an?lisis de sistemas -mundo, 2004, Akal, Madrid, (cap 28).??

[17] Por ejemplo: Wood Ellen Meiksins, "Modernity, posmodernity or capitalism?, Monthly Review, vol 48, n 3, July-August 1996.-Wood, Ellen Meiksins. "What is postmodern agenda?" Monthly Review, vol 47, n 3, july-august 1995, New York.??

[18] Dumenil Gerard, Ley Dominique. El imperialismo en la era neoliberal, Revista de Econom?a cr?tica n 3, 2005.?

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Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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