lunes, 13 de junio de 2011
Antonio Doctor                Rebelión 


Dicen que las situaciones extremas requieren soluciones extremas. El capitalismo, manoteando para salir del lodazal acude a la más tradicional y antigua forma de mantener a los niños bajo control, al viejo ¡Que viene al coco! O su variante “El hombre del saco” con lo que tradicionalmente se dominó a los niños díscolos. Porque niños somos para políticos y banqueros, si analizamos aunque sea superficialmente el contenido de sus milongas.

Pero ahora en una dimensión planetaria y con un aparato descomunal para mantener viva la vieja receta. El coco puede ser Al Queda, Hamas, Castro, Chávez, Morales o la ETA, según donde sea.

Veamos el proceso: Los Ministerios que siempre fueron de la Guerra son ahora “Ministerio de la Defensa”, que representa a un Ejército armado hasta los dientes. Hay cierta lógica en este nombre: Estamos preparados para una guerra, sin más. Pero una postura defensiva (implícita en el “Ministerio de la Defensa”) implica que hay un enemigo, presente o potencial del que hay que defenderse. ¿Cuál es? Tomemos España. ¿Quién nos amenaza desde el exterior que nos obliga a mantener ese aparato militar? No será, desde luego los cuatro gatos de ETA, que además, desde el punto de vista del mantenimiento de la “unidad de la patria”, sería en todo caso de la alzada de los cuerpos policiales. La Patria del “Todo por la patria” de los cuarteles es el territorio nacional, el Estado Español. Vuelvo a preguntar: ¿Qué país o países lo están amenazando? No hay ninguna respuesta convincente como tampoco la hay si al niño se le ocurre preguntarnos: Papá, ¿quién es el coco? Es decir: Se nos infantiliza (o se pretende hacerlo) simplemente para que nos sintamos amenazados, y con ello, controlados. Y si el niño es curioso y no se conforma con una respuesta para salir del paso, la respuesta no hará más que provocar nuevas preguntas, hasta que llegue el inevitable. ¡Anda, déjame en paz y vete a jugar!

Rizando el rizo nos endosan ahora las “misiones humanitarias” en las que participan nuestras tropas, pero no con alimentos, medicinas o ropas, como sería lo lógico, sino con tanques, bombas y ametralladoras. Curioso humanismo. Y seguimos tragando sapos.

Hay que mantener a toda costa el clima de ¡Que viene el coco! Y entonces entran en el escenario los medios de comunicación. Hay que poner filtros, tanto a las noticias como al trabajo de los periodistas. Fácil: Se da trabajo a los que se dejan censurar o se censuran a si mismos para mantener el empleo y se manda al paro a los que respetan su profesión y no saben censurarse a si mismos. Y se deja que se explayen a su gusto a los que, por su propia naturaleza son maestros en el arte de la tergiversación de noticias, y en el ataque, por veces insultante, a los que son contrarios a las consignas de la empresa que les da de comer.

Y el ¡niño, vete a jugar! se transmuta aquí en ¡vete a ver la tele! La que, en el Estado Español, después de la introducción de la TDT se ha transformado, cualquiera que sea la cadena (hay excepciones honrosas, pero muy minoritarias) en una sucesión de viejas series enlatadas de Hollywood, interrumpidas a cada paso con tandas interminables de publicidad.

Y si los niños se enfurruñan y protestan por ser engañados, hay están los Mossos de Escuadra y la Policía Nacional para ponerlos en vereda. Hasta ahora, Barcelona, Valencia, Madrid, Salamanca Valladolid, y Burgos dan fe de ello.

Siglos de Historia, salpicada de grandes pensadores, científicos y artistas para llegar a esto.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: capitalismo, milonga, coco, patria, territorio, defensa, misiones

Comentarios