Lunes, 28 de noviembre de 2011
Revista Digital

El siglo que viene es el siglo de “China + India” cuyas fuerzas combinadas tienen el potencial de generar crecimiento económico suficiente y más aún. Pero, ¿tienen ambas naciones igual estatura? El periodista de Time, Bill Powel, argumenta a favor del caso chino y polemiza con el libro "Blink", cuyo autor Malcolm Gladwell es favorable a la India.

La carta última donde la India ganaría a China es demográfica. En 20 años China será una sociedad envejecida, convirtiéndose en una carga para las finanzas de la nación. El extraordinario impulso económico de China no sólo es real, sino que no va a desaparecer. De hecho, su economía se está moviendo hacia una nueva etapa: una etapa impulsada, a nivel micro, por un incesante desplazamiento en la curva tecnológica y, en el nivel macro, por la explosión de la demanda interna.

China es ahora la segunda mayor economía del mundo después de USA, con un crecimiento de casi un 10% anual durante la primer década del presente siglo. El crecimiento del ingreso per cápita en 2010 aumentó un 9%. La productividad manufacturera se está expandiendo a niveles del 10% anual. El país -a diferencia de la India- sigue manteniendo un enorme superávit en cuenta corriente y reportará sólo un ligero déficit presupuestario este año. También cuenta con más de 3 billones de dólares (y sigue sumando) en reservas de divisas y, en un mundo en el que los países desarrollados se dedican a devaluar su moneda para empobrecer al vecino, un renminbi (yuan) en constante fortalecimiento.

Los escépticos de China -en particular aquellos que creen que el “modelo” indio, a la larga, ganará- siempre utilizan el mismo argumento: la única razón por la que China ha crecido más rápido que la India se debe a que tiene un Estado fuerte que ha alimentado el crecimiento a la fuerza (del mismo modo, argumentan, que la Unión Soviética en la década de 1950). El gobierno simplemente asiente con la cabeza y eso inmediatamente se traduce en órdenes a los bancos de propiedad estatal para que financien la construcción de ferrocarriles de alta velocidad, redes digitales, aeropuertos, puentes, sistemas de subtes y estadios deportivos. De ese argumento, los chinos se declaran culpables. Aquellos que están obsesionados con la estrechez de las inversiones de capital fijo ignoran el hecho de que “los fabricantes mundiales” no lo hubiesen logrado de contar con la muy pobre infraestructura de países como… seamos sinceros, India.

El tema de la importante función del gobierno chino en el crecimiento del país siempre queda atrapado en la política. Las personas que argumentan a favor del caso chino, que dicen que China está mejor gobernada que India, suelen ser etiquetados como “amantes de comunistas” o apologistas de un Estado autoritario que habitualmente manda a sus molestos disidentes, artistas y periodistas a la cárcel. No hay que confundir la cuestión. La gobernanza, en el contexto de China-contra-India, debe definirse -como Arvind Subramanian escribe en "Eclipse: Vivir a la sombra de la dominación económica de China"- no como un burócrata requiriendo la construcción de un nuevo puente y quedándose con un “retorno” para sí mismo. Lo que significa, dice Subramanian, es "crear las condiciones para que florezca el sector privado".

Eso es precisamente lo que suelen hacer los gobiernos de partido único en el Este de Asia: piénsese en Taiwán, Corea del Sur e incluso Japón (en sus años dorados). Tómese uno de los ejemplos de China. Hace varios años, las autoridades decidieron que la base industrial de Chengdu, la capital de la provincia de Sichuan, tenía que ser fuertemente actualizada. Fundamentalmente, la actualización incluía tanto capital físico como humano. El gobierno construyó carreteras y líneas ferroviarias. Se creó un enorme parque industrial fuera de la ciudad, con la mejor tecnología disponible para montar sus redes de telecomunicaciones. Más importante aún, las universidades locales, institutos técnicos y escuelas de formación profesional reforzaron sus cursos de electrónica e ingeniería.

Esto era solo una muestra de lo que estaba ocurriendo en todo el país. China está produciendo trabajadores competentes y cualificados a un ritmo extraordinario. En su libro "La Carrera de la Reina Roja", los académicos de EEUU. Dan Breznitz y Murphree Michael sostienen que "el sistema educativo chino está produciendo un número cada vez mayor de graduados que, aunque limitados en sus capacidades para realizar una investigación avanzada, se adaptan perfectamente -y probablemente más adecuadamente que sus contrapartes extranjeros- para sobresalir en otras etapas de la innovación". Intel fue una de las empresas que transfirieron la mayor parte de su base de producción de Shanghai al parque de Chengdu. "Nadie nos puso una pistola en la cabeza y nos dijo que nos mudásemos aquí", dice Bruce Aitken, controlador financiero de Intel para Chengdu. "Estamos aquí porque queríamos estar aquí una vez que vimos lo que estaba tomando forma".

Edificada para el éxito

¿Está la infraestructura china sobredimensionada y mal mantenida? Sí. Lo vimos en julio pasado cuando una falla en el software causó un terrible choque de un tren de alta velocidad en la ciudad de Wenzhou, cerca de Shanghai. Pero como argumenta Andy Rothman, economista jefe de CLSA Securities, fue precisamente en la última década cuando China desarrolló su infraestructura: "La idea de que todas estas empresas, ya sean nacionales o extranjeras, hayan construido todas estas fábricas en lugares como Chengdu o Dalian o Chongqing, sin el gobierno jugando un rol fundamental en la creación de las condiciones para que ello ocurra, es simplemente una locura". Y ahora, como era de esperar, el gobierno está disminuyendo de manera estable pero segura sus gastos en infraestructura, eliminando así algunas presiones inflacionarias de la economía y dando por tierra los augurios de un aterrizaje forzoso en el futuro de China.

Aquellos que sostienen que la India con el tiempo superará a China como potencia económica siempre repiten lo mismo: la inferioridad del gobierno indio y su infraestructura sólo pone de manifiesto la vitalidad del sector privado del país. Después de todo, dicen, se debe poner atención a que la India está creciendo a pesar de todos sus problemas de gobierno. Pero no más o mejores argumentos. El crecimiento del sector privado de la India en las últimas 2 décadas, el hecho de que el país sea sede legítima de empresas de primer nivel mundial es extraordinario. Para defender el caso chino, no hace falta tapar lo que ocurre en India.

Lo que sí hace falta es decir que el hincapié que todo el mundo hace de la mano fuerte del Estado en la última década china oscurece un hecho central: el sector privado también es muy pujante en China. Durante los últimos 17 meses, el crecimiento de la inversión del sector privado viene dándose de manera mucho más rápida que la del sector público. Eso es doblemente importante porque las empresas privadas en China, y en particular las PYMES, apenas tienen acceso al capital de los bancos estatales. En su mayor parte, "están invirtiendo su propio dinero", dice Rothman. La única conclusión racional a sacar, dice, es que "la situación del sector privado, aquí es muy fuerte".

Y será más fuerte aún. China está en el proceso, lento pero seguro, de liberalización de sus mercados de capital. El renminbi, eventualmente, será totalmente convertible. Sectores como los del comercio electrónico y la biotecnología, ya al rojo vivo, tendrán mayor acceso al capital nacional. Otras industrias, menos glamurosas, pero no menos importantes, también se están expandiendo rápidamente, y aprovechando la bien educada fuerza laboral china. En 2008 General Electric trasladó su centro de investigación para la producción de energía limpia y asequible a partir de carbón a la nación que consume más carbón en el mundo. ¿Adivinan adónde?

La carta última donde la India le ganaría a China es demográfica. En 20 años China será una sociedad envejecida, con un mayor número de jubilados convirtiéndose en una carga adicional para las finanzas de la nación. India, en el mismo período de tiempo, tendrá un gran contingente de trabajadores jóvenes y sanos. En términos del PIB, un crecimiento de la población en edad de trabajar significa una economía más grande.

Pero ojo. En primer lugar, la India necesita educar a sus trabajadores del futuro (algo que China ya hace). Y en segundo lugar, ¿Cuántos de esos trabajadores terminan trabajando en fabricas que requieren poca, o ninguna calificación especial, como las que impulsaron el crecimiento de China durante las últimas dos décadas pero de las que habrá pocas en las dos décadas futuras? Para entonces, China se habrá consolidado como potencia mundial de fabricación, pero tecnológicamente más robusta. También será, al mismo tiempo, el mayor mercado de cualquier producto, industrial o de cualquier tipo. India puede, en el mediano plazo, superar a China en un sentido estricto del PIB, gracias al aumento de la población. Sin embargo, crecerá para llegar a donde China está ahora -una economía de relativamente bajos salarios con una infraestructura de primer mundo-. En el momento en que la India llegue -si lo hace- China ya habrá avanzado hacia otra etapa. Será entonces la economía más poderosa del planeta.


Tags: China, India, demanda, crecimiento, velocidad, revista, digital

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