Mi?rcoles, 29 de febrero de 2012

 Autor: Héctor Padrón
Fecha de publicación: 28/02/12
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De amores y pasiones saben los pueblos. Batallas insondables de vidas enteras dejadas entre calles, campos y caminos, por la vida y el porvenir, sueños postergados por la acción ignominiosa de sátrapas que se mimetizaron en las aspiraciones populares, y que al pasar del tiempo fueron traicionadas de forma consuetudinaria, como si el egoísmo y la mezquindad tendieran su manto sobre una sociedad que sucumbía ante la influencia de la aculturación y los antivalores: la muerte desplazando lentamente a la vida. Habría que desarrollar estudios minuciosos en la historia de la humanidad, para comprobar si alguna vez, pueblo alguno llevó a cabo un proceso profundo de reversión de estructuras de explotación e injusticia generalizada, como actualmente se da en esta parte del mundo; hoy día los venezolanos realizan la titánica traslación desde una visión de la vida en las raíces de la no-vida, hacia lo realmente humano y perdurable, con el gran matiz de la paz la democracia y la libertad envolviendo el accionar de este pueblo.

“Mi pecado es terrible/ quise llenar de estrellas/ el corazón del hombre”, dice Marcos Ana, y en su verso el poeta captura la afrenta de aquellos que históricamente han pretendido someter la vida, contra aquellos que han sembrado el anhelo de futuro justo, y han empeñado su esfuerzo por construir las bases de una existencia verdaderamente humana, digna. El pecado de Chávez es haber izado las esperanzas soslayadas de la mayoría de un pueblo, y de ahí se desprende la razón de un odio que utiliza a la mentira como vehículo invasivo en el imaginario popular. Pues bien, la lucha será entonces la batalla de la verdad contra la falsedad. La explotación es un fenómeno histórico, antrópico, no fortuito o natural, ni mucho menos ingenuo; estar conscientes de ésta verdad es el primer paso hacia la subversión contra la muerte, y tener en nuestras acciones la esencia de la erradicación de un sistema productor de hambre, miseria y guerras. La revolución lucha amplia y resueltamente en el campo de las ideas, por enraizar el hábito de pensar, la cotidianidad del sentir y vivir por la construcción de una patria independiente, pero hoy como ayer, ante estos objetivos se anteponen la ciencias de la manipulación y la sugestión que la derecha usa para sus fines sectarios. La oligarquía manejada en sus acciones por los maestros del engaño, que desde el norte diseñan la mímesis de su discurso; en sus palabras puede apreciarse el encubrimiento: un candidato que pretende parecerse al Presidente, usurpar sus palabras sin confrontarlo, para esto último están los medios de comunicación a su servicio, y aún más, para desvincular a un pueblo con su líder, a través de rumores de mortandades y falsedad constitutivas de operaciones de psicología de masas, primordialmente dirigidas a los sectores jóvenes de la población. Necesario es mantenerse atentos a la hipocresía hecha discurso, y propagar la verdad que desde siglos acompaña la lucha del pueblo venezolano, el espíritu de Carabobo.

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Tags: sátrapa, batalla, visión, estructura, pecado, poeta

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