Mi?rcoles, 11 de julio de 2012

Autor: Javier del Valle Monagas
Fecha de publicación: 11/07/12
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Todos tenemos derecho a decidir y actuar como nuestra voluntad lo indique, siempre y cuando, no se violente el mismo derecho los demás. Esa norma natural es la que preserva la paz e impulsa el trabajo ideológico, que deben ejecutar quienes pretenden hacer ver o entender su visión del mundo, de la sociedad, de la economía y de la educación.
Aquellos que se precien de revolucionarios, deben tener el sentido de la oportunidad aguzado. Pues si las oportunidades casuales le pasan por el frente, y no las detecta, lo mas seguro es que jamás pueda construir una alternativa a lo anacrónico (que es lo contrario a la revolución) .Como sabemos, todo parte de una base. En términos sociológicos, políticos, sociales y económicos, esa base es lo contrario de lo establecido y a partir de su fortalecimiento: edificar la nueva realidad. Suena simple, pero llevamos siglos intentándolo pero en todo ese tiempo, solo hemos avanzado hasta el capitalismo nada más.

En el tiempo presente. Nos encontramos con un sistema capitalista que en una etapa de reacomodo para concentrar mayor poder en menos manos, debilita algunos de sus flancos, mismos, que si son aprovechados por ideas innovadoras, revolucionarias, lograran quebrarlo y construir la alternativa (el socialismo), también se le puede denominar humanismo, comunismo embrionario, etc. pero para ello, el sentido de la oportunidad y de trabajo es extremadamente importante. Una visión precisa de lo que se quiere, como se quiere, para que se quiere, juega papel preponderante. Si esas concepciones se desvían o se desaprovechan, pasara lo que ya ha pasado repetidas veces en la historia: el fracaso.

En la Venezuela de hoy, existe una situación política, económica y social, que se debate frontalmente con el capitalismo tradicional y con el neo liberalismo. Se podría decir que es el neo liberalismo el que da lugar a esa situación. Más como es nacida como consecuencia y no por provocación de las condiciones a partir de un trabajo ideológico que condujera a esa situación, existen vicios y trabas que son propias de ese neoliberalismo o capitalismo que se entreteje con lo cambiante, creando una simbiosis que impide el combate con mayor fortaleza a ese sistema en decadencia, que a la vez contamina y desvía lo naciente, con el correspondiente peligro de que se convierta en una reforma simple de lo existente.

El proceso político en Venezuela, es exactamente lo antes descrito. Pero si se quiere una revolución real, hay que insertarse en el; imponer la dinámica que pueda romper ese lazo con lo reformista y hacerla caminar hacia el rumbo deseado. Dejar perder el espacio avanzado en este proceso, es simplemente una miopía política e ideológica, pues ese es un espacio y una fortaleza arrancada al enemigo.

Decirse revolucionario, criticar por criticar, llamar a la abstención de las fuerzas progresistas, por que no se comparte lo que uno piensa y desea, es obcecación que favorece al pasado ¿es que para hacer una revolución, hay que esperar a que todos pensemos igual y las condiciones ideales nos caigan de las nubes?, no seamos pendejos y soberbios. Una revolución nace cuando las condiciones de toma del poder han sido maduradas producto del trabajo duro, permanente y consciente. Nuestra debilidad en el pasado es que siempre nos hemos creído dueños de la verdad, y cuando no aceptan nuestro punto de vista, entonces dividimos, creamos toletes débiles que se diluyen en una romántica ilusión y en un fuerte deseo de que el compañero de ruta fracase, para después restregarle “te lo dije”, mientras el real enemigo, el gran capital y su consecuente dolor y miseria de pueblo se fortalece.

Lo lógico es integrarse, no necesariamente diluirse en el grupo general de los que son parte de esa ola cambiante, si no insertarse. Desde allí hacer el trabajo, proponer, trabajar, atacar las debilidades y las desviaciones, ser una alternativa para los que también quieren cambiar de sistema, fortalecerlos y junto a ellos, servir de guía de ruta.

La soberbia, la prepotencia y la ceguera, son vicios que conspiran contra todo proceso de cambio. Precisamente son esas las herramientas que el capitalismo alimenta y fortalece, para que el individualismo, el mesianismo, la gula y la ambición personal se crezcan y tomen cuerpo en las mentes de quienes después se creen indispensables y lideres obligatorios. Pues no es así. Mientras más claridad ideológica se tiene, menos indispensable se vuelve uno, pero más responsable es nuestra convicción, en lugar de convertirnos en guía, debemos ser generadores de orientadores, en instrumento clarificador de esa conciencia necesaria para comprender cual es el rumbo, por que, para que y como tomar el poder con las masas, hasta hacer a esa masa, capaz de administrar su poder, retenerlo y fortalecerlo colectivamente.

El revolucionario, arrebata poder al enemigo de a poco, o de mordisco si se puede, pero ese poder arrebatado, ha de fortalecerse en nosotros y convertirlo en plataforma de adquisición y arrebato de más y más y mas poder al capitalismo, hasta convertir a ese enemigo en lo extinto.

Muchos – no todos - de esos compañeros, mientras llaman a la abstención se ven por allí de la mano y abrazados con quienes en el pasado cercano, asesinaron a sus compañeros de ruta. Estúpidamente convalidan y premian como la sangre de sus hermanos de causa fue derramada en el campo de batalla, para después olvidarlos o traicionarlos lastimosamente

En este momento, Chaves es el gran instrumento de ataque y debilitamiento del poder del enemigo. Estamos conscientes que en su cercanía, coexisten esas madejas del pasado, que abrazan, aprisionan e intentan impedir el cambio radical necesario. Pero es indudable que para lograr la meta del cambio total, se impone que Chávez siga allí y que se desplace a esos lazos del pasado moribundo que pelea por seguir existiendo. Pero repito. Eso no se dará por si solo, por ósmosis. Es necesario generar las condiciones precisas de esa revolución.

¿Cuánto espacio para la revolución avanzamos con la lucha armada? ¿Contra la dictadura de Pérez Jiménez, o la dictadura punto fijista? Fue muy poca la conciencia popular sembrada, y mucha la sangre de camaradas que se derramó, ¿Cuántos traidores, tentáculos del pasado entregaron a nuestros camaradas a las huestes del opresor? Por allí están muchos aun. Abrazando a los adecos, a los copeyanos, recibiendo dinero inorgánico del imperio que juraban combatir, disfrutando de los vicios que supuestamente despreciaban, acompañando las masacres y agresiones contra el pueblo que decían defender. Yo los vi y oí, por los medios de la oligarquía capitalista, aquel 12 de abril del 2002 celebrando las muertes en Puente Llaguno, todavía los veo abrazados con Nitu Pérez Osuna, con Ramos Allup, en Miraflores huyendo como las ratas el 13 de abril, despavoridos ante el furor popular, balbuceando “voy allí mismito” con los pantalones cagaos de miedo a la ira popular.

No camaradas, con Chaves, sus virtudes y sus defectos me resteo. Lo que hemos conquistado bajo su dirección, es mucho, lo que tenemos que perder es demasiado. Lo procedente es hacer la tarea que nos corresponde para fortalecer el proceso hacia el rumbo ideal. Eso solo se hace trabajando, no criticando si actuar y sin hacer

(*) Abogado Bolivariano

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http://planetaenpeligro.blogspot.com/2012/07/para-aquellos-abstencionistas-en.html

Facebook: Javier Monagas Maita


Tags: Venezuela, Monagas, elecciones, abstencionistas, liberalismo, neo, capitalismo

Publicado por blasapisguncuevas @ 23:26  | VENEZUELA
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