Martes, 10 de diciembre de 2013

Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2013


Si se tiene alguna información básica de la situación política, económica y social de Sudáfrica en estas últimas décadas y se leen algunos comentarios del artículo de John Carlin del pasado viernes en el global-imperial [1], la cara del lector/a no puede sino enrojecer de vergüenza… o de indignación. Aparte de algunos pinceladas cinematográficas made in Hollywood –“De joven, predijo en un discurso que sería el primer presidente negro”- encontramos tópicos de tal magnitud falsaria como el siguiente: “Consiguió poner fin al “apartheid” y que los blancos cedieran el poder”. ¿Cedieron poder? ¿Los blancos cedieron el poder?

No es el único fragmento que es necesario destacar. “Sudáfrica, pese a todos los problemas que hoy tiene […] es una democracia estable, mucho más respetuosa con el imperio de la ley y la libertad de expresión que, por ejemplo, Rusia, otro país que acabó con años de tiranía más o menos en la misma época”. Como es evidente, Mister Carlin, está comparando el apartheid con el sistema soviético de los años setenta y ochenta. El neoliberalismo del global-imperial exige finos análisis comparativos como el anterior.

Sea como fuere, la “objetividad” informativa de El País se refleja claamente en el comentario de una foto en la entrega del Premio Nobel. El pie: “Nelson Mandela hace un gesto de saludo después de la actuación de una banda de música sudafricana durante la ceremonia en la que se le entregó… el Premio Nobel de la Paz en 1993 en Oslo”. ¿Levantar el puño es hacer así, en general, un gesto de saludo?

Marta Rodríguez por su parte, no puede dejar de recordar datos básicos, elementales de la situación de Sudáfrica: las grandes empresas y la mayor parte de las tierras siguen en manos de los blancos; la lucha minera ha estado envuelta en tragedia, asesinatos y represión generalizada; una familia blanca media ingresa seis veces más que una negra; las mutuas y las aseguradores privadas se ubican entre los grandes negocios de la actual Sudáfrica y así siguiendo. Adam Habib, vicerrector de la Universidad Witwatersran y profesor de Ciencias Políticas, ha recordado un nudo elemental y esencial de la reciente historia: la apuesta por la reconciliación ha tenido un altísimo coste para los sectores empobrecidos de la comunidad sudafricana: no transformar la sociedad, no combatir las inmensas desigualdades sociales que asolan el país.

¿Qué fotografías reflejan mejor el sentido de la lucha y vida del revolucionario sudafricano?

Entre otras muchas, probablemente estas dos:

 

 

Es fácil ver lo que transmiten esos puños a través de las rejas de la celda donde fue prisionero Mandela. Es fácil deducir el lenguaje no verbal del admirable luchador internacionalista sudafricano, su inmensa alegría, admiración y felicidad. cuando saluda y abraza al líder revolucionario cubano.

 

Notas:

[1] El País, 6 y 7 de diciembre de 2013.

 

Salvador López Arnal es nieto del cenetista asesinado en mayo de 1939 –delito: “rebelión militar”-: José Arnal Cerezuela.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: El País, Mandela, imperial, neoliberal, Sudafrica, libertad de expresión

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