Lunes, 22 de junio de 2015
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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2015



Sucede que me dicen que no debo morder la mano de quien me da de comer. Como vivo en Estados Unidos pretenden que yo solape la política externa de este país. Que sea arrastrada como muchos latinoamericanos que encuentran aquí la plataforma perfecta para manipular, estructurar y financiar ataques mediáticos contra nuestra Patria Grande. Me dicen que si soy socialista entonces que me vaya a vivir a cualquier país socialista y que no critique desde la comodidad estadounidense. El socialismo es necesario en todos lados, mucho más aún dentro del corazón latente del capitalismo. Me dicen que si soy guatemalteca por qué ando defendiendo gobiernos de otros países, entonces me tildan de traidora y de no amar Guatemala.

Hay algo que yo le debo a la migración y es el sentirme ciudadana del mundo, sentirme argentina, chilena, ecuatoriana, boliviana, venezolana, cubana, nicaragüense, brasileña. Sentirme africana de los pies a la cabeza, verme reflejada en cualquier jornalero mexicano, en cualquier niña marginada de los arrabales en Bielorrusia, ver mis manos y encontrar en ellas el trabajo de las mujeres campesinas de Camboya y Yemen. Siento la desolación de los niños sirios, el cansancio de los abuelos en Uzbekistán. El llanto insondable de una mujer abusada en Turquía. De un adolescente excluido y huele pega en las calles de Letonia.

Desde el momento en que salí de la burbuja territorial de Guatemala, se extendieron mis alas y vislumbré un horizonte que dentro del país me era imposible ver. Y despertaron mis sentidos, se abrieron mis poros y nació una intensa necesidad por expresar la lobreguez de la inconsciencia humana. Nací en un pueblito recóndito y árido al oriente del país, se llama Comapa, y crecí en Ciudad Peronia (mi gran amor) en las afueras de la capital. En Comapa, justo en la sala de piso de tierra de la casa de mi abuela materna está está enterrado mi obligo y allá está mi raíz profunda que no me permite despegar los pies del suelo. Mi Alma Mater es el mercado donde crecí vendiendo helados. Son mis cimientos. Mi alma y todo mi ser no tienen país de origen, no entienden de fronteras, ese albedrío se lo debo a la migración. Me llaman extranjera pero no lo soy, yo vengo de todos lados y hacia todos lados voy con mis letras que no precisan de pasaporte. Por esa razón tengo el derecho y la obligación humana de expresar y defender lo que en mi criterio es justo, sin importar el país o el continente. Nací guatemalteca y moriré siendo ciudadana del mundo, por decisión propia.

Estados Unidos pulula en infames que nunca quisieron la entraña que los parió. Y otros que allende dejaron la militancia y la cambiaron por la lujosa mentira del sueño americano, complacidos en la patraña también juegan a sentirse realizados en este retrete en el corazón de la plutocracia.

Estos que organizan las turbulencias que pretenden desestabilizar los gobiernos socialistas. Desde fuera y desde dentro. Dura semana para Ecuador y el gobierno de Correa, la derecha recalcitrante ataca de nueva cuenta con intensidad, se siente encerrada con el proyecto de Ley de Herencia y Plusvalía. Los camisas blancas llamaron a la manifestación en las calles y se fraguan golpes de estado con la ayuda absoluta de Estados Unidos. No la ha tenido fácil la Suramérica Bolivariana, con todas sus corrientes progresistas, llámese Peronista, Kirchnernista o Chavista. Dependiendo el país y la región. Nace con fuerza la corriente Cristinista en Argentina que es en esencia Sui géneris.

Los golpes no son aislados, solo cambian de ritmo pero la estrategia es repetitiva, la misma clave y el mismo fin: acabar con los gobiernos que buscan la igual social de sus pueblos. Toda reforma que promueva la inclusión y la igualdad es inaceptable por los burgueses oligárquicos latinoamericanos. Los verdaderos vende patrias. Esos que aún se siguen llamando a así mismos conquistadores y herederos de coronas y de reinos. Esos que despilfarran ego y arrogancia, los verdaderos genocidas déspotas y tiránicos que están en cualquier avenida principal en nuestros países. En el sistema infestado, cubiertos por la impunidad.

Estos que desde sus medios de comunicación manipulan la información y levantan mareas, y tergiversan y descontinúan… Hay que tener los ojos bien puestos en Ecuador y en los gobiernos socialistas en Latinoamérica, esta lucha es sin descanso y vamos ahí hombro con hombro cerrando filas, porque si tocan a uno nos tocan a todos. La Patria Grande es de todos.

La derecha de Nisman en Argentina no respira atacando a Cristian Fernández, la semana pasada fue de duras pruebas para los Peronistas y Kirchnernistas, la jefa tomó una decisión importante para asegurar la continuidad El Proyecto, Cristina no le ha fallado al pobrerío al que Evita representó con dignidad. Proponer a Scioli-Zannini dejando fuera de la candidatura para la vicepresidencia y presidencia a Randazzo a quien propuso una puesto menor pero no carente de importancia, caldeó los ánimos de muchos revolucionarios fanáticos que la acusaron de traidora. El mismo Randazzo escribió una carta pública con fuerte resentimiento, anunciando que no aceptaba el puesto. Demostrando con esto que Cristina tuvo razón, él no estaba capacitado para ninguno de los dos puestos principales en el gobierno que es El Proyecto. Inmaduro, egocéntrico demostró que su lucha era personal y jamás en beneficio del pueblo. Un revolucionario de verdad sabe que todas las trincheras son importantes y que se defiende la revolución con cuerpo y alma, dejando fuera egos y arrogancias. De nuevo Cristina demostró que tanto la izquierda resentida y la derecha recalcitrante la subestiman. Sus genialidades no tienen cabida en las pasiones y fanatismos. Quienes estamos con Cristina confiamos en sus decisiones porque son racionales, y si en esta el tiempo demuestra que se equivocó también seguimos estamos con ella, en las buenas y en las malas.

Y seguimos estando de cuerpo entero con Maduro y Venezuela, todos los días a todas horas porque esa Revolución es del pueblo para el pueblo. Y estamos con Dilma, y seguimos apoyando a Bachelet porque su lucha contra la oligarquía chilena debe ser la de todos. Y estamos con los estudiantes y los docentes y el Pueblo Mapuche. Y con los indignados en España y apoyando el nuevo inicio de Grecia. Claro que sí, porque la lucha por la dignidad y la igualdad social no tiene fronteras. Y demás está decir el apoyo a Evo y a Fidel.

No nos dejemos engañar, todos los procesos son difíciles, hay rencillas, descontentos, traiciones, desertores, y duelen en el corazón, y hay que señalar cuando algo tiene doble fondo, cuando se están moviendo cartas debajo de la mesa, pero ni por un segundo olvidar que El Proyecto es colectivo en beneficio de los pueblos marginados. Y nuestra obligación es defenderlo desde cualquier trinchera. Defendamos el intento incansable de los gobiernos socialistas por la búsqueda de la igualdad social, un mundo donde la dignidad no se pague con la vida, donde hombres y mujeres seamos iguales en derechos, un mundo sin clasismo y sin odio racial. Un mundo que haga de las sonrisas de los niños las flores del jardín y la frescura de los riachuelos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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Tags: progresistas, Suramérica, socialista, Guatemala, Argentina, Venezuela

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