Martes, 04 de agosto de 2015




La sociedad civil palestina, una vez más, es quien sufre las consecuencias de decisiones políticas internas como así también externas. A continuación expondremos dos claros ejemplos sobre lo dicho, y el efecto inmediato sobre los ciudadanos.

El día a día en la vida de los palestinos parece no mostrar un cambio favorable, de hecho podemos pensar que sucede todo lo contrario. Las autoridades locales que conducen políticamente la Franja de Gaza, Hamás, decidieron subir los impuestos a la importación de automóviles. Tras la nueva medida tomada, los principales afectados serán las agencias de autos y principalmente dueños particulares y taxistas. El comercio de vehículos rodados es de vital importancia para los palestinos ya que abunda la oferta de taxis sobre el territorio de Gaza, esto encuentra una explicación directa al entender el oficio como una principal y rápida salida laboral frente a la escasez de puestos de trabajo, ya sea tanto para jóvenes, adultos, estudiantes o no.

El nuevo tributo viene dentro del marco de novedosas decisiones que intentan implementar desde Hamás, como así también sucedió con el impuesto a la solidaridad ya concretado.

Se estima que los afectados pagarán un total del 82% sobre el valor del auto, compuesto por:

- Nuevo impuesto a la importación del 25% que va directamente para el gobierno de Hamás, en Gaza.

- El 50% de impuesto que ya se paga a la ANP (Autoridad Nacional Palestina) con sede en Ramala, del lado de Cisjordania.

- Por último se suma el 7% que se abona sobre beneficios, dando un total de 82%

Ahora, ¿son necesarias este tipo de medidas en una población con los índices de pobreza como los de Gaza? Indefectiblemente, no podemos avalarlas porque los afectados son parte de la sociedad civil, pero Hamás tiene otra explicación. La conducción política llama a entender su accionar dentro del marco de la financiación misma de Hamás, ya que desde el momento de haber asumido como gobierno en la Franja de Gaza (2007), el apoyo financiero no es el mismo que el recibido antes de las elecciones, sobre todo nos referimos a la parte procedente de Irán y Siria. Recordemos que en estos dos países prevalece la rama chiíta del Islam, enemigos de la rama sunnita, a la cual pertenece Hamás. Pese a esto, recibieron ayuda económica ya que la prioridad de ambos países siempre fue luchar contra el sionismo de Israel. Pero una vez asumido Hamás como conducción de Gaza, la ayuda económica bajó considerablemente y a este hecho se le suma el bloqueo económico y comercial que cae sobre los territorios palestinos.

A pesar de tal explicación, la suba de impuestos no ha caído bien en los ciudadanos de Gaza, que sufren a diario el desempleo y la pobreza, sumado a la ya conocida situación de mala infraestructura que tiene la región, producto de los constantes ataques desde Israel. No olvidemos que un porcentaje cercano al 80% de la población recibe alimentos de instituciones internacionales de solidaridad, lo cual deja en claro el panorama, donde el hecho de exigir mayores tributos no es una solución.

Esta serie de medidas fueron aprobadas progresivamente desde 2011, según Awni al-Basha, subsecretario del Ministerio de Finanzas en Gaza, pero tuvieron que congelarse debido al bloqueo impuesto por Israel. También sostuvo que estos impuestos van de la mano con una recuperación en el negocio de los autos en Gaza, que tan sólo en los primeros cinco meses del año ha importado casi el 65% de lo hecho en todo 2014.

Recordemos que el mayor porcentaje de lo recaudado en Gaza, termina siendo destinado a la ANP, quien luego lo divide por regiones, siendo Gaza perjudicada en la distribución. La situación de división de gobiernos es compleja, Cisjordania y la Franja de Gaza son los territorios palestinos pero se encuentran gobernados por distintas facciones y esto es algo que afecta por igual a todos los ciudadanos. En Gaza gobierna Hamás, que no es reconocida internacionalmente y es considerada una agrupación terrorista. Los territorios de Cisjordania se encuentran bajo conducción de la ANP, reconocida internacionalmente y creada a partir de los Acuerdos de Oslo comenzados en 1993, con Mahmud Abbas a la cabeza de la misma hoy en día. La principal tarea es poder lograr una conciliación entre ambas partes – ANP y Hamás- para poder gobernar sin divisiones ni diferencias políticas. En Febrero de 2014, se llamó a la unificación de gobiernos, pero por el momento no funcionan como estaba previsto que lo hicieran.

Repasando brevemente, parte de estas diferencias aparecen sobre todo en el cambió de dirección política tomada por Arafat, ex líder de la OLP, cuando aceptó los acuerdos de Oslo sometiendo al pueblo palestino a la desidia constante internacional y reconociendo como legítimo al Estado de Israel, hecho que Hamás al día de la fecha sigue sin hacer. Si bien en los principios de paz se firmó el autogobierno palestino como también la retirada de tropas israelíes de las zonas palestinas, la realidad fue muy distinta. Los ejércitos de Israel siguen ocupando tierra palestina y las represalias contra el pueblo palestino siguen constantes, lo cual no le da autonomía para gobernar a la ANP.

El asedio a los palestinos no cesa, como decíamos, el pasado mes la flota naval de Israel, que custodia de manera ilegal los puertos de Gaza en el Mediterráneo, detuvo a un buque sueco, el Marianne, con activistas humanitarios que iban en Camino a la Franja de Gaza para repartir ayuda humanitaria. La detención de la nave se dio a 180 Km de la costa.

El navío interceptado cargaba con diplomáticos, periodistas y ayudantes, se sabía que muchos activistas pertenecían a la organización humanitaria de ayuda turca, IHH, iban armados. Existe un antecedente reciente que justifica para Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, la portación de armas por parte de los turcos: cinco años atrás el ejército de Israel frenó un barco (El Marmara) con ayuda humanitaria para Gaza, proveniente desde el país turco, y terminó nuevamente ejecutando una masacre.

Por esos años, las relaciones entre Turquía e Israel eran muy malas, tanto así que el presidente Erdogan se había declarado a favor de Hamás para terminar con la ocupación israelí en Gaza.

El tiempo pasó y el trato ya no es tan tenso como antes, esto se debe a varios factores. Para empezar, Turquía tiene otras preocupaciones, que son los conflictos internos en Siria que ya están llegando a la frontera turca, donde respaldar a su población musulmana de los kurdos es prioridad para Erdogan. También, el presidente turco ya no tiene el mismo poder que cinco años atrás, lo cual no le da tanto respaldo a la hora de salir a cruzarse con diplomáticos israelíes.

Hoy en día el avance del Estado Islámico (ISIS) toma el centro de la prensa, dejando de lado acontecimientos de “menor calibre”, esto explica por qué la detención del buque no tomó relevancia mundial, como sí lo hizo el del Marmara años atrás.

Finalmente, el Marianne fue desviado al puerto de Ashdod en Israel. Este suceso dejó en claro que no es fácil que los territorios palestinos reciban ayuda más allá de la establecida por Naciones Unidas. La situación en territorios palestinos desde 1948, año de la formación del Estado de Israel, siempre se mantuvo crítica. Mientras los buques de ayuda no llegan, los ataques prevalecen tanto como las represalias constantes sufridas hacia los árabes, también sufren los árabes-israelíes por medio de la “judeización”, donde se despoja a muchísimas familias árabes de sus territorios en Israel, por confiscación de tierra, por más que tengan documento de ciudadanos.

Todos estos hechos marcan las condiciones con las que viven los palestinos actualmente, donde gran parte de la población, incluso nació bajo estas situaciones de vida. Ya sea por pocos cuidados por parte de sus gobernantes, el caso de los impuestos de Hamás mencionados al principio del presente artículo, o por el constante asedio israelí dentro y fuera de sus territorios, como así también en fronteras; la situación de los palestinos continúa siendo crítica y una reconstrucción de sus vidas para hacerla más digna llevaría una cantidad de años incalculable. Sumado a todo eso, los checkpoints, el muro separatista construido por Israel y demás mecanismos de aislamiento y represión sufridos, imponen el ritmo de vida avasallado de los palestinos, mientras la complicidad de las grandes potencias internacionales avala la situación.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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Tags: Gaza, palestinos

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