Martes, 19 de julio de 2016
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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2016



Hace unos días el mundo se vio inmerso ante la noticia de un nuevo golpe de estado, las redes sociales transmitían en vivo el alzamiento de militares en contra del gobierno de Turquía, disparos en la calle, helicópteros militares disparando a civiles, caos, una escena que sin duda trae a la memoria los textos y fotografías de las dictaduras militares en nuestra América. La democracia se había suspendido.

Esto me trajo a la mente una de las reflexiones que cambió mi percepción de la democracia, cuando yo estudiaba ciencias políticas hace ya algunos años. Me acuerdo que en la mayoría de las clases tomábamos al término “democracia” como algo ya definido, como el máximo logro político de nuestras sociedades, como un recorrido social sin marcha atrás, hablábamos de las olas democráticas en el mundo, de las distintas élites que componían la sociedad, de mecanismos para perfeccionar la democracia moderna: transparencia gubernamental, garantía de las libertades individuales, rendición de cuentas, etcétera.

Por esas mismas fechas leía discursos y artículos de Vladimir Lenin, el revolucionario ruso que orientó y forjó la primera revolución socialista triunfante en el mundo, me acuerdo específicamente que leí su conferencia que pronunció ante jóvenes de la Universidad de Sverdlov en el 1919, dos años después del triunfo de la revolución, su exposición se denominó “Sobre el Estado”, en él hacía un análisis sobre la diferencia entre el Estado y las Formas de Gobierno.

De manera muy simple comentaré que definía al Estado como ese instrumento jurídico, político e ideológico que servía para mantener la supremacía de una clase social sobre otra, el Estado surgió cuando surgieron las clases sociales, y su naturaleza siempre ha sido violenta. Así en nuestra historia han surgido Estados Esclavistas, donde la clase poseedora de esclavos (esclavistas) utilizaban al ejército y a la religión para mantener su orden de explotación sobre los esclavos; después surgió el régimen feudal, donde señores feudales propietarios de extensas tierras productivas utilizaban al Estado Feudal (ejército y religión) para mantener sojuzgados a los vasallos, hombres y mujeres que hacían producir sus tierras; y después el Estado que conocemos, el Estado Capitalista, instrumento de la clase burguesa para reproducir cada día las condiciones de explotación de los obreros, mediante instrumentos específicos como los medios de comunicación, la religión y el ejército.

Sobre las Formas de Gobierno señalaba que eran las distintas formas de organización política dentro de un Estado, así ejemplificaba que en la antigua Grecia había diferentes formas de gobierno, en Esparta un gobierno oligárquico y en Atenas un gobierno democrático, pero ambas eran Estados Esclavistas; en el feudalismo habían repúblicas y monarquías, pero ambas basadas en la explotación de los siervos, y en el capitalismo sabemos que hay democracias, monarquías, dictaduras, pero siempre bajo el Estado Capitalista, un estado que tiene por naturaleza mantener las relaciones de explotación de burguesía hacia la clase trabajadora.

Después de haber leído la conferencia -breve en texto pero gigante en reflexión- empezaba a dudar de la manera en que nos mostraban en las aulas el papel de la democracia, siempre nos enseñaban que entre mayor democracia mayor iba a ser el bienestar de la sociedad. Lenin hizo tambalear esa idea en mi persona, ahora para mí había un elemento por tomar en cuenta, el Estado.

Ahora podía leer sobre las dictaduras militares en Chile, Argentina, Brasil; las democracias en Estados Unidos, México; las monarquías en Europa y medio oriente, y encontrarles algo en común, una variedad de formas bajo un mismo tipo de Estado. De manera muy simple quizás, llegue a la conclusión de que sin importar la forma de gobierno, ya sea democracia, dictadura, monarquía, oligarquía, mientras estemos en un Estado Capitalista, la explotación seguirá dándose y seguirá aumentado [1].

También pude entender de manera teórica del porqué la crítica acérrima contra la democracia cubana, al que todos los países occidentales tachan de dictadura, Cuba no se regía ni se rige bajo los valores de las democracias liberales del Estado Capitalista, sino ha construido su propia democracia bajo el Estado Socialista, entendí que el ataque permanente a la isla no era por las formas, sino porque había emprendido la lucha por desterrar el Estado Capitalista para sustituirlo por el Estado de los Trabajadores, el Estado Socialista. Era la lucha de clases en el ámbito internacional de lo que tanto hablan los textos de Lenin.

De todo esto, una noticia en el 2009 fue lo que concreto mis ideas sobre la variabilidad de importancia de la democracia en nuestra sociedad, el 28 de junio de ese año, el ejército dio un Golpe de Estado al presidente hondureño Manuel Celaya. Celaya, siendo de una familia acomodada, se inclinó a gobernar a favor de las clases populares, al acercarse cada vez más al proyecto de liberación regional que impulsaba el presidente venezolano Hugo Chávez, se alejaba del Consenso de Washington, se rebelaba a las formas de control imperial que los Estados Unidos venían imponiendo en toda nuestra américa. Así, el Golpe de Estado contra la democracia hondureña fue para restaurar el viejo control.

Entendí que para el pensamiento liberal occidental no importan las formas de gobierno, siempre y cuando no se busque transformar el Estado, el pecado de la Venezuela de hoy, al que llaman diariamente los medios de comunicación “una dictadura”, es eso, salirse del control imperial para forjar su propio destino, es por ello los ataques, las difamaciones y el posible Golpe de Estado que esté planeando la derecha, siervo del imperialismo norteamericano.

La reflexión que hago sobre la relación Estado-Formas de Gobierno no quiere decir que luchar por la democracia sea algo inútil y sin sentido, sino entiende la lucha por mayor democracia como una lucha muy amplia, de la mayoría de los sectores sociales por transformar no sólo la forma en que nos organizamos políticamente, sino también la forma en que nos organizamos económicamente, la búsqueda de la no explotación del hombre por el hombre, la búsqueda de la transformación del Estado Capitalista al Estado Socialista.

La noticia del golpe de estado en Turquía sirve para volver a reflexionar que la democracia es variable y a tiende a las intereses de su Estado.

Nota

[1] Ley de la concentración y centralización de la riqueza descubierta por Carlos Marx. El Capital T.I

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: democracia, Estado, Lenin

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