Mi?rcoles, 16 de enero de 2008
Prólogo de Alan Woods a
"Rusia: del socialismo real al capitalismo real"
de Ariel Dacal y Francisco Brown Infante (Editorial Ciencias Sociales, Cuba 2005)

“Como muy bien explican los autores: el socialismo soviético posterior a Lenin, matriz del socialismo real, no fue nunca una alternativa válida, articulada y viable frente al sistema predecesor. La sustitución cultural no llegó, entendiendo que el socialismo es, sobre todo, un proyecto que se sustenta sobre una nueva cultura, pues la nueva sociedad se ve como aquella que crea las condiciones para poder pensar de un modo diferente al que ha predominado históricamente. Por tanto, la resultante no fue “una sociedad socialista (tampoco capitalista, es cierto), sino una nueva forma —estatista, burocratizada— de dominación y explotación, opuesta a la naturaleza emancipatoria, justa y libertaria del socialismo”.
Hacia los años treintas ya no quedaba nada de las tradiciones democráticas del bolchevismo. La burocracia había liquidado a la democracia obrera. Pero no estaban satisfechos; no se sentían seguros. Eran conscientes de la contradicción flagrante entre las ideales socialistas de la Revolución y sus privilegios —legales e ilegales—. Marx explicó hace mucho tiempo que el único ingreso que correspondería a los funcionarios en un estado obrero sería el sueldo normal de la administración. La burocracia de la Unión Soviética, y especialmente su estrato más alto, tenía privilegios y prebendas escandalosos: altos salarios, pisos lujosos y limosinas con chóferes, tiendas especiales, etc. Vivían totalmente separados de la clase obrera; y la diferencia entre las condiciones de vida de los funcionarios y la clase obrera, lejos de disminuir, tendía a aumentar continuamente.
Trotski explicaba que la burocracia no estaría satisfecha con sus privilegios, sino que sus miembros terminarían convirtiéndose en capitalistas privados. A pesar de sus privilegios y su poder no podían transferirlos a sus hijos. Para garantizar el derecho a la herencia era necesario convertir la propiedad estatal en propiedad particular. Al final, la Revolución Rusa no fue derrotada por enemigos externos sino por enemigos internos, el ala procapitalista de la propia burocracia.
Para muchos resulta chocante el hecho de que la gran mayoría de los dirigentes del antiguo Partido Comunista de la Unión Soviética se convirtieran de la noche a la mañana en capitalista y businessmen. ¡No es para menos! Comparado con esto, la traición de los dirigentes de la Segunda Internacional en 1914 fue un mero juego de niños. Pero los que siguen insistiendo en que el régimen que había en la Unión Soviética era “socialismo real” tendrán que contestar la siguiente pregunta: Si en la Unión Soviética había socialismo de verdad, si el Partido Comunista era un partido comunista de verdad, ¿cómo es posible que de la noche a la mañana, la aplastante mayoría de los dirigentes de ese partido se pasase al capitalismo, con la misma facilidad que un hombre se traslada de un vagón de fumadores a uno de no fumadores en un tren? La auténtica razón nos la proporcionan los autores del libro, cuando explican que el derrumbe de la Unión Soviética no fue un mero accidente, como un rayo que cae de un cielo azul. Se trataba de un largo proceso de degeneración burocrática que apartaba a la revolución de sus auténticas tradiciones proletarias, democráticas e internacionalistas. Quien no entienda esto nunca será capaz de contestar a la pregunta más fundamental: ¿Por qué fracasó el “socialismo real”?

Texto completo del prólogo:
http://www.engels.org/Pr




Evolución hacia una sociedad socialista Por Blasapisguncuevas.o.htm

Tags: socialismo, Woods, cultura, privilegios, salarios, tiendas, administración

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