Lunes, 14 de abril de 2008


Pero existía otro aspecto de la realidad, el conformado por las necesidades inaplazables del pueblo el cual sólo, hasta cierto punto, puede renunciar al consumo de hoy para el bienestar de mañana, y aquí se produjo una quiebra irreparable. La riqueza de la nación se levantaba en violento contraste con las exigencias primarias de consumo.

En la mitad de la década de los sesenta, de la suma total del producto nacional neto solamente el 55% se destina al consumo privado, incluyendo servicios sociales y educación. De toda la nueva inversión industrial el 15%, a lo sumo, se destina a las industrias de bienes de consumo.

Resultó, sin embargo, que la objetiva necesidad de priorizar el desarrollo de la industria pesada se absolutizó al punto de desatender, hasta extremos difíciles de comprender, la demanda de bienes de consumo. Quebró la necesidad de una expansión equilibrada que permitiera el mejoramiento continuado en el nivel de vida de la población.

 

Todavía en 1989 el 60% de los fondos productivos se emplean en las ramas básicas en tanto que a la industria ligera y alimentaria se destinaba apenas el 10%. El divorcio entre el poder estatal y la sociedad, facilitó sobremanera que se llegara a esta situación. "Como presidente del Consejo Superior de Economía Nacional -declaró Felix Dzerzhinski- estando a la cabeza de esta enorme escala burocrática yo no puedo hacer nada si no es por la crítica desde abajo, es decir, de donde late el pulso de la propia vida ".

El deterioro de los cauces de comunicación entre el aparato administrativo y el pueblo, y de los instrumentos de intervención social congeló el celo por los intereses inmediatos de las masas y liquidó las formas para hacerlos valer. No existe la piedra filosofal que permita a la vez satisfacer el interés de casta de la burocracia y las necesidades del desarrollo de una economía socialista planificada y socialmente gestionada.

Un episodio singularmente significativo de los métodos burocráticos, de una política trazada de espaldas al sentir social y al margen de la realidad, fue la de la colectivización forzosa de la agricultura iniciada en 1928 y culminada en 1933. Los resultados fueron catastróficos, la producción agrícola cayó en picado, en vísperas de la invasión alemana en 1941 todavía no se habían alcanzado los niveles anteriores a 1928. Las contradicciones se agudizaron en grado máximo, tanto con el campesinado en general como en el seno del partido, y se "resolvieron" con deportaciones y ejecuciones en masa.

En el partido se .promovió un nuevo rizo en la espiral de purgas. Le tocó esta vez a la llamada "desviación derechista", se liquidó a lo que aún quedaba de la vieja dirección bolchevique, a Bujarín y a Rikov y con ellos a decenas de miles de cuadros partidarios. Las consecuencias de aquella tragedia dejaron una herida profunda en el país, facilitó la agresión nazi y continúo supurando hasta los últimos días del poder soviético.

La Rusia de Rasputín y del Zar Nicolás se transformó en el país de los Sputniks, pero en el país de Gagarin no se podía adquirir una lavadora de calidad. La cantidad de la producción no iba de la mano de la calidad, y así las organizaciones comerciales estatales informaban en 1964 de excedentes invendibles de bienes de consumo duraderos, de baja calidad, valorados en dos billones de rublos, cifra equivalente a la tercera parte de la inversión anual de capital en la industria ligera.

La penuria en el abasto de bienes de consumo de calidad desalentó interés por el trabajo y la productividad, y fomentó la inhibición social. Pero sobre todo, la demanda insatisfecha de aquellos bienes dio pié a la aparición del mercado negro y la corrupción. Así se fueron multiplicando y consolidándose situaciones de privilegios y de degradación de las relaciones socialistas cuya lógica interna fortalecía la restricción de la democracia y la generación de castas envilecidas en sectores determinantes del aparato partidario y administrativo.

La burocratización de la vida político-administrativa a la par que el colapso de una de las potencialidades más importantes del nuevo modo de producción, la participación creadora del pueblo, condujo al estancamiento, a la baja calidad de los productos, a la penuria del mercado, a la incapacidad para transferir los notables adelantos científico-técnicos de la industria militar y aerospacial a otros sectores de la producción. Esta realidad impulsa el crecimiento de valores mercantilistas opuestos al socialismo entre directores de empresa, ámbitos ministeriales y amplios sectores del andamiaje administrativo, quienes al tiempo monopolizaban el acceso a la limitada oferta de bienes de consumo de calidad ligada particularmente al comercio exterior y al mercado negro.

Una importante masa de la jerarquía administrativa vivía ya completamente ajena a las masas , en una sociedad segregada , con sus propias tiendas, restaurantes, lugares de ocio etc .

Igual que la función que modifica al órgano. Como no podía ocurrir de otra manera, el ejercicio del poder, arbitrario , abusivo y en el propio provecho , cambia radicalmente la psicología de la casta burocrática. Ya ni objetiva ni subjetivamente , ni material ni moralmente, pertenecían de facto ni a la clase obrera ni al movimiento comunista.

La brutal ruptura con los principios marxistas sobre el periodo de transición se revistió siempre con velos ideológicos mixtificadores de la realidad de cada momento. Formulas moldeadoras del pensamiento colectivo en todo caso orientadas a asimilar el interés del conjunto social al de la burocracia dominante. Se puso en circulación, con aquel fin, un concepto tan extraño a la realidad como el del estado de todo el pueblo. En pleno estancamiento se definía así a la URSS. Con semejante ficción se negaban las contradicciones, se debilitaba el pulso social y en definitiva y sobre todo, se legitimaba la posición de la burocracia. Huelga decir que en semejante teoría , ni elevando al máximo la potencia del microscopio , se advierte rastro alguno de concepciones marxistas.

En un articulo publicado en Julio de 1973 en Revista Internacional, Ivan Kapitonov, secretario del Comité central del PCUS afirmaba: ...En los últimos decenios se han operado en nuestro país grandes cambios socio-económicos y políticos que lo situaron en una nueva etapa de la formación comunista, en la cota del socialismo desarrollado. La base social de nuestro régimen socialista la constituye hoy todo el pueblo soviético, nueva comunidad histórica(...). Se consolidó la unidad político-moral de la sociedad. El estado de dictadura del proletariado se ha convertido en estado de todo el pueblo...

Poco tiempo después, de la mano de sus propios creadores, el sarcasmo saltó hecho pedazos, dejando al descubierto que el estado de todo el pueblo era en verdad un estado expropiado a aquel pueblo.

 

 

-Xll-

Durante un prolongado periodo histórico el poder burocrático y sus intereses independientes no sólo conviven sino que incluso coinciden con el desarrollo de la sociedad socialista, aunque introduciendo componentes de degradación económica, política y social.

Igual que la burocracia fascista no era nada sin el soporte del capitalismo, la burocracia "socialista" se hubiera volatilizado sin la propiedad social . La condición para que su liquidación no sobreviniera comportaba una notable acumulación de poder sobre la base de un importante desarrollo económico. Por tanto, durante un dilatado periodo histórico coexistían las tendencias contradictorias entre las iniciativas coherentes con el socialismo y las que conducían a la expropiación política por parte de la burocracia.

Esta coexistencia no podía menos que dotar al fenómeno de un carácter extremadamente complejo y contradictorio y por lo mismo fuente de máximas tensiones que en no pocas ocasiones se saldaron sangrientamente.

La acumulación de privilegios tropezaba sin embargo con límites poderosos, con buena parte del partido, con la huella reciente y viva de la historia y con la propia estructura básica de la sociedad socialista, que aún degradada no había abierto los cauces para que la casta burocrática diera el salto de grupo privilegiado a clase dominante propietaria de medios de producción y distribución. Así se entiende que estados socialistas en avanzado estado de descomposición , desempeñaran, al tiempo, un rol decisivo en la lucha por la descolonización, contra las agresiones imperialistas, en la solidaridad con Vietnam y Cuba...

La titularidad pública de la propiedad les impedía una auténtica acumulación privada de capital. Era posible la consecución de riquezas y de privilegios, pero no la reproducción capitalista. Por decirlo de otra manera, los privilegios estaban en la esfera del consumo pero no de la propiedad. En palabras de J. Petras: "Este estado social -la cúpula burocrática- con posibilidades de ascender, representaba una especie de clase protocapitalista que empezaba a romper y salir del cascarón colectivista".

La restauración del capitalismo en la URSS y la Europa del Este no fue por tanto producto de un plan premeditado durante decenios, sino ante todo fruto de la lógica interna de aquella usurpación del poder y de la acumulación de privilegios que implicaba. La propia burocracia, aún sin ser consciente de ello, estaba atrapada por una tendencia que en determinado nivel de desarrollo le exigiría romper con el socialismo. De hecho se conformó una nueva clase dominante que para el ejercicio pleno de sus prerrogativas como tal necesitaba que sucediera lo que sucedió.

La propia desintegración de la URSS y la irrupción de los conflictos étnicos-nacionales marchó al compás de la súbita y radical introducción de mecanismos de mercado y autonomía de las empresas a partir de 1984. Allí empezaron lo que el Buró Político del PCUS llamaba "reivindicaciones regionales".

La burocracia dirigente de las empresas socialistas, en muchas regiones de la URSS, apoyándose en la objetiva diferenciación étnica y nacional, obteniendo consenso de ella, enarboló el nacionalismo como la ideología que se correspondía con su necesidad de autonomía política para proteger mercados, fijar precios, dominar presupuestos y liberarse de limitaciones ideológicas y económicas -la planificación central- que ahogaban su potencial como nueva burguesía.

Se comprende entonces porqué el grupo social decisivo en la restauración del capitalismo en Rusia, y núcleo oligarquico de la actual clase dominante, proviene de buena parte del antiguo aparato partidario y administrativo del PCUS y la URSS, y es contra su propio partido contra el que dirigió sus golpes más demoledores.

Boris Yeltsin y Victor Chernomirdin, exjefe de Estado y exprimer ministro respectivamente, personajes claves de la transición, son ejemplos paradigmáticos de la transformación de la cresta de la burocracia privilegiada en clase dominante. Vinculado el primero a un sin número de empresas capitalistas y el segundo al floreciente negocio de la extracción y comercio del petróleo y gas, con base en la antigua industria soviética. Yeltsin fue miembro del Buró Político del PCUS y alcalde soviético de Moscú, y Chernomirdin ministro soviético del gas. Ambos ostentaron estos altos cargos en la burocracia soviética prácticamente hasta los últimos días de Gorbachov.

Examinando a la actual oligarquía rusa y a la de sus estados segregados, incluso a su alta y mediana burguesía, rara vez se encuentra a alguien que no ostentara puestos de alta responsabilidad ya sea en el PCUS, en la administración o en las empresas soviéticas.

*** *** ***

La experiencia, en definitiva, a nuestro juicio, no ha puesto en cuestión la necesidad de un partido independiente marxista, de clase, pero sí ha colocado en un escenario de supervivencia el problema de las relaciones de ese partido con los trabajadores, de su capacidad para suscitar la organización y participación de las masas. Las cuestiones referentes a la participación y control popular y a la auto organización social están en carne viva. Igualmente cobra renovado valor todo lo relacionado con la destrucción del viejo estado y la extinción progresiva del nuevo.

Y todo esto hay que retomarlo y debatirlo al modo leninista:

...arrojar resueltamente por la borda las tradiciones del sectarismo de círculo y lanzar –en un partido que se apoya en las masas- una consigna categórica: mas luz, que el Partido lo conozca todo, que se le entregue todo, absolutamente todo el material pata valorar todas y cada una de las discrepancias...¡Luz, mayor cantidad de luz! Necesitamos un concierto inmenso...(Lenin. Carta a Iskra. Obras Completas. T.8 pag. 9).

Con la concepción leninista de la democracia socialista, con el método marxista de tratar las contradicciones internas en el campo de la clase. Tanto en el ámbito de la concepción amplia del partido comprensiva de las fuerzas de la transformación social, como en el mas estricto de organización de vanguardia concebida como una asociación de comunistas libres que ejercen como tales. Y hay que hacerlo necesariamente. Ni un partido, ni un movimiento, ni una clase, ni nadie comprenderá su presente sin entender, cuando menos, su pasado reciente.

 

Evolución hacia una sociedad socialista Por Blasapisguncuevas.


Tags: Revolución, stalinismo, burocracia, URSS, Marx, clase, Engels

Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada