Mi?rcoles, 16 de abril de 2008

 

Sobre acciones de manipulación, desinformación y confusión informativa
A la búsqueda del "tonto útil"

Por: Javier Biardeau R.
Fecha de publicación: 30/09/07



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Es cada vez más evidente que la opinión pública política se ha convertido en campo de batalla político. El uso instrumental de las opiniones e informaciones para fines instrumentales de determinadas estrategias políticas es parte de lo que la literatura reconoce como “guerras de cuarta generación”.

Obviamente esta lógica choca con los derechos humanos y con la política democrática basada en el pluralismo político. Tratar de apuntalar matrices de opinión es parte de los operadores de opinión e información. Un ejemplo de esto se ve cotidianamente en diferentes entrevistas en los medios privados de difusión social. Como uno tiene que asumir plena responsabilidad por lo que “uno dice” pero no por “lo que otros dicen que uno dice”, es que se contempla el derecho de réplica y rectificación cuando somos afectados directamente por informaciones inexactas o agraviantes.

En entrevista concedida a Edgar López, periodista de El Nacional (30-09-2007), publicada en foro de opinión sobre la reforma constitucional, hay una transposición e injertos de enunciados ajenos en las “cosas dichas propias”. Una mala praxis de la ética del periodismo lleva a confusiones, omisiones y desinformaciones. Como parece ser praxis del poder mediático capitalista, la extracción de de sus contextos para realizar un montaje textual de frases manipuladas interesadamente en los Titulares, es parte del ejercicio perverso de un poder que confunde libertad de opinión con ausencia de responsabilidad y respeto por el otro.

Cuando en la entrevista se dice textualmente: “Recordó que la arrogancia de Robespierre generó una revuelta popular”, comete un doble error. En primer lugar lo dicho en la entrevista fue “una reacción termidoriana”. En segundo lugar, se proyecta un absoluto error histórico y se lo atribuye a mi persona. El periodista desconoce, al parecer, la diferencia entre “reacción termidoriana” y “revuelta popular”. No es lo mismo una reacción de derecha que una revuelta de izquierda, una pequeña diferencia…

No es posible comprender el texto sin el contexto, ni la parte sin el todo. Lo que podemos leer es una edición, un montaje textual que reproduce no la fidelidad de una entrevista, sino un “corte y pega” que genera otra coherencia textual, y por tanto la posibilidad de desfigurar los significados y sentidos expresados. Como viene sucediendo, la entrevista termina diciendo lo que el periodista quiere que diga y no lo que el entrevistado quiere decir. Se superpone a las intenciones del entrevistado, las intenciones explícitas y tácitas del entrevistador. Y en esto vamos al grano.

En reiteradas oportunidades el entrevistador me preguntó sobre la tesis del “fraude constitucional”, tratando de realizar una equivalencia entre mi postura de un escenario de atípica mutación constitucional, sin no hay mejoras y correcciones en la propuesta presidencial original, y la cacareada tesis opositora. Ante mi confianza en que la asamblea nacional pudiera mejorar el texto de la propuesta presidencial, el entrevistador me interpeló escépticamente: -¿En serio? -, como si no fuese serio decir que si puede hacerlo y que es su competencia. Obviamente, esto no aparece en el montaje textual. Una cosa me quedo clara: el entrevistador estaba totalmente de acuerdo con la tesis del “fraude constitucional”, y suponía erradamente que yo le diría lo mismo. Sus prejuicios liquidaron los matices, y los aniquilaron en el eje maniqueo que reproduce la polarización ideológica.

Así mismo, el entrevistador confundió deliberadamente la “propuesta presidencial de reforma” con el “anteproyecto de reforma” que presentará la Asamblea Nacional. Las palabras no son neutras. Otros enunciados se desarmaron se rearmaron de acuerdo a otra intención comunicativa. Un verdadero fraude de opinión consumado.

Por ultimo, el entrevistador reproduce fielmente otros aspectos de la entrevista: “Yo no canto fraude y confío en que la gente que va a votar en el referéndum tenga la madurez para decidir si acepta o no acepta la modificación de principios fundamentales de la Constitución.” Tres controles democráticos pasará la iniciativa de reforma: Asamblea Nacional, referendo, control posterior de la constitucionalidad por parte de la Sala Constitucional. De esto nada se dice en el montaje textual, al parecer el entrevistador no lo considero relevante.

En otros de los temas indagados por el entrevistador, lo dicho acerca del procedimiento de reforma abordó el tema de la supremacía constitucional y la relación entre legalidad y legitimidad. También fueron omitidas estas consideraciones.

Debo decir que otros temas reflejan lo dicho por mi persona y agradezco que no hayan sido deformados. Todo este montaje textual reproduce con parcial fidelidad, omisiones y distorsiones la entrevista concedida. Sobre otros tópicos, basta contrastar con planteamientos hechos y publicados en aporrea.org.

La enseñanza de esta pequeña micro-situación es que mas allá del derecho a replica, es importante clarificar y precisar algunos detalles, para que no se sigan generando estas operaciones mediáticas de tan bajo calado moral, que pretenden utilizar las “cosas dichas” en opiniones de “tontos útiles”, hacia determinadas matrices de opinión.

Como no soy “tonto útil” de las polarizaciones ideológicas, aclaro la situación. Que viva la diversidad cultural ante la muerte de la veracidad en la ética comunicativa.

 


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Tags: Prensa, manipulación, producto, mentiras, evidencias, refutar, trabajo

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