Lunes, 07 de julio de 2008

?

EDUCACI?NLIBERTARIA

PORLOS BARBAROS

Marav?llame el aturdido despertar de una porci?n de

inteligencias j?venes a las ideas nuevas. Y digo nuevas,

sometido un tanto a los serviles modismos de una pobre

literatura que se hincha con palabras y se nutre de vaciedades.

Nuevas no lo son. Cualquier postura que se tome se

acomoda bien a ?sta o aquella filosof?a del tiempo viejo.

Quitad las formas y las influencias de la ?poca, y lo hallar?is

todo,mejor o peor definido, en la sabidur?a vulgar y en la

'sabidur?ade casta. Cuestiones de m?todo, injerto de ciencia

desenvueltaen raqu?ticos arbustos de especulaci?n naciente,

refinamientosde la nerviosidad contempor?nea, es cuanto de

novedad puede ofrecerse al incauto lector que busca en el

libro orientaciones sanas para su cerebro. Lo mismo en el

periodo sociol?gico, que el pol?tico y el teol?gico, se debata

un asunto primordial, un problema ?nico, pero ampl?simo,

que abarca la existencia individual y la existencia de la

humanidadentera: el derecho al desenvolvimiento integral.

En cada tiempo, los t?rminos del problema afectan una

forma diferente; pero la inc?gnita permanece irreductiblemente lo mismo. ?

Y es que, procediendo los hombres por tanteos,a la hora actual todav?a no se sabe si hemos dado

con la ecuaci?n que, ligando por sus verdaderas relaciones

los t?rminos verdaderos de la cuesti?n, nos ha de facilitar

el hallazgo inmediato del valor real de la inc?gnita.

?

La anulaci?n del individuo se llama un d?a fe, despu?s

ciudadan?a; el trabajo se organiza un tiempo en la esclavitud,

en la servidumbre luego, en el salariado finalmente. Y

al nacer de las teor?as redentoras implica siempre las mismas

pretensiones; ya se llame libre examen, ya igualdad ante la

ley o bien emancipaci?n del esclavo y supresi?n de la servidumbre,?

para venir a parar, como ?ltimo t?rmino, en la

libertad total de manifestaci?n y de acci?n y en la igualdad

econ?micay social. En suma: grados diferentes de una misma

?

?

aspiraci?n que se resume en lo que hemos llamado el derecho

de desenvolvimiento integral de la personalidad como productor

y como hombre.

En nuestros d?as, cuando el pensamiento ha formulado

los mayores atrevimientos, hallada, seg?n creemos,

la ecuaci?n definitiva del problema, las inteligencias se han lanzado

resueltamente por el sendero de las sorpresas intelectuales.

Empiezanlas singularidades, las posturas airosas, los gestos

bellos, y en la infecundidad de un diletantismo personalisimo,

se consuma la obra extraordinaria del levantamiento de una

Babel a la mayor gloria de los ego?smos individuales. En el

despertarde la juventud s?lo hay por el momento una cosa

buena, noble, pura: la bondad del prop?sito. Pero a partir

de esta bondad, cada uno mira para si mismo y con mayor

intensidad hacia el exterior de oropeles y plumajes que

hacia dentro, donde radica el entero y positivo valor de la

personalidad. La multitud queda sacrificada cuando no

sumida en el desprecio ol?mpico de los escogidos: puesta en

cruzantes, puesta en cruz ahora, puesta en cruz siempre.

?

As? como tuvo Proudhon y tuvo Marx sus sat?lites, asi -

como los astros brillantes de la escuela filos?fica alemana

hicieronsu obra de proselitismo v dividieron las inteligencias

en tantas cuantas legiones requer?an sus distingos sutiles;

as? tambi?n nuestra juventud, nuestros ap?stoles, nuestros

nov?simos precursores hanse dividido hasta lo infinito,

sumidos en la beatitud contemplativa de unas cuantas tesis

hermosas, chocantes a veces, a veces crueles y antihumanas.

Marx y Bakunin, St?rner y Nietzsche, Spencer y Guyau,

todos los que han puesto en la labor especulativa un poco

de arte o un poco de ciencia, todos los que han dado una

nota vibrante, tienen a su devoci?n entusiastas partidarios

cuya visualidad es apta solamente a trav?s de un cristal

?nico de coloraci?n invariable.

Y all? van los preconizadores, j?venes y viejos, atrope-

lladamente tras un mundo nuevo, una sociedad libre,

mientras su mentalidad se extravia en el angosto cauce del

dogma y de la secta, mientras su neur?sica afectividad se

diluye en una ego?stica moralidad infecunda, muerta. No

hay liberaci?n all? donde el exclusivismo de una tesis seca

las fuentes de la verdad amplia, grande y generosa. No hay

liberaci?nall? donde s?lo repercute armoniosamente un

ritmo ?nico. No hay liberaci?n ni mental ni moral. Hay

reproducci?n, bajo nuevas formas, de las viejas preocupacio-

nes y de las viejas inmoralidades.

La propaganda marcha asi envuelta en todo g?nero de

erroresy particularismos. Quien s?lo para mientes en las

necesidades materiales; quien canta mon?tonamente las

?

?

excelenciasde una vida que hasta ahora no merece la pena

de ser vivida; quien se enajena en la contemplaci?n arrobadora

de la belleza harto lejana en medio de las miserias y

de los horrores del momento; quien se encarama a las alturas

de la superhombr?a y mira con desd?n ol?mpico la peque?ez

de los microbios, que trabajan como lobos y sudan sangre

para que todo esto que vivimos no se derrumbe; quien, en

f?n, despu?s de recorrer toda la escala del humanismo senti-

mental, va a encenagarse en la charca del m?s bestial

egoismo elevado a la categor?a de Suprema ley de los hombres.

Entretanto, los supervivientes de la esclavitud

yla servidumbre, los mismos jornaleros del surco, del taller y

dela fabricar, la masa ignorante y grosera que dicen algunos,all?

sedebate y revuelve rabiosa contra, todas las fatalidades

ambientesque la aniquilan. Sojuzgados, sometidos,

materialmenteanulados como hombres por falta de lo que gozan

hastalas bestias, ?qu? gran obra no es la de los obreros.qu?

sinsutilezas filos?ficas o artisticas est? transformandoel

mundoen el fragor de las luchas comtemporaneas?

Lachispa, la luz, estar? all? en la mentalidad de losprecursores;

laacci?n est? aqu? en el impulso irresistible delos b?rbaros.

?Haydualismo? Si existe b?squese su origen en la seque-

dady el particularismo de los intelectuales, palabreja inven-

tadaen mal hora para acusar la existencia de una causa

m?s,cuando es preciso que no quede sobre toda la tierra

niun solo muro,ni un solo valladar, ni una divisoria, ni un

amojonamiento.

Preconizamosuna sociedad nueva a nombre de ideales

ampl?simosde emancipaci?n integral. ?Nos hemos emanci-

padonosotros mismos moral e intelectualmente? Mostramos

acada paso nuestros exclusivismos hasta el punto de que

mientrasabajo ? perm?taseme este lenguaje cl?sico de los

tiemposheroicos de la sensibler?a democr?tica y socialista ?

quemientras abajo, digo, se bate el cobre todos los d?as,

arriba,entre los que alardean, quedamente o en alta voz,

deuna superioridad harto dudosa, se bate... la tontuna teo-

rizante,se hace alarde de. fatuidades intelectuales necias y

selibra la batalla de los mezquinos personalismos y de los

rencorcillosmal encubiertos.

Seme dir? que entre la multitud grosera e ignorante,

queasi entre los campesinos extenuados por un trabajo

aplastante,como entre los obreros industriales embrutecidos

porla f?brica, cuando no por la taberna, tambi?n la pasi?n

haceestragos y el raquitismo de miras y la envidia y el en-

conoesterilizan la fuerza necesaria a la emancipaci?n per-

sonaly a la emancipaci?n colectiva. Mas cuando esa fuerza

essacudida por cualquier circunstancia, la legi?n de esclavos

sobrep?nesea todas las minucias; y entonces es menester

entonarhimnos a la bravura, al esp?ritu grande de solidaridad,

alos arrestos heroicos de los b?rbaros. Hablad de

aquelm?gico erguirse del proletariado barcelon?s, hablad

delobrero de La Coru?a, de Badajoz, de La L?nea, de Se-

villav de tantas ciudades que hicieron en pocas horas por

eladvenimiento de la revoluci?n m?s que las innumerables

ylargas tiradas de art?culos y de discursos de losintelectuales.

Salidde Espa?a: Holanda, Italia, Norte Am?rica, la

Rep?blicaArgentina, ?no han presentado en linea de batalla

enormesmasas conscientes de trabajadores sol?darios en la

m?samplia y generosa labor humana?

Esmenester aniquilar el prurito teorizante, dar garrote

vila todos los exclusivismos: al dogma, al esp?ritu sectario.

?Autoliberaci?nse ha dicho? Pues es preciso desembarazare

delos prejuicios de escuela, de los errores de m?todo, de los

viciosde estudio. Todo es verdad fuera de cualquier particu-

larismodoctrinal. Ex?ltese cuanto se quiera la personalidad,

quecontra el encogimiento cobarde del individuo sometido

atodas las brutalidades de la fuerza que le anula, grande,

formidablees necesario que sea la reacci?n provocada. C?n-

tesecon fuerte y vigorosa voz la vida, la vida digna de ser

vividaque contra el moribundo aliento de una humanidad

sojuzgada,fam?lica y enferma, en?rgica, decisiva ha de ser

lap?cima que le retorne a las esplendideces de la existencia

sanaalegre y satisfecha. R?ndase a la belleza, el arte, el tri-

butode los m?s puros entusiasmos, que contra la fealdad

espantosade una sociedad que se arrastra en todas las pes-

tilenciasy suciedades de la bestialidad, ha de ser necesaria-

mentepoderoso el reactivo. Llevemos tan all? como quepa

enlos espacios de nuestra mentalidad la supremac?a del

hombre,su propio yo como eje de toda la existencia; que

habituadosa la vida servil, somos incapaces de comprender

quetodo se deriva de nosotros mismos y que el m?s hermoso

idealde todos los ideales es aquel que formulamos al afirmar

quela labor de los siglos y de las generaciones no es para

elhombre m?s que uno: el de superarse a s? mismo. Vayamos

trasel hombre nuevo, trepemos animosos por los abruptos

riscos;que la fe, sin embargo, no nos ciegue hasta el punto

deolvidar que no hay un t?rmino para el desenvolvimiento

humano;que el ideal se aleja tanto m?s cuanto m?s a ?l

nosaproximamos; que la cima, en fin, es inaccesible. Pero

abramosde par en par las puertas de nuestro entendimiento,

reuniendoen una amplia s?ntesis el contenido de la aspiraci?n

suprema,de la cual no son m?s que elementos componentes

todasesas parciales doctrinas que parecen dividir a

lasfalanges que preconizan una sociedad libre. El desarrollo

integralde la personalidad, el anarquismo sin prejuicios, sin

particularismos,tal es la expresi?n gen?rica, universal, posi-

tivade tantas y tantas al parecer divergentes tesis de nues-

trosj?venes, de nuestros precursores y de nuestros propa-

gandistas.

Cuandoesto se haya hecho habr? comenzado la autoliberaci?n,

cuyanecesidad viene impuesta por el desarrollo de las ideas

ylas exigencias de la lucha. Pero no habr? hecho

m?sque comenzar. Faltar? todav?a que nadie se encierre en

sutorre de marfil, que nadie pretenda quedarse en las cumbres

delsaber, engre?do que se desvanece con los zahumerios

desu propia soberbia. Antes que seres pensantes, antes que

artistas,somos animales de carne y hueso que necesitamos

nutrirnos,llenar el est?mago, cumplir todas las funciones

fisiol?gicas,acallar la bestia para que el hombre surja. Es

menestermirar a las multitudes que mal comen y mal visten,

quelo ignoran todo porque de todo carecen, que arrastran

unaexistencia m?s miserable que la de los brutos; y mirarlas,

nopor caridad ni por humanidad sino porque tienen el

mism?simoderecho, a su total desenvolvimiento que el m?s

pulcro,el m?s sabio, el m?s esteta de los intelectuales, delos

escogidos;porque la emancipaci?n, para ser real y efectiva,

hade ser universal, que en medio de un reba?o de hombres

nadiepodr?a gloriarse de gozar libertad, bienestar y paz.

Sino hubiere intima comprensi?n entre todos los que de

unmodo o de otro sufren las consecuencias de los anacro-

nismossociales; si se hiciere de los ideales modernos regalo

exquisitode los entendimientos superiores y se dejara a la

masaignorante ? que no lo es m?s que en los t?rminos de

unapetulancia sabia inaguantable ?; si se dejara a los

b?rbarosabandonados a su estultez y a su miseria, ni la eman-

cipaci?nllegar?a jam?s para los humanos, ni ser?a, en?ltimo

t?rmino,para los que la fian a su propio esfuerzo

ya su propio valer, m?s queun espejismo que, al cabo, les llevar?a

ala negaci?n y a la degradaci?n de si mismos.

Porlos b?rbaros ha de ser el lema de los preconizadores

deuna sociedad nueva. Pan, mucho pan para los est?magos

vac?os;abrigo confortable y abundante para los ateridos de

fr?o,para los desnudos; vivienda amplia, bien oreada, con

muchaluz y alegr?a para los que se acurrucan en sombr?os

tugurios;y venga luego, o mejor al propio tiempo, ciencia,

muchaciencia; arte, mucho arte; venga la vida gozada inten-

samenteen todas sus modalidades; venga la obra persona-

lisimade trepar por los abrupto? riscos; venga el caminar

sintregua tras el m?s all? jam?s logrado. Cada uno

denosotros no vale m?s quesu vecino por misero que sea. No vale

unabuena pluma, una bella palabra m?s que un golpe de

?

martilloque forja el hierro, que labra la piedra, que abre

lamina; no vale m?s que la cuerda por donde el pocero se

descuelgapara limpiar las basuras comunes. No deber?a ser

menesterque tal se dijera a las alturas sociol?gicas a que

hemosllegado y de que muchos se envanecen; pero lo es, sin

dudaninguna, porque todav?a estamos en las mantillas de

unaliberaci?n muy voceada, pero incumplida.

Esnecesaria esta liberaci?n para todos los preconizadores

deuna sociedad libre. No hagamos, por ello, capillas; no

levantemosmuros divisorios. La anarqu?a es la aspiraci?n

ala integralldad de todos los desenvolvimientos. Trabajemos,

pues,en bloque por la emancipaci?n de todos los hombres,

emancipaci?necon?mica, emancipaci?n intelectual,

emancipaci?nart?stica y moral.

Lapobre presunci?n de un pu?ado de hombres que haya

podidoconcebir con alguna amplitud este porvenir hermoso

ygrande, humanamente justo, vale bien poco. Son los b?r-

baroslo

?

EDUCACI?NLIBERTARIA

PORLOS BARBAROS

Marav?llame el aturdido despertar de una porci?n de

inteligencias j?venes a las ideas nuevas. Y digo nuevas,

sometido un tanto a los serviles modismos de una pobre

literatura que se hincha con palabras y se nutre de vaciedades.

Nuevas no lo son. Cualquier postura que se tome se

acomoda bien a ?sta o aquella filosof?a del tiempo viejo.

Quitad las formas y las influencias de la ?poca, y lo hallar?is

todo,mejor o peor definido, en la sabidur?a vulgar y en la

'sabidur?ade casta. Cuestiones de m?todo, injerto de ciencia

desenvueltaen raqu?ticos arbustos de especulaci?n naciente,

refinamientosde la nerviosidad contempor?nea, es cuanto de

novedad puede ofrecerse al incauto lector que busca en el

libro orientaciones sanas para su cerebro. Lo mismo en el

periodo sociol?gico, que el pol?tico y el teol?gico, se debata

un asunto primordial, un problema ?nico, pero ampl?simo,

que abarca la existencia individual y la existencia de la

humanidadentera: el derecho al desenvolvimiento integral.

En cada tiempo, los t?rminos del problema afectan una

forma diferente; pero la inc?gnita permanece irreductiblemente lo mismo. ?

Y es que, procediendo los hombres por tanteos,a la hora actual todav?a no se sabe si hemos dado

con la ecuaci?n que, ligando por sus verdaderas relaciones

los t?rminos verdaderos de la cuesti?n, nos ha de facilitar

el hallazgo inmediato del valor real de la inc?gnita.

?

La anulaci?n del individuo se llama un d?a fe, despu?s

ciudadan?a; el trabajo se organiza un tiempo en la esclavitud,

en la servidumbre luego, en el salariado finalmente. Y

al nacer de las teor?as redentoras implica siempre las mismas

pretensiones; ya se llame libre examen, ya igualdad ante la

ley o bien emancipaci?n del esclavo y supresi?n de la servidumbre,?

para venir a parar, como ?ltimo t?rmino, en la

libertad total de manifestaci?n y de acci?n y en la igualdad

econ?micay social. En suma: grados diferentes de una misma

?

?

aspiraci?n que se resume en lo que hemos llamado el derecho

de desenvolvimiento integral de la personalidad como productor

y como hombre.

En nuestros d?as, cuando el pensamiento ha formulado

los mayores atrevimientos, hallada, seg?n creemos,

la ecuaci?n definitiva del problema, las inteligencias se han lanzado

resueltamente por el sendero de las sorpresas intelectuales.

Empiezanlas singularidades, las posturas airosas, los gestos

bellos, y en la infecundidad de un diletantismo personalisimo,

se consuma la obra extraordinaria del levantamiento de una

Babel a la mayor gloria de los ego?smos individuales. En el

despertarde la juventud s?lo hay por el momento una cosa

buena, noble, pura: la bondad del prop?sito. Pero a partir

de esta bondad, cada uno mira para si mismo y con mayor

intensidad hacia el exterior de oropeles y plumajes que

hacia dentro, donde radica el entero y positivo valor de la

personalidad. La multitud queda sacrificada cuando no

sumida en el desprecio ol?mpico de los escogidos: puesta en

cruzantes, puesta en cruz ahora, puesta en cruz siempre.

?

As? como tuvo Proudhon y tuvo Marx sus sat?lites, asi -

como los astros brillantes de la escuela filos?fica alemana

hicieronsu obra de proselitismo v dividieron las inteligencias

en tantas cuantas legiones requer?an sus distingos sutiles;

as? tambi?n nuestra juventud, nuestros ap?stoles, nuestros

nov?simos precursores hanse dividido hasta lo infinito,

sumidos en la beatitud contemplativa de unas cuantas tesis

hermosas, chocantes a veces, a veces crueles y antihumanas.

Marx y Bakunin, St?rner y Nietzsche, Spencer y Guyau,

todos los que han puesto en la labor especulativa un poco

de arte o un poco de ciencia, todos los que han dado una

nota vibrante, tienen a su devoci?n entusiastas partidarios

cuya visualidad es apta solamente a trav?s de un cristal

?nico de coloraci?n invariable.

Y all? van los preconizadores, j?venes y viejos, atrope-

lladamente tras un mundo nuevo, una sociedad libre,

mientras su mentalidad se extravia en el angosto cauce del

dogma y de la secta, mientras su neur?sica afectividad se

diluye en una ego?stica moralidad infecunda, muerta. No

hay liberaci?n all? donde el exclusivismo de una tesis seca

las fuentes de la verdad amplia, grande y generosa. No hay

liberaci?nall? donde s?lo repercute armoniosamente un

ritmo ?nico. No hay liberaci?n ni mental ni moral. Hay

reproducci?n, bajo nuevas formas, de las viejas preocupacio-

nes y de las viejas inmoralidades.

La propaganda marcha asi envuelta en todo g?nero de

erroresy particularismos. Quien s?lo para mientes en las

necesidades materiales; quien canta mon?tonamente las

?

?

excelenciasde una vida que hasta ahora no merece la pena

de ser vivida; quien se enajena en la contemplaci?n arrobadora

de la belleza harto lejana en medio de las miserias y

de los horrores del momento; quien se encarama a las alturas

de la superhombr?a y mira con desd?n ol?mpico la peque?ez

de los microbios, que trabajan como lobos y sudan sangre

para que todo esto que vivimos no se derrumbe; quien, en

f?n, despu?s de recorrer toda la escala del humanismo senti-

mental, va a encenagarse en la charca del m?s bestial

egoismo elevado a la categor?a de Suprema ley de los hombres.

Entretanto, los supervivientes de la esclavitud

yla servidumbre, los mismos jornaleros del surco, del taller y

dela fabricar, la masa ignorante y grosera que dicen algunos,all?

sedebate y revuelve rabiosa contra, todas las fatalidades

ambientesque la aniquilan. Sojuzgados, sometidos,

materialmenteanulados como hombres por falta de lo que gozan

hastalas bestias, ?qu? gran obra no es la de los obreros.qu?

sinsutilezas filos?ficas o artisticas est? transformandoel

mundoen el fragor de las luchas comtemporaneas?

Lachispa, la luz, estar? all? en la mentalidad de losprecursores;

laacci?n est? aqu? en el impulso irresistible delos b?rbaros.

?Haydualismo? Si existe b?squese su origen en la seque-

dady el particularismo de los intelectuales, palabreja inven-

tadaen mal hora para acusar la existencia de una causa

m?s,cuando es preciso que no quede sobre toda la tierra

niun solo muro,ni un solo valladar, ni una divisoria, ni un

amojonamiento.

Preconizamosuna sociedad nueva a nombre de ideales

ampl?simosde emancipaci?n integral. ?Nos hemos emanci-

padonosotros mismos moral e intelectualmente? Mostramos

acada paso nuestros exclusivismos hasta el punto de que

mientrasabajo ? perm?taseme este lenguaje cl?sico de los

tiemposheroicos de la sensibler?a democr?tica y socialista ?

quemientras abajo, digo, se bate el cobre todos los d?as,

arriba,entre los que alardean, quedamente o en alta voz,

deuna superioridad harto dudosa, se bate... la tontuna teo-

rizante,se hace alarde de. fatuidades intelectuales necias y

selibra la batalla de los mezquinos personalismos y de los

rencorcillosmal encubiertos.

Seme dir? que entre la multitud grosera e ignorante,

queasi entre los campesinos extenuados por un trabajo

aplastante,como entre los obreros industriales embrutecidos

porla f?brica, cuando no por la taberna, tambi?n la pasi?n

haceestragos y el raquitismo de miras y la envidia y el en-

conoesterilizan la fuerza necesaria a la emancipaci?n per-

sonaly a la emancipaci?n colectiva. Mas cuando esa fuerza

essacudida por cualquier circunstancia, la legi?n de esclavos

sobrep?nesea todas las minucias; y entonces es menester

entonarhimnos a la bravura, al esp?ritu grande de solidaridad,

alos arrestos heroicos de los b?rbaros. Hablad de

aquelm?gico erguirse del proletariado barcelon?s, hablad

delobrero de La Coru?a, de Badajoz, de La L?nea, de Se-

villav de tantas ciudades que hicieron en pocas horas por

eladvenimiento de la revoluci?n m?s que las innumerables

ylargas tiradas de art?culos y de discursos de losintelectuales.

Salidde Espa?a: Holanda, Italia, Norte Am?rica, la

Rep?blicaArgentina, ?no han presentado en linea de batalla

enormesmasas conscientes de trabajadores sol?darios en la

m?samplia y generosa labor humana?

Esmenester aniquilar el prurito teorizante, dar garrote

vila todos los exclusivismos: al dogma, al esp?ritu sectario.

?Autoliberaci?nse ha dicho? Pues es preciso desembarazare

delos prejuicios de escuela, de los errores de m?todo, de los

viciosde estudio. Todo es verdad fuera de cualquier particu-

larismodoctrinal. Ex?ltese cuanto se quiera la personalidad,

quecontra el encogimiento cobarde del individuo sometido

atodas las brutalidades de la fuerza que le anula, grande,

formidablees necesario que sea la reacci?n provocada. C?n-

tesecon fuerte y vigorosa voz la vida, la vida digna de ser

vividaque contra el moribundo aliento de una humanidad

sojuzgada,fam?lica y enferma, en?rgica, decisiva ha de ser

lap?cima que le retorne a las esplendideces de la existencia

sanaalegre y satisfecha. R?ndase a la belleza, el arte, el tri-

butode los m?s puros entusiasmos, que contra la fealdad

espantosade una sociedad que se arrastra en todas las pes-

tilenciasy suciedades de la bestialidad, ha de ser necesaria-

mentepoderoso el reactivo. Llevemos tan all? como quepa

enlos espacios de nuestra mentalidad la supremac?a del

hombre,su propio yo como eje de toda la existencia; que

habituadosa la vida servil, somos incapaces de comprender

quetodo se deriva de nosotros mismos y que el m?s hermoso

idealde todos los ideales es aquel que formulamos al afirmar

quela labor de los siglos y de las generaciones no es para

elhombre m?s que uno: el de superarse a s? mismo. Vayamos

trasel hombre nuevo, trepemos animosos por los abruptos

riscos;que la fe, sin embargo, no nos ciegue hasta el punto

deolvidar que no hay un t?rmino para el desenvolvimiento

humano;que el ideal se aleja tanto m?s cuanto m?s a ?l

nosaproximamos; que la cima, en fin, es inaccesible. Pero

abramosde par en par las puertas de nuestro entendimiento,

reuniendoen una amplia s?ntesis el contenido de la aspiraci?n

suprema,de la cual no son m?s que elementos componentes

todasesas parciales doctrinas que parecen dividir a

lasfalanges que preconizan una sociedad libre. El desarrollo

integralde la personalidad, el anarquismo sin prejuicios, sin

particularismos,tal es la expresi?n gen?rica, universal, posi-

tivade tantas y tantas al parecer divergentes tesis de nues-

trosj?venes, de nuestros precursores y de nuestros propa-

gandistas.

Cuandoesto se haya hecho habr? comenzado la autoliberaci?n,

cuyanecesidad viene impuesta por el desarrollo de las ideas

ylas exigencias de la lucha. Pero no habr? hecho

m?sque comenzar. Faltar? todav?a que nadie se encierre en

sutorre de marfil, que nadie pretenda quedarse en las cumbres

delsaber, engre?do que se desvanece con los zahumerios

desu propia soberbia. Antes que seres pensantes, antes que

artistas,somos animales de carne y hueso que necesitamos

nutrirnos,llenar el est?mago, cumplir todas las funciones

fisiol?gicas,acallar la bestia para que el hombre surja. Es

menestermirar a las multitudes que mal comen y mal visten,

quelo ignoran todo porque de todo carecen, que arrastran

unaexistencia m?s miserable que la de los brutos; y mirarlas,

nopor caridad ni por humanidad sino porque tienen el

mism?simoderecho, a su total desenvolvimiento que el m?s

pulcro,el m?s sabio, el m?s esteta de los intelectuales, delos

escogidos; porque la emancipaci?n, para ser real y efectiva,

ha de ser universal, que en medio de un reba?o de hombres

nadie podr?a gloriarse de gozar libertad, bienestar y paz.

Sino hubiere intima comprensi?n entre todos los que de

un modo o de otro sufren las consecuencias de los anacro-

nismos sociales; si se hiciere de los ideales modernos regalo

exquisito de los entendimientos superiores y se dejara a la

masa ignorante ? que no lo es m?s que en los t?rminos de

una petulancia sabia inaguantable ?; si se dejara a los

b?rbaros abandonados a su estultez y a su miseria, ni la eman-

cipaci?nl legar?a jam?s para los humanos, ni ser?a, en ?ltimo

t?rmino,para los que la fian a su propio esfuerzo

y a su propio valer, m?s que un espejismo que, al cabo, les llevar?a

a la negaci?n y a la degradaci?n de si mismos.

Por los b?rbaros ha de ser el lema de los preconizadores

de una sociedad nueva. Pan, mucho pan para los est?magos

vac?os; abrigo confortable y abundante para los ateridos de

fr?o, para los desnudos; vivienda amplia, bien oreada, con

mucha luz y alegr?a para los que se acurrucan en sombr?os

tugurios; y venga luego, o mejor al propio tiempo, ciencia,

mucha ciencia; arte, mucho arte; venga la vida gozada inten-

samente en todas sus modalidades; venga la obra personalisimade trepar por los abrupto? riscos; venga el caminar

sin tregua tras el m?s all? jam?s logrado. Cada uno

de nosotros no vale m?s que su vecino por misero que sea. No vale

una buena pluma, una bella palabra m?s que un golpe de

?

martillo que forja el hierro, que labra la piedra, que abre

la mina; no vale m?s que la cuerda por donde el pocero se

descuelga para limpiar las basuras comunes. No deber?a ser

menester que tal se dijera a las alturas sociol?gicas a que

hemosllegado y de que muchos se envanecen; pero lo es, sin

duda ninguna, porque todav?a estamos en las mantillas de

una liberaci?n muy voceada, pero incumplida.

Es necesaria esta liberaci?n para todos los preconizadores

de una sociedad libre. No hagamos, por ello, capillas; no

levantemos muros divisorios. La anarqu?a es la aspiraci?n

a la integralldad de todos los desenvolvimientos. Trabajemos,

pues,en bloque por la emancipaci?n de todos los hombres,

emancipaci?n econ?mica, emancipaci?n intelectual,

emancipaci?n art?stica y moral.

La pobre presunci?n de un pu?ado de hombres que haya

podido concebir con alguna amplitud este porvenir hermoso

y grande, humanamente justo, vale bien poco. Son los b?rbaros lo

?


Tags: trabajo, mella, igualdad, anarquismo, sociedad, ideas, Civilización

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Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada