Jueves, 24 de julio de 2008

Lea Otelo y el arte de difamar.

¿Dónde aprenden los anglosajones a difamar? Otelo.


 Veamos qué puede llevar a alguien a difamar a personas e ideologías políticas y religiosas.

RODRIGO
¿Y qué puedo hacer? Me avergüenza enamorarme como un tonto, mas no tengo la virtud de remediarlo.
YAGO
¿Virtud? ¡Una higa! Ser de tal o cual manera depende de nosotros. Nuestro cuerpo es un jardín y nuestra voluntad, la jardinera. Ya sea plantando ortigas o sembrando lechugas, plantando hisopo y arrancando tomillo, llenándolo de una especie de hierba o de muchas distintas, dejándolo yermo por desidia o cultivándolo con celo, el poder y autoridad para cambiarlo está en la voluntad. Si en la balanza de la vida la razón no equilibrase nuestra sensualidad, el ardor y la bajeza de nuestros instintos nos llevarían a extremos aberrantes. Mas la razón enfría impulsos violentos, apetitos carnales, pasiones sin freno. Por eso, lo que tú llamas amor, a mí no me parece más que un brote o un vástago.
RODRIGO
No es posible.
YAGO
Simplemente ardor de la sangre y concesión de la voluntad. Vamos, sé hombre. ¿Ahogarte? Ahoga gatos y cachorros ciegos. Te he asegurado mi amistad y me declaro ligado a tus méritos con cuerdas de perenne firmeza. Nunca como ahora podría serte útil. Tú mete dinero en tu bolsa, vente a la guerra, cámbiate esa cara con una barba
postiza. Repito: mete dinero en tu bolsa. Verás cómo Desdémona no sigue queriendo al moro mucho tiempo -mete dinero en tu bolsa-, ni él a ella. Tuvo un principio violento y tendrá pareja conclusión -mete dinero en tu bolsa. Estos moros son muy veleidosos -mete dinero en tu bolsa. La comida que ahora le sabe más deleitosa que la fruta pronto le sabrá más amarga que el acíbar. Ella querrá otro más joven: cuando se haya saciado con su cuerpo, se dará cuenta de su error. Conque mete dinero en tu bolsa. Y si a la fuerza quieres condenarte, no te ahogues: busca una manera más suave. Junta todo el dinero que puedas. Si mi ingenio y toda la caterva del diablo no pueden más que la santidad de un frágil juramento entre un bárbaro errabundo y una veneciana archiexquisita, tú la gozarás; conque junta dinero. Y nada de ahogarte; está fuera de lugar. Antes ahorcado por lograr tu gusto que ahogado sin gozarla.
RODRIGO
¿Apoyarás mis deseos si confío en el resultado?
YAGO
Cuenta conmigo. Tú junta dinero. Te lo he dicho y te lo diré una y mil veces: odio al moro. Lo llevo muy dentro, y a ti razones no te faltan. Unámonos en la venganza. Si le pones los cuernos, tú te das el gusto y a mí me das la fiesta. El vientre del tiempo guarda muchos sucesos que pronto verán la luz. ¡En marcha! Anda, búscate dinero. Mañana seguimos hablando. Adiós.
RODRIGO
¿Dónde nos vemos mañana?
YAGO
En mi casa.

RODRIGO
Iré temprano.
YAGO

Page 21
Bueno, adiós. Oye, Rodrigo.
RODRIGO
¿Qué quieres?
YAGO
Nada de ahogarte, ¿eh?
RODRIGO
Me has convencido.
YAGO
Bueno, adiós. Mete mucho dinero en tu bolsa.
RODRIGO
Venderé todas mis tierras.
Sale.
YAGO
Así es como el pagano me sirve de bolsa, pues deshonraría todo mi saber pasando el tiempo con memo semejante sin placer ni provecho. Odio al moro, y dicen que en la cama me ha robado el sitio. No sé si es verdad, mas para mí una sospecha de este orden vale por un hecho. El me aprecia: mejor resultará el plan que le preparo. Casio es gallardo. A ver... Quitarle el puesto y coronar mi voluntad con doble trampa. A ver cómo... A ver... Después de un tiempo, susurrando a Otelo que Casio se toma confianzas con su esposa: presencia no le falta, ni modales; se presta a la sospecha, invita al adulterio.
El moro es de carácter noble y franco; cree que es honrado todo aquel que lo parece y buenamente dejará que le lleven del hocico como a un burro. Ya está, lo concebí. La noche y el infierno
asistirán al parto de mi engendro.
Sale.


Tags: Yago, Otelo, Shaskeperare, fantasma, teatro, letras, diablo

Comentarios
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