Viernes, 25 de julio de 2008


¡Volvió, volvió, volvió!
Por: Nimia Ramírez
Fecha de publicación: 24/07/08
 
 Es un canto de pueblo que se eterniza en la conciencia de quien sabe su significado.

El volver, no en el sentido físico, más bien es volver al espíritu que originó su existencia; me refiero a su identificación con la necesidad de su pueblo, me refiero a la convivencia casi perfecta con el hacer venezolano, me refiero a volver la mirada y la atención al propio yo, a la esencia, al ser venezolano.

Es no perderse en el camino que le indica el pueblo, es corregir los pasos y marcar distancia con el facilismo y la adulancia, es deslastrarse de todo lo que contamina al ser y rechazar todo lo que semeje a corrupción, de lo contrario este proceso se pudre y muere.

Es necesario que vuelva sobre la ideología revolucionaria sin partición de clases y distinciones que producen exclusión y exclusividad; sería la victoria sobre una muerte anunciada: la corrupción del proceso. Saber que hace daño la podredumbre de quienes se aprovechan de la necesidad de los pobres y la inconciencia de los ricos, para ganar una posición en una revolución que busca cambios en un mundo de igualdad de derechos pero con tantas desigualdades de nacimiento. Conocer la verdad de quienes lo acompañan en el ejercicio del poder, que dicen trabajar para un pueblo por ideología pero que se dejan envolver por un sistema corrupto, conocer la verdad sin necesidad de hacer un juicio público producto de una votación de simpatías, es suficiente con evaluar la calidad de sus actos y la inoperancia de sus gestiones, que se refleja en un gentilicio indiferente y resignado.

Es necesario buscar a aquellos venezolanos que participaron en el volver, los que se alfabetizaron, los que se curaron, los que conocieron una Cuba y un Fidel por voluntad de una misión (no por privilegio de viajar en primera clase amparados por el poder constituido), los que aún viven de la esperanza de una resurrección de la revolución.

La historia nos enseña que no basta con la consigna, con la declaración afirmativa de apoyo a las decisiones, a un número de identidad en una lista de partidos, no basta con fotografías y libretos preparados, con publicidades falsas de caras sonrientes de solidaridad, de programas televisivos que simulan el cambio. Sea más exigente en el quehacer, en el don, en la virtud y en la verdad; no es poca cosa lo que buscamos: nada más y nada menos que la Revolución Bolivariana; tamaña responsabilidad sobre los hombros de un pueblo que exige cambios y que lo enseñaron a ejercer poder como hijos de padres libertadores.

No ensalce a quienes conocemos, busque primero la mirada de su pueblo llano y su justicia, luego, su identidad con la necesidad de cambio le indicará dónde esta la verdad, en quines confiar, a quienes llamar por su nombre y a quienes cambiarles el nombre por su apodo; de lo contrario a quien llamaba padre (de ideales) se convertirá en traidor.

Vuelva, para poder gritar con emoción: ¡Volvió! No como una consigna, Si como una aspiración hecha realidad.


Tags: Venezuela, tierra, democracia, socialismo, corrupción, cooperativismo, espíritu

Publicado por blasapisguncuevas @ 18:20  | VENEZUELA
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