Lunes, 28 de julio de 2008
 LA DICTADURA DEL PROLETARIADO

"Tenéis que pasar por quince, veinte, cincuenta años de guerras civiles y batallas internacionales, no sólo para cambiar las relaciones existentes, sino también para cambiar vosotros mismos y llegar a ser capaces de ejercer la dominación política" (véase: C. Marx y F. Engels, Obras, t. VIII, pág. 506).


"La guerra educa para la libertad." -Nietzsche




Analizaré tres cuestiones fundamentales de este tema:

a) la dictadura del proletariado como instrumento de la revolución proletaria;

b) la dictadura del proletariado como dominación del proletariado sobre la burguesía;

c) el Poder Soviético como forma estatal de la dictadura del proletariado.

1) La dictadura del proletariado como instrumento de la revolución proletaria. La cuestión de la dictadura del proletariado es, ante todo, la cuestión del contenido fundamental de la revolución proletaria. La revolución proletaria, su movimiento, su amplitud, sus conquistas, sólo toman cuerpo a través de la dictadura del proletariado. La dictadura del proletariado es el instrumento de la revolución proletaria, un organismo suyo, su punto de apoyo más importante, llamado a la vida, primero, para aplastar la resistencia de los explotadores derribados y consolidar las conquistas logradas y, segundo, para llevar a término la revolución proletaria, para llevarla hasta el triunfo completo del socialismo. Vencer a la burguesía y derrocar su Poder es cosa que la revolución podría hacer también sin la dictadura del proletariado. Pero aplastar la resistencia de la burguesía, sostener la victoria y seguir avanzando hasta el triunfo definitivo del socialismo, la revolución ya no puede si no crea, al llegar a una determinada fase de su desarrollo, un organismo especial, la dictadura del proletariado, que sea su principal apoyo.

"La cuestión del Poder es la fundamental en toda revolución" (Lenin ). ¿Quiere esto decir que todo queda limitado a la toma del Poder, a la conquista del Poder? No, no es así. La toma del Poder no es más que el comienzo. La burguesía, derrocada en un país, sigue siendo todavía durante largo tiempo, por muchas razones, más fuerte que el proletariado que la ha derrocado. Por eso, todo consiste en mantenerse en el Poder, en consolidarlo, en hacerlo invencible. ¿Que se precisa para alcanzar este fin? Se precisa cumplir, por lo menos, las tres tareas principales que se le plantean a la dictadura del proletariado "al día siguiente" de la victoria:

a) vencer la resistencia de los terratenientes y capitalistas derrocados y expropiados por la revolución, aplastar todas y cada una de sus tentativas para restaurar el Poder del capital;

b) organizar la edificación de modo que todos los trabajadores se agrupen en torno al proletariado y llevar a cabo esta labor con vistas a preparar la supresión, la destrucción de las clases;

c) armar a la revolución, organizar el ejército de la revolución para luchar contra los enemigos exteriores, para luchar contra el imperialismo.

Para llevar a cabo, para cumplir estas tareas, es necesaria la dictadura del proletariado.

"El paso del capitalismo al comunismo -- dice Lenin -- llena toda una época histórica. Mientras esta época histórica no finaliza, los explotadores siguen, inevitablemente, abrigando esperanzas de restauración, esperanzas que se convierten en tentativas de restauración. Después de la primera derrota seria, los explotadores derrocados, que no esperaban su derrocamiento, que no creían en él, que no accptaban ni siquiera la idea de él, se lanzan con energía decuplicada, con pasión furiosa, con odio centuplicado, a la lucha por la restitución del 'paraiso' que les ha sido arrebatado, por sus familias, que antes disfrutaban de una vida tan regalada y a quienes ahora la 'canalla vil' condena a la ruina y a la miseria (o a un trabajo 'vil' . . .). Y tras de los capitalistas explotadores se arrastra una vasta masa de pequeña burguesía, de la que decenios de experiencia histórica en todos los países nos dicen que titubea y vacila, que hoy sigue al proletariado y mañana se asusta de las dificultades de la revolución, se deja llevar del pánico ante la primera derrota o semiderrota de los obreros, se pone nerviosa, se agita, lloriquea, pasa de un campo a otro" (v. t. XXIII, pág. 355).

La burguesía tiene sus razones para hacer tentativas de restauración, porque después de su derrocamiento sigue siendo, durante mucho tiempo todavía, más fuerte que el proletariado que la derrocó.

"Si los explotadores son derrotados solamente en un país -- dice Lenin --, y éste es, naturalmente, el caso tipico, porque la revolución simultánea en varios países constituye una excepción rara, seguirán siendo, no obstante, más fuertes que los explotados" (v. obra citada, pág. 354).

¿En qué consiste la fuerza de la burguesía derrocada?

En primer lugar, "en la fuerza del capital internacional, en la fuerza y la solidez de los vínculos internacionales de la burguesía" (v. t. XXV, pág. 173).
En segundo lugar, en que, "durante mucho tiempo después de la revolución, los explotadores siguen conservando, inevitablemente, muchas y enormes ventajas efectivas: les quedan el dinero (no es posible suprimir el dinero de golpe) y algunos que otros bienes muebles, con frecuencia valiosos; les quedan las relaciones, los hábitos de organización y administración, el conocimiento de todos los 'secretos' (costumbres, procedimientos, medios, posibilidades) de la administración; les quedan una instrucción más elevada y su intimidad con el alto personal técnico (que vive y piensa en burgués); les queda (y esto es muy importante) una experiencia infinitamente superior en lo que respecta al arte militar, etc., etc." (v. t. XXIII, pág. 354).
En tercer lugar, "en la fuerza de la costumbre, en la fuerza de la pequeña producción. Porque, desgraciadamente, queda todavía en el mundo mucha, muchisima pequeña producción, y la pequeña producción engendra capitalismo y burguesía constantemente, cada día, cada hora, espontáneamente y en masa". . . , porque "suprimir las clases no sólo significa expulsar a los terratenientes y a los capitalistas -- esto lo hemos hecho nosotros con relativa facilidad --, sino también suprimir los pequeños productores de mercancias; pero a éstos no se les puede expulsar, no se les puede aplastar; con ellos hay que convivir, y sólo se puede (y se
debe) transformarlos, reeducatlos, mediante una labor de organización muy larga, lenta y prudente" (v. t. XXV, págs. 173 y 189).

Por eso, Lenin dice:

"La dictaduta del proletariado es la guerra más abnegada y más implacable de la nueva clase contra un enemigo más poderoso, contra la burguesía, cuya resistencia se ve decuplicada por su derrocamiento",
"la dictadura del proletatiado es una lucha tenaz, cruenta e incruenta, violenta y pacífica, militar y económica, pedagógica y administrativa, contra las fuerzas y las tradiciones de la vieja sociedad" (v. obra citada, págs. 173 y 190).

No creo que sea necesario demostrar que es absolutamente imposible cumplir estas tareas en un plazo breve, llevar todo esto a la práctica en unos cuantos años. Por eso, en la dictadura del proletariado, en el paso del capitalismo al comunismo, no hay que ver un período efímero, que revista la forma de una serie de actos y decretos "revolucionarísimos", sino toda una época histórica, cuajada de guerras civiles y de choques exteriores, de una labor tenaz de organización y de edificación económica, de ofensivas y retiradas, de victorias y derrotas. Esta época histórica no sólo es necesaria para sentar las premisas económicas y culturales del triunfo completo del socialismo, sino también para dar al proletariado la posibilidad, primero, de educarse y templarse, constituyendo una fuerza capaz de gobernar el país, y, segundo, de reeducar y transformar a las capas pequeñoburguesas con vistas a asegurar la organización de la producción socialista.

"Tenéis que pasar -- decía Marx a los obreros -- por quince, veinte, cincuenta años de guerras civiles y batallas internacionales, no sólo para cambiar las relaciones existentes, sino también para cambiar vosotros mismos y llegar a ser capaces de ejercer la dominación política" (véase: C. Marx y F. Engels, Obras, t. VIII, pág. 506).

Continuando y desarrollando la idea de Marx, Lenin escribe:

"Bajo la dictadura del proletariado, habrá que reeducar a millones de campesinos y de pequeños propietarios, a centenares de miles de emplea dos, de funcionarios, de intelectuales burg~leses, subordinándolos a todos al Estado proletario y a la dirección proletaria; habrá que vencet en ellos los hábitos burgueses y las tradiciones burguesas"; habrá también que ". . . reeducar . . . en lucha prolongada, sobre la base de la dictadura del proletariado, a los proletarios mismos, que no se desembarazan de sus prejuicios pequeñoburgueses de golpe, por un milagro, por obra y gracia del Espíritu Santo o por el efecto mágico de una consigna, de una resolución o un decreto, sino únicamente en una lucha de masas prolongada y difícil contra la influencia de las ideas pequeñoburguesas entre las masas" (v. t. XXV, págs. 248 y 247)


Tags: dictadura, Lenin, Marx, guerras, dominación, producción, pacífica

Publicado por blasapisguncuevas @ 11:22  | Socialismos
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Comentarios
Publicado por blasapisguncuevas
Lunes, 28 de julio de 2008 | 11:42
Lenin no habla de que exista s?lo una forma de derribarlo. Parece duro el tema pero, ?acaso no estuvo la nobleza europea cientos de a?os en guerra contra si misma? ?No lo ha estado la burgues?a? ?No habla Bush de una guerra prolongada contra quienes se oponen al domino estadounidense de ciertas zonas del planeta?
Se desea poner a Lenin como un hombre cruel y violento pero olvidando su oposici?n total a la primera guerra mundial y a la burgues?a que la aliment? con su ideolog?a.Olvidando que si hay explotaci?n es porque alguien la mantiene con su violencia represiva.

Tambi?n se le notan a Lenin algunos prejuicios sobre peque?oburgueses.?cosas de su contexto hist?rico o de que no s?lo se pretende crear una sociedad sin explotaci?n?
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