S?bado, 20 de septiembre de 2008
 Por: Sigfrido Lanz

La idea de la libertad no es la misma en todos los casos, pues no existe una sola libertad. La libertad es también relativa al punto de vista de los interesados. Sin embargo hemos aprendido que libertad es la que tienen los hombres de empresa a montar sus negocios; la de los dueños de los medios a difundir lo que le venga en gana; la de los comerciantes a comprar y vender lo que sea de su preferencia; la de los dueños de la tierra a cultivar los productos que quieran o sino engordar sus latifundios improductivos; la de los dirigentes políticos a vociferar cualquier banalidad; la de los banqueros a traficar con el dinero ajeno y obtener en poco tiempo descomunales ganancias. Es decir lo que se ha difundido como idea de libertad es la libertad de los que más tienen y pueden; es la libertad que interesa a los poderosos de siempre; es su libertad particular para hacerse con el poder del Estado, con el poder de los medios de producción y con el poder de apropiarse del trabajo de las personas. Estamos hablando entonces de la libertad establecida en el Estado liberal burgués, de esa libertad defendida, por ejemplo, por los criollos mantuanos, miembros de la “Junta Patriótica Defensora de los Derechos de Fernando VII”, aspirantes en aquella oportunidad a la libertad de controlar el territorio venezolano sin la ingerencia de los colonialistas españoles. Pero en esa aspiración de libertad no entraban para nada los demás miembros de la sociedad colonial, esto es los pardos, mestizos, negros e indios. Su libertad se reducía a su libertad de apropiación y enriquecimiento, por cuya limitante se hizo imposible la fragua del proyecto del Libertador. Y así ha sido desde entonces la libertad que se ha practicado en este territorio. Es una libertad que no incluye a las mayorías venezolanas, ni tampoco supone la libertad de la nación para decidir soberanamente su destino. Es entonces ésta una libertad limitada e indigna.

No es esa por tanto, la libertad por la que aboga el pueblo. Este quiere una libertad popular y nacional. Una libertad en la que todos disfruten de los beneficios materiales y espirituales que en la sociedad venezolana se generen. Además quiere disfrutar de la liberación nacional, quiere vivir en una nación plenamente libre, dueña de si misma, dueña de su historia y de su destino. Esta es la verdadera libertad, porque es de todos interiormente y porque es de un todo nacional con respecto a poderes externos que entonces dejan de serlo. Esta es la libertad que se construye hoy en Venezuela, es la libertad nacional, en pos de la cual se batió hace casi doscientos años el Libertador. De allí que no sea casualidad las alianzas que observamos entre los factores del viejo poder oligárquico criollo con factores de poder neocoloniales e imperiales foráneos. Son las mismas fuerzas reaccionarias que se unen en un solo bloque para impedir el proyecto de la liberación nacional hoy dirigido por el comandante Hugo Chávez Frías. Esto es lo que verdaderamente está en juego en nuestro país en estos días. Es el proyecto de la liberación nacional, de la liberación popular, de la liberación de la patria bolivariana. Porque comprende que es así, nuestro pueblo está resteado. Ya superó la confusión en que lo tenía la idea de la libertad liberal-oligárquico-reaccionaria y asumió para sí la idea de liberación nacional popular. Sabe hoy que la verdadera libertad es resultado de la liberación nacional. Sabe que para gozar de la libertad internamente se requiere de la libertad de la patria. Sabe entonces que hay una sola libertad: la libertad que resulta de la liberación nacional, que es la libertad con dignidad.

Tags: libertad, pueblo, popular, proyecto, derechos, liberación, destino

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