Domingo, 26 de octubre de 2008

Los multibillonarios
Arnulfo Poyer Márquez

No están por doquier, ni siquiera muestran sus estandartes. Sus nombres sólo figuran en las informaciones celestiales del más acá. El mundo sólo alcanza hasta las nubes de flashes, paparazzi, mitómanos y la gloria de los multimillonarios que disuelven a diario fortunas para ganar más con el derroche. A ese inconcebible mundo sin embargo, hay que añadirle otro encima, su fomento, como padre del ahorrista más estoico y humilde. Un poco más y se tocan con lo místico, dentro de su "retiro". Están más allá de la fama: crean la fama. Algunos no dispararán más que bolas de billar y poseen no menos de cuatro empresas armamentistas que enfrentan unas a otras en un mismo conflicto. Petroleras que venden productos a sus propios enemigos. Premios Oscar y Nobel a su discreción, y para con ellos no hay paso secreto del Pentágono u otro aliado (Venezuela debe ser algo más que una piedra en el zapato, pese a que sepan todo de ella). Consejeros del Vaticano a la hora del cónclave… y a otras horas también. Creadores de Las Naciones Unidas con la sublimidad dentro del logo exhibiendo desde el primer día cómo es el mundo, visto desde el norte, qué es centro y qué periferia, qué importa más, qué no.

Si las leyes de la física son naturales, la naturalidad del mundo capitalista tiene un origen no tan conocido para el mundo, aunque escondido en lo abstracto y lo jurídico. En realidad, sí tiene un origen angular, y es en el de estos "celestiales" del más acá, los que dirigen dónde hacer y qué hacer para la supervivencia del sistema, o del área que asumen, pues al no poseer alma su hábito secular, su esencia muerta, la mercancía, vive gracias a la oxigenación que le den a la momia que es lo que queda hoy día. El despertar es descubrir la momia de dios que adorábamos, el hacer es eneas lo que falta. Estos celestiales del más acá urden las crisis como necesidades para el crecimiento social. Si, hablo de los multi millonarios.

Ahora mismo para echar un vistazo, siembran maíz provocador en las caras de los mexicanos, se lo quitan de la boca para convertirlo en combustible, las tuzas para las vacas: está muy poblado ese país, una guerra le viene de perlas en par de años; las joyitas de gobernantes, policías y narcos, la matazón de mujeres, la investigación a la deriva, lo demás lo dejamos a los profetas del desastre. De Colombia han partido varias oportunidades de guerra hacia sus fronteras, disueltas con la sal de la verdad y de la unión. No porque haya sido malo el pupilo neogranadino ó haya hecho mal el papel. Lo que pasa es que al observar con el lente la disposición del contrario, son las acciones de él las que hay que estudiar, cómo es su abanico, no las limitadas acciones de los capataces así sean estos vecinos. Hay que jugar con los dueños del circo. Los presidentes son peleles ante estos dignatarios del capital.

Pues bien si es revolución el arma para enfrentar a eso, hay que transformarla en arma perenne, pues será más fácil a que Mc Donald entre por el ojo de la revolución a que uno de esos "hacedores" del mundo acepte compartir sus movimientos, más importantes que las simples lochas. Son mega movimientos los suyos. Una semana antes de quebrar Lehmann Brothers le otorgaron a su presidente –cuyo nombre no recuerdo ni quiero recordar-, 300 millones de dólares, acción que vista desde el punto capitalista, está "más que bien, por la ingente acción que proporcionó la firma al poder del capital y a la grandeza de la nación". Mientras, el día del anuncio, los subalternos y oficinistas salían como ratoncitos rumbo desconocido, o al metro seguramente con sus cajitas, cafeteritas y carpetitas de recibos y memos.

La bolsa es una falacia. Sin embargo no se le puede pedir patillas a los cujíes. Los financistas jamás reinvertirían sus plusvalías en bienes sociales para sus subalternos, y menos a otros que no conozcan. Son objetivos inaceptables para la estructura capitalista, pues su objetivo real no es el mejoramiento social sino su contradicción, su perversión. La naturaleza de la gente busca acomodar, y el arreglo se integra pero no para hacerse definitivo, sino para redundar en la crisis. Entonces en la convivencia del santo con el diablo deduce la libertad como señal de amplitud.

En el capital lavado ha visto tremendo campo, la prohibición es lenguaje sofista para unos y yugo para otros. No hay mejores capos que los norteamericanos, habiendo acabado con los antiguos, colocado a la representación non plus ultra en la presidencia de Colombia, a la vez que pregona los libros que acusan a su primer mandatario, Uribe, aislándolo, arman una guerrita entre hienas que solo hay que esperar sentado, ya sabemos quien sufrirá las calamidades. Mientras tampoco importa la cantidad que se envenene en calles de Colombia o del norte gringo, en VIP, o en el hogar deshecho. La decadencia fecal de un sistema que no tiene oportunidades, manos asesinas que ruedan con o sin coronas, benditas o no, han asomado los ojos burdos cual cocodrilos al acecho en su rincón de la charca, Wall Street, sólo para observar a quién iba dirigida la soberana moña de papeles verdes.

Los mapas cansan la vista tanto colorido uniforme, parecen que quieren papelillo por países, por supuesto hay más límites con algo, más alejados de su trono. El pelón de bolas de estos momificados está en que ni siquiera se enteran que es el instinto de conservación que habla. No es el mismo planeta de McCarthy, ni el de Eisenhower el que estamos montados, y es el mismo planeta que puede ser destruido 30 veces, la mediática que atomiza e hipnotiza, delata y delata verdades que acercan al resto. La cercanía la llaman unos socialismo. ¿Miedo? ¿Cuál es el problema? ¿Usted amigo lector pertenece acaso a alguno de esos multimillonarios?... ¿A los pitis?  Es su problema. Nosotros ya resolvemos, tenemos horizonte mientras usted aún permanece en el túnel de su amargura.

 


Tags: sistema, místico, gloria, Naciones, crisis, diario, alma

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