Lunes, 27 de octubre de 2008

El dinero del Plan Marshall fue transferido a los gobiernos europeos, si bien la administración se ejercía de forma conjunta entre el gobierno local y la ACE. Había un comisario de la ACE en cada capital europea, generalmente un prominente empresario estadounidense, que aconsejaría al gobierno en el proceso. Se fomentó el gasto conjunto entre varios países y se crearon diferentes comisiones de funcionarios, empresarios y sindicatos para examinar la economía y determinar dónde hacía más falta la ayuda.

El Plan Marshall sirvió en gran parte para comprar productos procedentes de los Estados Unidos. Al haber prácticamente agotado sus reservas monetarias durante la guerra, la ayuda del Plan Marshall representaba una de sus pocas vías para importar bienes del exterior. En un primer momento los europeos adquirieron productos de primera necesidad, como víveres y combustible, pero lentamente empezaron también a importar bienes necesarios para la reconstrucción, que era la finalidad principal del Plan. Posteriormente, bajo la presión del Congreso y con el inicio de la Guerra de Corea, una parte importante de la ayuda se destinó al reforzamiento de los ejércitos. De los 13.000 millones de dólares aportados por los Estados Unidos a mediados de 1951, 3.400 se gastaron en materias primas y productos semimanufacturados, 3.200 en comida, lienzo y fertilizantes, 1.900 en maquinaria, vehículos y equipamiento y 1.600 en combustible.[37]

También se establecieron unos fondos contravalor que utilizaron el Plan Marshall para establecer fondos en las monedas europeas. Según las normas de la ACE, un 60% de estos fondos debían ser invertidos en la industria. Esto se aplicó especialmente en Alemania, donde los fondos se destinaron principalmente a préstamos para empresas implicadas en la reconstrucción, ayudando enormemente a la reindustrialización del país. En los años 1949-50, por ejemplo, un 40% de las inversiones en la industria del carbón provenían de los fondos contravalor.[38] Las compañías tenían la obligación de devolver los préstamos, y el dinero se podía entonces prestar a otros grupos empresariales. El proceso todavía continúa hoy en día. El Fondo Especial, supervisado entonces por el ministro de economía alemán, valía 10.000 millones de marcos alemanes en 1971. En 1997 valía 23.000 millones de marcos. Mediante este sistema de préstamo-devolución-préstamo, en 1995 el Fondo había hecho préstamos blandos a ciudadanos alemanes por un valor de 140.000 millones de marcos.[39] El 40% sobrante se utilizó para saldar la deuda, estabilizar la moneda o invertir en proyectos no industriales. Francia fue quien más se benefició de los fondos contravalor, especialmente para reducir el déficit presupuestario. Sin embargo, en Francia y en la mayoría de los otros países, el fondo contravalor fue absorbido dentro de los ingresos generales del gobierno, y no fue reciclado como Alemania.

Otra iniciativa de la ACE bastante más barata, pero no por ello poco efectiva, fue el Programa de Asistencia Técnica. El programa reunía grupos de ingenieros e industriales europeos y los llevaba a los Estados Unidos a visitar minas, fábricas y fundiciones para que pudieran copiar los adelantos tecnológicos en Europa. Al mismo tiempo, unos cuantos centenares de consejeros técnicos estadounidenses fueron enviados a Europa.

 




Plan Marshall

[editar] Reparto

Países de Europa que recibieron ayudas del Plan Marshall. Las columnas rojas indican la cantidad de dinero recibido.
Países de Europa que recibieron ayudas del Plan Marshall. Las columnas rojas indican la cantidad de dinero recibido.

El Plan Marshall se repartió entre los países participantes básicamente según la renta per cápita. Gran parte del dinero se destinó a los grandes grupos industriales, puesto que se pensaba que su regeneración era esencial para la reconstrucción europea. Además, el reparto según la renta por cápita era una manera indirecta de ayudar a los Aliados, dejando menos para los países del Eje o los neutrales. La tabla siguiente muestra la cantidad de ayuda por país y año, extraída de The Marshall Plan Fifty Years Later. No hay un consenso claro en las cantidades exactas, puesto que muchas veces es difícil establecer qué parte de las ayudas estadounidenses formaban parte del Plan Marshall.

País1948–1949
(millones
de dólares)
1949–1950
(millones
de dólares)
1950–1951
(millones
de dólares)
Total
(millones
de dólares)
 Alemania Occidental 510 438 500 1.448
Bandera de Austria Austria 232 166 70 488
 Bélgica y  Luxemburgo 195 222 360 777
Bandera de Dinamarca Dinamarca 103 87 195 385
Bandera de Francia Francia 1.085 691 520 2.296
 Grecia 175 156 45 366
Bandera de Irlanda Irlanda 88 45 0 133
Bandera de Islandia Islandia 6 22 15 43
Bandera de Italia Italia y Trieste 594 405 205 1.204
Bandera de Noruega Noruega 82 90 200 372
Bandera de los Países Bajos Países Bajos 471 302 355 1.128
Bandera de Portugal Portugal 0 0 70 70
Bandera del Reino Unido Reino Unido 1.316 921 1.060 3.297
 Suecia 39 48 260 347
 Suiza 0 0 250 250
 Turquía 28 59 50 137

[editar] Consecuencias

Póster creado para promover el Plan Marshall en Europa. En el cartel puede leerse Cualquiera que sea el tiempo debemos movernos juntos.
Póster creado para promover el Plan Marshall en Europa. En el cartel puede leerse Cualquiera que sea el tiempo debemos movernos juntos.

El Plan Marshall finalizó, tal y como estaba previsto, en 1951. Todos los esfuerzos de prolongarlo toparon con los gastos crecientes de la Guerra de Corea y el rearme. Además, y si bien el factor fundamental fueron los gastos de Corea, los republicanos, más hostiles al Plan, habían incrementado su representación en las elecciones al Congreso de 1950 y se opusieron duramente. En cualquier caso, siguieron llegando a Europa otras formas de ayuda.

De 1948 a 1952, Europa vivió el periodo de máximo crecimiento económico de su historia. La producción industrial se incrementó un 35%, y la agrícola sobrepasó fuertemente los niveles de antes de la guerra.[40] La pobreza y el hambre de los primeros años de posguerra desaparecieron y Europa Occidental tuvo delante de sí dos décadas de crecimiento sin precedentes, que comportaron un aumento espectacular del nivel de vida. Existe un importante debate entre los historiadores sobre hasta qué punto puede atribuirse dicho crecimiento al Plan Marshall. La mayoría rechazan la idea de que el Plan, por sí solo, resucitase milagrosamente a Europa, ya que existen evidencias de que la recuperación económica ya había dado algunos pasos antes. Muchos creen que el Plan Marshall sirvió para acelerar esta recuperación, pero que no la inició.

Por otra parte, hay quien piensa que los efectos políticos del Plan Marshall podrían ser casi tan importantes como los económicos. El Plan facilitó que las naciones europeas flexibilizaran las medidas de austeridad y el racionamiento, reduciendo el descontento y aportando estabilidad política. La influencia comunista en Europa Occidental se redujo considerablemente, y a lo largo de la región los partidos comunistas fueron gradualmente perdiendo popularidad en los años siguientes al Plan Marshall. Las relaciones comerciales entre las dos costas atlánticas favorecieron la creación de la OTAN, que incluso sobreviviría durante la Guerra Fría. Además, la no participación de Europa del Este fue uno de los primeros síntomas claros de que el continente ya estaba dividido en dos áreas de influencia enfrentadas.

El Plan Marshall también contribuyó en cierta medida a la integración europea. Los europeos, al igual que los estadounidenses, creían que una unificación del continente era casi imprescindible para asegurar la paz y la prosperidad de Europa. El Plan fue una herramienta interesante para establecer una primera guía de cómo llevar a término este proceso, pero en cierto modo falló, ya que la organización que impulsó, la OECE, no pasó nunca de ser un simple agente de cooperación económica. Sin embargo, fue un antecedente de la llamada Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) la que verdaderamente fundó las bases de lo que un día sería la Unión Europea (aunque excluía al Reino Unido,). Con todo, la OECE sirvió de modelo y campo de pruebas para las estructuras y la burocracia que más tarde se utilizaría en la Comunidad Económica Europea. El Plan, en cierto modo ligado a los Acuerdos de Bretton Woods, también instauró el libre comercio entre los países de la región.

Pese a que algunos historiadores modernos sostienen que los elogios al Plan Marshall son exagerados, en general se tiene una visión positiva y se ha considerado que un proyecto similar podría ayudar a otras áreas en el mundo. Tras la caída del comunismo hubo varias propuestas para crear un "Plan Marshall para Europa del Este" que ayudase a revitalizar la región. Otros han propuesto un Plan Marshall para África o incluso el vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, llegó a sugerir la creación de un "Global Marshall Plan" (Plan Marshall Mundial).[41]

El Plan Marshall se conviritió en una metáfora para hacer referencia a cualquier programa gubernamental a gran escala diseñado para solventar un problema social específico. A menudo se utiliza desde sectores neoliberales para hacer llamamientos a gastos federales en los posibles fallos del sector privado.[42]

En cuanto a la recuperación económica alemana, se debió en parte a la ayuda económica que aportó el Plan Marshall, pero también se considera que uno de los factores fundamentales fue ajeno al Plan, y consistió en la reforma monetaria realizada en 1948 y que reemplazó el Reichsmark por el marco alemán como moneda de curso legal, y que sirvió para detener la inflación desorbitada. Este cambio de moneda, que sirvió para fortalecer la economía alemana, había sido prohibido expresamente durante los dos años en los que estuvo en vigor la directiva de ocupación JCS 1067. Esa política económica se enmarcó dentro del conjunto de políticas implementadas por el canciller alemán Ludwig Erhard en su programa económico de recuperación. Llevó a cabo una política liberal, basada en la eliminación de la planificación centralizada y en la restauración de la economía de mercado en Europa, huyendo de la planificación extrema que había imperado durante la época fascista. El Plan Marshall fue, por tanto, uno más de los distintos factores que impulsaron la recuperación alemana.[43] [44] En cualquier caso, en Alemania todavía sigue vivo el mito del Plan Marshall. Según la obra de Susan Stern titulada Marshall Plan 1947–1997 A German View, muchos alemanes todavía creen que Alemania fue la exclusiva beneficiaria de las ayudas del plan, y que consistía en un regalo sin contraprestación de grandes sumas de dinero, siendo el único responsable de la recuperación económica alemana en la década de los años 50.[45]

[editar] Devolución

La OECE se había hecho cargo de la distribución de los fondos y la ACE se encargaba de las importaciones europeas. A los productores estadounidenses se les pagaba en dólares provenientes del Plan Marshall y las mercancías importadas, claro está, no eran gratuitas, sino que los europeos debían pagar por ellas, ya fuera al contado o a crédito, con la moneda local. Este dinero iba a parar a un fondo contravalor, y podía ser reutilizado para proyectos de inversión.

La mayoría de los países participantes en el Plan ya sabían desde un principio que nunca tendrían que devolver a los Estados Unidos el dinero depositado en los fondos contravalor, así que fueron absorbidos dentro de los presupuestos nacionales y "desaparecieron". Por el contrario, todas las ayudas ofrecidas a Alemania debían ser devueltas; aunque tras los acuerdos de Londres sobre las deudas de 1953, la cantidad a devolver se redujo a 1.000 millones de dólares (incluyendo las reparaciones de guerra y los destrozos ocasionados a la ciudad de Oggdenville). Las ayudas dadas a los alemanes hasta el 1 de julio de 1951 sumaban 270 millones de dólares, de los cuales los alemanes devolvieron 16,9 a través del Banco Export-Import de los Estados Unidos. En realidad, hasta 1953 Alemania no supo la cantidad exacta de dinero que debía devolver a los Estados Unidos, por lo que insistía en que el dinero de los fondos contravalor sólo se daba en forma de préstamos, un sistema mediante el cual, gracias a los intereses, el dinero crecía en lugar de reducirse. Los Estados Unidos encargaron a un banco hipotecario que se encargara de controlar el sistema y los préstamos del Programa de Recuperación Europea fueron utilizados en su mayoría para apoyar la actividad de pequeñas y medianas empresas. Al final Alemania pagó la deuda a plazos, pago que finalizó en junio de 1971. Sin embargo, el dinero para el pago de la deuda salió de los presupuestos nacionales, y no de los fondos contravalor, por lo que estos a fecha de hoy siguen existiendo.

[editar] Áreas sin Plan Marshall

Muchas partes del mundo que también fueron devastadas por la Segunda Guerra Mundial no se beneficiaron de Plan Marshall. El único gran país de Europa occidental que quedó excluido de las ayudas fue España debido a que tras la Guerra Civil Española, España se cerró en una política de autarquía y proteccionismo bajo el régimen franquista. Aun con las reticencias en colaborar con un país de cariz fascista, los Estados Unidos decidieron ofrecer a España ayudas económicas, porque el régimen de Francisco Franco era, de todos modos, una garantía de que el país no recibiría influencias soviéticas. Durante la década de los cincuenta, España recibió financiación estadounidense; y aun cuando nunca llegó a las cantidades que sus vecinos habían recibido con el Plan Marshall,[46] fue el punto de partida de una recuperación económica tras más de diez años de durísima posguerra.

Mientras que la parte occidental de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas había quedado muy afectada por la guerra, la parte asiática del país estaba prácticamente intacta y se había industrializado rápidamente durante la guerra. El gobierno soviético impuso el pago de cuantiosas sumas de dinero en concepto de reparaciones de guerra a los países del Eje: Finlandia, Hungría, Rumanía y muy especialmente la RDA fueron obligadas a pagar ingentes cantidades de dinero y recursos, y muchas de sus fábricas fueron trasladadas pieza a pieza a territorio ruso. Todas estas reparaciones igualaban, en la práctica, a las sumas procedentes del Plan Marshall que recibió Europa occidental.

Europa del Este no vio ni un dólar del Plan Marshall, dado que sus gobiernos rechazaron unirse al plan, y recibió más bien poca ayuda de los soviéticos. A pesar del establecimiento del COMECON para contrarrestar al Plan Marshall, éste no era tan generoso, y más bien acabó siendo un método para transferir recursos de Europa a la URSS. Los miembros del COMECON recurrían a la Unión Soviética por combustible, y a cambio debían entregar tanto maquinaria como bienes agrarios, industriales y de consumo a la Unión Soviética. La recuperación económica oriental fue, por tanto, mucho más lenta, y muchos piensan que las economías de Europa del Este, de hecho, jamás se recuperaron durante el periodo comunista, teniendo como resultado la formación de unas economías de penuria y una brecha entre el Este y el Oeste del continente. Los estados policiales del Este podían garantizar, además, la continuidad del racionamiento y de las medidas de racionamiento, pero los fuertes gastos en policía y servicios de espionaje interior suponían grandes cantidades de dinero que podrían haberse destinado a tareas de reconstrucción. Yugoslavia, en cambio, sí que recibió ayuda de los Estados Unidos, pero no se considera enmarcada dentro del Plan Marshall.

Japón, por otra parte, también quedó muy devastado tras la guerra. Sin embargo, en este caso ni los estadounidenses y ni el Congreso tenían tantas simpatías hacia los japoneses como hacia los europeos; además, Japón no tenía interés ni estratégico ni económico para los Estados Unidos, por lo que no se creó ningún plan de ayudas y la recuperación económica hasta 1950 fue lenta. Aun así, aquel año estalló la Guerra de Corea, y Japón se convirtió en el centro de operaciones de las misiones de las Naciones Unidas, además de un proveedor crucial de material. A partir de 1952 el crecimiento japonés tomó un gran ritmo ascendente: entre 1952 y 1971 el crecimiento en el Producto Nacional Bruto real alcanzó una media anual de un 9,6%. Los Estados Unidos, en contraste, crecieron una media de un 2,9% anual entre 1952 y 1991.[47] La importancia de la Guerra de Corea puede apreciarse en un ejemplo bien conocido, como es el de la compañía Toyota: en junio de 1950 sólo produjo unos 300 camiones y estaba a punto de la bancarrota. Durante los primeros meses de la guerra en el país vecino, recibió un pedido del ejército estadounidense de producir 5.000 vehículos, y la compañía se revitalizó.[48] Durante los cuatro años de la guerra, entró más dinero a la economía japonesa que a cualquier otro país miembro del Plan Marshall.

Canadá, como los Estados Unidos, prácticamente no había sufrido los efectos de la Segunda Guerra Mundial, y en 1945 era una de las economías más grandes del mundo. Sin embargo, dependía mucho más fuertemente que los Estados Unidos del comercio con Europa, y tras la guerra se empezaron a notar las consecuencias. En abril de 1948, el Congreso de los Estados Unidos modificó el Plan Marshall, permitiendo que los europeos compraran también bienes y productos de Canadá. Esta modificación fue la clave para la estabilidad económica canadiense, puesto que Canadá ganó 1.000 millones de dólares durante los dos primeros años de la operación.[49] Esto contrasta con el tratamiento que se le dio a Argentina, otra gran economía dependiente de Europa en lo que respecta a sus exportaciones agrarias. El país fue excluido de forma deliberada de la participación en el Plan debido a las diferencias políticas entre los Estados Unidos y el entonces presidente de Argentina, Juan Perón. Esto dañaría al sector agrario argentino, y ayudaría a precipitar una crisis económica en el país.[50]

[editar] Críticas negativas al Plan Marshall

Sello utilizado en los paquetes de la ayuda entregada a través del Plan Marshall.
Sello utilizado en los paquetes de la ayuda entregada a través del Plan Marshall.

[editar] Críticas iniciales

Las primeras críticas al Plan Marshall llegaron desde diversos economistas de corte liberal. Wilhelm Röpke, que tuvo una gran influencia sobre las decisiones económicas del canciller alemán Ludwig Erhard en su programa económico de recuperación, creía que le recuperación económica debía basarse en la eliminación de la planificación centralizada, y en la restauración de la economía de mercado en Europa, y en especial en aquellos países que habían adoptado políticas económicas de carácter fascista y corporativista. Röpke criticaba el Plan Marshall porque se interponía en la transición al libre mercado mediante el subsidio de los sistemas existentes. Erhard puso en práctica la teoría de Röpke, y más tarde le atribuiría el mérito en el éxito económico de Alemania.[51] Henry Hazlitt, por su parte, criticaba el Plan Marshall en su libro Will Dollars Save the World? (en español, ¿salvarán los dólares al mundo?), publicado en 1947, y en el que argumentaba que la recuperación económica procedía a través del ahorro, la acumulación de capital y la empresa privada, y no a través de subsidios monetarios. Ludwig von Mises también criticó el Plan Marshall en 1951 y, según sus palabras, creía que "los subsidios americanos posibilitan que los gobiernos oculten parcialmente los efectos desastrosos de varias medidas socialistas que han adoptado." También hacía una crítica general a la ayuda extranjera, considerando que servía para crear enemigos ideológicos en lugar de socios económicos, por interferir con el libre mercado.[52]

[editar] Críticas modernas

Las críticas al Plan Marshall fueron muy habituales entre los historiadores de la escuela revisionista, como Walter LaFeber, durante las décadas de los 60 y de los 70. Argumentaban que el plan era una muestra de imperialismo económico americano, y que no era más que un intento para tomar el control de la Europa occidental de la misma forma que los soviéticos controlaban la Europa oriental. Esta escuela argumenta que la generosidad no formaba parte del plan, que realmente se movía impulsado por los objetivos geopolíticos norteamericanos. Revisando la economía de Alemania Occidental entre 1945 y 1951, el analista alemán Werner Abelshauser concluyó que "la ayuda externa no fue algo crucial a la hora de iniciar la recuperación o de mantenerla." Por su parte, el economista Tyler Cowen concluyó, tras un estudio de las economías de Francia, Italia y Bélgica, que fue Bélgica, el país que utilizó políticas de libre mercado antes y de forma más intensa, tras su liberación en 1944, quien experimentó una recuperación más rápida, y quien evitó los mayores problemas de alojamiento y alimentación de la población que sí que hubo en el resto de Europa continental.[53] Sin embargo, las naciones que más ayuda relativa habían recibido del Plan Marshall (Reino Unido, Suecia y Grecia) habían producido los menores retornos y habían sido los que menos habían crecido entre 1947 y 1955. Por otra parte, las naciones que menos recibieron (Alemania, Austria e Italia) fueron las de mayor crecimiento. Debería tenerse en cuenta, sin embargo, que estos últimos países eran también los más devastados y, por tanto, los que mayor potencial de recuperación tenían.

Alan Greenspan, antiguo presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, atribuye el mérito de la recuperación económica europea a Ludwig Erhard. Greenspan escribe en su obra The Age of Turbulence que fueron las políticas económicas implementadas por Erhard el factor principal de la recuperación europea, sobrepasando de largo a la contribución del Plan Marshall. Establece que fueron sus reducciones en la regulación económica las que permitieron la milagrosa recuperación alemana, y que esas políticas también contribuyeron a la recuperación de muchos otros países europeos. Utiliza también como ejemplo comparativo el caso de Japón, que también experimentó un rápido crecimiento sin ningún tipo de ayuda. Atribuye el crecimiento al estímulo económico tradicional, como los incrementos en la inversión, acelerado por un alto nivel de ahorro y un nivel de impuestos bajo. Japón recibió una gran inyección de dinero durante la Guerra de Corea, si bien en la forma de inversión y no como subsidios.

Las críticas al Plan Marshall también intentan demostrar que fue el comienzo de una serie de programas de ayuda exterior, en su opinión, desastrosos. Desde los años 90, los economistas se han ido volviendo cada vez más hostiles a la idea de la ayuda externa. Por ejemplo, Alberto Alesina y Beatrice Weder, sumándose a la literatura existente sobre ayuda económica y corrupción, entienden que ese tipo de ayudas se dilapidan y se utilizan de forma egoísta por los miembros del gobierno receptor de las ayudas, lo cual finaliza con un incremento en la corrupción gubernamental.[54] Esta política en la que se promocionan gobiernos corruptos se atribuye al ímpetu inicial del Plan Marshall.[55]

Noam Chomsky escribió que la cantidad de dinero entregado a Francia y Holanda igualaba a los fondos que estos países utilizaron para financiar a sus ejércitos en el sudeste asiático. Dice que el Plan Marshall "creó el marco para la inversión de grandes cantidades de dinero estadounidense en Europa, estableciendo la base para las multinacionales modernas."[56] Otras críticas al Plan Marshall surgen a raíz de informes según los cuales los Países Bajos utilizaron una gran proporción de los mismos para intentar reconquistar Indonesia en la época de su independización.[57]

[editar] Notas

  1. Según Van Meter Crabb, p.199, la falta de acceso a los archivos del Kremlin hacen que sea imposible estar seguros de los motivos por los cuales Moscú rechazó participar en el Plan Marshall.
  2. Los 13 mil millones de dólares se destinaron en un momento en que el PIB anual de los Estados Unidos ascendía a 258 mil millones de dólares.
  3. Woods, pp. 189-191
  4. MILWARD, Alan S.: The Reconstruction of Western Europe.
  5. HOGAN, Michael J.: The Marshall Plan. Pàg. 30.
  6. GADDIS, John Lewis: We Now Know.
  7. Nicholas Balabkins, "Germany Under Direct Controls: Economic Aspects of Industrial Disarmament 1945 - 1948", Rutgers University Press, 1964 p. 125
  8. The Road Ahead: Lessons in Nation Building from Japan, Germany, and Afghanistan for Postwar Iraq, by Ray Salvatore Jennings May 2003, Peaceworks No. 49, United States Institute of Peace pg. 14–15
  9. Pas de Pagaille! Revista Time, 28 de julio de 1947.
  10. "Cornerstone of Steel", Revista Time, 21 de enero de 1946
  11. Cost of Defeat, Revista Time, 8 de abril de 1946
  12. Pas de Pagaille! Revista Time, 28 de julio de 1947.
  13. Dennis L. Bark and David R. Gress. A history of West Germany vol 1: from shadow to substance (Oxford 1989) p259
  14. Dennis L. Bark and David R. Gress. A history of West Germany vol 1: from shadow to substance (Oxford 1989) p260
  15. Henry C. Wallich. Mainsprings of the German Revival (1955) pg. 348.
  16. "Cornerstone of Steel", Revista Time, 21 de enero de 1946
  17. Cost of Defeat, Revista Time, 8 de abril de 1946
  18. The President's Economic Mission to Germany and Austria, Report 3 Herbert Hoover, March, 1947 pg. 8
  19. Frederick H. Gareau "Morgenthau's Plan for Industrial Disarmament in Germany" The Western Political Quarterly, Vol. 14, No. 2 (Jun., 1961), pp. 517-534
  20. Vladimir Petrov, Money and conquest; allied occupation currencies in World War II. Baltimore, Johns Hopkins Press (1967) p. 263
  21. Information bulletin Frankfurt, Germany: Office of the US High Commissioner for Germany Office of Public Affairs, Public Relations Division, APO 757, US Army, January 1952 "Plans for terminating international authority for the Ruhr" , pp. 61-62 (main URL)
  22. FOSSEDAL, Gregory A.: Our Finest Hour.
  23. GADDIS, John Lewis: We Now Know. Pág. 37.
  24. JUDT, Tony: The Marshall Plan: Fifty Years After. Pàg. 4.
  25. Henry C. Wallich, Mainsprings of the German Revival (1955), pg. 348.
  26. HOGAN, Michael J.: The Marshall Plan.
  27. Artículo de las Naciones Unidas sobre el Plan Marshall
  28. MEE, Charles L.: The Marshall Plan. Pág. 99.
  29. BBC Correspondent Leonard Miall and the Marshall Plan Speech: An Interview. The Marshall Foundation (September 19, 1977). Consultado el 2007-08-15.
  30. GADDIS, John Lewis: We Now Know. Pág. 41.
  31. Artículo en la Revista Time
  32. Schain, p.132
  33. Artículo en CNN Aplicando el tipo de cambio del 1 de enero de 1995, esto equivalía a 11,9 billones de pesetas
  34. GROGIN, Robert C.: Natural Enemies. Pág. 118.
  35. Las propuestas del estilo del Plan Marshall han sido habituales en otras áreas del mundo. Por ejemplo, Tony Blair y Gordon Brown se refirieron a sus objetivos de ayuda en África como "un Plan Marshall"[1]. Tras el final de la Guerra Fría, muchos consideraron que Europa del Este necesitaba un Plan de Reconstrucción. Se puede ver un ejemplo en [2].
  36. John Agnew and J. Nicholas Entrikin, eds. The Marshall Plan Today: Model and Metaphor. Routledge. (2004)
  37. Henderson, [3]
  38. Stern, [4]
  39. Stern, [5]
  40. Artículo sobre la economía de Japón Artículo de Ian Vasquez sobre un posible Plan Marshall para Iraq
  41. Nationalism and Revolution in Indonesia - George McTurnan Kahin

 

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Tags: plan, Marshall, liberal, discurso, beneficios, ayuda, guerra

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