Martes, 28 de octubre de 2008

Pubertad

La pubertad se refiere al proceso de cambios físicos en el cual el cuerpo de un niño se convierte en adulto, capaz de la reproducción sexual. El crecimiento se acelera en la primera mitad de la pubertad, y alcanza su desarrollo al final. Las diferencias corporales entre niños y niñas antes de la pubertad.[1] son casi únicamente sus genitales. Durante la pubertad se notan diferencias más grandes en cuanto a tamaño, forma, composición y desarrollo funcional en muchas estructuras y sistemas del cuerpo. Las más obvias son las características sexuales secundarias. En sentido estricto, el término «pubertad» se refiere a los cambios corporales en la maduración sexual más que a los cambios psicosociales y culturales que esto conlleva.

La adolescencia es el período de transición psicológica y social entre la niñez y la vida adulta. La adolescencia abarca gran parte del período de la pubertad, pero sus límites están menos definidos, y se refiere más a las características psicosociales y culturales mencionadas anteriormente.

Contenido

[editar] Cambios físicos de la pubertad

[editar] En la mujer

La hormona dominante en el desarrollo femenino es el estradiol, un estrógeno. Mientras el estradiol promueve el crecimiento de mamas y del útero, es también la principal hormona conductora del crecimiento pubertal y de la maduración epifiseal y cierre.[2] Los niveles de estradiol suben más temprano u quedan más tiempo levels en mujeres que en hombres.

Los cambios físicos en niñas son:

El vello púbico es por lo general la segunda manifestación de la pubertad. También se le refiere como pubarquia, y los vellos se pueden ver por primera vez alrededor de los labios. En alrededor del 15% de las niñas el vello púbico aparece aún antes de que los senos empiezan a desarrollarse.

La membrana mucosa de la vagina también cambia en respuesta de los niveles ascendentes de estrógenos, engordando y adquiriendo un color rosáceo.[3] También las características secreciones blancuzcas son un efecto normal de los estrógenos.

El primer sangrado menstrual, también conocido como menarca aparece alrededor de los 10 a los 16 años (en promedio). Los periodos menstruales al inicio casi nunca son regulares y mensuales durante los primeros años.[4] La ovulación es necesaria para la fertilidad y puede o no presentarse en los primeros ciclos.

  • Cambio en la forma pélvica, redistribución de la grasa y composición corporal.

Durante este periodo, también en respuesta a los niveles ascendentes de estrógeno, la mitad inferior de la pelvis se ensancha (proveyendo un canal de nacimiento más ancho). Los tejidos adiposos aumentan a un mayor porcentaje de la composición corporal que en los varones, especialmente en la distribución típica en las mujeres de las mamas,[5] caderas y muslos. Esto produce la forma corporal típica de la mujer.[6]

  • Crecimiento de vello facial y corporal.

En los años y meses posteriores a la aparición del vello púbico.[7] otras áreas de la piel desarrollan vello más denso aproximadamente en la secuencia siguiente: vello axilar, vello perianal, vello encima de los labios y vello periareolar.

  • Aumento de estatura.

El crecimiento es inducido por el estrógeno y comienza aproximadamente al mismo tiempo que los primeros cambios en los senos, o incluso unos cuantos meses antes, haciéndolo una de las primeras manifestaciones de la pubertad en las niñas. El crecimiento de las piernas y los pies se acelera primero. La tasa de crecimiento tiende a alcanzar su velocidad máxima (tanto como 7,5-10 cm anuales).

  • Olor corporal, cambios en la piel y acné.

Niveles ascendentes de andrógenos pueden cambiar la composición de ácidos grasos de la transpiración, resultando en un olor corporal más "adulto". Esto a menudo ocurre uno o más años antes que la telarquia y la pubarquia. Otro efecto inducido por los andrógenos es el aumento en la secreción de aceite (sebo) en la piel y cantidades variables de acné. Este cambio incrementa la suceptibilidad al acné, que es un rasgo característico de la pubertad, variando en severidad.

[editar] En el varón

Desarrollo androgénico del cabello en el cuerpo masculino
  • Desarrollo de la musculatura.

Formación del cuerpo de adulto.

  • Crecimiento de los testículos.

El crecimiento de los testículos es una de las primeras características por las cuales un niño se puede dar cuenta de que está entrando a la pubertad ya que estos aumentan de tamaño.[8] Error en la cita: Closing </ref> missing for <ref> tag Aunque 18-20 cc es posiblemente una talla media de adultos, varía mucho en la población normal.[9]

  • Engrosamiento de la voz.

Cuando un niño está en etapa de desarrollo sus cuerdas vocales se tornan más gruesas de manera que la voz de la persona quede gruesa y masculina. Esto va por períodos, puede al principio le salgan los llamados "gallos" al hablar, y luego se va tornando más grave la voz.

  • Olor corporal.

Alcanzada la pubertad, el niño comienza a expulsar olores característicos, especialmente tras el ejercicio físico. La expulsión de sudor por parte de las glándulas sudoríparas aumenta en la pubertad, lo cual se convierte, aunque no decisivamente, en un factor importante que contribuye al olor corporal. Este olor suele calificarse como desagradable y su intensidad puede variar de persona a persona y de momento en momento.

  • Crecimiento en estatura.

El niño que ha alcanzado la pubertad entra en un nuevo proceso de crecimiento en estatura de una duración mayor al de las niñas. Este proceso de crecimiento usualmente dura hasta los 23 años de edad en varones, 21 en niñas. No obstante el crecimiento de talla puede observarse hasta los 26 años.

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  • Gordon, Catharine M., Laufer, MR (2005). “Cap. 4: Fisiología de la pubertad”, Emans SJH, Goldstein DP, Laufer, MR, eds.: Ginecología Pediátrica y Adolescente, 5th ed., Philadelphia: Lippincott, Williams & Wilkins, pp. 120–155.
  • Gungor, Neslihan, Arslanian SA (2002). “Chapter 21: Nutritional disorders: integration of energy metabolism and its disorders in childhood”, Sperling, MA ed.: Endocrinología pediátrica, 2ª ed., Philadelphia: Saunders, pp. 689–724.
  • Marshall, William A., Tanner, JM (1986). “Cap. 8: Pubertad”, Falkner F, Tanner JM, eds.: Crecimiento humano: tratado comprensivo, 2ª ed., New York: Plenum Press, pp. 171–209.
  • Rosenfield, Robert L. (2002). “Cap. 16: Pubertad femenina y sus desórdenes”, Sperling, MA ed.: Endocrinología pediátrica, 2ª ed., Philadelphia: Saunders, pp. 455–518.
  • Styne, Dennis M. (2002). “Cap. 18: The testes: disorders of sexual differentiation and puberty in the male”, Sperling, MA ed.: Endocrinología Pediátrica, 2nd ed., Philadelphia: Saunders, pp. 565–628.
  1. Marshall (1986), p. 176–7
  2. MacGillivray MH, Morishima A, Conte F, Grumbach M, Smith EP (1998). "Pediatric endocrinology update: an overview. The essential roles of estrogens in pubertal growth, epiphyseal fusion and bone turnover: lessons from mutations in the genes for aromatase and the estrogen receptor". Horm. Res. 49 Suppl 1: 2–8.
  3. Gordon (2005), p. 151
  4. Marshall (1986), p. 186–7
  5. Marshall (1986), p. 187
  6. Marshall (1986), p. 188
  7. Tanner JM, Davies PS (1985). "Clinical longitudinal standards for height and height velocity for North American children". J. Pediatr. 107 (3): 317–29.
  8. Marshall (1986), p. ?
  9. Marshall (1986), p. 180

 


Tags: pubertad, juventud, menstruación, vello, acné, olor, sexualidad

Publicado por blasapisguncuevas @ 1:23  | SEXUALIDAD
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