Martes, 11 de noviembre de 2008

Masái

Un hombre masai

Los masái son un pueblo estimado en unos 883.000 individuos, alrededor del 1% de la población keniana, que viven en Kenia meridional, entre las ciudades de Narok y Namanga, y en Tanzania septentrional. Hablan maa, que es una lengua nilótica oriental, si bien muchos de ellos son capaces de expresarse correctamente en suajili e inglés. La mayoría de los masais mantienen su religión tradicional, aunque algunos han adoptado alguna forma de cristianismo.

Los masáis (o "maasai", como ellos mismo lo deletrean) son pastores nómadas que viven hoy, como siempre han hecho, en las llanuras abiertas del sudeste de Kenia y el nordeste de Tanzania. Su vida y su cultura tradicionales giran en torno a su ganado vacuno, en el cual cifran exclusivamente la riqueza, y se trasladan a dondequiera que las condiciones sean mejores para sus reses. También cazan ocasionalmente y recolectan algunas especies vegetales autóctonas como el aloe vera, que emplean para las "quemaduras frías" pero por lo general no se dedican a la agricultura.

Antes de que los británicos subyugaran Kenia en los comienzos del siglo XX, los masais vagaban libremente en pos de los pastizales. La creación de fronteras y de límites territoriales impuestos forzó un cambio en su estilo de vida, aunque no tan drástico como en el caso de otros pueblos nómadas.

Los masais viven en asentamientos llamados bomas, círculos de chozas hechas de ramitas y rodeadas por empalizadas para encerrar el ganado. Las chozas se construyen con unos extraordinarios ladrillos preparados a base de excrementos de animales, paja y barro a fin de impermeabilizarlos y darles resistencia. Las paredes interiores son alisadas y posteriormente ahumadas y suelen contar con diminutos tragaluces pero no ventanas.

Su vida cultural está llena de celebraciones, iniciándose con el nacimiento y continuando con los matrimonios. Durante los matrimonios, que son polígamos y a menudo con grandes diferencias de edad (hombres de setenta con niñas de doce, a cambio de las que pagan una dote de reses: dos o tres vacas o algunas docenas de cabras) se realiza una ceremonia en la que a menudo se practica la ablación o circuncisión, frecuentemente con el mismo cuchillo, lo que propicia la transmisión de enfermedades infecciosas. La versión masai de los grupos de edad consta de infancia, guerrero menor (moran), guerrero mayor, adulto menor y adulto mayor. Cada generación de hombres constituye un grupo que pasa sucesivamente por cada grado de edad. Tras la circuncisión los chicos se convierten en hombre y guerreros menores. Los guerreros masai están obligados culturalmente a portar su arma allá donde vayan, consistente en un cayado, garrote o espada de unos sesenta centímetros de longitud, de madera o metal.

Tanto los hombres como las mujeres lucen vistosas dilataciones en las orejas de hasta un palmo de longitud en la parte inferior del pabellón auricular, y del diámetro de una moneda pequeña en la parte superior, que acostumbran a adornar con maderas y cuentas de colores. La artesanía masai es muy destacable, principalmente en cuanto a productos textiles, tallas de madera, abalorios y adornos de hematita. Acostumbran a vestir una tela anudada sobre los hombros de vivos colores, generalmente rojas con diseños geométricos, sobre otras piezas de ropa. Coleccionan un gran número de danzas rituales y cánticos, que efectúan frente a los turistas a cambio de dinero y otros beneficios económicos. Por lo general, no se dejan fotografiar salvo que se les otorgue un pequeño pago como compensación.

El sistema político masai está descentralizado; se realizan reuniones de ancianos y discusiones públicas para decidir sobre los asuntos más generales. Lo que imperaba, y continúa imperando es la importancia que para ellos tiene el ganado. Algunos de sus representantes han sido vistos en reuniones democráticas en la capital, Nairobi, vistiendo traje, y algunos de los jóvenes acostumbran a jugar al billar y ver la televisión en aldeas cercanas donde no siempre son bien recibidos debido a las diferencias culturales. Su religión se centra en torno a creencias místicas que conciernen a los masais, a su ganado, y a Dios. Las vacas son sagradas, y por tanto lo son su tierra y todos los otros elementos concernientes a su ganado. El ganado provee de todas las necesidades a los masais: leche, sangre y carne para su dieta (producen una especie de yogur fermentando la leche con sangre de animal) y cuero y pieles para su ropa.

Poseen representación en la UNPO.

[editar] Véase también


Tags: Masái, estilo, vacuno, excrementos, vera, religión, leche

Publicado por blasapisguncuevas @ 3:11  | ?FRICA
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