Viernes, 21 de noviembre de 2008

Economía

Artículo principal: Economía de China
La red ferroviaria de China

Tras el final de la Guerra Civil China, el Gobierno de la nueva República Popular, bajo la dirección del Partido Comunista de China, comenzó a aplicar una serie de reformas económicas de carácter socialista, tales como la nacionalización de las empresas privadas y la colectivización de la agricultura. Los dirigentes chinos apostaron en un primer momento por el modelo soviético de desarrollo, apoyado en un pacto de cooperación económica con la Unión Soviética, que se reflejaría en el Primer Plan Quinquenal, de marcada influencia soviética, y que se desarrolló entre los años 1953 y 1957.

Tras el Primer Plan Quinquenal, el líder chino Mao Zedong decidió alejarse del modelo soviético y apostar por una movilización masiva de la población con el objetivo de elevar el desarrollo industrial de China hasta los niveles de los países más industrializados. Las medidas económicas alentadas por el presidente Mao en el marco de esta campaña, que sería conocida como el Gran Salto Adelante, resultarían un fracaso y en 1958 los dirigentes comunistas chinos empezaron a dar marcha atrás, paralizando y revirtiendo las políticas adoptadas en este periodo. Al mismo tiempo que las políticas económicas del Gran Salto eran abandonadas, las relaciones entre China y su aliado soviético derivaron en un conflicto abierto, que dejó al régimen chino aún más aislado en la esfera internacional. Las políticas económicas pasarían a un segundo plano debido al intenso conflicto ideológico en el seno del Partido, que se manifestaría en la Gran Revolución Cultural Proletaria, periodo durante el cual muchos líderes del Partido fueron apartados del poder.

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Deng Xiaoping en Washington el 31 de enero de 1979, durante el establecimiento de relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y la República Popular China.

Tras la muerte de Mao y el encarcelamiento de la Banda de los Cuatro, el grupo de seguidores de Mao a quienes se atribuyó toda la responsabilidad de los errores de la Revolución Cultural, el dirigente histórico del Partido Deng Xiaoping acabaría haciéndose con el poder e impulsando una serie de reformas económicas que supusieron el abandono de muchas de las políticas de nacionalización y colectivización que habían caracterizado la época maoísta. Aunque el Estado conservaba su función planificadora, bajo la dirección del Partido Comunista, se comenzó a fomentar la creación de empresas privadas, a la vez que se alentaba la entrada de capital extranjero, necesario para financiar el desarrollo de infraestructuras y de una base industrial que en ese momento, finales de los años 70, era aún muy pobre.

Producción de trigo entre 1961 y 2003
Vista de Shangai
Campos de cultivo en Langfang, provincia de Hebei

A partir de 1979 se aceleraron las reformas económicas de tipo capitalista, aunque manteniendo la retórica de estilo comunista. El sistema de comunas fue desmantelado progresivamente y los campesinos empezaron a tener más libertad para administrar las tierras que cultivaban y vender sus productos en los mercados. Al mismo tiempo, la economía china se abría al exterior.

Las reformas económicas contribuyeron a un crecimiento económico muy intenso a lo largo de los años 80. Tras la intervención del Ejército en las protestas de la Plaza de Tian'anmen de 1989, las sanciones internacionales y la incertidumbre sobre la situación política del país frenaron de manera drástica el crecimiento económico. Sin embargo, a partir de 1992, Deng Xiaoping dio el respaldo definitivo a las reformas económicas, con su famosa inspección del sur, el viaje en el que visitó las zonas de mayor crecimiento económico del delta del Río de las Perlas y de Shanghai. Tras la confirmación de que la política económica mantenía la orientación reformista y de apertura de los mercados chinos al exterior, la economía alcanzó tasas de crecimiento económico sin precedentes. En ese año de 1992 el crecimiento del producto interior bruto alcanzó el 14,2% manteniéndose en torno al 10% durante los años siguientes, hasta la actualidad.[2]

Las reformas en la política económica auspiciada desde el gobierno, para fomentar la inversión extranjera, determinó la creación de zonas económicas especiales en la zona costera, donde se concentró el desarrollo industrial proveyendo el Estado grandes inversiones en instalaciones, servicios públicos y creando centros habitacionales para trabajadores, convirtiendo a China en la mayor potencia manufacturera del mundo, sobre todo en el sector de la producción de electrodomésticos y textiles debido al bajo coste de la mano de obra, cuyo salario en las regiones industriales ronda los 70 euros mensuales. De hecho, se calcula que aproximadamente un 25% de todos los bienes manufacturados del mundo se produce en China.

Un factor determinante en el desarrollo ha sido el trato de nación más favorecida en los tratados comerciales entre China y Estados Unidos de América, los cuales permiten el ingreso de las manufacturas chinas a través de las aduanas como si estas fueran fabricadas en territorio norteamericano.

Desde 2004 la Unión Europea (UE) es el principal socio comercial de China, quien a su vez es segundo socio comercial de la organización europea (Ver: República Popular China y la UE).

El proceso de apertura iniciado en la costa ha permitido a las regiones costeras un despegue económico vertiginoso con tasas medias de crecimiento superiores al 10%. Las regiones interiores, no obstante, han experimentado un despegue económico más moderado, con tasas de crecimiento en torno al 7%. Este despegue a dos marchas ha abierto una brecha entre la costa y el interior.

En enero de 2006, el Departamento Nacional de Estadística revisó al alza el valor total del producto interior bruto del país,[3] que habría sido subestimado en estadísticas anteriores. Debido a esa revisión estadística, la República Popular China (sin incluir a Hong Kong ni a Macao) adelantó a Italia en la clasificación de países por volumen de su producto interior bruto y, una vez contabilizado el propio crecimiento del año 2005 de un 10,1%, la economía china rebasó a las de Francia y el Reino Unido convirtiéndose en la cuarta del mundo con un producto interior bruto total de 2.228.862.000.000 dólares estadounidenses.[4] En el segundo cuatrimestre de 2006 se anunció una tasa de crecimiento interanual del 11,3%, la más alta desde 1994.[5]

El 16 de marzo de 2007, la Asamblea Nacional Popular de China reconoció por primera vez la propiedad privada mediante una ley, ampliamente debatida durante 13 años. La medida no afectó, sin embargo, al campo y las tierras de cultivo, de propiedad colectiva y cedidas en usufructo por el Estado a los campesinos[6]

Demografía

Evolución de la población en China
Artículo principal: Demografía de China

Con una población de 1.300 millones habitantes (6 de enero de 2004), es el país más poblado de la Tierra.

La República Popular se considera a sí misma una nación multiétnica, con 56 grupos reconocidos. El 91% son de etnia han. Sin embargo, en una gran parte del territorio, en particular en el oeste, predominan otras etnias.

En un intento de limitar su población, ha adoptado una política que limita las familias urbanas a un sólo niño y las rurales a dos cuando el primero es niña. Debido a que los niños son considerados económicamente más útiles en las áreas rurales, existe un alto índice de abortos femeninos en busca de asegurar que el segundo niño sea varón. Esto da como resultado una proporción entre sexos de 119 niños nacidos por 100 niñas. Esto ha llevado a las autoridades a enfatizar la importancia de la mujer, y ha llegado a prohibir la utilización de métodos médicos para predecir el sexo del feto y penar severamente el aborto selectivo de niñas. Además, el Estado ha emprendido recientemente reformas en su política de planificación familiar suavizando el control de la natalidad e incentivando económicamente a las familias que tengan dos niñas.

La política de planificación familiar china ha recibido tanto críticas como bendiciones por parte de los organismos internacionales. La ONU estima en alrededor de 200 millones la desviación demográfica a la baja producida debido a esta política, lo que ha posibilitado el despegue económico del país.

Con un incremento de unos 10 millones de habitantes anuales, se estima que en el 2043 tendrá unos 1.550 millones de pobladores, y que la población se estancará en torno a esta cifra.

Cultura

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Forma de Shaolinquan, uno de los estilos externos, exhibido en el monasterio Daxiangguo en Kaifeng, Henan.
Artículo principal: Cultura de China

La gran extensión territorial de la República Popular China tiene como consecuencia la presencia en el Estado actual de una gran diversidad cultural. Tras la fundación de la República Popular en 1949, se adoptó una política oficial de reconocimiento de minorías culturales, basada fundamentalmente en el criterio lingüístico, de acuerdo con la cual en la actualidad se reconoce de manera oficial la existencia de 56 grupos étnicos en China.[7]

Esta diversidad cultural se manifiesta de manera especial en las zonas periféricas del oeste de China. Así, en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang gran parte de la población profesa el islam y se hablan lenguas de raíz túrquica como el uigur, el kazajo y el kirguís. Al sur de Xinjiang, se encuentra la Región Autónoma del Tíbet, en la que se habla la lengua tibetana y se profesa el budismo en su forma lamaísta. La cultura tibetana se extiende más allá de la actual región autónoma, ocupando también la provincia de Qinghai y partes occidentales de las provincias de Sichuan y Yunnan. Al norte, en la Región Autónoma de Mongolia Interior, se habla el idioma mongol, y predomina también el budismo lamaísta en combinación con el chamanismo tradicional mongol. En el sur de China, existen numerosos grupos étnicos con reconocimiento oficial que hablan lenguas similares a otras del sudeste asiático como el birmano o el tai. Entre estos grupos destacan los hablantes del idioma zhuang, la minoría étnica más numerosa en China, que da nombre a la Región Autónoma Zhuang de Guangxi.

El principal grupo étnico y cultural del actual Estado chino lo constituyen los llamados "chinos han", el grupo humano generalmente designado como "chinos". Los chinos han representan más del 95% de la población actual del país y ocupan tradicionalmente toda la zona central y septentrional del territorio. En las últimas décadas, la emigración interna ha hecho también que los han se hayan convertido en mayoritarios en muchas de las zonas tradicionalmente no han, como Mongolia Interior, especialmente en los grandes núcleos urbanos.

La cultura han tiene como rasgo de identidad destacado la lengua china, que tiene sus raíces en las primeras inscripciones de la época de la dinastía Shang, en el II milenio a. de C. En la época de la dinastía Zhou, en el I milenio a. de C. se consolida la forma escrita de la lengua: el chino clásico, que será la base de la lengua culta o literaria hasta comienzos del siglo XX. La unidad de la lengua china a lo largo de un periodo tan extenso se debe precisamente al uso de una forma escrita única: la escritura china, basada en varios miles de signos gráficos o caracteres que representan las sílabas, por lo general palabras o morfemas, del idioma.

Visión artística de Confucio.

Precisamente en esa lengua clásica de la época Zhou se escribieron los grandes textos del pensamiento chino antiguo, como las Analectas de Confucio, el Libro de Mencio o el Libro de Zhuangzi. Estos y otros textos recogen las ideas morales y religiosas que han influido en el desarrollo de la sociedad china hasta la actualidad. El confucianismo ha sido, en este sentido, la doctrina ética hegemónica en la sociedad china hasta el siglo XX. Además del confucianismo, existieron otras corriente filosóficas, como el legismo, que dejarían su impronta en los modelos políticos y sociales adoptados por las sucesivas dinastías imperiales chinas. Junto a estas doctrinas de tipo social y ético, aunque no teológico, las creencias religiosas tradicionales chinas suelen agruparse bajo el nombre de taoísmo. La llegada posterior del budismo a China, de origen indio, añade nuevos elementos religiosos a la sociedad tadicional china. El budismo, como religión de origen extranjero, vivió épocas alternativas de respaldo oficial y de persecución a lo largo de los siglos. Sin embargo, en la actualidad las tradiciones budista y taoísta han acabado fusionándose y los chinos con creencias religiosas participan de ambas tradiciones.

En la época contemporánea, la moral tradicional confuciana fue criticada con dureza por el Partido Comunista de China, especialmente bajo el liderazgo de Mao Zedong y de manera particularmente intensa, durante la Revolución Cultural, entre 1966 y 1976. Esto se debía a la visión del confucianismo como un tipo de pensamiento feudal, incompatible con el comunismo. En las sociedades de Hong Kong y Macao, como en Taiwán, se mantuvo el papel predominante del confucianismo como modelo ético. A partir de las reformas de Deng Xiaoping, comenzó a resurgir el interés por la figura de Confucio y el pensamiento tradicional chino.

Los movimientos reformistas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que alcanzaron su punto máximo en el Movimiento del Cuatro de Mayo de 1919, supusieron cambios importantes en la cultura tradicional china, en especial en el ámbito de la lengua. Frente al uso del chino clásico como lengua culta, el movimiento reformista defendió la adopción de una norma culta basada en la lengua hablada. El gobierno de la República de China primero y el de la República Popular después promocionaron la forma pekinesa del chino mandarín como "lengua nacional" (guóyǔ, 國語Gui?o, en la terminología nacionalista del gobierno republicano del Kuomintang, o "habla común" (pǔtōnghuà, 普通話Gui?o, en la terminología comunista utilizada desde la proclamación de la República Popular. Además de la adopción del pǔtōnghuà, la República Popular China llevó a cabo otros dos grandes proyectos de reforma lingüística: la adopción del pinyin como sistema de transcripción y representación fonética oficial del chino y la simplificación de los caracteres chinos. Esta última reforma es una de las más controvertidas, dado el valor cultural y emocional asociado tradicionalmente al sistema de escritura. En Hong Kong y Macao, como en Taiwán, continúa usándose la forma tradicional de los caracteres chinos.

En el plano artístico, en China han tenido gran importancia histórica la pintura, en especial la representación de paisajes, la caligrafía, y la poesía como género literario. La edad de oro de la poesía china fue la época de la dinastía Tang, cuando vivieron los poetas principales de la tradición china, como Li Bai, Du Fu, Bai Juyi o Wang Wei. En las artes escénicas, que cobran importancia a partir de la dinastía Yuan, destacan las representaciones cantadas, como la Ópera de Pekín. Entre las novelas tradicionales chinas, destaca el Sueño del Pabellón Rojo, de Cao Xueqin, generalmente considerada la obra cumbre de la narrativa en chino. Durante el siglo XX, el movimiento reformista impulsó un cambio en el estilo del lenguaje empleado y en las propias formas narrativas empleadas. Los autores chinos más representativos de este periodo son Lu Xun, Ba Jin, Shen Congwen y Eileen Chang, entre otros.

Religión

Según una encuesta realizada en 2007 por la East China Normal University, se declaran religiosos el 31,4% de los chinos mayores de 16 años: unos 300 millones de personas, de los cuales 40 millones son cristianos, y hay pruebas de que la cifra va en aumento. En 1949 la población católica en China era de 3 a 4 millones. Hoy, el Centro De Estudios Espíritu Santo de Hong Kong estima que es de 12 millones. El fervor por el cristianismo no implica una ruptura con la tradición. En China las religiones occidentales aceptan aspectos de la cultura local, incluida la veneración por los antepasados.[8]

En el 2005, la Asociación Americana de Ayuda a China (CAA) estrenó su primer informe anual sobre la situación de las religiones en China para exponer la persecución a las iglesias en esa región. Bob Fu, presidente de CAA, dijo a La Gran Época que debido a estadísticas incompletas, en el 2007 los números representan solamente una pequeña parte de los cristianos perseguidos por el régimen chino.

Incluso con datos incompletos, las estadísticas indican una tendencia clara de la creciente persecución a las iglesias familiares.

De acuerdo con el informe de CAA, la persecución a los cristianos fue documentada en al menos 18 provincias y un municipio. Se registraron 60 casos en el 2007, que es un 30 por ciento más que en el 2006. El número de víctimas en 2007 aumentó a 788 personas, un 18 por ciento más. Además del número récord de 17 casos de abuso físico, el número de personas arrestadas ascendió a 693.

Además, al menos 84 misioneros extranjeros fueron arrestados, interrogados, deportados o recibieron otras formas de persecución. La grave persecución a la Iglesia ha crecido hasta un dramático 68,6 por ciento desde 2006.

De acuerdo con Fu, el régimen chino ejecutó su persecución hacia los cristianos de manera particular. Fu reveló que primero se concentran en los líderes de las iglesias, especialmente aquellos que son considerablemente estimados. En segundo lugar, la persecución a cristianos occidentales en China ha alcanzado el máximo punto, siendo la supresión más grande a partidarios religiosos chinos desde 1954.

La intensidad de la persecución ha repercutido en muchos países, incluyendo Estados Unidos, Corea del Sur, Israel, Singapur, Australia, Nueva Zelanda, etc. Además, el régimen chino también incrementó la censura de publicaciones religiosas. Por ejemplo, Hong Zhou de Turkistán Oriental todavía está encarcelado ilegalmente por aceptar una copia de la Biblia.

Liao Tianqi, el editor del centro de información de China en Estados Unidos, dice que mientras la constitución de China estipula que las personas tienen libertad religiosa, en realidad, el régimen solamente permite que existan solo las organizaciones religiosas aprobadas por el estado.

“Tenemos datos que confirman que los fieles religiosos en China alcanzaron varios decenas de millones –explicó Liao– y debido a que muchos fieles no reconocen a la iglesia aprobada por el partido, ha provocado la aparición de supuestas familias e iglesias clandestinas una tras otra en toda China. El régimen es irracional e ilógico en sofocar a estas iglesias simplemente porque los considera medios de influir en la opinión pública y desafiar su poder”.

De acuerdo con Liao, un profesor de derecho y cristiano devoto de Washington que fue a China con su esposa para hacer trabajo misionero, fue acosado y arrestado por ayudar a iglesias establecidas en diferentes hogares de la región. Según indicó Liao el hombre “fue condenado por la ‘Conducción de actividades religiosas ilegales’ y luego deportado”.

Deportes

China es una potencia en varios deportes, como el tenis de mesa, el bádminton y el voleibol. La capital china fue sede de los Juegos Olmpicos de Verano de 2008.

Bibliografía

  • Bregolat Obiols, Eugenio (2007). La segunda revolución china. colección Imago Mundi. Barcelona: Ediciones Destino. ISBN 9788423339198.
  • Ceinos, Pedro (2006). Historia breve de China. Madrid: Silex ediciones. ISBN 978-84-7737-173-1.
  • Domenach, Jean-Luc (2006). ¿A donde va China?. colección Paidós Historia Contemporanea. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica. ISBN 978-84-493-1841-2.
  • Freches, Jose (2006). Erase una vez China. colección Gran Austral (Espasa). Madrid: Espasa-Calpe. ISBN 978-84-670-2215-5.
  • Gernet, Jacques (2007). El mundo chino. Barcelona: Editorial Crítica. ISBN 978-84-8432-868-1.
  • Lovell, Julia (2007). La Gran Muralla: China contra el mundo (1000 a. C.-2000 d. C.). Barcelona: Editorial Debate. ISBN 978-84-8306-720-8.
  • Martinelli, Franco (1975). Historia de China. dos volúmenes. Barcelona: Editorial de Vecchi.
  • Olle I Albiol, Manel (2005). Made in China: el despertar social, político y cultural de la China contemporánea. colección Imago Mundi. Barcelona: Ediciones Destino. ISBN 978-84-233-3769-9.
  • Ramsey, S. Roberts (1987). The Languages of China. Princeton: Princeton University Press. ISBN 0-691-01468-X.
  • VV.AA. (2003). El despertar de la nueva China: implicaciones del ingreso de China en la organización mundial del comercio. Madrid: Asociación Los Libros de la Catarata. ISBN 978-84-8319-169-9.

Referencias

  1. Según el CIA World Factbook, fuente utilizada por Wikipedia; otras fuentes dan a Estados Unidos una superficie menor.
  2. GDP growth 1952-2006 Tablas de estadísticas económicas chinas en Chinability.com
  3. China revisa al alza el crecimiento de su economía durante los últimos 25 años Artículo en El País
  4. Lista de países ordenados por el valor de su producto interior bruto en el año 2005 Clasificación del Banco Mundial
  5. China says growth 'under control' Artículo en BBC News
  6. China reconoce por primera vez la propiedad privada con una ley Artículo en El País
  7. Ramsey (1987), p. 157
  8. Adam Minter, El despertar de la religión, National Geographic España, agosto 2008

Véase también

Enlaces externos

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Tags: China, Popular, historia

Publicado por blasapisguncuevas @ 18:52  | CHINA
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