Jueves, 27 de noviembre de 2008

 

Cronología

Ninguna de las fuentes ofrece una fecha exacta para la muerte de Jesús. Sin embargo, tanto las fuentes sinópticas como el Evangelio de Juan coinciden en que Jesús murió un viernes. Según los sinópticos, este viernes coincidió con el primer día de la fiesta de Pésaj (Pascua judía), que se celebraba el día 15 del mes hebreo de Nisán. El Evangelio de Juan, en cambio, indica que la muerte de Jesús ocurrió el día anterior a dicha fiesta (es decir, el 14 de Nisán), la tarde en la que en el Templo de Jerusalén se sacrificaban los corderos pascuales. Se ha indicado que la información dada por Juan puede estar motivada por su intención de identificar a Jesús como el verdadero Cordero de Dios, ya que su muerte, en el relato joánico, tiene lugar a la misma hora en que en el templo se sacrificaban los corderos para la fiesta de Pascua.[123]

Todas las fuentes están de acuerdo en que la ejecución de Jesús tuvo lugar durante el mandato de Poncio Pilato (26-36). Si se acepta como cierta la información que aportan los sinópticos, la muerte de Jesús pudo haber ocurrido en el 27 ó el 34, ya que en estos dos años el 15 de Nisán cayó en viernes. Si se cree, en cambio, que la información más fidedigna es la aportada por el Evangelio de Juan, las fechas posibles son el 30 y el 33, años en los que el 14 de Nisán fue viernes.

Algunos autores han intentado armonizar los datos aportados por los sinópticos y por Juan, apelando al uso de dos calendarios diferentes (un calendario lunar oficial y otro solar, utilizado por los esenios). No hay indicios, sin embargo, de que Jesús siguiese otro calendario diferente del que regía las festividades oficiales.[124]

Aunque la tradición cristiana considera generalmente que, en el momento de su muerte, Jesús tenía 33 años, es perfectamente posible que tuviera una edad superior, dado que, como se dijo más arriba, posiblemente nació antes del 4 a. C. (fecha de la muerte de Herodes el Grande).[125] El número 33 con el tiempo ha acabado adquiriendo un sentido simbólico y ha sido empleado por organizaciones como la masonería, que divide su escalafón en 33 grados (siendo el 33 el grado superior).

 

Motivos de la ejecución de Jesús

Como se ha dicho antes, la inmensa mayoría de los investigadores coincide en que Jesús murió crucificado por orden de las autoridades romanas de Judea. Los ejecutados por crucifixión eran generalmente esclavos y sediciosos; por ello, hay un gran consenso en cuanto a que el delito por el que Jesús fue crucificado fue el de sedición contra las autoridades romanas. Un fuerte argumento en favor de esta hipótesis es la inscripción que, según los cuatro evangelios,[126] se colocó en la cruz por orden de las autoridades romanas, en la que se llama a Jesús "rey de los judíos"; se sabe que era costumbre en la época dar a conocer mediante un rótulo la naturaleza del delito de los ejecutados.[127] También se ha aducido en favor de esta hipótesis el relato del prendimiento de Jesús en el Evangelio de Juan (Jn 18, 3-12), que hace referencia a la intervención de soldados, tal vez romanos. Sin embargo, esta imagen de un Jesús sedicioso no se ajusta a la visión general que del personaje se nos da en los evangelios, ya que en ningún momento se nos presenta a Jesús en confrontación directa con las autoridades romanas.

Otra posibilidad es que la crucifixión de Jesús hubiese obedecido a la instigación de las autoridades judías de Jerusalén, quienes habrían presionado al gobernador romano para que ejecutase a Jesús. De hecho, esta posibilidad se ajusta perfectamente a lo relatado en los evangelios, según los cuales Jesús fue en primera instancia juzgado por el Sanedrín, y solo después conducido ante Pilatos. Las razones entonces habría que buscarlas en la acusación de blasfemia hecha por el Sanedrín (Mc 14,63), tal vez en relación con la profecía de la destrucción del Templo. Esta hipótesis, sin embargo, también presenta problemas.

Se cree, en líneas generales, que existe una cierta tendencia en los evangelios a exculpar a Pilatos de la responsabilidad de la muerte de Jesús, y a culpar, en cambio, a los judíos. Debe tenerse en cuenta que, en la época supuesta de la redacción de los evangelios, los primeros cristianos sufrieron con frecuencia persecuciones por parte de los judíos ortodoxos; por otra parte, para evitar despertar el recelo de las autoridades romanas en las primeras décadas del cristianismo, podría haber resultado conveniente soslayar que el fundador de la nueva religión había sido ejecutado por sedición. Hasta qué punto esto es así es objeto de debate, aunque en la actualidad hay bastante acuerdo en cuanto a que el relato del proceso de Jesús tal y como se narra en los evangelios no puede ser considerado plenamente fiel a los hechos.[128]

Teorías minoritarias acerca del Jesús histórico

Jesús mítico

Artículo principal: Mito de Jesús

Algunos autores niegan de forma absoluta la validez histórica de las fuentes cristianas, y sostienen que la figura de Jesús es el resultado de una falsificación consciente por parte de los primeros cristianos.[129] Según esta teoría, Jesús no fue un personaje histórico, sino una entidad mítica, producto del sincretismo entre las religiosidades helenística y judía. En la actualidad, los principales defensores de esta teoría en medios académicos son G. A. Wells, Earl Doherty, Alvar Ellegård, y Timothy Freke y Peter Gandy.

Los principales argumentos que apoyan esta postura son:

  • En la literatura cristiana del siglo I, excluidos los evangelios, apenas hay referencias a la actividad de Jesús. Ninguno de estos textos registra sus enseñanzas, sus milagros ni el proceso que llevó a su ejecución. Earl Doherty llama a esto, de forma irónica, "una conspiración de silencio".[130]
  • El hecho de que gran parte de los acontecimientos de la vida de Jesús narrados en los evangelios tengan claros paralelos en la Biblia judía, lo que ha llevado a pensar que los relatos evangélicos fueron modelados a semejanza de los del Antiguo Testamento.[131]

La mayoría de los estudiosos consideran esta teoría bastante inverosímil.[132] [133] Según Antonio Piñero, desde la década de 1920 "no se considera científico negar la existencia histórica de Jesús debido a la cantidad de pruebas directas o indirectas de su existencia".[134] Como argumentos que hacen más verosímil la existencia histórica de Jesús, Piñero cita: 1) la mención de Jesús en las obras de dos autores no cristianos considerados fiables (Tácito y Flavio Josefo); 2) el conjunto de textos cristianos transmitidos acerca de su figura, ya que "aunque los escritos cristianos se manifiesten como obras de seguidores de Jesús, negar la existencia histórica del personaje central de ellas presenta muchas más dificultades que admitirla";[135] 3)las alusiones en dichos textos a figuras históricas cuya existencia puede comprobarse con documentos no cristianos; 4) las reinterpretaciones y remodelaciones de la figura de Jesús realizadas por los autores de las fuentes cristianas, que no hubieran sido precisas si el personaje fuera una invención; y 5) el desarrollo del cristianismo, difícil de explicar sin la figura de Jesús.[136]

Otras teorías minoritarias

  • Otra teoría es la que considera que Jesús fue principalmente un revolucionario mesiánico, que pretendía redimir a Israel e instalar un régimen teocrático (el Reino de Dios). Esta teoría relaciona a Jesús con el movimiento de los zelotes, y se basa principalmente en el dato, corroborado por fuentes no cristianas (Tácito, Flavio Josefo), de su ejecución en la cruz, suplicio reservado a los condenados por sedición. Según estos autores, aquello que en las fuentes contradice esta teoría sería el resultado de una reelaboración de la historia de Jesús por parte de sus seguidores, realizada tras su muerte. El principal defensor de esta teoría fue S.F.G. Brandon : Jesus and the Zealots: A Study of the Political Factor in Primitive Christianity (1967).
  • Otras teorías relacionan a Jesús con la secta de los esenios.
  • Algunos autores, como Burton Mack o John Dominic Crossan,[137] piensan que Jesús fue principalmente un maestro ético, cuyas enseñanzas tienen grandes afinidades con la filosofía cínica
  • Morton Smith, en su libro Jesus the magician, identifica a Jesús como un mago.
  • Varios eruditos, notablemente Hyam Maccoby, creen que Barrabás es la version griega del arameo Bar Abba, "Hijo del Padre", supuestamente el sobrenombre del mismo Jesús. Según ello, al pedir a Pilato la liberación de Barrabás, el pueblo pedía la liberación de Jesús.

Repercusiones históricas de Jesús de Nazaret

Es abismal la diferencia entre la mínima repercusión histórica que la predicación de Jesús alcanzó durante su vida y su influencia posterior en la historia universal. El movimiento religioso iniciado por Jesús, escindido del judaísmo, terminó convirtiéndose en una nueva religión, el cristianismo, que fue ganando adeptos por todo el ámbito del Mediterráneo durante los primeros siglos de nuestra era. A pesar de ser duramente criticada, e incluso perseguida, durante el siglo IV la religión cristiana llegó a ser la religión principal (oficialmente la única a partir del Edicto de Tesalónica) del Imperio Romano. La Iglesia cristiana alcanzó un enorme poder, y mantuvo su estructura fuertemente jerarquizada después de las invasiones bárbaras que marcaron el final del Imperio Romano de Occidente. En Oriente, continuó siendo la religión oficial del Imperio Bizantino hasta el final de este estado, a mediados del siglo XV, si bien en gran parte de los antiguos territorios orientales del Imperio Romano se vio desplazada, a partir del siglo VII, por el avance del Islam.

El cristianismo se incorporó a la herencia cultural de Europa, hasta el punto de ser considerado en la actualidad por muchos uno de sus principales rasgos de identidad. Con la expansión de la cultura europea que comenzó en el siglo XV, esta religión se difundió por otros muchos lugares del mundo, especialmente por América, donde es hoy también la religión más importante. En la actualidad, la religión cristiana, en sus diferentes denominaciones, es la que cuenta con mayor número de seguidores en todo el mundo.

La historia de la Iglesia cristiana, tanto en Oriente como en Occidente, ha sido en gran medida la de la lucha entre diferentes concepciones del cristianismo, que desembocaron en varios cismas, con la consiguiente aparición de nuevas iglesias, por lo que en la actualidad no existe una sola, sino muy variadas confesiones cristianas. Todas estas variantes del cristianismo comparten, sin embargo, una visión de Jesús de Nazaret relativamente unitaria en lo esencial (véase más abajo la sección Jesús en el cristianismo).

El cristianismo, y especialmente la figura de Jesús de Nazaret, ha ejercido hasta la actualidad una enorme influencia en todos los aspectos de la cultura de Europa y de América (sobre algunos aspectos de la influencia de Jesús en la cultura, véanse las secciones Jesús en el arte, Jesús en la literatura, Jesús en el cine).

Jesús en el cristianismo

Artículo principal: Cristo

La figura de Jesús de Nazaret es el centro de todas las religiones denominadas cristianas, aunque existen diferentes interpretaciones acerca de su persona.[138] En general, para los cristianos, Jesús de Nazaret es el protagonista de un acto único[139] e intransferible, por el cual el hombre adquiere la posibilidad de elevarse por encima de su naturaleza caída y alcanzar la salvación.[140] Dicho acto se consuma con la resurrección de Jesús de Nazaret. La resurrección es, por tanto, el hecho central del cristianismo y constituye su esperanza soteriológica. Como acto, es privativo de la divinidad e inasequible al hombre. De forma más precisa, la encarnación, la muerte y la resurrección compensan en tres actos sucesivos los tres obstáculos que separaban, según la doctrina cristiana, a Dios del hombre: la naturaleza,[141] el pecado[142] y la muerte.[143] Por la encarnación del Verbo, la naturaleza divina se hace humana.[144] Por la muerte de Cristo, se supera el pecado y por su resurrección, la muerte.[145]

Históricamente, el núcleo de la doctrina cristiana quedó fijado en el Concilio de Nicea, con la formulación del Símbolo Niceno. Este concilio es reconocido por las principales denominaciones cristianas: católicos, ortodoxos y las diferentes iglesias protestantes. El texto del Credo Niceno en lo referente a Jesús es el siguiente:

Y en un Señor Jesucristo, el Hijo de Dios; engendrado como el Unigénito del Padre, es decir, de la substancia del Padre, Dios de Dios; luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no hecho; consubstancial al Padre; mediante el cual todas las cosas fueron hechas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra; quien para nosotros los humanos y para nuestra salvación descendió y se hizo carne, se hizo humano, y sufrió, y resucitó al tercer día, y vendrá a juzgar a los vivos y los muertos.

Existen, sin embargo, iglesias no trinitarias que no reconocen la existencia de una trinidad de personas en Dios: Unitarismo.

Jesús de Nazaret es también considerado la encarnación del Hijo, segunda persona o hipóstasis de la trinidad cristiana. Es Hijo por naturaleza y no por adopción, lo que quiere decir que su divinidad y su humanidad son inseparables. La relación entre la naturaleza divina y humana quedó fijada en el Concilio de Calcedonia en estos términos:

Siguiendo con unanimidad a los Santos Padres, nosotros enseñamos que se ha de confesar un solo y mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, perfecto en su divinidad y perfecto en su humanidad, verdadero Dios y verdadero hombre con alma racional y cuerpo; consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad, y consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad; en todo semejante a nosotros menos en el pecado, nacido del Padre antes de todos los siglos según la divinidad, y en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, nacido de María, la Virgen, (madre) de Dios, según la humanidad: uno y el mismo Cristo Señor Hijo Unigénito en dos naturalezas bien distintas, inmutables, indivisibles, inseparables; la diferencia de naturalezas en ningún modo es suprimida por la unión, más bien se conservan las propiedades de cada naturaleza y concuerdan en una persona y en un sujeto. No (estáGui?o dividido ni partido en dos personas, sino que uno y el mismo es Hijo único, Dios, Verbo, Jesús Señor, como desde el principio los profetas y el mismo Jesucristo nos enseñó y transmitió el símbolo de los padres. Tras haber sido reguladas totalmente por nosotros estas cosas, con toda exactitud y armonía, este Santo Sínodo ecuménico definió que a nadie se permita proferir otra fe ni escribirla, ni adaptarla, ni pensarla o enseñarla a otros.[146]

Denominaciones cristianas con discrepancias conciliares

Existen algunas religiones cristianas minoritarias que no comparten las definiciones dogmáticas del Concilio de Nicea, del Concilio de Éfeso y del Concilio de Calcedonia.

Artículo principal: Disputas cristológicas
  • Nestorianismo: variante doctrinal inspirada en el pensamiento de Nestorio que cuenta con iglesias activas actualmente como la Iglesia Asiria de Oriente. El centro de su doctrina es el rechazo a considerar que el Dios Hijo pudo ser niño alguna vez. En consecuencia, separan la persona humana y la persona divina de Jesús. Fue rechazada por el Concilio de Éfeso.

Jesús en los nuevos movimientos religiosos de origen cristiano

Varios movimientos religiosos de impronta cristiana, generalmente protestante, surgidos a partir de la segunda mitad del siglo XIX, se apartan de las creencias de las religiones cristianas mayoritarias en lo referente a la trinidad divina, y a la naturaleza de Cristo y su misión. Se discute por ello si estos movimientos pueden considerarse propiamente cristianos.

Los mormones (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) creen que Jesucristo, ofrece la salvación en dos aspectos diferentes, de la muerte física y de la muerte espiritual.[147] Los mormones también mantienen la creencia de que después de su resurrección Jesucristo visitó América y continuó allí su enseñanza.[148]

Los Testigos de Jehová consideran a Jesús como el único ser creado por Dios directamente y no es un hombre ni el Dios todopoderoso, sino “una poderosa criatura espiritual” y un Rey entronizado .[149] Aunado a esto Jesús no es parte de una trinidad[150] ni tampoco se resucitó a sí mismo sino Dios lo levantó a él.[151] Los Testigos de Jehová afirman que Jesús no murió en una cruz sino en un madero[152] y por ende no usan la cruz ni ningún otro símbolo.[153] Otro punto característico es que Jesucristo se convirtió en Rey en el cielo en el año 1914 y el Arcángel Miguel es Jesucristo en su posición celestial.[154]

Para la Ciencia Cristiana o Iglesia Científica de Cristo, Jesús el Cristo tiene una dualidad. Uno es Jesús como hombre humano y la otra es Cristo como la idea divina. Jesús representó Cristo, es decir la verdadera idea de Dios.[155] Este “Cristo-espíritu” gobernó al Jesús físico.[156] Con la ascensión desapareció Jesús pero la identidad espiritual o Cristo “continúa existiendo en el orden eterno de Ciencia divina”, redimiendo los pecados del mundo[157] Jesús no es Dios sino el Hijo de Dios y uno con Dios en “calidad y no en cantidad”.[158] Dios no es un salvador corpóreo sino un Principio salvador.[159] La salvación no se logra mediante el perdón sino una reforma y recurso de Espíritu.[160]

Los adventistas del Séptimo Día hacen hincapié, como la mayoría de los grupos adventistas, en una escatología de signo milenarista que considera inminente la Parusía o Segunda venida de Cristo, la cual se realizará de modo visible y tangible.[161]

Otros movimientos se apartan bastante más de las creencias cristianas, ya que niegan de plano la divinidad de Jesús e incluso su misión salvadora.[162]

Jesús en otras religiones

Jesús según el judaísmo

Artículos principales: Ieshú y Yeshúa

El judaísmo, religión en cuyo marco se desarrolló la predicación de Jesús, rechaza la creencia de que Jesús es Dios, ya que resulta incompatible con su estricto monoteísmo. Igualmente rechaza su identificación con el Mesías o como profeta.

En líneas generales, puede decirse que el judaísmo prestó escasa atención a Jesús de Nazaret. Sin embargo, un personaje llamado Yeshu (alt: Jeshu, Yeishu, en hebreo: יש"וGui?o es mencionado en antiguos textos rabínicos, entre ellos el Talmud de Babilonia, redactado en fecha anterior al año 600, y la literatura midrásica, de entre 200 y 700. El nombre es similar, aunque no idéntico, a Yeshúa, que es considerado por muchos autores el nombre original de Jesús en arameo. Además, en varios manuscritos del Talmud de Babilonia aparece con el sobrenombre "ha-Notztri", que puede significar "el Nazareno". Por este motivo, y por ciertas coincidencias entre la historia de Jesús conocida por los evangelios cristianos y la del Yeshu citado en el Talmud, algunos autores han identificado a ambos personajes. Existen, sin embargo, discrepancias sobre este punto.

En los textos rabínicos, Yeshu es caracterizado desde un punto de vista muy negativo: aparece como un embaucador que empuja a los judíos a apostatar de su religión.

Jesús en las religiones gnósticas

Artículo principal: Gnosticismo

El gnosticismo es un conjunto de religiones heterogéneas que florecieron cuando las religiones locales de Asia entraron en contacto con el helenismo. A pesar de su diversidad de contenidos, comparten algunos rasgos, a veces de estilo y, a veces, de contenido. Por ejemplo, era muy común en ellas atribuir al mundo un origen maligno o defectuoso. Para algunas religiones gnósticas, el mundo había sido creado por malignos demiurgos que tenían al hombre encerrado en la existencia terrenal e ignorante de su condición de prisionero. Para otras, el mundo era el fruto de un fracaso o tragedia creativos. Los que conocían (gnosis) esta verdad podían intentar escapar. En contacto con el cristianismo, aparecieron nuevas variantes gnósticas. Las más destacadas fueron:

  • Marción de Sínope (siglo II): es el único gnóstico que reconoció a Jesús de Nazaret como único y verdadero Hijo de Dios. Sin embargo, el Dios que propugna Marción no es el Dios del Antiguo Testamento y, por lo tanto, su acto, más que redentor, es liberador. Es decir, el Dios del Antiguo Testamento crea al hombre y el Dios del Nuevo Testamento lo libera o manumite pagando para ello el precio de su sangre.
  • Valentín (siglo II): fue el fundador de otra escuela gnóstica. Para él, Jesús de Nazaret fue una divinidad creada para redimir a la propia divinidad de un defecto o desorden interno sufrido durante el proceso de la creación.
  • Simón Mago (siglo I): fue un predicador gnóstico que se autoproclamó encarnación del Padre. Para él, Jesús de Nazaret había sido una encarnación previa del Hijo.
  • Basílides de Alejandría (siglo II): fue el fundador de otra secta gnóstica. Consideraba que la muerte de Jesús era incompatible con su naturaleza divina y, por lo tanto, había sido una muerte ilusoria.
  • Mani (siglo III): fundador del Maniqueísmo. Dentro de su sistema, Jesús de Nazaret, Zoroastro y Buda habían sido tres predecesores cuya enseñanza él completaba y culminaba.

Jesús según el Islam

Artículo principal: Isa

Jesús, llamado en lengua árabe `Īsā o `Īsā ibn Maryam (‘Jesús, hijo de María&rsquoGui?o, es uno de los principales profetas del Islam. Según el Corán, fue uno de los profetas más queridos por Dios y, a diferencia de lo que ocurre en el cristianismo, para los musulmanes no tiene carácter divino. Existen notables diferencias entre el relato de los Evangelios y la narración coránica de la historia de Jesús.

La virginidad de María es plenamente reconocida (Corán, 3,41; 5,19; 19,22 y ss). Jesús es quien anunció la llegada de Mahoma como último profeta (Corán, 3,75; 61,6), aunque siguen su vida y prédica a través de los textos de los evangelios apócrifos. La muerte de Jesús es tratada de forma compleja, al no reconocer explícitamente su sacrificio, sino que antes de la muerte es sustituido por otro ser -del que nada se dice-, mientras Jesús asciende con Dios y burla a los judíos (Corán, 3,48; 4,156). La muerte ignominiosa de Jesús no se contempla, aunque sí se afirma su regreso el día del Juicio Final (Corán, 4,157; 43,61) y el descubrimiento, en ese día, de que la obra de Jesús fue verdadera (en el sentido de enviado por Dios). El Corán rechaza la Trinidad, considerada falsa, teniéndose a Jesús por «Verbo de Dios», pero no hijo de él.[163]

Jesús en la ficción y en el arte

Jesús en el arte

Pantocrator rodeado por la mandorla, en la iglesia románica de Sant Climent de Taüll. Flanqueando la mandorla, se encuentra el tetramorfos, alegoría de los cuatro evangelios.

En un primer momento, el arte cristiano evitó representar a Jesús en forma humana, prefiriendo evocar su figura mediante símbolos, tales como el monograma formado por las letras griegas Χ y Ρ, iniciales del nombre griego Χριστός (Cristo), en unión a veces de Α y Ω, primera y última letras, respectivamente, del alfabeto griego, para indicar que Cristo es el principio y el fin; el símbolo del pez (ΙΧΘΥΣ, «ikhtus», en griego, acróstico de Ἰησοῦς Χριστός, Θεοῦ Υἱός, Σωτήρ (Iesous Khristos Theos uios Soter; "Jesucristo hijo de Dios Salvador"); el Cordero de Dios; o incluso mediante símbolos antropomórficos, como el del Buen Pastor.

Más tarde aparecieron representaciones de Cristo, primero presentado como un joven imberbe. A partir del siglo IV fue representado casi exclusivamente con barba. En el arte bizantino se hicieron habituales una serie de representaciones de Jesús, algunas de las cuales, como la imagen del Pantocrátor, tuvieron un amplio desarrollo en el arte europeo medieval.

Ver también Representación de Jesús de Nazaret.

Jesús en la literatura

Desde finales del siglo XIX, son numerosos los autores literarios que han dado su interpretación personal de la vida de Jesús. Entre las obras más destacadas que han tratado el tema pueden citarse:

  • Gore Vidal: En directo desde el Gólgota (1992); también parcialmente basado en la historia de Jesús de Nazaret, Mesías, 1955.

El misterio de la vida de Jesús ha sido también el tema de algunas obras de literatura de consumo, a veces en géneros como la ciencia ficción o la novela de misterio:

Jesús en el cine

Artículo principal: Jesús de Nazaret en el cine

La vida de Jesús según los relatos del Nuevo Testamento, y generalmente desde una perspectiva cristiana, ha sido un tema frecuente en el cine casi desde su misma aparición. De hecho, Jesús de Nazaret es uno de los personajes más interpretados en el cine. Ya en 1898 la vida de Jesús fue llevada a la pantalla por Georges Hatot y Louis Lumière, en un filme titulado La vie et la passion de Jésus-Christ.,[164] y en el cine mudo destaca la superproducción Rey de reyes (1927), de Cecil B. DeMille.

El tema fue abordado después en varias ocasiones, y desde muy numerosos puntos de vista: desde las superproducciones de Hollywood, como Rey de reyes (Nicholas Ray, 1961) y La historia más grande jamás contada (George Stevens, 1965), hasta las visiones más austeras de cineastas como Pier Paolo Pasolini (El Evangelio según San Mateo, 1964). Dieron su personal interpretación de la figura de Jesús también autores como Buñuel (Nazarín, 1958), y Dreyer (Ordet, 1954).

Algunas de las películas más recientes sobre la vida de Jesús no han estado exentas de polémica: es el caso de La última tentación de Cristo (1988), de Martin Scorsese, basada en la novela homónima de Nikos Kazantzakis, muy criticada en general por su interpretación de Jesús, bastante apartada del punto de vista cristiano tradicional. El filme de Mel Gibson, La Pasión de Cristo (2004) suscitó en cambio la aprobación de amplios sectores del cristianismo, pero fue tachado de antisemita por algunos miembros de la comunidad judía.

El personaje de Jesús ha sido tratado en el cine desde muy variados ángulos. No faltan, por ejemplo, aproximaciones paródicas a la figura del iniciador del cristianismo, como La vida de Brian (Terry Jones, 1979), musicales, como la célebre Jesucristo Superstar (Norman Jewison, 1973), e incluso filmes de animación, como The Miracle Maker (Derek W. Hayes y Stanislav Sokolov, 2000).

Jesús en el Teatro Musical

La vida de Jesús según también ha sido llevada a las tablas de Broadway –y del resto de los escenarios del teatro musical–. Entre las aproximaciones líricas a la vida y obra de Jesús destacan el espectacular Jesucristo Superstar, una ópera rock con música de Andrew Lloyd Webber y libreto de Tim Rice, representada por primera vez en 1970. Mucho más alternativa es la obra Godspell, con música de Stephen Schartz y libreto de John-Michael Tebelak, representada por primera vez en 1971.

Véase también

Referencias

Notas

  1. a b Aunque la mayoría de los historiadores y expertos bíblicos opina que estos datos pueden darse por ciertos, dada la concordancia de las fuentes, una minoría de estudiosos pone en tela de juicio la historicidad de Jesús de Nazaret, debido a la práctica inexistencia de menciones en fuentes no cristianas.
    Por citar solo algunos autores que afirman la historicidad de Jesús: Raymond E. Brown (La muerte del Mesías, ISBN 84-8169-485-1); John Dominic Crossan (Jesús, vida de un campesino judío, 1994, ISBN 84-7423-655-X; Jesús desenterrado, ISBN 84-8432-459-1); Bart Ehrman (Jesús, el profeta judío apocalíptico, 2001, ISBN 84-493-1027-X); Gerd Theissen y Annette Merz (El Jesús histórico, 2004, ISBN 84-301-1349-5); E.P. Sanders (La figura histórica de Jesús, 2000, ISBN 84-8169-400-2); Geza Vermes (Jesús el judío: los manuscritos leídos por un historiador, 1994, ISBN 84-7669-213-7; La religión de Jesús el judío, 1996, ISBN 84-7979-201-9); Paul Winter (El proceso a Jesús, 1983, ISBN 84-85501-50-0).
    Solo una minoría muy reducida defiende la inexistencia de Jesús. Históricamente, esta posición es muy tardía, ya que la realidad de la existencia histórica de Jesús no comenzó a cuestionarse hasta el siglo XVIII. Los principales defensores de este punto de vista son Timothy Freke y Peter Gandy (Los misterios de Jesús. El origen oculto de la religión cristiana, 2000, ISBN 84-253-3450-0); Earl Doherty (El puzzle de Jesús, 2005, ISBN 84-9800-268-0) y, sobre todo, George Albert Wells (The Historical Evidence for Jesus, 1988, ISBN 0-87975-429-X); The Jesus Myth, 1998, ISBN 0-8126-9392-2).
    La inmensa mayoría de las enciclopedias y obras de referencia aceptan la historia de Jesús. Es el caso, por citar un ejemplo prestigioso, de The New Encyclopaedia Britannica (Chicago, 1990), tomo 22 (ISBN 0-85229-511-1); pp. 360-377.
    Debe destacarse que incluso los defensores de la teoría de la inexistencia de Jesús reconocen que la opinión generalizada es la contraria. Según Wells, en un artículo publicado en 1999: "It is almost universally accepted that Jesus lived in the opening decades of the first century, taught certain doctrines in Galilee, worked there what were at any rate taken for miracles, and died in Jerusalem, at the behest of the Roman governor Pontius Pilate" (G. A. Wells: Earliest Christianity (en inglés).
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Tags: Jesús, Nazaret, jesucristo, resurrección, cristianas, Dios, evangelios

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