Domingo, 30 de noviembre de 2008

 

 

La censura de las teorías copernicanas (1616)

A pesar de pasar dos meses removiendo cielo y tierra para impedir lo inevitable, es convocado el 16 de febrero de 1616 por el Santo Oficio para el examen de las proposiciones de censura. Es una catástrofe para él. La teoría copernicana es condenada.[cita requerida]

El 25 de febrero y 26 de febrero de 1616, la censura es ratificada por la Inquisición y por el papa Pablo V.

Aunque no se le inquieta personalmente, se ruega a Galileo exponer su tesis presentándola como una hipótesis y no como un hecho comprobado, cosa que no hizo a pesar de que no le fue posible demostrar dicha tesis. Esta petición se extiende a todos los países católicos.

La intransigencia de Galileo, que rechaza la equivalencia de las hipótesis copernicana y de Ptolomeo, pudo haber precipitado los eventos. Un estudio del proceso por Paul Feyerabend (ver por ejemplo el Adiós a la Razón) muestra que la actitud del inquisidor (Roberto Belarmino) fue al menos tan científica como la de Galileo, siguiendo criterios modernos.

Este asunto afecta Galileo profundamente. Sus enfermedades le van a atormentar durante los dos años siguientes y su actividad científica se reduce. Sólo retoma su estudio de la determinación de las longitudes en el mar. Sus dos hijas entran en órdenes religiosas.

En 1618, observa el pasaje de tres cometas, fenómeno que relanza la polémica sobre la incorruptibilidad de los cielos.

En 1619, el padre jesuita Horazio Grassi publica De tribus cometis ani 1618 disputatio astronomica. En él defiende el punto de vista de Tycho Brahe sobre las trayectorias elípticas de los cometas. Galileo responde al principio por la intermediación de su alumno Mario Guiducci que publica en junio 1619 Discorso delle comete donde desarrolla una teoría bizarra sobre los cometas, afirmando que sólo se trataba de ilusiones ópticas, incluyendo causas de fenómenos meteorológicos. Los astrónomos jesuitas del Observatorio Vaticano decían, en cambio, que eran objetos celestes reales.

En octubre, Horazio Grassi ataca a Galileo en un panfleto más hipócrita: sobre consideraciones científicas se mezclan las insinuaciones religiosas malvadas y muy peligrosas en tiempos de la Contrarreforma.

Mientras, Galileo, animado por su amigo el cardenal Barberini y sostenido por la Academia de los Linces, responderá con ironía en Il Saggiatore. Grassi, uno de los sabios jesuitas más importantes, es ridiculizado.

Mientras tanto, Galileo ha comenzado su estudio de los satélites de Júpiter. Por culpa de dificultades técnicas se ve obligado a abandonar el cálculo de sus efemérides. Galileo se ve cubierto de honores en 1620 y 1622.

El 28 agosto 1620, el cardenal Mafeo Barberini envía a su amigo el poema Adulatio Perniciosa que él ha compuesto en su honor. El 20 de enero 1621, Galileo se convierte en cónsul de la Academia florentina. El 28 de febrero, Cosme II, el protector de Galileo, muere súbitamente.

En 1622, en Fráncfort, aparece una Apología de Galileo redactada por Tommaso Campanella en 1616. Un defensor bastante poco confiable, puesto que Campanella ya está convencido de herejía.

El 6 de agosto 1622, el cardenal Mafeo Barberini es elegido Papa bajo el nombre de Urbano VIII. El 3 de febrero 1623 Galileo recibe la autorización para publicar su Saggiatore que dedica al nuevo Papa. La obra aparece el 20 de octubre 1623. Gracias a las cualidades polémicas (y literarias) de la obra, se aseguró el éxito en la época. No permanece más que unos meses allí en una atmósfera de gran efervescencia cultural, Galileo se convierte de alguna manera en el representante de los círculos intelectuales romanos en rebelión contra el conformismo intelectual y científico impuesto por los Jesuitas.

Los años siguientes son bastante tranquilos para Galileo a pesar de los ataques de los aristotélicos. Aprovecha para perfeccionar su microscopio compuesto (septiembre de 1624), pasa un mes en Roma donde es recibido numerosas veces por Urbano VIII. Este último le da la idea de su próximo libro Diálogo sobre los dos sistemas del mundo, obra que presenta de manera imparcial a la vez el sistema aristotélico y el sistema copernicano. Él encarga a Galileo de escribirla.

En 1626, Galileo prosigue sus investigaciones sobre la estructura del imán. También recibe la visita de Élie Dodati, que llevará las copias de sus manuscritos a París. En marzo de 1628, Galileo cae gravemente enfermo y está a punto de morir.

El año siguiente, sus adversarios intentan privarle de la asignación que recibe de la Universidad de Pisa, pero la maniobra falla.

Hasta 1631 Galileo consagra su tiempo a la escritura del Diálogo y a intentar que éste sea admitido por la censura. La obra se imprime en febrero de 1632. Los ojos de Galileo comienzan a traicionarle en marzo y abril. Las posiciones del teólogo valón Libert Froidmont (de la Universidad de Lovaina) esclarecen bien todos los equívocos de la condena de Galileo.

La condena de 1633

El 21 de febrero de 1632, Galileo, protegido por el papa Urbano VIII y el gran duque de Toscana Fernando II de Médicis, publica en Florencia su diálogo de los Massimi sistemi (Diálogo sobre los principales sistemas del mundo) (Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo), donde se burla implícitamente del geocentrismo de Ptolomeo. El Diálogo es a la vez una revolución y un verdadero escándalo. El libro es en efecto abiertamente pro-copernicano, ridiculizando audazmente la interdicción de 1616 (que no será levantada hasta 1812: a verificar).

El Diálogo se desarrolla en Venecia durante cuatro jornadas entre tres interlocutores: Filipo Salviati, un Florentino seguidor de Copérnico, Giovan Francesco Sagredo, un veneciano ilustrado sin tomar partido, y Simplicio, un mediocre defensor de la física aristotélica, un personaje quizás inspirado en Urbano VIII. Pero, mientras que se le reprocha el carácter ostensiblemente peyorativo del nombre, Galileo responde que se trata de Simplicio de Cilicia.

En estos cuatro días de discusión, Galileo, para probar que la Tierra giraba alrededor del Sol cita el fenómeno de las mareas, afirmando que eso se debía a la "sacudida" provocada por la Tierra en dicho movimiento, lo cual era erróneo. En cambio, el argumento aportado más tarde por los inquisidores para rebatirla, era la correcta: que el flujo y reflujo de las mareas se debe a la atracción de la luna. Sin embargo Galileo se burló de ellos y les llamó "imbéciles". Es decir, Galileo, en lugar de sostener sus tesis como hipótesis, se lanzó a darlas por concluidas aportando sólo errores y, además, abusando de la comprensión entusiasta de la Iglesia. Debemos señalar aquí que la teoría del movimiento de la Tierra no se demostraría científicamente como un hecho sino hasta 1748, y más tarde, con el célebre péndulo de Foucault en 1851.

Además, Galileo había propuesto la reinterpretación de la Biblia en algunos versículos que él entendía que habían quedado refutados con sus hipótesis astronómicas, abandonando así el campo estrictamente científico, en el que no sólo tenía absoluta libertad, sino además, el aclamo y las felicitaciones de la Iglesia, para adentrarse en otro campo que, como científico, no le correspondía: el teológico. Galileo desoyendo los consejos de moderación provenientes de quienes le reportaron honores y ayudas, incluyendo el propio Papa, quien era su amigo, además de admirador, publicó su citado libro, con la carga burlesca, que llegó a poner en boca de Simplicio.

Por otro lado, Galileo escribió su citada obra en lengua vulgar, en vez de hacerlo en el idioma culto utilizado entonces entre los hombres de ciencia, el latín, y ello con el fin de "puentear" a los teólogos y demás hombres de ciencia y llegar inmediatamente al hombre de la calle. Lo cual fue juzgado como una actitud precipitada porque no era prudente hacer llegar hipótesis aún no confirmadas todavía como hechos y desarrolladas por los sabios, al hombre común.

Además, Galileo no sólo se permitió abusar e insultar a sus amigos y protectores, entre ellos el propio papa, sino también a los hombres de ciencia de su época, a la sazón los astrónomos jesuitas del Colegio Romano, contra los que lanzaba diatribas en las que llamaba a los que no aceptaban el sistema copernicano: "imbécil con la cabeza llena de pájaros" "apenas digno de ser llamado hombre" " una mancha en el honor del género humano" "que se ha quedado en la niñez" y otras descalificaciones por el estilo.

De esta manera, la Iglesia percibió en Galileo cierta soberbia, misma que fue la le llevó al procesamiento. En realidad fue toda esta serie de comportamientos, la razón principal que le llevó a Galileo a ser condenado por la Iglesia en 1633 y no su defensa de la tesis copernicana en sí.

El papa mismo se alinea entonces rápidamente con la opinión de los adversarios de Galileo: él le había pedido una presentación objetiva de las dos teorías, no un alegato por Copérnico. Galileo es entonces convocado de nuevo por el Santo Oficio, el 1 octubre 1632. Enfermo, no puede acudir a Roma hasta febrero de 1633. Los interrogatorios prosiguen hasta el 21 de junio donde la amenaza de tortura es evocada bajo órdenes del papa; Galileo cede.

El 22 de junio 1633, en el convento dominicano de Santa María sopra Minerva, Roma, se emite la sentencia: Galileo es condenado a la prisión de por vida (pena inmediatamente conmutada por residencia de por vida por Urbano VIII) y su obra es prohibida. Él pronuncia igualmente la fórmula de abjuración que el Santo Oficio había preparado y agradeció a los diez cardenales que lo habían defendido, y en especial a los tres cardenales que habían pedido su exculpación. Notemos de paso que Galileo no pronunció jamás la famosa frase «Y sin embargo se mueve» (Eppur si muove), la cual fue inventada por un periodista inglés en 1757, y repetida más tarde por el italiano Giuseppe Baretti, otro periodista.

Finalmente, la condena fue esta: la obligación de rezar una vez por semana los siete salmos penitenciales, durante el plazo de tres años, más la de no alejarse demasiado de su lujosa villa en Arcetri, pena esta última que fue levantada enseguida.

El texto de la sentencia es difundido por doquier: en Roma el 2 de julio, el 12 de agosto en Florencia. La noticia llega a Alemania a finales de agosto, en Bélgica en septiembre. Los decretos del Santo Oficio no se publicarán jamás en Francia, pero, prudentemente, René Descartes renuncia a la publicación de su Mundo.

Muchos (entre ellos Descartes), en la época, piensan que Galileo era la víctima de una confabulación de los Jesuitas que se vengaban así de la afrenta sufrida por Horazio Grassi en el Saggiatore.

El fin

Galileo permanece confinado en su residencia en su casa de Florencia desde diciembre de 1633 a 1638. Allí recibe algunas visitas, lo que le permitió que alguna de sus obras en curso de redacción pudiera cruzar la frontera. Estos libros aparecieron en Estrasburgo y en París en traducción latina.

En 1636, Luis Elzevier recibe un boceto de los Discursos sobre dos nuevas ciencias de la parte del maestro florentino. Éste es el último libro que escribirá Galileo; en él establece los fundamentos de la mecánica en tanto que ciencia y que marca así el fin de la física aristotélica. Intenta también establecer las bases de la resistencia de los materiales, con menos éxito. Terminará este libro a lo justo, puesto que el 4 de julio de 1637 pierde el uso de su ojo derecho.

El 2 de enero de 1638, Galileo pierde definitivamente la vista. Por suerte, Dino Peri ha recibido la autorización para vivir en casa de Galileo para asistirlo junto con el padre Ambrogetti que tomará nota de la sexta y última parte de los Discursos. Esta parte no aparecerá hasta 1718. La obra completa aparecerá en julio de 1638 en Leiden (Países Bajos) y en París. Será leída por las más grandes personalidades de la época. Descartes por ejemplo enviará sus observaciones a Mersenne, el editor parisino.

Galileo, entre tanto, ha recibido la autorización de instalarse cerca del mar, en su casa de San Giorgio. Permanecerá allí hasta su muerte, rodeado de sus discípulos (Viviani, Torricelli, Peri, etc.), trabajando en la astronomía y otras ciencias. A fines de 1641, Galileo trata de aplicar la oscilación del péndulo a los mecanismos del reloj.

Tumba de Galileo, en Santa-Croce, Florencia.

Unos días más tarde, el 8 de enero de 1642, Galileo muere en Arcetri a la edad de 78 años. Su cuerpo es inhumado en Florencia el 9 de enero. Un mausoleo será erigido en su honor el 13 de marzo de 1736 en la iglesia de la Santa Cruz de Florencia.

Posteridad : de la incomprensión de los científicos hasta el homenaje de la Iglesia

El proceso de Galileo, especialmente por su obra Diálogo sobre los principales sistemas del mundo (1633), hizo temblar considerablemente las bases sobre las que se basaba la ciencia, al introducir el método científico. También afectó a temas filosóficos, donde van a aparecer corrientes de pensamiento racionalista (Descartes) y empíricas (ver Francis Bacon, y también Robert Boyle).

Siglo XVII: reacciones de los científicos

La teoría del heliocentrismo, levanta cuestiones de interpretación de los textos bíblicos (como la Tierra fija al centro del Universo), y de metafísica, que producirán reacciones de los científicos [cita requerida]:

Siglo XVIII: el papa Benedicto XIV autoriza las obras sobre el heliocentrismo

El papa Benedicto XIV autoriza las obras sobre el heliocentrismo en la primera mitad del siglo XVIII, y esto en dos tiempos:

  • En 1741, delante la prueba óptica de la órbita de la Tierra, hizo que el Santo Oficio diese al impresor la primera edición de las obras completas de Galileo.

Siglo XX

A partir de Pío XII se comienza ha rendir homenaje al gran sabio que era Galileo. En 1939 este Papa, en su primer discurso a la Academia Pontificia de Ciencias, a pocos meses de su elección al papado, describe a Galileo "el más audaz héroe de la investigación ... sin miedos a lo preestablecido y los riesgos a su camino, ni temor a romper los monumentos"[15] Su biógrafo de 40 años, el Profesor Robert Leiber escribió: "Pío XII fue muy cuidadoso en no cerrar ninguna puerta a la Ciencia prematuramente. Fue enérgico en ese punto y sintió pena por el caso de Galileo."[16]

En 1979 y en 1981, el papa Juan Pablo II encarga una comisión de estudiar la controversia de Ptolomeo-Copérnico de los Siglo XVI-Siglo XVII. Juan Pablo II considera que no se trataba de rehabilitación.[cita requerida]

El 31 de octubre de 1992, Juan Pablo II rinde una vez más homenaje al sabio durante su discurso a los partícipes en la sesión plenaria de la Academia Pontificia de las Ciencias. En él reconoce claramente los errores de ciertos teólogos del Siglo XVII en el asunto.

El papa Juan Pablo II pidió perdón por los errores que hubieran cometido los hombres de la Iglesia a lo largo de la historia. En el caso Galileo propuso una revisión honrada y sin prejuicios en 1979, pero la comisión que nombró al efecto en 1981 y que dio por concluidos sus trabajos en 1992, repitió una vez más la tesis que Galileo carecía de argumentos científicos para demostrar el heliocentrismo y sostuvo la inocencia de la Iglesia como institución y la obligación de Galileo de prestarle obediencia y reconocer su magisterio, justificando la condena y evitando una rehabilitación plena. El propio cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, lo expresó rotundamente en 1990: «En la época de Galileo la Iglesia fue mucho más fiel a la razón que el propio Galileo. El proceso contra Galileo fue razonable y justo».[17] [18]

Siglo XXI: Hacia un nuevo examen del juicio de Galileo

En 1633, la Iglesia condenó a Galileo por razones bíblicas y científicas. Pero, poco a poco, la ciencia demostró la veracidad de la teoría de Galileo.

De acuerdo a Stephen Hawking, Galileo probablemente sea más aún el responsable del nacimiento de la ciencia moderna que cualquier otro,[19] y Albert Einstein lo llamó Padre de la ciencia moderna.[20]

Joël Col reconsidera la última fase del juicio del astrónomo: su nueva tesis contradictoria a los versículos de la Biblia sostenidos por la Iglesia.

En su libro Entre Galilée et l'Église: la Bible (Entre Galileo y la Iglesia: la Biblia) el autor demuestra través de un profundo estudio semántico que en los Textos hebreo y griego el Sol no da la vuelta alrededor de la Tierra, al contrario de lo que afirman las versiones de la Biblia. Concluye que si las traducciones de la Biblia hubieran sido fieles a los Textos originales, Galileo no habría sido condenado por “haber sostenido y creído una doctrina falsa y contraria a la Divina y Sagrada Escritura”. Como resultado de este estudio se clarifican las numerosas discusiones llevadas a cabo a lo largo de los siglos. Él trabaja para obtener la conformidad de las traducciones de la Biblia con sus Textos originales y obtener, también, la rehabilitación oficial de Galileo.

El 20 de enero de 2008 , se suscita una controversia presentada por 67[21] profesores de la Universidad de Roma « La Sapienza » apoyados por los estudiantes para considerar al papa Benedicto XVI "persona non grata!, al punto que debió renunciar a participar de la ceremonia de inauguración del año universitario a la que había sido convidado y él aceptado. El Claustro no olvidan y le reprochan al papa su posición medieval sobre el affaire Galileo, y que está publicado en su discurso pronunciado por él en Parma en 1990,[22] en la que él cambia la interpretación de la Filosofía de la Ciencia, y Paul Feyerabend juzga la posición de la Iglesia más racional que la mantenida en la época de Galileo.[23] Una manifestación en sostén del papa reune 100.000 fieles en la plaza San Pedro el 20 de enero de 2008 .[21]

 

Galileo en el siglo XX

En el siglo XX la figura de Galileo ha inspirado los nombres de numerosos objetos astronómicos así como diferentes misiones tecnológicas.

Referencias

  1. a b c d e O'Connor, J. J.; Robertson, E. F.. Galileo Galilei. Archivo de MacTutor sobre Historia de la Matemática. Universidad de San Andrés, Escocia. Consultado el 24 julio 2007.
  2. Singer, Charles (1941), Una Corta Historia de la Ciencia del S. XIX, Clarendon Press, http://www.google.com.au/books?id=mPIgAAAAMAAJ&pgis=1  (p. 217)
  3. a b Weidhorn, Manfred (2005). La Persona del Milenio: El Único Impacto de Galileo en la Historia del Mundo. iUniverse, p. 155.
  4. Drake (1978, p.1). La fecha de nacimiento de Galileo se da en acuerdo al calendario Juliano, que tenía fuerza en toda la Cristiandad. En 1582 se lo reemplaza en Italia y en varios otros países católicos por el calendario Gregoriano. A menos que se indique, las fechas de este Art. se dan de acuerdo al Cal. Gregoriano.
  5. Plantilla:Ws × John Gerard. Visto 11 agosto 2007
  6. Finocchiaro (2007).
  7. Sharratt (1996, pp.127–131), McMullin (2005a).
  8. Reston (2000, pp. 3–14).
  9. Sharratt (1996, pp. 45–66).
  10. Rutkin, H. Darrel. Galileo, Astrología, y la Revolución Científica: Otra Mirada. Programa en Historia & Filosofía de Ciencia & Tecnología, Stanford University.. Consultado el 15 abril 2007.
  11. Sobel (2000, p.5) Chapter 1. Visto 26 agosto 2007. "Debido a no haberse casado su madre Virginia, será incasable. Al cumplir trece años, la coloca en el Convento de San Matteo en Arcetri."
  12. Pedersen, O. (24 al 27 mayo 1984). Galileo's Religion. Cracovia: Dordrecht, D. Reidel Publishing Co., 75-102. Consultado el 9 junio 2008.
  13. Gebler (1879, pp. 22–35).
  14. Anonymous (2007). History. Accademia Nazionale dei Lincei. Consultado el 2008-06-10.
  15. Discurso de Su Santidad el Papa Pío XII del 3 de diciembre de 1939 al Solemn Audience de la Sesión Plenaria de la Academia, Discursos de los Papas de Pío XI a Juan Pablo II a la Academia Pontifícia de Ciencias 1939-1986, Ciudad del Vaticano, p.34
  16. Robert Leiber, Pius XII Stimmen der Zeit, noviembre de 1958 en Pío XII. Sagt, Frankfurt 1959, p.411
  17. Corriere della Sera, 30 de marzo de 1990
  18. El Papa suspende su visita a la Universidad de La Sapienza tras las protestas de los profesores - La Vanguardia
  19. Hawking (1988, p.179).
  20. Einstein (1954, p.271). "Propositions arrived at by purely logical means are completely empty as regards reality. Because Galileo realised this, & particularly because he drummed it into the scientific world, he is the father of modern physics—indeed, of modern science altogether."
  21. a b 100.000 personas defienden "el derecho a la palabra" del papa en Roma, Le Monde, 21 enero 2008
  22. « La Crisis de la Fe en la Ciencia », 15 marzo 1990, Parma, extractos tomados de ¿Dándose vuelta en Europa? La Iglesia y la Modernidad en la Europa de Upheavals, Ed. Paulinas, 1992, pp. 76-79 traducido al inglés en el sitio del National Catholic Reporter
  23. dépêche Zenit 15 enero 2008

Véase también

Obras y referencias

Obras de Galileo

Obras sobre Galileo

Véase también

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Tags: Galileo, libertad, astronomía, física, trabajo, ley, sociedad

Publicado por blasapisguncuevas @ 20:01
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