Mi?rcoles, 17 de diciembre de 2008

El congreso nacional de la CNT en mayo de 1936 tuvo un tono abiertamente revolucionario. Entre los temas discutidos se encontraban la libertad sexual, planes para las comunas agrícolas, y la eliminación de la jerarquía social.

[editar] La Guerra Civil Española

[editar] Presencia anarquista en la Guerra Civil Española

El gobierno republicano respondió al intento de alzamiento militar con una notable timidez y falta de acción. La CNT había advertido a Madrid acerca de un alzamiento basado en Marruecos meses antes e incluso dio la fecha y hora exacta de éste, 19 de julio a las 5 de la madrugada, información obtenida a través de una gran red de espionaje. Aun así, el Frente Popular no hizo nada, y se negó a dar armas a la CNT. Cansados de pedir armas sin poder recibirlas, los militantes de la CNT atacaron un arsenal y repartieron las armas entre los sindicatos. Las milicias fueron puestas alerta días antes del planeado alzamiento militar.

El alzamiento fue adelantado dos días, 17 de julio, y estalló en áreas defendidas fuertemente por militantes anarquistas, tales como Barcelona. Algunas fortalezas anarquistas, tales como Zaragoza, cayeron, para el gran desánimo de aquellos en Cataluña; esto se debió tal vez a que recibieron un comunicado desde Madrid el cual llamaba a tranquilizarlos argumentando que no era una "situación desesperante", por lo cual no se prepararon correctamente. El gobierno aún permanecía negando las armas, e incluso diciendo que las fuerzas "nacionalistas" habían sido aplastadas en lugares en que realmente no lo habían sido. Debido principalmente a las milicias de los sindicatos, anarquistas y socialistas, las fuerzas rebeldes no pudieron consumar un pronunciamiento teniendo que ir a la guerra civil

Las milicias anarquistas eran notablemente libertarias, particularmente al principo de la guerra antes de ser absorbidas por el ejército popular o regular. No poseían un sistema de rango, sin jerarquía, ni saludos especiales, y los llamados "comandantes" eran elegidos por las propias tropas. La unidad anarquista más efectiva fue la Columna Durruti, liderada por el ya legendario militante Buenaventura Durruti. Comenzó con 3.000 milicianos, con un máximo de 8.000 hombres. No tuvieron demasiada dificultad para obtener armas de un temeroso gobierno republicano, así Durruti y sus hombres compensaron las armas sin usar que existían en las reservas del gobierno. La muerte de Durruti el 20 de noviembre de 1936, debilitó a la columna en el espíritu y su habilidad táctica; ellos fueron eventualmente incorporados, por órdenes, al ejército regular. Casi un cuarto de la población de Barcelona asistió al funeral de Durruti.

Aún se desconoce realmente como murió el anarquista leonés (se ha hablado de las "cuatro muertes de Durruti"); historiadores modernos tienden a aceptar que fue un accidente, tal vez debido al mal funcionamiento de su naranjero o la de algún fuego aliado, pero algunos rumores de aquel tiempo contaban acerca de la traición de uno de sus hombres, mientras que los anarquistas tendieron a clamar que el murió heroicamente por el disparo de un francotirador fascista o incluso comunista, insertando esta última teoría en la creciente dinámica de deslegitimación y destrucción del movimiento libertario que llevaron a cabo amplios sectores del comunismo español durante la Guerra Civil, bajo la sombra de Stalin.

Otra famosa unidad fue la Columna de Hierro, compuesta por anarquistas valencianos esencialmente, aunque también hubo exconvictos y otros españoles "desheredados" simpatizantes de la revolución. El gobierno republicano los tachó de "incontrolables" y "bandidos", mas éstos tuvieron una gran cantidad de éxitos durante las batallas y contribuyeron a la expansión de la Revolución por las tierras que pasaban. En marzo de 1937 fueron incorporados contra su voluntad dentro del ejército regular.

[editar] Colaboración de la CNT-FAI con el gobierno durante la guerra

En 1936, la CNT decidió, después de varias negativas, colaborar con el gobierno de Francisco Largo Caballero. Joan García Oliver se convirtió en Ministro de Justicia (donde abolió honorarios legales y destruyó todos los expedientes criminales), y Federica Montseny se transformó en Ministro de Salud, por nombrar algunos ejemplos.

Durante la Guerra Civil Española, algunos anarquistas fuera de España, criticaron por entero el liderazgo de la CNT dentro del gobierno y se comprometieron con los elementos comunistas del sector Republicano. Es cierto que en esos años el movimiento anarquista español abandonó muchos de sus principios básicos; sin embargo, aquellos en España sintieron que esto era un ajuste temporal, y una vez que Franco fuera derrotado, ellos continuarían con sus formas liberales. Había también una inquietud por el creciente poder de los comunistas autoritarios dentro del gobierno. Montseny luego explicaría: "En estos tiempos sólo vemos la realidad de la situación creada por nosotros: los comunistas en el gobierno y nosotros mismos afuera, las múltiples posibilidades, y todos nuestros logros puestos en peligro".

Ciertamente, algunos de los anarquistas que se encontraban fuera de España veían las concesiones tan necesarias, considerando la ceñuda posibilidad de perder todo, de ser que los fascistas ganaran la guerra. Emma Goldman dijo, "Con Franco a la entrada de Madrid, puedo difícilmente culpar a la CNT-FAI por elegir la maldad menor: la participación en el gobierno antes que la dictadura, la perversidad más mortal".

Hasta estos días, la discusión continúa entre los anarquistas.

[editar] Revolución de 1936

Artículo principal: Revolución Española de 1936

Junto con la lucha contra el fascismo, existió una profunda revolución libertaria por todo el territorio que estaba bajo el dominio de la República, especialmente en Barcelona.

La mayor parte de la economía Española fue puesta bajo el control de los trabajadores; principalmente en áreas anarquistas como Cataluña, este fenómeno llegó al 75% del total de la industria, pero en las áreas de influencia socialista la tasa fue bastante menor. Las fábricas fueron organizadas por comites de trabajadores, las áreas agrícolas llegaron a colectivizarse y funcionar como comunas libertarias. Incluso lugares como hoteles, peluquerías, y restaurantes fueron colectivizados y manejados por sus propios trabajadores.

Las comunas fueron usadas de acuerdo al principio básico de "De acuerdo a su habilidad, a de acuerdo a su necesidad". En algunos lugares, el dinero fue totalmente eliminado, para ser reemplazado por vales. Bajo este sistema, el costo de los bienes fueron con frecuencia un poco más de un cuarto del costo anterior

A pesar de las críticas que aclamaban por la máxima eficiencia, las comunas anarquistas producían más que antes de ser colectivizadas. Las zonas liberadas recientemente trabajaron sobre los principios libertarios: las decisiones eran tomadas a través de concilios de ciudadanos comunes sin ningún tipo de burocracia (cabe mencionar que el liderazgo de la CNT-FAI en este periodo no fue tan radical como los miembros responsables de estos drásticos cambios).

Sumada a la revolución económica, existió un espíritu de revolución cultural. Las tradiciones opresivas se eliminaron. Por ejemplo, se les permitió a las mujeres tener abortos, y la idea del "amor libre" se volvió popular. En muchas formas, el espíritu de liberación cultural fue similar a la de los movimientos de "Nueva Izquierda" de la década de 1960.

[editar] Contrarrevolución

Durante la Guerra Civil, el Partido Comunista reaccionario ganó considerable influencia debido a la necesidad de ayuda por parte de la Unión Soviética. Comunistas y liberales del lado de la República hicieron el esfuerzo necesario para aplastar la revolución anarquista, aparentemente para reforzar el esfuerzo anti-fascista (la respuesta fue, "la revolución y la guerra son inseparables"). Pravda anunció en Diciembre de 1936 que "...la limpieza de trotskistas y anarco-sindicalistas ya comenzó. Será llevada a cabo con el mismo vigor que en la U.R.S.S." Otro comunista proclamó osadamente en una entrevista que "despacharían rápidamente a los anarquistas luego de la derrota de Franco". Sus esfuerzos por debilitar la revolución fueron finalmente exitosos: la jerarquía fue restaurada al final en muchas de las áreas colectivizadas, y el poder fue quitado de las manos de los trabajadores y uniones, para ser monopolizado por el Frente Popular.

Lo más importante, tal vez, fueron las medidas para destruir las milicias, que dirigían discutidamente el esfuerzo de la guerra tanto en espíritu como en acción. Las milicias fueron con el tiempo declaradas ilegales y técnicamente unidas a la Armada Popular. Esto tuvo el efecto de desmoralizar a los soldados y de quitarles todo por lo que últimamente habían estado luchando: no por la Unión Soviética, sino por ellos mismos y por la libertad. Vladímir Antónov-Ovséyenko, trabajando en España para Stalin había predecido esto en 1936: "Sin la participación de la CNT, no será posible, por supuesto, crear el entusiasmo y disciplina apropiados en la milicia / milicia republicana."

A decir verdad, el fervor contrarrevolucionario sirvió por lo general para debilitar el esfuerzo de guerra antifascista. Por ejemplo, una reserva gigante de armas fue permitida para tirarse contra las fuerzas franquistas por miedo a que de otra forma pudieran terminar en manos de los anarquistas. Las tropas fueron arrancadas de las líneas frontales para aplastar las colectividades anarquistas. Varios soldados capaces fueron asesinados por su ideología política; un líder de los esfuerzos represivos, Enrique Líster, dijo que él "dispararía a todos los anarquistas que pudiera". Se supo que varios anarquistas fueron llevados prisioneros bajo órdenes comunistas, en lugar de pelear al frente; y lo que es más, muchos de esos prisioneros fueron torturados y asesinados.En Barcelona fue famoso el asalto al edificio de la Telefónica en manos de la C.N.T.por parte del ejército regular bajo directrices comunistas que fue el comienzo de duros combates en la ciudad entre ambos sectores se llamó la guerra dentro de la guerra.

[editar] Los años de Franco

En 1939 la Ley de responsabilidades políticas ilegalizaba la organización y se expropiaban sus bienes; inmuebles, material, vehículos, cuentas bancarias, empresas colectivizadas y documentación. Por aquel entonces la CNT contaba con un millón de afiliados y la infraestructura que la soportaba era amplia.

La CNT funcionó de forma clandestina dentro de España durante el franquismo como parte de la oposición, dándose también actividades de cenetistas en el exilio y siguió la lucha contra el régimen de Francisco Franco hasta 1948 a través de algunos maquis. A partir de entonces, posturas divergentes propiciaron un debilitamiento de la organización que hizo que ésta perdiese influencia entre la población. En 1961 se revitalizó consolidándose a lo largo de las décadas de 1960 y 1970 gracias a la penetración del ideario anarcosindicalista en organizaciones obreras católicas antifranquistas como Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y Juventud Obrera Católica (JOC).

[editar] Actualidad

Una okupa en Barcelona

La CNT existe en la actualidad, con los mismos principios. Sin embargo, su influencia es limitada en el panorama laboral. La CNT, en 1979, se separó en 2 facciones: CNT-AIT y CNT-U. La CNT-AIT conservó el nombre original, "CNT", lo cual llevó a que la CNT-U cambiara su nombre a Confederación General del Trabajo (CGT) en 1989. La CGT tiene aproximadamente 60.000 afiliados como sindicato y tiene presencia en los conflictos laborales. Una importante razón para la separación y la principal diferencia entre ambos sindicatos es que la CGT participa, tal como muchos otros sindicatos, en las elecciones sindicales, mientras que la CNT no. La CGT tiene un importante número de representantes en algunas empresas como la SEAT y también en RENFE y el Metro de Barcelona. La CNT considera que participar en los comités de empresa y tener liberados sindicales es contrario a sus principios. Eso no le impide tener una actividad cada vez mayor, como lo demuestran las recientes huelgas que ha promovido: en la limpieza de la UPO de Sevilla, en la limpieza de Metro de Madrid, en la gasolinera Brisamar o en la enseñanza pública de la Comunidad de Madrid, además de las históricas huelgas de AUSSA y del Centro Logístico de Mercadona en Sant Sadurní d'Anoia, que se prolongaron durante más de 100 días.

Las ideas anarquistas disfrutan de una popularidad considerable en algunas partes de España. Durante los 1 de mayo grandes manifestaciones ocurren anualmente. En Barcelona, el movimiento okupa está muy extendido; muchas de estas viviendas okupadas y centros sociales okupados mantienen ciertas prácticas que proceden de la tradición anarquista aunque muchos rechazan significativamente la organización orgánica al estilo de la CNT y la CGT.

Actualmente, a pesar de que muchos anarquistas no simpatizan totalmente con el anarcosindicalismo u otras corrientes libertarias clásicas, sí que lo hacen entre sí multitud de colectivos anarquistas, así como, por ejemplo, ateneos libertarios, distribuidoras contrainformativas, centros sociales okupados, grupos de música, bibliotecas sociales, creándose una especie de movimiento libertario muy diverso.

En el año 2007, se ha asistido a la aparición de la Federación Ibérica de Juventudes Anarquistas (FIJA), que pretende difundir las ideas libertarias entre la juventud. A diferencia de la FIJL insurrecional, se plantea estar de la mano con el anarcosindicalismo y con visiones asociativas y teóricas pluralistas del anarquismo contemporáneo. Aunque haya adoptado siglas diferentes, se reconoce como continuadora de la FIJL histórica. Publica un informativo llamado El Fuelle.

[editar] Violencia

Aunque muchos anarquistas se opusieron al uso de la fuerza, algunos militantes hicieron uso de la violencia, llevando a cabo atentados y asesinatos, fundamentalmente a lo largo del siglo XIX. Esta "propaganda del acto" ocurrió antes del auge del sindicalismo como táctica anarquista, con el descubrimiento de otras medidas de presión social como las huelgas, y después de una larga historia de represión policial, que acabó con la vida de decenas de anarquistas, terminó con su progresiva desaparición.

Lápida en el cementerio de Montjuïc en memoria a los anarquistas Durruti, Ascaso y Ferrer i Guardia

Los Desheredados, fueron un grupo secreto que defendía el uso de la violencia y se adjudicaban una gran cantidad de asesinatos. Otro grupo, Mano Negra, se rumoreó también de estar detrás de varios asesinatos y atentados con bombas, aunque existe evidencia de que el grupo fue un mero mito creado por la policía en la Guardia Civil, fragantes por su brutalidad; en efecto, es muy bien conocido que la policía inventaba acciones de sus enemigos, o usaban el autoatentado como excusa para la justificación de la represión. Los Solidarios y Los Amigos de Durruti fueron otros grupos que usaron la violencia como arma política. El grupo anterior fue responsable del robo del Banco de Bilbao, en el cual se perdieron 300.000 pesetas, el asesinato del Arzobispo de Zaragoza Juan Soldevilla Romero, quien fue declarado como un clérigo reaccionario. Los Solidarios detuvieron el uso de la violencia con el fin de la dictadura del Primo de Rivera, cuando los anarquistas tuvieron más oportunidades para actuar abiertamente.

En España, a principios del pasado siglo, así como durante la 2ª República y la Guerra Civil, hubo episodios violentos en los cuales se recrudeció enormemente la persecución religiosa. Posiblemente la más importante, sin contar los episodios acontecidos durante la guerra civil, fue La Semana Trágica en Barcelona en 1909, de la cual se responsabilizó a los círculos anarquista. También los acontecimientos del 11 de Mayo de 1931 en Madrid fueron muy llamativos, en estos diversas bandas dieron fuego a varios conventos, iglesias e instituciones religiosas. Los anarquistas también fueron usados como chivo expiatorio de las autoridades en diversas ocasiones, como es el caso de Francisco Ferrer y Guardia, considerado inspirador ideológico de La Semana Trágica y condenado a muerte por ello.

[editar] Referencias

  1. Impuestos no, drogas y prostitutas sí
  2. In memoriam M.N. Rothbard, véase Raíces salmantinas de la escuela austriaca, por Jesús Huerta de Soto

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

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Tags: anarquismo, España, ayuda, revolución, guerra, filosofía, estado

Publicado por blasapisguncuevas @ 21:01  | Socialismos
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