Lunes, 05 de enero de 2009

     El auxilio a los banqueros ya consumió 350.000 millones de los 700.000 millones de dólares aprobados por el congreso norteamericano para nacionalizar las hipotecas tóxicas. Pero, además, este proyecto quedó cajoneado ante la imposibilidad de valuar los títulos inservibles.

     A diferencia de muchas nacionalizaciones de posguerra el rescate actual excluye controles sobre el dinero otorgado. La expectativa de modificar este derroche con la llegada de Obama tiende a diluirse con los nombramientos que ha difundido. Seleccionó a la crema de las altas finanzas (Volcker, Rubin, Geithner, Summers) para enviar un mensaje de continuidad a los banqueros. Esta decisión ensombrece todos sus proyectos reformistas de aumentar los impuestos a los ricos, crear un seguro de salud o abaratar la educación.

     Frente al vertiginoso desplome del nivel de actividad, Obama decidió ampliar su mega-plan de obras públicas. Pretende crear los cuatro millones de empleos que se perderían en los próximos meses. Pero nadie sabe cómo se compatibilizará ese gasto con el continuado auxilio de los bancos. Aunque el establishment convalida el gasto público en gran escala, tarde o temprano saldrá a flote la limitada disponibilidad de fondos.

     También la debatida recreación de un New Deal afronta varios obstáculos. La economía estadounidense ha perdido el carácter auto-centrado que permitía implementar políticas de reactivación con cierta celeridad. El avance de la internacionalización obliga a concertar estas orientaciones a nivel global. Especialmente la dependencia del financiamiento externo impide solventar exclusivamente el gasto con impuestos internos.

     Tampoco se percibe un renacimiento de la economía de guerra que puso fin a la depresión del 30. La ausencia de colisiones interimperialistas y la tecnificación militar limitan la creación de empleos surgidos de la actividad bélica.

     En este contexto se vislumbran tres escenarios posibles. La hipótesis más optimista estima que los planes keynesianos tendrán un impacto óptimo y acotarán la duración de la recesión a tan solo un año. Este pronóstico de recuperación en el 2010 es la apuesta del FMI. Si, por el contrario, las medidas contra-cíclicas tienen poco efecto (o generan reactivaciones efímeras seguida de nuevas caídas) se globalizaría la parálisis deflacionaria, que afectó a Japón en los 90. La tercera opción es una reiteración de la depresión del 30.

     Esta última posibilidad implicaría un drástico agravamiento del marco actual. La recesión norteamericana ya acumula 12 meses, que superan los 8 meses de la caída de 1990 y 2001 y se aproximan a los 16 meses de las bajas de 1981 y 1973. El dramático salto hacia los 43 meses que duró el colapso de 1929 es todavía solo una amenaza.

     Lo mismo ocurre con el PBI. La caída de 0,8-1,2% (2008) y 0,5 % (2009) que se estima para Estados Unidos difiere del furibundo bajón del 33%, que se registró en 1929-33 (55% en la producción industrial y 88% en la inversión). En el plano social la repetición de la gran depresión significaría una traslación a los países centrales del nivel pobreza (50%) y desempleo (30%) que, por ejemplo, padeció Argentina en el 2001-02.

     Resulta imposible predecir si la recesión desembocará en semejante desmoronamiento, pero por primera vez en décadas ese fantasma revolotea sobre la economía mundial.

           EL COMIENZO DE LA RESISTENCIA

     El desempleo en gran escala es la mayor amenaza que se cierne sobre los trabajadores. La OIT pronostica 20 millones de nuevos de parados en el mundo, lo que elevaría este flagelo al peor nivel desde los 80. Lo más aterrador es la velocidad que adquiere la destrucción de empleos.

     Desde hace décadas no se observaba en Estados Unidos la eliminación de 533 mil puestos de trabajo en un solo mes (noviembre pasado). Para los 30 países más desarrollados, la OCDE anticipa tasas de desempleo de 5,6% (2008), 6,9% (2009) y 7,2% (2010). En Estados Unidos ya se registra un 6,7% y en la Euro-zona 7,7%.  Otros economistas consideran factible la irrupción próxima de una desocupación de dos dígitos.

     Este sombrío panorama no impide a muchos analistas estimar que el “capitalismo tendrá capacidad para sobrevivir a la crisis”30. Estas caracterizaciones -formuladas desde ópticas progresistas- padecen una esquizofrénica disociación entre diagnósticos y pronósticos. Despotrican contra el sistema, denuncian los auxilios a los banqueros y repudian las agresiones contra los trabajadores. Pero descartan la posibilidad de una resistencia popular que termine confrontando abiertamente con el capitalismo. Siempre resaltan la “inexistencia de condiciones” para que “alguien desafíe al sistema”.

     ¿Pero cuál es el fundamento de semejante fatalismo? No es suficiente afirmar que en el pasado el capitalismo logró capear temporales semejantes. Esa rutina de la historia ha sido reiteradamente quebrantada por acontecimientos imprevistos.

     Suponer que “otro modelo” del mismo sistema inevitablemente sobrevendrá, para enmendar los excesos del neoliberalismo es la tranquilizadora creencia que propaga la ideología predominante. Al reproducir sin crítica este mismo supuesto se da por sentado el triunfo de los dominadores. En realidad, ninguna batalla está perdida de antemano. Solo hay garantía de padecimientos si se abandona la lucha.

     Las condiciones para confrontar con el capitalismo nunca han preexistido a la crisis. Se forjan y maduran en el desarrollo de esas turbulencias. En la coyuntura actual este proceso recién comienza, será largo y nadie sabe como concluirá. Todo depende de la reacción, organización y programa que adopten las masas.

      Hasta ahora prevalece el aturdimiento. El colapso financiero ha sacudido a la población de las economías avanzadas, que suele identificar esas debacles con los desajustes del Tercer Mundo. La llegada del tsunami al centro del capitalismo ha creado un desconcierto que comienza a traducirse en protestas sociales.

     La primera rebelión de importancia se ha verificado en Grecia y presenta cierto parentesco con el 68 francés. Esta revuelta podría marcar la pauta del próximo período. La reacción estudiantil contra la represión policial de un gobierno derechista desencadenó huelgas y marchas masivas de gran impacto continental. También en España e Italia hay movilizaciones educativas que tienden a empalmar con la lucha obrera.

     La combatividad de la juventud -que padece en mayor grado el desempleo y la precariedad laboral- puede ser el termómetro de la batalla en ciernes. A un nivel mucho más embrionario se ha registrado en Estados Unidos, el simbólico triunfo de los trabajadores que ocuparon una fábrica (Republic Windows) en defensa de sus ingresos. ¿Estos indicios anuncian un cambio de etapa en la acción popular?

     Por primera vez en décadas, la crisis del capitalismo se procesa en el centro del sistema y pondrá a prueba a una nueva generación de trabajadores. Su reacción es la principal incógnita de un período signado por la turbulencia, los virajes y los imprevistos.

                                                           30-12-08
                                                      

BIBLIOGRAFIA ADICIONAL 

-Astarita Rolando. “Crédito, crisis financiera y ciclo económico”, octubre 2008. www.iade.org.ar/modules/noticias

-Bach Paula. “Cinco preguntas claves sobre la crisis capitalista”,  La Verdad Obrera, n 2666, febrero 2008.

-Beinstein Jorge. “En el comienzo de la segunda etapa de la crisis global”. ALAI, 11-2-08.

-Bello Waldem, “¿Cómo se derritió Wall Street?” Focus on the Global South n 143, September 2008.

-Dumenil Gerard, Levy Dominique. “Global debts undermine World hegemony. US on the road to financial ruin” mondediplo.com/2008/09/05/usfinance

-Grossman  Henryk. La ley de la acumulación y el derrumbe del sistema capitalista, Siglo XXI, México, 1979.

-Husson Michel “Le capitalisme toxique”, Inprecor 541-542, septembre-octobre 2008.

-Luxemburg, Rosa. La acumulación del capital. Editoral sin especificación, Buenos Aires, 1968.

-Mészáros István. “A crise en desdobramento e a relevancia de Marx” communistwombat.blogspot.com/2008

-Salama Pierre. “La crisis del sistema financiero Internacional”. Realidad Económica www.iade.org.ar/modules/noticias24 Jun 2008

-Taab William “The financial crisis of US capitalism”, www.politicalaffairs.net/article/view

 

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Tags: codicia, capitalismo, crisis, Keynes, especulación, globalización, conexión

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