Martes, 03 de febrero de 2009


Yago
Por: Roberto Hernández Montoya
Fecha de publicación: 02/02/09
 
 
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Hay que poner en contexto la noticia de la infame profanación de la Sinagoga de Maripérez. Hay que ponerla en el contexto extremadamente complejo de todo lo que está pasando dentro y fuera de Venezuela en relación con todo esto y con otras cosas, que trataré de examinar.

No parece sensato afirmar ni rechazar rotundamente que se trate de un autoatentado, entre otras razones porque no hay pruebas ni nadie ha analizado las evidencias, si es que las hay. Es muy poco probable que lo de “autoatentado” sea cosa de judíos de la comunidad “común y corriente”, porque una acción así no la acomete gente estadísticamente “común y corriente”. Ciertamente el término “autoatentado” no cuadra mucho aquí, en el sentido de que unos habitantes de San Bernardino de kipá hayan procedido a profanar la Torá. Luce más bien como instigación de un tercero, ni chavista ni judío. Me suena a intriga de Yago, el enredador que instigó a Otelo a matar a su mujer.

Es necesario aplicar el método científico, precisamente para no ser fanático y salir a gritar irreflexivamente "chavistas antijudíos: ¡Prepárense a morir!" o "judíos autoatentadores: ¡Prepárense a morir!". Entre esos dos extremos hay una gama complejísima de matices y combinaciones de la realidad, en donde seguramente se encuentra la verdad, mucho más probablemente que en cualquiera de los dos extremos delirantes, que son precisamente los que este atentado busca azuzar, porque no es la primera vez que esto pasa ni en Venezuela ni en otros lugares, como el asesinato de Isaac Rabin y quién sabe si de Yasir Arafat, ponle.

En sus Meditaciones metafísicas René Descartes dijo en 1641 que hay que contar con que un "genio malicioso" está todo el tiempo torciendo nuestras percepciones. Él pone el ejemplo de la cera: en estado sólido y en estado líquido tiene apariencias radicalmente distintas, huele distinto, tiene una consistencia distinta, otro color, etc., y sin embargo es la misma sustancia.

Ahora bien, los hechos sociales son aún más complicados, porque no son materia inerte, sino materia animada, en la que intervienen intereses y procesos muy enmarañados. Descartes decía entonces que para saber que la cera fundida y la cera fría eran la misma sustancia, había que aplicar el método, precisamente, a partir de la duda metódica. Es lo que se llama método científico. Es lo que trato de hacer en este caso: no partir de lo que alega uno y de lo que invoca otro porque sé que son partes interesadas y no mera cera a quien se le da una higa lo que yo piense de ella. Se trata en todos los casos de gente que quiere manipularme para que yo piense de un modo o de otro y por eso trato de ser aún más cuidadoso que con la cera inerte.

Ah, que hay loquitos en el chavismo y ¿donde no hay loquitos? Pero a mí los loquitos me preocupan infinitamente menos que los locotes, es decir, los que actúan en nombre de algún aparato de Estado y en este caso las probabilidades de que eso le convenga al Estado venezolano no me parecen razonables. Más bien me parece que ese atentado conviene a otros Estados por ahí...

A ver: ¿qué quiere Yago ahora? Lo mismo que quiso o aprovechó con el asesinato de Rabin en 1995 o la muerte, provocada o no, de Arafat en 2004. Lo mismo que buscó o aprovechó con otros acontecimientos históricos, provocados o no deliberadamente para una manipulación que trascendiese el mero hecho: el atentado de las Torres Gemelas en 2001, que generó la política guerrerista de Bush. El hundimiento del barco Maine en 1898, que provocó la ocupación de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. El ataque de El Álamo en 1836, que instigó la ocupación de más de la mitad del territorio de México por parte de los Estados Unidos. Y así mil sucesos más, como el asesinato del popular Sergei Kírov en 1934. Nunca quedó claro que Stalin lo hiciera asesinar, pero le cayó de perlas para detener su avance y para quitarse del camino a Kamenev, a Zinoviev y a otros catorce líderes soviéticos.

Este asalto de la sinagoga no parece un hecho como cualquier otro. No parece un robo, por ejemplo. Luce más bien como un pinchazo, una provocación. No sé si esto lo hizo la ultraderecha del Pacto de Puerto Rico, a quien endilgo el cariñoso sobrenombre de Yago. De todos modos se hace sospechosa de otras cosas porque apenas se reunieron sus líderes en Puerto Rico comenzaron, ¿casualmente?, los disturbios de los estudiantes de la ultraderecha, la exacerbación de las campañas de los medios golpistas, el acaparamiento de productos de consumo diario y ahora esta profanación de una sinagoga, que como templo merece el respeto de todo el mundo. Y fue precisamente por ese respeto debido por lo que se la irrespeta, para provocar. ¿Para provocar qué? Por eso es como demasiado considerarlo casualidad, porque quienes asaltaron la sinagoga profirieron y escribieron expresiones antijudías y sabían muy bien cómo se profanan signos sagrados judíos. Tanto como un guardia de Guantánamo sabe cómo se profana el Islam lanzando el Corán en un inodoro delante del prisionero creyente. El Sr. Elías Farache, presidente de la Asociación Israelita de Venezuela, señaló que aquello parecía una acción de hace cien o ciento veinte años. No dio más detalles, pero es interesante. Otro indicio es que Globovisión confundía en sus generadores de caracteres las palabras sinagoga y mezquita. No revela eso una cultura muy alta en asuntos semíticos.

Tampoco sé si lo hicieron unos loquitos chavistas. No parece imposible. Sea quien sea, Yago aprovecha para estimular la campaña internacional que presenta a Chávez como antijudío. ¿Qué hace pensar la presencia inmediata de los dirigentes de oposición en la sinagoga para acusar al gobierno? Ahí estaban Petkoff, Borges, Franceschi, Goicoechea y algún otro olvidable más, es decir, los de siempre. ¿Qué hacían allí? No digo que fuesen ellos, pero, como dicen los franceses: Ça fait rêver. 'Da que pensar', es decir, si protestan por esto ¿por qué no protestan por las mezquitas destruidas en Gaza? Es una pregunta socrática: Si te molesta la profanación de templos, ¿por qué no luces molesto por la destrucción de mezquitas en Gaza? A mí me indigna que Hamás lance cohetes caseros a la loca sobre una población civil. Por ejemplo. No me callo ante ese crimen y lo llamo crimen porque, con el perdón, así se llama. Pero por cada civil judío muerto en Israel, hay miles de muertos en Gaza y varias mezquitas destruidas, para no hablar de escuelas, incluso de las Naciones Unidas y una escuela gringa en ese territorio. Si uno se queja por esto debe quejarse por aquello, porque en callar una infamia es cuadrarse con ella. La presencia de esa dirigencia opositora ahí es para mí una versión blanda del mismo atentado, es fariseísmo, porque a esa gente le importa un pito la comunidad judía porque le importa un pito la humanidad toda.

Yago se propone generar pánico tanto en la comunidad judía como en la gente que vota contra Chávez. Se propone, pues, instigar y reforzar todos los fanatismos, es decir, a radicalizarnos y enceguecernos a todos y a hacer menos audible la voz de la gente equilibrada.


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Tags: Sinagoga, Yago, Otelo, pruebas, cera, Descartes, chavismo

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