Mi?rcoles, 11 de febrero de 2009

Entrevista con Jean Ziegler
Isidro López y Carolina del Olmo

Al comienzo de su carrera escribió dos libros fundamentales sobre su país, Suiza, denunciando el papel de los bancos en el lavado de dinero negro, así como en el reciclado del oro nazi. A finales de los ochenta, cuando era diputado, inició una campaña contra el secreto bancario. ¿Se ha avanzado algo en los últimos años en la transparencia de las operaciones de los bancos suizos?

No ha habido ningún avance en la legislación suiza al respecto, ni tampoco en la práctica bancaria: Suiza sigue siendo el principal lugar de refugio y de reciclaje de los capitales en fuga de países del Tercer Mundo, de los beneficios del crimen organizado internacional y de la evasión fiscal europea. Cuando fui elegido parlamentario, fui testigo de cómo Mobutu mataba de hambre a su pueblo y saqueaba Zaire para enviar todo ese botín a mi país. La oligarquía financiera suiza encubre con el secreto bancario todos los crímenes del capitalismo mundial. Frente a esta situación, la Unión Europea muestra una timidez pasmosa: acepta el mantenimiento del secreto bancario suizo y que el país rechace todas las peticiones de cooperación en materia de evasión fiscal. El estado español, por ejemplo, pierde decenas de millones de euros en impuestos no pagados por empresas e individuos españoles que practican la evasión fiscal con destino a Suiza, con la absoluta y evidente complicidad de los bancos suizos.


La crisis económica parece haber apartado de la primera plana de la actualidad la crisis alimentaria que está atravesando el Tercer Mundo, agravada por la reciente explosión de los precios de los alimentos básicos. ¿Cómo está la situación?

Aunque en los últimos meses los precios se hayan moderado un tanto, no podemos olvidar que entre febrero de 2007 y febrero de 2008 los mercados internacionales vieron aumentar el precio del trigo un 130%, el del arroz un 74%, el de la soja un 87% y el del maíz un 31%. Pero a esta evolución de precios es preciso añadir tres consideraciones: en primer lugar, potencias como la India, China o Egipto están de momento en posición de subvencionar los alimentos de primera necesidad para sus poblaciones, atenuando así los peores efectos de la explosión de precios, pero esas ayudas no podrán mantenerse por mucho tiempo. Por supuesto, los países pobres no cuentan con esta posibilidad. Haití, por ejemplo, consume 200.000 toneladas de harina al año, toda ella importada, y 320.000 toneladas de arroz, de las que sólo una cuarta parte se produce en el país. Entre enero de 2007 y enero de 2008 el precio de la harina en Haití ha aumentado un 83%, y el del arroz lo ha hecho un 69%. Una subida completamente inasumible para las dos terceras partes de los nueve millones de haitianos que viven en la extrema pobreza. Muchos de ellos se han visto obligados a alimentarse únicamente de tortillas hechas con barro, no con harina.

 


Tags: Occidente, Suiza, legislación, refugio, bancos, Haiti, arroz

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