Viernes, 13 de febrero de 2009

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Cristóbal Colón ( circa 1451 - Valladolid, España 20 de mayo de 1506) fue un navegante y cartógrafo al servicio de la Corona de Castilla, famoso por haber realizado el denominado descubrimiento de América el 12 de octubre de 1492. Su llegada a América impulsó decisivamente la expansión mundial de Europa y la colonización por varias potencias europeas de gran parte del continente americano y de sus pobladores. Su antropónimo inspiró el nombre de al menos un país (Colombia)[1] y dos regiones de Norteamérica: la Columbia Británica en Canadá y el Distrito de Columbia en Estados Unidos.
Cristóbal Colón, en la pintura Virgen de los Navegantes por Alejo Fernández entre 1505 y 1536 (Sala de los Almirantes, Real Alcázar de Sevilla).

 

Origen

El origen de Colón es un absoluto enigma por haberse perdido mucha documentación y por los intereses de varias provincias en adoptarlo como su hijo honorable. Aunque se barajan algunas hipotésis sobre su origen no se sabe nada con certeza; la primera hipotésis es que era de origen portugués, aunque actualmente esta hipótesis ha sido rechazada por muchos historiadores al demostrar que en sus cartas hay incorrecciones gramáticales propias de gente que ha aprendido el idioma y no lo tiene como materno; la segunda hipotésis es que era de origen italiano concretamente genovés; la tercera hipótesis es que era de origen español, concretamente catalán; esta tesis se basa en la idea de que en sus escritos, aunque todos en lengua española o castellana, hay giros lingüísticos propios de la zona catalana. También existen conjeturas indicando su origen sefardí, de acuerdo a la tesis del historiador Salvador de Madariaga.

Perfil histórico

Monumento a Colón en Madrid.
Monumento a Cristóbal Colón en Barcelona. Vista nocturna.
Monumento a Cristóbal Colón denominado en inglés "Columbus Circle" (círculo de Colón), en Manhattan (Estados Unidos). Diseño del escultor italiano Gaetano Russo, el monumento central fue dedicado en 1892, como parte de las commemoraciones que se realizaron por los 400 años del descubrimiento de América en ese país

Al parecer, Colón sostenía que podía alcanzarse el lejano oriente (las Indias) desde Europa viajando hacia el oeste y que era posible realizar el viaje por mar con posibilidades de éxito[cita requerida]. En aquella época, los portugueses estaban buscando una ruta directa a Asia oriental bordeando África, pero no permitían la intromisión de naves de otras naciones en sus aguas.

Desde los antiguos griegos (Eratóstenes) se conocía la circunferencia de la Tierra. Al parecer, la hipótesis de Colón sobre la posibilidad del viaje se basaba en cálculos erróneos sobre el tamaño de la esfera, que suponía era más pequeña de lo que realmente es[cita requerida].

Otras teorías[cita requerida] sostienen que Colón había oído, por habladurías de marinos, sobre la existencia de tierras mucho más cercanas a Europa de lo que se suponía científicamente que estaba Asia y que emprendió la tarea de alcanzarla para comerciar sin depender de Génova ni de Portugal. Específicamente, la teoría del prenauta sugiere que durante el tiempo que Colón pasó en las islas portuguesas del Atlántico, se hizo cargo de un marino portugués o español moribundo cuya carabela había sido arrastrada desde el Golfo de Guinea hasta el Caribe por las corrientes. Para algunos investigadores podría tratarse de Alonso Sánchez de Huelva. Esta teoría sugiere que el prenauta le confió a Colón el secreto. La prueba más contundente a favor de esta teoría son las Capitulaciones de Santa Fe, ya que hablan de las tierras "descubiertas" al tiempo que otorgan a Colón una serie de privilegios no otorgados hasta entonces a nadie.[cita requerida]

En su primera expedición partió el 3 de agosto de 1492 desde el puerto de Palos de la Frontera (Huelva).

Lo que sí es seguro es que Colón no sólo alcanzó América, sino que regresó a Europa, realizando un total de cuatro viajes y dando inicio a un régimen de viajes periódicos seguros desde Europa hasta América. Aunque es sabido que los siberianos habían llegado a América en el Pleistoceno y que lo mismo hicieron los vikingos cerca del siglo XI, es a partir de los viajes de Colón y otros exploradores y conquistadores que lo sucedieron cuando se establecieron vínculos permanentes y se puede hablar de descubrimiento, al haber reconocimiento de las naciones implicadas y testimonios contrastables en la época. A raíz de ello, algunas potencias europeas invadieron parte del territorio americano, imponiendo su dominio sobre varias civilizaciones y pueblos allí instalados, como los imperios inca y azteca, entre otros. Como resultado fueron destruidas la mayor parte de esas culturas, incluyendo las técnicas de escritura y los testimonios escritos, sus conocimientos científicos y artísticos, sus religiones y la mayor parte de sus idiomas. También se impusieron varios idiomas y religiones europeos, principalmente las diversas variantes del cristianismo.

Colón proyectó su viaje con el fin de traer de Oriente mercancías, en especial especias y oro.[2] Las especias, seda y otros productos habían llegado siempre por la ruta que atravesaba Asia hasta Europa, por Asia Menor y Egipto, pero a partir de la expansión del Imperio Otomano, esta vía se hizo difícil y quedó monopolizada por ellos y sus socios, los mercaderes italianos. Las naciones más ricas de la Europa de entonces, Portugal y Castilla, querían esas mercancías sin intermediarios. Los portugueses (cuya Reconquista acabó en el siglo XIII) se habían lanzado a navegar y habían encontrado el paso por el Cabo de Buena Esperanza, con ansias de crear su propio monopolio para competir con los comerciantes italianos, por lo que Castilla, al terminar su reconquista, hubo de buscar una ruta nueva.

Su llegada a América abrió también camino al envío hacia Europa de gran cantidad de alimentos que se cultivaban en esas tierras, como el maíz, la patata, el cacao, el tabaco, el pimiento, el zapallo, la calabaza, el poroto (nuevas variedades de judía o frijol) o la vainilla, entre otros. Los investigadores han estimado que tres quintas partes de los cultivos actuales de todo el mundo fueron importadas desde América.[3] En sentido inverso, la llegada de Colón llevó a América la rueda, el hierro, el caballo, el cerdo, el asno, el café, la caña de azúcar y las armas de fuego entre otras.

En su primer viaje alcanzó la isla de San Salvador (llamada Guanahani por los habitantes que encontraron), en las actuales Bahamas, después de dos meses de travesía, visitando después Cuba y La Española. Volvió a España siete meses después de su partida. En su último viaje sólo tardó un mes y cuatro días en alcanzar las costas de América.

Primeros años

A la izquierda se ve la firma de Colón anterior a 1492, a la derecha su firma como "Al Almirante".

El nombre de este navegante puede traducirse como Cristóbal: el que lleva a Cristo; Colón: paloma (o, simbólicamente, Espíritu Santo), de ahí que en la firma de Colón anterior a 1492 se lee Xpo ferens ("portador de Cristo"), que podría hacer referencia a la Orden de Cristo, a la que él pudo haber pertenecido.

La teoría más veces nombrada por los historiadores sostiene que Colón sería la castellanización del italiano Cristoforo Colombo,[4] hijo de Domenico Colombo, tejedor y luego comerciante, y de Susana Fontanarossa. Según esa teoría, su educación literaria fue escasa y se introdujo en la navegación a temprana edad. De ser cierta esta teoría, entre 1474 y 1475 habría viajado a la isla de Quíos, posesión genovesa en el mar Egeo, como marino y probablemente también como comerciante.

La historia más fidedigna y documentada de Cristóbal Colón comienza en 1476, cuando alcanzó las costas portuguesas, al parecer víctima del naufragio de un combate naval entre mercantes y corsarios.

El navegante del Atlántico

Retrato de Cristóbal Colón conservado en la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América

Según esa historia, en 1476, viajando rumbo a Inglaterra, su nave naufragó en una batalla entre mercantes de caucho y el corsario Casenove. Se salvó a nado y alcanzó las costas del Algarve. Desde allí partió a Lisboa, en busca de la ayuda de su hermano Bartolomé (del que se sabe tan poco como del mismo Cristóbal, aparte de que también fue a Portugal, que vivía allí, que era versado en cosmografía y navegación y que ayudó a Cristóbal en sus viajes) y de otros conocidos. Además de Bartolomé, podría haber tenido otros tres hermanos (aunque también en esto discrepan los historiadores): Giovanni Pellegrino, Giacomo y su hermana Bianchinetta. Otras fuentes sólo citan a hermanos mayores que Colón (que murieron) y a sus dos hermanos menores, Bartolomé y Diego.

Hasta 1485 vivió en Portugal como agente de la casa Centurione de Madeira y realizó numerosos viajes con destinos variados, incluida Génova, Inglaterra e Irlanda. Posiblemente en este viaje llegó a Islandia y escuchó leyendas de un camino hacia Terranova viajando hacia el oeste.

En 1479 contrajo matrimonio con doña Felipa Perestrelo e Moniz, hija del colonizador de las islas Madeira, Bartolomé de Perestrello, probablemente en Lisboa. Este matrimonio con una noble es la prueba más fundamentada que desdice la teoría de la familia genovesa humilde de Cristóbal Colón, ya que en esa época no era posible un matrimonio entre un noble y un plebeyo. En 1480 tuvieron su único hijo, Diego Colón. Felipa murió en enero de 1485, momento en que Cristóbal abandonó Portugal y viajó a Palos, donde se encontraban los reyes de Castilla y Aragón.

En los siguientes años y hasta su muerte vivió junto a la cordobesa huérfana Beatriz Enríquez de Arana, que vivía con un primo y trabajaba como tejedora. Nunca se casaron, aunque le dejó su fortuna a esta mujer, pues Cristóbal Colón fue gobernador de las Indias, con un 10% de los beneficios de los viajes debido a las Capitulaciones de Santa Fe. Hizo que su primer hijo, Diego, la tratara como a su madre verdadera. Tuvieron un hijo, Hernando o Fernando Colón (1488-1539), quien fue el biógrafo más cercano de su padre y escribió la Vida del Almirante Don Cristóbal Colón, en la que enaltecía a su padre (quizá en exceso). Viajó con Cristóbal a América en su cuarto viaje.

El proyecto

A partir de estas vivencias, Colón empezó a idear su plan de llegar a Cipango (el moderno Japón) y a las tierras del Gran Khan navegando hacia Occidente. Es difícil estimar en qué momento nació el proyecto, pero puede fecharse después de su matrimonio y antes de 1481.[cita requerida]

Probablemente tuvo conocimientos de los informes del matemático y médico florentino Paolo dal Pozzo Toscanelli sobre la posibilidad de llegar a las Indias por el oeste, redactados a instancias del rey de Portugal, interesado en el asunto.

Placa en la base del monumento a Cristóbal Colón en Santo Domingo

Sea como fuere, Colón tuvo acceso a una carta de Toscanelli que iba acompañada de un mapa en que se trazaba el trayecto a seguir al oriente asiático, incluidas todas las islas que se suponían debían estar en el trayecto.[5] Este mapa y las noticias de Toscanelli estaban basados principalmente en los viajes de Marco Polo. Señalaba este último que entre el extremo occidental de Europa y Asia la distancia no era excesiva, estimando unas 6.500 leguas marinas el espacio entre Lisboa y Quinsay, y desde la legendaria Antilia al Cipango sólo 2.500 millas, lo que facilitaba la navegación.

Los libros que se conservan de la biblioteca de Colón aportan luz sobre lo que influyó en sus ideas, por su costumbre de subrayar los libros, y se deduce que los más subrayados serían los más leídos. Entre los que tienen más anotaciones están el Tractatus de Imago Mundi de Pierre d'Ailly, la Historia Rerum ubique Gestarum de Eneas Silvio Piccolomini, y especialmente Los Viajes de Marco Polo, que le dieron la idea de cómo era el oriente que soñaba encontrar.

La idea de Colón se basaba en que la Tierra tenía una circunferencia de 29.000 km, según la "medición" de Posidonio y la medida del grado terrestre de d'Ailly, sin considerar que éste hablaba de millas árabes y no italianas, que son más cortas, de modo que cifraba esa circunferencia en menos de las tres cuartas partes de la real, que por otro lado era la aceptada científicamente desde tiempos de Eratóstenes. Como resultado de lo anterior, según Colón, entre las Canarias y Cipango debía haber unas 2.400 millas marinas, cuando había 10.700 en la realidad. Para mostrar su proyecto, dibujó un mapa, basado en el de Toscanelli, que incluía numerosas islas en el camino que harían más fácil la navegación.[cita requerida]

La búsqueda de patronazgo

Por 1483 ó 1484 presentó ante el rey Juan II de Portugal este proyecto, que fue rechazado, porque entonces estaba el rey intentando alejar a Castilla de sus colonias, ya que ésta estaba a punto de terminar su Reconquista y su poder era suficiente como para competir en ventaja con Portugal, para lo que estaba tratando una división del mundo entre los dos reinos ibéricos, que acabó en el Tratado de Tordesillas, que dejaba a Castilla el viaje, incierto, por occidente como posibilidad, lo que, por otro lado, avalaba el dictamen de sus sabios, coincidente con el que después dieron los de Salamanca, que analizaron el proyecto y lo consideraron imposible.[cita requerida]

Monasterio de La Rábida, Palos de la Frontera (Huelva).

No le quedó otro remedio que acudir a Castilla. Se dirigió con su hijo Diego Colón a Palos de la Frontera (Huelva), en 1485. En el vecino monasterio de La Rábida, hizo amistad con fray Juan Pérez y fray Antonio de Marchena, a quienes confió sus planes. Los frailes lo apoyaron y recomendaron a fray Hernando de Talavera, confesor de la reina Isabel I. En la vecina ciudad de Moguer también encontró el apoyo de la abadesa del convento de Santa Clara, Inés Enríquez, tía del rey Fernando el Católico. Colón se dirigió a la corte, establecida por entonces en Córdoba, y entabló relaciones con importantes personajes del entorno real.

Si bien el Real Consejo rechazó su proyecto, consiguió ser recibido, gracias al valimiento de Talavera, en enero de 1486, por la reina Isabel, a quien expuso sus planes. La reina se interesó por la idea, pero quiso que, previamente, un consejo de doctos varones, presidido por Talavera, diera un dictamen sobre la viabilidad del proyecto, mientras asignaba a Colón, pobre de recursos, una subvención de la corona.[cita requerida]

El Consejo se reunió en la Universidad de Salamanca y, basándose en la circunferencia aceptada de la Tierra desde Eratóstenes, que era de 252.000 estadios (tomando el estadio egipcio, tendría un error del 1% sobre la medida aceptada ahora de 40.000 km) dictaminó que la distancia que había a las verdaderas Indias era excesiva, y determinó la viabilidad del proyecto como absolutamente imposible. También parece que las exigencias económicas y políticas expuestas por Colón eran muy altas, como se vio en las Capitulaciones de Santa Fe.[cita requerida]

La reina llamó entonces a Colón, diciéndole que no descartaba totalmente su plan. Mientras el navegante esperaba, se vio en la necesidad de vender mapas y libros para sobrevivir.[cita requerida]

Conoció en esa época a la cordobesa Beatriz Enríquez de Arana, que fue madre de su hijo Fernando (había enviudado hacía tiempo, pero no contrajo nuevo matrimonio).

Colón pasó nuevamente a Portugal a intentar suerte pero, por las razones antedichas, sin resultado. Talavera le recomendó ofrecer su proyecto al duque de Medinaceli, quien se mostró interesado. Sin embargo, al ser consultada la reina, mandó a llamar a Colón y le dio la promesa de ocuparse de su plan tan pronto como se terminara la conquista de Granada.

Deza y Colón. Detalle del monumento a Colón de Madrid (A. Mélida, 1885).

En diciembre de 1491, Colón llegaba al campamento real de Santa Fe de Granada. Su proyecto fue sometido a una nueva junta, convocada por la reina, pero nuevamente se rechazó. Parte importante de la oposición era por las exigencias desmedidas de Colón. En esos momentos intervinieron Luis de Santángel y Diego de Deza, quienes ganaron para su causa al rey consorte de Castilla, Fernando, consiguiendo su apoyo. En el transcurso de las negociaciones, Colón rebajó sus exigencias, comprometiéndose a aportar parte del dinero y a dirigir la expedición, lo que constituía una garantía.[cita requerida]

Las negociaciones entre Colón y la Corona se realizaron a través del secretario de la Corona de Aragón, Juan de Coloma, y de fray Juan Pérez, en representación de Colón. El resultado de las negociaciones fueron las Capitulaciones de Santa Fe, del 17 de abril de 1492.

Por este documento Colón obtenía las siguientes prebendas:

  • El título de Almirante en todas las tierras que descubriese o ganase en la mar Océana, con carácter hereditario y con el mismo rango que el Almirante de Castilla.
  • El título de virrey (hereditario) y gobernador general en todas las islas o tierras firmes que descubriera o ganara en dichos mares, recibiendo el derecho de proponer ternas para el gobierno de cada una de ellas.
  • El diezmo (diez por ciento) del producto neto de la mercadería comprada, ganada, hallada o trocada dentro de los límites del Almirantazgo, quedando un quinto para la corona.
  • La jurisdicción comercial de los pleitos derivados del comercio en la zona de su almirantazgo, según correspondiese a tal oficio.
  • El derecho a contribuir con un octavo de la expedición y participar de las ganancias en esa misma proporción.

Leer más: http://es.wikipedia.org/wiki/Crist%C3%B3bal_Col%C3%B3n


Tags: Colón, descubriminto, colonización, enigma, hipótesis, wikipedia

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