Martes, 17 de febrero de 2009

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La teoría del valor-trabajo (TVL, también teoría laboral del valor o TLV) es una teoría que considera que el valor de un bien o servicio depende directamente de la cantidad de trabajo que lleva incorporado. Así, Adam Smith consideraba que el trabajo era la unidad de medida exacta para cuantificar el valor. Para él el valor era la cantidad de trabajo que uno podía recibir a cambio de su mercancía. Se trata de la teoría del valor comandado o adquirido. Aunque no era el factor determinante de los precios, estos oscilaban hacia su precio de producción gracias al juego de la oferta y la demanda.

Posteriormente David Ricardo desarrolló una teoría del valor-trabajo incorporado en su obra Principios de economía política y tributación (1817). En dicho ensayo afirmaba que todos los costos de producción son costos laborales que se pagan de una forma directa o acumulándolos al capital. Pensaba que los precios dependerían de la cantidad de trabajo incorporado en los bienes o servicios.

Thomas Hodgskin, un socialista ricardiano, consideraba que la teoría ricardiana del valor-trabajo tendría lugar en una economía estricta de libre mercado que hubiese provocado la desaparición del capitalismo.

[editar] La teoría del valor-trabajo en Marx

La teoría del valor-trabajo se conoce principalmente por los estudios al respecto de Karl Marx, siendo un principio fundamental en el pensamiento económico del marxismo. Marx pensaba firmemente que sólo el trabajo produce el valor, y en su obra El capital desarrolló esta tesis. Pero no sólo el trabajo per sé, sino el trabajo abstracto, aquel trabajo que ha sido socialmente necesario, y el cual ha recibido una validación de este.[cita requerida] Para ello estableció cuatro conceptos distintos de valor: individuales (sirve para comparar el valor directo y el valor de producción), directos (sólo tiene en cuenta la competencia intrasectorial), de producción (tiene en cuenta la competencia intrasectorial e intersectorial) y efectivos (el precio de la realidad mercantil). Sin embargo, Marx no finalizó el análisis matemático de la cuestión.

Parte de la base de que el valor de cambio de una mercancía está determinado por la cantidad de trabajo necesario para producirla, criterio uniforme y aplicable a todas las actividades de producción que sirve como vínculo de unión entre distintas actividades productivas; y esta cantidad de trabajo se mide en tiempo, habitualmente en horas. Si el valor de la mercancía está sobre el del tiempo de producción, nadie querría comprarla; y si estuviese por debajo, el productor saldría perdiendo con el cambio, por lo que su trabajo habría resultado inútil. Sin embargo, esta ley necesita de ciertas precisiones para ser completada.

Una primera precisión, es que no todos los hombres trabajan igual, sino que su trabajo depende de su edad, de su experiencia, su habilidad, etc. Si el valor de cambio dependiese únicamente del tiempo individual que ha costado producirla, se llegaría a una situación absurda, que cuanto más lento se trabajase, tanto más aumentaría de valor la mercancía resultante de ese trabajo. De esta manera se premiaría el despilfarro de trabajo y a los trabajadores perezosos. La economía sería mucho menos productiva: se perdería el tiempo del productor para fabricar la mercancía, el tiempo del comprador, que necesita trabajar más horas para adquirirla, en definitiva, tiempo de trabajo social.

Así pues, el valor de cambio de una mercancía no es igual al trabajo individual, sino al trabajo socialmente necesario para producirla, siendo esto la cantidad de trabajo necesario en condiciones medias de productividad en una determinada sociedad y en una determinada época.

La segunda precisión se refiere al concepto de cantidad de trabajo. Como ya se ha explicado, la cantidad de trabajo se mide en horas, pero tampoco se puede establecer un criterio completamente unificador entre todos los trabajos, pues no todos los trabajos son iguales. Cabe establecer la diferencia entre el distinto grado de cualificación que requieren distintos trabajos. Así, no son equiparables los trabajos de albañil y arquitecto, pues no necesitan la misma cualificación. Si ambos trabajos se remunerasen de la misma manera, esto implicaría que la cualificación no produce un valor añadido al trabajo y sería inútil, por lo que nadie desearía adquirir una cualificación profesional.


Mediante esta teoría es que Marx llega a la existencia del plusvalor, que consistiría la fuente de la ganancia del poseedor de capital en el modo de producción capitalista, y surge del plustrabajo o el trabajo más allá del necesario para reproducir el valor de la fuerza de trabajo.

¿Cómo se consigue esta plusvalía? Partamos de una definición.

Se considera la plusvalía la forma monetaria del sobreproducto social que el asalariado abandona al propietario de los medios de producción sin recibir nada a cambio, ni siquiera el salario, pues si se pagase para compensar toda la jornada laboral, no habría beneficios para el empleador.

Al intercambiar el excedente de producción se produce el beneficio para el capitalista que se ha apropiado de la producción de sus trabajadores. Así, la plusvalía es la diferencia entre el valor de lo producido –e intercambiado– y el valor del trabajo que lo ha producido.

En la sociedad capitalista la mano de obra se convierte en mercancía que el obrero sin medios de producción ofrece en el mercado a cambio de un salario como única forma de ganarse la vida. Al igual que toda mercancía, su valor es la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirla, esto es, los gastos de manutención del obrero, que le aseguren la supervivencia y la reproducción. Con el desarrollo social las necesidades consideradas básicas de los hombres varían, y por tanto sus precios también.

Con la teoría del valor, se observa que el valor de lo producido es equivalente a la duración de la producción. Si un obrero trabaja 10 horas, produce 10 horas de valor que puede intercambiar por otros bienes o servicios para su supervivencia. Sin embargo, si su supervivencia constituyese 10 horas de trabajo no habría un plusproducto del que apropiarse. Así, en el sistema capitalista los gastos de mantenimiento son inferiores al valor producido, he ahí el origen del enriquecimiento capitalista, pues si esta diferencia no existiera, la compra de fuerza de trabajo por parte del empleador, no le repercutiría ningún beneficio, que es lo que busca con la operación de compra-venta. Se concluye entonces que el salario es una fracción de la jornada laboral y no su total, rompiendo el sistema capitalista en la mercancía trabajo la ley del valor que sí aplica al resto de mercancías.

[editar] Actualidad

En la actualidad existen distintas corrientes marxistas, que hacen diferentes lecturas, de la teoría del valor del trabajo en Marx. Según la corriente mayoritaria, el valor de un producto, está formado por las horas de trabajo efectivo, realizadas por personas de capacidad media que han sido necesarias, para la creación de dicho producto. (el tiempo de trabajo socialmente necesario). Diversas escuelas económicas han criticado esta teoría, por considerar que es imposible determinar cuál es el trabajo efectivo y cuál es la capacidad media.

Según otra corriente, minoritaria dentro del marxismo, en la que se puede encontrar al economista Diego Guerrero, el valor trabajo se limita a los valores de producción.

Mientras que para algunos marxistas, el valor trabajo sólo existe en la sociedad capitalista, y no en la socialista, para otros el valor trabajo debe emplearse para determinar el valor de los productos y servicios en la sociedad socialista.

El autor mutualista Kevin Carson ha incluido en la teoría, algunos conceptos de las escuelas marginalistas.

Otras corrientes marxistas, entre las que se puede encontrar al filósofo Felipe Martínez Marzoa, en España, o al sociólogo Moishe Postone en Estados Unidos, consideran que las preocupaciones de los economistas (como la determinación de los precios a partir del valor) desvían la atención sobre el significado de la ley del valor en Marx. Desde esta perspectiva, es importante mantener la distinción que aparece en El Capital entre "sustancia del valor" (tiempo de trabajo socialmente necesario) y "valor" como intercambio de equivalentes realizado en el mercado. El trabajo efectivo y la capacidad media no son determinables a priori, sino que se realizan y transforman de modo continuado durante el intercambio.

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos


Tags: Smith, Ricardo, Marx, precios, principios, capitalismo, juego

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