Viernes, 13 de marzo de 2009

Idioma griego

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Griego
'ελληνικά elliniká
Hablado en Grecia [11 millones] (90% pob.)
Chipre
Unión Europea, regiones de Italia y Albania y pequeñas comunidades en distintas partes del mundo.
Región Sureste de Europa
Hablantes 12 a 15 millones nativos
Familia Lenguas indoeuropeas
 Griego
Alfabeto Alfabeto griego
Estatus oficial
Oficial en Grecia
Chipre
Unión Europea
reconocida como lengua minoritaria en algunas partes de Italia
Regulado por No está regulado
Códigos
ISO 639-1 el
ISO 639-2 gre (B) - ell (T)
ISO 639-3 Cada variedad tiene un código propio
grcGriego antiguo
ellGriego moderno
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Extensión del Griego

La lengua griega (Ελληνική γλώσσα el'linikí glosa), tal y como se la conoce hoy en día, tiene su origen en el griego antiguo, tras sufrir fuertes transformaciones. De ahí las denominaciones griego antiguo, griego medieval, y griego moderno que reciben los estadíos evolutivos anteriores. Su variante moderna (demotikí: ‘popular&rsquoGui?o es el idioma oficial de Grecia y de Chipre. También existen en la actualidad minorías de lengua griega presentes desde hace más de dos mil años en el sur de Albania y el sur de Italia (Grecia Salentina) ubicada en el sur de Apulia donde se habla el salentino, y en Bovesia y Regio de Calabria en el sur de Calabria donde se habla la lengua greka.

Igualmente existen minorías griegas desde hace más de dos mil años en territorios hoy ocupados por Turquía, principalmente Constantinopla, Esmirna, otras zonas de la Tracia Oriental y las costas anatólicas del Mar Egeo y el Mar de Mármara. De modo semejante son antiquísimas las muy pequeñas comunidades grecoparlantes existentes en algunos sitios costeros de la república de Georgia (incluyendo Pitiys, en la costa de Abjasia), en la península de Crimea, y en las costas de Bulgaria y Rumania.

Desde finales del siglo XIX existen algunas comunidades grecoparlantes descendientes de emigrados en Francia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Australia, Brasil, Chile, Uruguay y Argentina.

Pese al área de dispersión y a su gran importancia histórica y filológica (por ejemplo, los idiomas europeos más importantes de la actualidad poseen millares de palabras de uso común con étimos griegos), se considera que el griego es hablado usualmente por solo unos dieciséis millones de personas en el 2006 lo cual contrasta con la importancia del idioma dentro de la cultura global.

El idioma griego es en el presente el único representante de la subfamilia griega incluida en la gran familia de lenguas derivadas de un hipotético antepasado común conocido como protoindoeuropeo.

La familia lingüística del indoeuropeo, formada por lenguas hermanas originadas en él, está constituida por: el sánscrito, el persa, el pali, el armenio, el albanés, el griego, el latín, el celta, el germano, el baltoeslavo, el extinto tocario etc. y todos los actuales idiomas indoeuropeos (castellano, francés, inglés, ruso, hindi, portugués, italiano, entre otros, por citar sólo los de mayor número de hablantes y difusión mundial).

Contenido

[editar] De las estepas de Asia a Grecia

Esta lengua ha sido el modelo de las lenguas europeas posteriores, especialmente en el léxico, no es sino una de las formas que tomó la lengua indoeuropea o, mejor dicho, el complejo de lenguas indoeuropeas que desde el V milenio a. C. fueron traídas por hordas nómadas a Europa desde las llanuras que se extienden de los Urales a los montes Tianshan, que cierran el paso al Xingiang y la Mongolia interior (hoy dentro de China). Otras hordas indoeuropeas, girando hacia el Sur, bordearon el Cáucaso hacia Anatolia, siguiendo algunas luego hacia el Irán y la India; o habían llegado al Irán directamente. Otras todavía se dirigieron hacia el Este, al otro lado del Tianshan, a la depresión del Tarim, en el actual Xingiang, donde posteriormente nació la lengua tocaria.

Famoso comienzo de la Ilíada de Homero en el que se canta la cólera de Aquiles, hijo de Peleo

Las fechas son discutidas, pero en todo caso es claro que hacia el 3500 a. C. estos pueblos, infiltrados ya antes sin duda en Europa, destruyeron la llamada «cultura antigua europea», bien conocida en los Balcanes por sus representaciones líticas de dioses fálicos y animales, sus utensilios de cobre, sus aldeas, su preescritura.

Los indoeuropeos dejaron como huellas de su paso sus kurganes o túmulos sepulcrales que contienen esqueletos humanos al lado de caballos, sobre una capa de ocre. Sus lugares fortificados (el de Vucedol al Norte de Yugoslavia, de hacia el año 3000 a. C., por ejemplo). Desde el cuarto milenio tenían una cultura del bronce y carros tirados por caballos, que eran instrumentos de transporte y de guerra.

Hay que pensar que el dialecto indoeuropeo del que luego surgió el griego, entre otras lenguas, es decir, el que también es llamado indoeuropeo III, se habló al Norte del Mar Negro y al S. de los Cárpatos en torno al año 3000 a. C.

No son los más antiguos indoeuropeos pues también lo eran el grupo de pueblos que, por esas fechas, arrastraba a los futuros pueblos tracofrigio y armenio y que también penetró hacia el Sur, sin duda bordeando el Mar Caspio por la llanura de Gorgan, dando origen al indoiranio, testimoniado ya en Babilonia, en Anatolia (Mitani) y en Palestina y Siria hacia la mitad del segundo milenio, ni más ni menos que el griego en Grecia. La expansión hacia Europa desde los Balcanes fue más reciente.

Dentro de todo este conjunto de lenguas, el griego y el indoiranio están muy emparentados, pero también coinciden en rasgos comunes con el tocario y las lenguas de Europa. Además conocemos en Anatolia varias lenguas mucho más arcaicas, que se separaron sin duda en fecha algo anterior: las llamadas «tablillas capadocias», de Kültepe y otros lugares, las más antiguas de hacia el 2000 a. C., testimonian la existencia de estas otras lenguas, que luego se llamaron hitita, luvita, etc., desde fines del III milenio a. C.. Es el indoeuropeo II, previo al III, del que descienden las lenguas indoeuropeas de Europa, el Irán y la India, también el tocario.

Dentro de este grupo III, lenguas europeas como el eslavo, el germánico, el latín y el celta pertenecen al que llamamos ΙΕ ΙΙΙΒ: son más recientes que el griego, traco frigio, armenio e indoiranio, que vienen del IE IIΙΑ. Sus «lenguas comunes» pueden fecharse, lo más pronto, hacia el año 1000 a. C.; lo cual no impide que haya habido antes indoeuropeos en Europa, procedentes de las anteriores oleadas. Concretamente, los que dejaron su huella en la hidronimia europea estudiada por H. Krahe y otros (tampoco tan antigua, maneja ya la oposición de masc. y fem.); y, quizá, los «pelasgos», de los que se ha propuesto hallar huellas en la toponimia prehelénica de Grecia y en préstamos en el griego.

El hecho es que la mayor parte de los investigadores coinciden en que el pueblo griego ingresó en Grecia desde el norte en torno al año 2000 a. C.; se piensa que uno de sus dialectos, el dorio, penetró más tarde, en torno al año 1200 a. C.. En realidad es un hecho seguro que la invasión fue de Norte a Sur en el Irán, India, Anatolia, Grecia, Italia y España y todo indica que, de otra parte, Europa sufrió invasiones de Este a Oeste y Asia de Oeste a Este (la de los tocarios).

En época histórica continuaron las invasiones indoeuropeas desde Asia Central hacia el sur: casitas (en Babilonia, s. s. XV a. C.), cimerios (Asia Menor, s. VII a. C.), kusanes (India, s. I a. C.), partos (Irán, s. II d. C); y hacia el O (escitas). Y que, en Europa, los movimientos de pueblos indoeuropeos (eslavos, germanos y celtas) hacia el O. y el S. llegan a plena época histórica.

Así pues, los indoeuropeos partieron de un lugar intermedio, las llanuras del Asia central. Los testimonios lingüísticos, arqueológicos e históricos coinciden. Es lo mismo que sucedió en otras invasiones de nómadas asiáticos, de los hunos a los turcos y los mongoles y los demás.

Entre la hipótesis que postula las llanuras del Norte del Mar Negro y la que propone las del E. de los Urales se tiende hoy, pues, a aceptar la última. El Norte del Mar Negro, donde hay tantas huellas de los indoeuropeos antes de los Balcanes, fue simplemente una etapa intermedia o un lugar de paso. De allí procedería, concretamente, la horda que, separada ya de la parte de la misma que llevó hacia el E. y luego hacia el S. el indoiranio, trajo a Europa a griegos, tracofrigios y armenios.

[editar] Diversas teorías

Véase una exposición más detenida, con cita de la bibliografía, de las tesis de M. Gimbutas sobre las sucesivas invasiones indoeuropeas a partir del Asia Central, pasando por el Norte del Mar Negro, en F. R. Adrados (1979a y 1998a). Allí se da igualmente una argumentación lingüística sobre la ola migratoria que llegó a Grecia en torno al año 2000 a. C. Obras de M. Gimbutas como las de 1974 y 1989 describen la cultura de la «vieja Europa», conocida por yacimientos como los de Cucuteni, Starčevo y Vinča, entre otros: una civilización neolítica, agraria y conocedora de la cerámica, también del cobre. Véase también F. Villar (1996a, p. 73 ss.) sobre esta cultura y la ocupación indoeuropea. Más adelante se darán argumentos lingüísticos a favor de esta visión de las invasiones indoeuropeas.

Por supuesto, la cultura de la «vieja Europa» de los Balcanes tiene relación estrecha con culturas neolíticas de Grecia (Dímini, Sesclo, Lerna), Chipre (Khirokitia), islas del Egeo, Creta (la base de la civilización minoica) y Asia Menor (Çatal Hüyük). Toda esta cultura influyó grandemente, en los Balcanes y, en Grecia, en la de los griegos: por ejemplo, en su arte decorativo y en sus representaciones de las divinidades, de las fálicas a las animalescas (el toro sobre todo) y al tipo de la diosa desnuda de la fecundidad. Y también en el léxico griego, que presenta muchos elementos no indoeuropeos (o, en todo caso, de un indoeuropeo pregriego, el llamado «pelásgico», otros piensan que es luvita o cario).

Para la historia anterior del problema de la expansión indoeuropea (hipótesis que parten de Germania, Lituania, Escandinavia, la zona danubiana-centroeuropea, los Balcanes, Ucrania, etc.) y para sus argumentos F. Villar (1996a, p. 28 ss). Allí puede verse cómo las antiguas argumentaciones sobre un origen nórdico de los indoeuropeos, a partir de los nombres del «salmón», el «abedul», etc., están hoy arrumbadas.

Por otra parte, una localización de la patria indoeuropea en el norte del Mar Negro es admitida (junto a la danubiana) por P. Bosch y Gimpera (1960) y —como lugar de paso— por Th. V. Gamkrelidze y V. V. Ivanov (1995). En realidad, los Balcanes representan un segundo lugar de paso.

En Villar (1996a, p. 56 ss.) puede verse la crítica de la hipótesis del arqueólogo británico C. Renfrew (1987, traducción al español de 1990) según la cual la indoeuropeización de Europa es, simplemente, su neolitización (sin necesidad de invasión) a partir de un grupo descubridor de la agricultura, en Anatolia, en el séptimo milenio; véase una crítica paralela en J. J. Moralejo (1990, p. 274 ss.) y otra en J. de Hoz (1992). Ignora, sin más, todos los datos lingüísticos, y se adhiere a la moda que rechaza, contra toda la experiencia histórica, las migraciones de pueblos. El que haya difusión cultural sin migración no excluye que haya también migraciones, infinitas veces testimoniadas. Contra esta moda (sostenida, también, entre otros, por C. Watkins en A. Giacalone - P. Ramat[1] ).[2] Por lo demás, la identificación de agricultura e influjo indoeuropeo es pura arbitrariedad apriorística.

Otra hipótesis reciente es la repetidamente sostenida por Th. V. Gamkrelidze - V. V. Ivanov (últimamente en su libro de 1995), según la cual el área originaria de los indoeuropeos estaría en la cultura de Halaf, en la alta Mesopotamia, entre los milenios cuarto y quinto a. C.. Los argumentos de préstamos culturales (carro de guerra y caballo, metalurgia) y lexicales (del semítico y kartvélico, si son ciertos) no exigen esa localización, pueden haberles llegado al Norte del Cáucaso; tampoco los posibles rasgos comunes (lexicales, una vez más) de griego e iranio, griego y tocario. Los argumentos propiamente lingüísticos (morfológicos) apenas son tenidos en cuenta.

En realidad, el hecho de que el IE presente préstamos tanto del caucásico del Norte como del uralio, hace prácticamente segura la localización de los indoeuropeos, en un momento dado, en la zona del Volga (cf. H. Haarmann 1996 (propone el quinto milenio a. C.).

Por lo demás, Th. V. Gamkrelidze y V. V. Ivanov admiten la separación temprana de una rama anatolia del IE. Lo que no puede aceptarse de sus ideas es la migración de los griegos (menos los dorios, que habrían ido por el continente) de Anatolia a Grecia (p. 798 ss.), hipótesis sostenida ya antes por V. Pisani.[3] La realidad del griego común y su relación con las lenguas indoiranias exige la existencia de un continuo del Turquestán al Norte del Mar Negro y más al O. Por otra parte, existen datos sobre incursiones y asentamientos de los griegos micénicos en Asia en el segundo milenio (la guerra de Troya entra en este contexto), no de movimientos de Asia a Europa. Sobre la expansión micénica puede verse;[4] y sobre la guerra de Troya vista en esta perspectiva,[5] coincide con la tesis de la existencia de un indogriego, según él nacido en la región del Volga inferior y roto después.

Como hace ver bien Villar:,[6] las tres patrias que hoy se proponen para los indoeuropeos no están muy distantes: están en torno al Cáucaso, a uno u otro lado del mismo. Tanto los argumentos lingüísticos como los arqueológicos están a favor de la primera hipótesis. En todo caso, que la invasión que trajo a los griegos a Grecia llegó desde el Norte hacia el año 2000 a. C., parece seguro. [7] La más reciente discrepancia parece ser la de R. Drews (1989), para quien las tumbas del círculo interior de Micenas, de hacia el 1600, corresponderían a los primeros griegos.[8] Para otras propuestas anteriores de una datación reciente de la llegada de los griegos, y su refutación, véase M. Sakellaríou (1980, p. 32 ss.). Aunque en realidad no hay argumentos lingüísticos absolutamente válidos para elegir entre el 2000 y el 1600 para fechar la llegada de los griegos, la arqueología se inclina por la primera fecha (cf. Adrados 1998b).

Aquí puede verse también la crítica de una invasión doria separada, idea como se sabe de John Chadwick (1973, 1985), contra la que también se dan argumentos en Adrados (1998b).

Por el contrario no parecen del todo aceptables las tesis (sin argumentación lingüística alguna) de A. Häusler, que actualiza la vieja tesis alemana del origen de los indoeuropeos en la llanura de la Europa oriental: niega cualquier relación de ésta con la cultura de las estepas del Norte del Mar Negro. En una larga serie de trabajos[9] se esfuerza por negar movimientos de pueblos y culturas en Alemania y Grecia y cualquier relación con los indoeuropeos de las culturas de la cerámica de cordones y de las hachas de combate, en el E. de Europa, de las tumbas y estelas de Micenas, del carro de guerra y el caballo en diversos lugares, etc.

Todo sería indígena (evolución in situ) o procedente de Asia Menor. Pero aunque el carro de guerra y el caballo vengan de allí en el origen, esto no empece a la hipótesis de su extensión entre los indoeuropeos; y la relación de los kurganes indoeuropeos con túmulos funerarios como los de los escitas en Ucrania, los de Tracia (Kasanlak, etc.), Macedonia (Vergina) y Frigia (Gordión), por no hablar del tesoro de Atreo y demás, no es negable.

[editar] De la cultura y el léxico indoeuropeos al léxico griego

El griego es considerado una lengua razonablemente conservadora en ciertos aspectos, como por ejemplo el sistema vocálico del indoeuropeo. Por ello el griego es importante para reconstruir las laringales del indoeuropeo o el sistema de apofonía.

Igualmente varios autores consideran que la cultura de la Antigua Grecia retiene muchos rasgos de la cultura indoeuropea. Parte de esa retención se reflejaría en el léxico griego. Si la lengua griega es la continuación del proto-indoeuropeo, más exactamente de alguno de sus dialectos, la cultura griega es continuación de la cultura proto-indoeuropea o de una determinada fase temporal y local de la misma. De hecho, la mayor parte del léxico griego continúa el léxico proto-indoeuropeo, aunque también es cierto que en griego no escasean las huellas de lenguas preindoeuropeas.

Se puede en cierta medida reconstruir bien la cultura indoeuropea a través de la arqueología, bien a través de la comparación de las instituciones de los diversos pueblos de ellos nacidos (el griego es uno), bien a través del estudio del léxico. Es la llamada paleontología lingüística: recupera las cosas a través de las palabras. Fue iniciada por A. Kuhn a mediados del siglo XIX y sus últimos resultados pueden verse en el libro citado de Th. V. Gamkrelidze y V. V. Ivanov.[10]

Muy en términos generales, se reconstruyen así las características de un pueblo nómada y guerrero que viajaba en sus carros tirados por caballos y se asentaba en lugares fortificados. Era una cultura neolítica pero que conocía el bronce, así como la cerámica, el trabajo de la madera y el tejido; había domesticado animales como el toro y la vaca, la oveja, el cerdo y el perro; cultivaba la cebada y cazaba y recogía frutos diversos.

Su organización social estaba basada en la familia patriarcal, que se unía a otras más primarias dentro de fratrías y tribus que a veces se coaligaban bajo la jefatura de un rey con poderes militares, religiosos y judiciales, pero limitados por una asamblea de guerreros. Sabemos de su religión, con su dios del día *Dyēus, sus sacrificios y sus libaciones; de su poesía oral, épica y lírica.

La lengua griega heredó la mayor parte del vocabulario que refleja este tipo de cultura. Por ejemplo, el nombre de la ciudad fortificada (πόλι&sigmafGui?o, los de la organización social y familiar (γένος ‘familia’, πότις ‘señor, marido’, πότνια ‘la del marido, esposa’, πατήρ ‘padre’ y varios otros nombres familiares), los nombres de la casa (δόμο&sigmafGui?o, el hogar (ἑστί&alphaGui?o y las artes del trabajo del barro, la madera, el vestido, el tejido, etc (τεῖχος, τέκτων, ἐσθής, etc.); verbos como cocer (πέσσ&omegaGui?o, arar (ἀρόω, cf. ἄροτρον ‘arado&rsquoGui?o, tejer (νέ&omegaGui?o, ordeñar (ἀμέλγ&omegaGui?o. También los nombres del dios del cielo (Ζεύ&sigmafGui?o, los animales domésticos (ταῦρος, βοῦς, σῦς, ὄις, κύων, etc.), la cebada (ζειαίGui?o y la 'miel' (μέλ&iotaGui?o. Υ los de los medios de transporte y guerra (ἵππος ‘caballo’, κύκλος ‘rueda’, ὄχος ‘carro&rsquoGui?o.

Algunas palabras indoeuropeas que entraron en griego, por ejemplo la del ‘toro’, la del ‘león’ (λέω&nuGui?o, la del ‘vino’ (οἶνο&sigmafGui?o, quizá incluso la del ‘caballo’ son, probablemente, «palabras viajeras» que bien el IE, bien el griego, tomaron de complejos culturales del Medio Oriente. Se encuentran paralelos en lenguas no indoeuropeas (sumerio, kartvélico, semítico, etc.).[11] Desde el punto de vista del griego son, ya, palabras indoeuropeas. Puede suceder, sin embargo, que las circunstancias culturales cambien y las palabras continúen, pero cambien de sentido. El ἀρχιτέκτων puede construir ya en piedra y no sólo en madera, el τεῖχος puede no ser ya de barro, el χαλκεύς ‘broncista’ pasa a ser ‘herrero’, el φρατήρ es ahora ‘miembro de la fratría’ y el antiguo ‘hermano de madre’ (ἀδελφό&sigmafGui?o pasa a ser simplemente ‘hermano’. Si *bhāgós era ‘haya’, como se dice, hubo un cambio de sentido cuando pasó a ser φηγός ‘roble, encina’. Χόρτος es ya simplemente ‘huerto’ y nada tiene que ver con ‘patio, corte’.

De otra parte, no hay que considerar el IE como una unidad. Culturalmente, parece claro que si la domesticación del caballo y el uso del carro pesado de transporte son muy antiguos, el carro ligero de guerra, tirado por dos caballos, es probablemente reciente, de hacia la mitad del segundo milenio; e igual el cabalgar. Por otro lado, ciertos términos culturales (por ejemplo, el nombre de la ‘fortaleza’ o el del ‘bronce&rsquoGui?o parecen ser dialectales en ΙΕ. Α su vez, los términos griegos pueden diferir de dialecto a dialecto.

Pero no se trata solamente de léxico. Hoy se está de acuerdo en que la poesía griega primera, épica sobre todo pero también lírica, continuaba el estilo de la poesía oral indoeuropea con sus fórmulas, sus símiles, sus máximas o γνῶμαι, incluso su métrica.

[editar] El griego dentro de los dialectos indoeuropeos

En el estado actual de los conocimientos no se puede seguir diciendo, simplemente, que el griego es un derivado del indoeuropeo, es decir, del indoeuropeo unitario y plano de la reconstrucción tradicional, la que llamamos brugmanniana. Todo lo más, se señalaban algunos rasgos del griego que se consideraban como evolución propia de esta lengua.

No hay un indoeuropeo, sino que hay varios indoeuropeos escalonados cronológicamente y divididos en dialectos, también escalonados cronológicamente, de los que derivan las lenguas indoeuropeas que conocemos. Es preciso colocar al griego en este esquema, fijando el dialecto indoeuropeo del que deriva. En realidad, la idea de un escalonamiento temporal del IE no es enteramente nueva. Ya Meillet, Hirt, Specht y Benveniste, entre otros, especulaban, por ejemplo, sobre la evolución de las raíces o el carácter reciente del femenino o el aoristo o la declinación temática; o, más atrás todavía, sobre un original IE no flexional, del que quedan huellas en los temas puros, los primeros términos de los compuestos y ciertos adverbios. Otras teorías buscaban huellas de aglutinación o de adaptación en el origen de ciertas formas flexionadas. Pero se siguió reconstruyendo un solo IE.

El problema se hizo más acuciante cuando fue descifrado el

Tags: Griego, idioma, edad, lengua, Georgia, Egeo, Abjasia

Comentarios
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