Viernes, 13 de marzo de 2009

El capitalismo es una mierda y siempre lo ha sido

Por: Amaury González V
Fecha de publicación: 12/03/09
 
 
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      Ciertamente vivimos un cambio de época, una transformación que se desarrolla en un contexto de crisis civilizatoria, expresada en una nueva -y por lo que se vislumbra devastadora- crisis del capitalismo mundial, una crisis energética que no anticipa precisamente escenarios de paz; una absurda crisis alimentaria en un contexto donde las fuerzas productivas del mundo han logrado desarrollos sin precedentes; y una crisis ecológica que como se viene diciendo desde finales de los setenta y comienzos de los ochenta, hoy día ha logrado, verosímilmente, poner en peligro la supervivencia del Homo “Sapiens”. Se imaginarán por qué utilizo las comillas. 

      Hablar de las causas que originaron la actual crisis del capitalismo es hablar de las causas que siempre las han creado, con sus diversos matices propios de cada época. Esto nos habla de que, efectivamente, la actual crisis no es más que una nueva expresión de las crisis cíclicas propias del capitalismo. Hago esta afirmación de perogrullo en la medida en que, en las crisis anteriores, por ejemplo la que se desarrolló en los años 30 del siglo XX, se llegó a configurar un estado de cosas similar al actual, aunque la crisis de nuestra época pueda convertirse en la mayor y más grave de toda la historia del capitalismo. 

      Pero si constatar que los factores que causaron la crisis actual, es constatar que son esencialmente los mismos que siempre las han causado, pareciera que las intenciones de luchar por un mundo mejor, de impugnar y superar un sistema levantado en base a la idea de indivíduo y de razón, y que por tal fue rompiendo los lazos sin los que difícilmete podemos hablar de sociedad, sólo surgen en épocas de “vacas flacas”; o de otra manera: pareciera que mientras el capitalismo logra “beneficiar a su manera” a las sociedades, o por lo menos mientras instaura esa percepción, al capitalismo hay que aceptarlo y tratar de escalar posiciones en el sistema que genera, por lo menos mientras se pueda.

      Pareciera que la utopía negativa y la desilusión que generan las grandes crisis del capitalismo, que logran en un momento determinado que se despliegue el discurso crítico desde los propios medios de comunicación justificadores del sistema, son las únicas capaces de impactar la sólida cosmovisión de progreso lineal predominante en las sociedades occidentales, erosionando significativamente la tradicional hegemonía. Pero si como mencionamos, la historia del capitalismo ha sido una historia de anarquía hobbesiana, de guerras, de predominio de la racionalidad instrumental vaciadora de sentido: ¿por qué en épocas de “vacas gordas” la crítica al capitalismo pareciera bajar su tono de voz?

      En nuestro país, de no haberse aplicado el control de cambio, como ha venido afirmando el presidente y el ministro Araque, hoy el sistema financiero venezolano no tendría la estabilidad y la solidez que de hecho tiene. Mientras en los países “desarrollados”, grandes bancos cierran sus puertas dejando a mucha gente en la calle, y en la calle no sólo por desempleados sino porque se quedaron hasta sin casa, en Venezuela se constituyen nuevos bancos comunales, nuevos fondos de desarrollo propios y binacionales y nuevas instituciones financieras, hechos elocuentes que hablan por sí solos del éxito de las políticas que, anticipando un escenario anunciado, impulsó oportunamente el gobierno revolucionario. 

      En este sentido, resulta infantil que el oposicionismo sin líder y sin proyecto y sin conciencia crítica, en vista del innegable éxito del gobierno revolucionario en el plano económico, así como en otros planos, esperen como chimbos profetas del desastre que la crisis financiera mundial nos afecte gravemente, cosa que en lo personal vería desde dos puntos de vista: 

      Desde el punto de vista de la racionalidad capitalista y desde nuestra particular inserción en el sistema-mundo moderno/colonial, es decir, desde la medida en que estamos involucrados con el, la crisis se podría ver como una situación negativa para el país.

      Pero desde el punto de vista crítico-revolucionario, en la medida en que nuestra intención sea hacer una revolución cultural, esta crisis capitalista, que es una crisis civilizatoria, se puede ver como la oportunidad para destacar la idea (de toda forma posible) de que la modernidad capitalista fue un camino -desviado y perverso- pero que hace tiempo dejó de serlo; como la oportunidad para consolidar el socialismo libertario. 

      Después de la crisis del 29, se comenzaron a implementar políticas que expresaban una nueva manera de entender el funcionamiento de la economía, por lo menos en función de cómo se venía entendiendo. Es así, como nacen planes y políticas como el conocido New Deal de Franklin D. Roosevelt, en cuya base estuvo básicamente la idea de que, después de que el libre mercado y su supuesta mano invisible, el orden de los “estados liberales”, el patrón oro, y la competencia entre potencias, ocasionaran la gran depresión de 1929, era necesaria la intervención del Estado como organización política por excelencia, para regular los procesos económicos de una sociedad en un momento dado. Nace en este contexto la “Política Económica”, y la emergencia del papel del Estado como fuerza impulsora, reactivadora y reguladora de la economía. 

      Viniendo de la época del capitalismo “clásico competitivo”, las nuevas prácticas no podían parecer menos que heterodoxas para todos aquellos dirigentes, políticos e intelectuales, acólitos y epígonos de los planteamientos de los “clásicos de la economía”, por lo que tenían que surgir nuevas teorías económicas que dieran cuenta de esas nuevas prácticas. De ahí el surgimiento de la obra “Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero”, del inglés John M. Keynes; en el mismo sentido, la conocida obra de Kart Polanyi “La Gran Transformación”, constituye un fiel reflejo de los profundos cambios que ocurrían a partir de dinámicas concretas, en el pensamiento social y por tanto en las ciencias sociales y humanas en general. 

      Emergía con gran fuerza el pensamiento crítico. La primera guerra mundial, y luego los “diez días que estremecieron al mundo”, ciertamente dieron origen a un grupo de países que, basados en el ideario socialista (que venía cobrando tremenda fuerza) se plantearon crear un nuevo tipo de sociedad que debía ser “superior a la capitalista”. En este contexto de emergencia de la Unión Soviética y su concepción de planificación central de la economía, se da una grave crisis del capitalismo donde casualmente se encuentra como fórmula para salir de ella, la intervención de la política en las relaciones económicas, es decir, una fórmula que contradecía los más caros postulados del liberalismo. 

      Mi intención es destacar que, si bien hoy día vivimos otra crisis del sistema-mundo moderno, otra crisis del capitalismo, no es la primera y no sería la última de poder la oligarquía mundial salir de esta. Con espíritu crítico, sería bueno preguntarse: 

¿Después de la crisis de la primera y segunda guerras mundiales; después del surgimiento del Keynesianismo, era posible que se impusiera en el mundo algo llamado Neo-liberalismo? 

¿La actual crisis financiera mundial originada en Estados Unidos y que tiene cada vez más repercusión en el mundo, demuestra el fracaso del capitalismo? ¿No ha sido siempre así? 

El paquete de ayuda aprobado por el Congreso norteamericano para salvar grandes industrias y bancos a costa de los contribuyentes de ese país ¿que demuestra?: 

¿Qué Bush y Obama son camaradas, neokeynesianos?, o ¿Qué detrás del discurso liberal y luego neoliberal elaborado y difundido desde países centrales del sistema-mundo moderno, lo que ha habido siempre no es más que producciones de discurso en situaciones desiguales de poder? 

¿El Estado moderno, históricamente no ha sido el responsable y el principal promotor de un mercado donde el supuestamente no interviene?, ¿Si nada de lo que está pasando es nuevo, que nos pasa que en gran medida seguimos pensando como ellos?

      Es cierto que la crisis del capitalismo no nos está afectando como a otros países, pero, antes de hablar de “respuestas desde el sur a la crisis del capitalismo”, o de “nueva arquitectura financiera regional”,

¿No sería la ocasión perfecta para impulsar el Socialismo a nivel mundial, antes de que el keynesianismo de guerra y una nueva versión de los acuerdos de Bretón Woods que ilusionen a los desmemoriados y a las nuevas generaciones, permita la reconfiguración del sistema a costa de la naturaleza, y nuevamente y como siempre, de los pueblos?  

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Tags: cambio, ideas, época, capitalismo, crisis, Keynes, Homo

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