Jueves, 19 de marzo de 2009
La dendrocronología, o datación por los anillos de los árboles, es un método científico de datación basado en el análisis del patrón de crecimiento de los anillos de los árboles. Esta técnica fue inicialmente desarrollada durante el siglo XX por A. E. Douglass, fundador del Laboratory of Tree-Ring Research (Laboratorio de Investigación de los Anillos de los Árboles) en la Universidad de Arizona. Gracias a ella, es posible fechar de forma exacta la edad de la madera.

Anillos de crecimiento en un tejo (Taxus baccata)

 

Contenido

[editar] Descripción

Muchos árboles de zonas templadas del planeta generan, bajo la corteza, un anillo de crecimiento cada año. Durante toda la vida del árbol, se forma un registro anual que refleja las condiciones climáticas en las cuales ha crecido. Una humedad adecuada y una estación de crecimiento prolongada producen anillos anchos. Un año de sequía produce uno muy estrecho.

Los árboles de la misma región tienden a desarrollar, para un mismo periodo, los mismos patrones de espesor de los anillos. En árboles que han crecido en la misma área geográfica y bajo similares condiciones climáticas, estos patrones pueden ser comparados y emparejados anillo a anillo. De esta manera pueden establecerse cronologías al unir los patrones de árboles que han vivido en periodos anteriores. Así, una madera antigua puede ser emparejada con cronologías conocidas (una técnica denominada datación cruzada) y su edad determinada de forma precisa. En un principio, la datación cruzada se hacía de forma visual. Actualmente, los ordenadores se encargan de efectuar el emparejamiento estadístico.

Para eliminar variaciones individuales en el crecimiento del árbol, los dendrocronólogos toman la media del espesor de los anillos de varios árboles y forman una historia anular. Este proceso se denomina réplica. Una historia anular que empieza y termina en fechas desconocidas se denomina cronología flotante. Para anclarla en el tiempo, debería hacerse coincidir la sección inicial o final de la misma con otra historia cuyas fechas fueran conocidas. Existen cronologías que retroceden en el tiempo más de 10.000 años para robles de la ribera de ríos del sur de Alemania (el Rin y el Meno). El pino bristlecone (Pinus aristata) en el suroeste de los EE. UU. (White Mountains, California) ha proporcionado una cronología que se extiende más de 8.500 años.

En áreas donde el clima es razonablemente predecible, los árboles desarrollan anillos anuales de diferentes características dependiendo del tiempo, de la lluvia, de la temperatura, etc. Estas diferencias pueden ser utilizadas para deducir variaciones climáticas del pasado.

[editar] Más detalles

Mediante análisis en laboratorio se mide el espesor de los anillos de muestras tomadas en la base del árbol. Tomando muestras de diferentes lugares y diferentes estratos en una región concreta, los investigadores pueden construir una secuencia histórica que se convierte en parte del registro científico; por ejemplo, madera antigua encontrada en edificios puede ser fechada para proporcionar una indicación sobre cuando vivió y creció el árbol del que procedía, fijando un límite superior para la edad de esa madera.

Algunos árboles están más indicados que otros para realizar este tipo de análisis. Asimismo, las técnicas utilizadas por la dendrocronología ofrecen resultados más consistentes en áreas donde los árboles crecen en condiciones marginales, zonas áridas o semiáridas, que en zonas húmedas.

Estas herramientas científicas resultaron importantes en la datación arqueológica de las viviendas en los acantilados del árido suroeste de EEUU que fueron habitadas por nativos americanos.

[editar] Valor científico

Una aportación de la dendrocronología es que proporciona ejemplares exactamente fechados en un año determinado, permitiendo comprobar y calibrar la exactitud de dataciones mediante radiocarbono. El pino bristlecone, con su excepcional longevidad y lento crecimiento, ha sido utilizado con este propósito al proporcionar patrones de anillos que se remontan miles de años en el tiempo. En algunas regiones hay disponibles secuencias de más de 10.000 años.

Sin embargo, la dendrocronología se enfrrenta a muchos problemas, incluyendo algunas especies de hormigas que viven en el interior de los árboles y destruyen con sus galerias las estructuras de los anillos. Un patrón estacional similar se aprecia en los testigos de hielo y en las varvas (capas de sedimento depositadas anualmente en los ríos o lagos). Ambos se utilizan para fechar de manera similar a la dendrocronología y, en combinación con ella, para rellenar huecos y ampliar el intervalo de los datos puestos a disposición de los arqueólogos.

Aun cuando los arqueólogos pueden utilizar esta técnica para fechar un trozo de madera y saber cuándo fue cortada, puede resultar difícil determinar exactamente la edad del edificio o estructura en la que se encontró. La madera pudo haber sido reutilizada, cortada y almacenada durante años hasta que se usó o pudo ser incorporada para sustituir a otra pieza deteriorada.

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos


Tags: dendrocronología, datación, anillos, madera, crecimiento, árboles, cronología

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