S?bado, 21 de marzo de 2009

[editar] ¿Ha sucedido algo en Hiroshima?

En ese momento, el operador de control de la compañía de transmisión japonesa en Tokio notó que la estación de Hiroshima quedó fuera del aire. Intentó utilizar otra línea telefónica para restablecer su programa, pero falló también.

Cerca de 20 min más tarde, el centro telegráfico en Tokio notó que la línea de telégrafo había dejado de funcionar al norte de Hiroshima. De algunas estaciones de tren pequeñas a las cercanías de la ciudad llegaron confusos informes oficiosos de una terrible explosión en Hiroshima. Todos estos comunicados fueron transmitidos a los cuarteles generales japoneses. Los cuarteles militares intentaron comunicarse reiteradamente con la estación de control del ejército en Hiroshima.

El absoluto silencio proveniente de la zona confundió a los hombres del cuartel; Algo había sucedido, sabían que ningún ataque enemigo a gran escala podría haber ocurrido, y sabían que en aquel entonces no existían depósitos de explosivos de gran tamaño en Hiroshima. Se le ordenó a un joven oficial el volar inmediatamente a Hiroshima, aterrizar, identificar los daños y regresar a Tokio con información fiable para los miembros del cuartel general.

El oficial se dirigió al aeropuerto y despegó hacia el sudoeste. Tras cerca de 3 h de vuelo, mientras se encontraba todavía a alrededor de 160 km de Hiroshima, pudieron divisar las nubes de humo sobre la ciudad. A media tarde todavía ardían los restos de Hiroshima. Su avión pronto llegó a la ciudad, la cual bordearon sin poder creer lo que veían: todo lo que quedaba de la gran ciudad era una cicatriz sobre la tierra, aún ardiendo, y cubierta por espesas nubes de humo. Aterrizaron al sur de la ciudad y el oficial —después de informar de lo visto a Tokio— comenzó a organizar medidas de ayuda.

En esa época no se sabía que no se debe acercarse a la zona de una explosión nuclear, ya que la radiación continúa durante varios días o meses, generando cánceres de distintos tipos (intestino, pulmón, etc.). Los miles de médicos, soldados y enfermeros voluntarios que llegaron a Hiroshima en los siguientes días, murieron todos de cáncer en los siguientes años.

A la medianoche (16 h después del ataque) las primeras noticias de la causa del desastre en llegar a Tokio provinieron de la Casa Blanca.

[editar] Harry Truman a los estadounidenses

Los japoneses comenzaron la guerra desde el aire en Pearl Harbor. Ahora les hemos devuelto el golpe multiplicado. Con esta bomba hemos añadido un nuevo y revolucionario incremento en destrucción a fin de aumentar el creciente poder de nuestras fuerzas armadas. En su forma actual, estas bombas se están produciendo. Incluso están en desarrollo otras más potentes. [...] Ahora estamos preparados para arrasar más rápida y completamente toda la fuerza productiva japonesa que se encuentre en cualquier ciudad. Vamos a destruir sus muelles, sus fábricas y sus comunicaciones. No nos engañemos, vamos a destruir completamente el poder de Japón para hacer la guerra. [...] El 26 de julio publicamos en Potsdam un ultimátum para evitar la destrucción total del pueblo japonés. Sus dirigentes rechazaron el ultimátum inmediatamente. Si no aceptan nuestras condiciones pueden esperar una lluvia de destrucción desde el aire como la que nunca se ha visto en esta tierra.
El presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman.[13]

[editar] Balance de víctimas

Se calcula que en Hiroshima de una población de 450.000 habitantes, la bomba mató en unos primeros instantes a más de 70.000 personas produciendo otros 70.000 heridos.[1] A finales de 1945 el número de victimas mortales habría ascendido a más de 100.000, pudiendo llegar, pasados cinco años, a más de 200.000 el número de muertes sumadas las causadas por la radiación nuclear.[14]

En Nagasaki, el número de víctimas causadas directamente por la explosión se estima en 40.000 mortales y 60.000 heridos de una población de 195.000 habitantes. A finales de 1945 el número de víctimas mortales ya podía estimarse en 70.000 pudiendo haber sido de 140.000 pasados cinco años.[15]

Al día de hoy no es posible conocer el balance exacto de víctimas, las cifras que se dan son aproximaciones, existiendo diferentes cifras según las fuentes.

Otras fuentes aseguran que el número de víctimas mortales provocadas por la radiación y sus efectos a largo plazo es considerablemente inferior a las decenas de miles estando en realidad muy por debajo de esa cifra (en inglés, artículo).

[editar] Críticas al bombardeo

Casi de inmediato después del término de la Segunda Guerra Mundial, y persistiendo hasta hoy, se han cuestionado los bombardeos atómicos sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.

EE.UU. violó la convención de La Haya, que fueron los tratados estipulados en 1899, 1907 y 1923 (la ley sobre la guerra aérea), que en su acápite 23 trata sobre normas de bombardeos a objetivos militares y que prohíbe expresamente el bombardeo de ciudades con civiles, aunque haya objetivos militares incluidos en su perímetro.

Se calcula que cada ciudadano japonés muerto por el bombardeo atómico costó inicialmente a los EE.UU. entre 5.000 a 8.000 dólares, esta cifra aun sigue decreciendo.

El uso de armas atómicas ha sido calificado de bárbaro. En la actualidad se dice que el presidente Harry Truman estaba efectivamente informado de que el emperador Hirohito tenía la intención de rendirse en breve. Se sabe que, durante la conferencia de Potsdam, Truman escribió en su diario “Telegrama del emperador japonés pidiendo la paz. Parece que los japoneses se rendirán antes de la entrada de Rusia." Japón estaba dispuesto a rendirse con la única condición de que se preservara la figura del emperador Hirohito, y a pesar de la insistencia de los aliados en su rendición incondicional, Truman garantizó el cumplimiento de esta condición en el pacto que firmó secretamente con Japón.[cita requerida] Además en el momento del ataque el territorio estadounidense no estaba en peligro.

[editar] Justificaciones del bombardeo

Otros autores especulan que Japón no tenía intención de rendirse, y que ya tenía preparado el contrarresto de la invasión estadounidense, hasta con civiles armados. Por lo demás EE.UU. destruyó una base militar y un centro industrial militar, decenas de miles de civiles fueron asesinados. Algunos sugieren que una sola demostración de una bomba atómica en una región inhabitada hubiera hecho el mismo efecto disuasorio.

Se ha justificado que este bombardeo "ahorró" muertes, ya que una invasión habría costado a EE.UU. un millón de soldados estadounidenses, y muchos más japoneses. Además EE.UU. se justifica al hacer este bombardeo sobre civiles, sin antes pedir una rendición sin respuesta por parte nipona, de vengarse de Japón, ya que atacaron sin aviso Pearl Harbor (Hawaii) produciendo 3.435 bajas, incluyendo 68 civiles . Se dice que los japoneses no se habrían rendido nunca. Y que probablemente habrían muerto millones de civiles si EE.UU. hubiera tenido que invadir Japón por medios convencionales. Para apoyar este argumento, señalan que el gobierno japonés sólo accedió a rendirse después de que se hizo estallar la 2ª bomba nuclear, aún más letal, en Nagasaki. Eso les hizo creer a los japoneses que habría una lluvia de bombas nucleares sobre todas sus poblaciones civiles, (EE.UU. no tenía una 3ª bomba nuclear lista luego de Nagasaki, debido a la dificultad en preparar el material radiactivo, pero había una 3ª en curso, solo faltaba el suficiente material fisionable, posteriormente se hizo detonar en Bikini). Por otro lado, la increíble suma de USD $200.000.000 gastados en el proyecto no se habría justificado si no se hubiese hecho volar una ciudad japonesa.

Albert Einstein quien había escrito la carta a Roosevelt advirtiendo de los trabajos nazis sobre cuestiones nucleares, expresó que se habría quemado los dedos con los que escribió dicha carta ya que alentó a los EE.UU. a la puesta en marcha de proyecto Manhattan.

Otros argumentan que Japón había estado tratando de rendirse desde hacía dos meses, pero Harry Truman se negaba, insistiendo en que sólo aceptaría una rendición absolutamente incondicional (algo que no pudo conseguir), pero de todos modos la prensa mundial presenció el momento en que Truman pidió la rendición; a partir de entonces, pasaron 11 días desde la detonación de la primera bomba sin recibir una rendición por parte nipona, inmediatamente después de la primera bomba tampoco se manifestó una rendición, por lo cual 48 h después se detonó la 2ª bomba.

Una última razón que quiere justificar el uso de estas bombas nucleares es la demostración de fuerza ante la U.R.S.S., en lo que comenzaba a ser la Guerra Fría, tras el fin de la guerra en Europa. Con dicha demostración de fuerza los EE.UU. estarían avisando a la Unión Soviética: cualquier intromisión, más allá de los límites marcados como nuevas fronteras en Europa, del poderoso Ejército Rojo encontraría esta destructiva arma como oposición.[16]

[editar] En 2005

Tras el ataque atómico, Hiroshima fue reconstruida como una ciudad en memoria de la paz. El gobierno japonés continuó pidiendo la abolición de las armas atómicas y a mayor escala por la paz mundial. EE.UU. nunca pidió disculpa alguna por el ataque, basándose en que Japón tampoco pidió disculpas por el ataque sin aviso de Pearl Harbor (del que este ataque nuclear fue la represalia), a pesar de que la diferencia de muertes entre ambos ataques es de varios cientos de miles.

El 6 de agosto de 1995 (en la conmemoración hubo mucha más gente que en otros años) decenas de miles de personas acudieron a Hiroshima por el 50º aniversario del bombardeo nuclear a esta ciudad. En 2005, siguen existiendo personas con enfermedades y problemas físicos que vienen determinados por la bomba atómica y por sus efectos radiactivos.

[editar] Las dos posturas enfrentadas.

Inmediatamente después de los bombardeos, recién acabada la guerra, las encuestas demostraron que más del 80% de los estadounidenses estaban de acuerdo con los lanzamientos de las bombas atómicas. La versión oficial fue que aquellas bombas habían posibilitado el fin de la guerra y ahorrado muchas vidas japonesas y americanas. Entonces nada se sabía de los intentos de Japón para rendirse, ni de posturas cercanas al gobierno estadounidense que, conociendo las consecuencias de la bomba, recomendaban invitar a una delegación japonesa para presenciar la prueba y así apreciaran sus efectos o lanzarla sobre una zona de Japón deshabitada.

Conforme fueron apareciendo documentos fue creciendo la postura que contradecía las tesis oficiales. Sesenta años después las dos posturas siguen enfrentadas: los que comparten las tesis oficiales y justifican la decisión de Truman y los que desmienten las tesis oficiales y critican la decisión de Truman (estos últimos llamados revisionistas por los primeros).

Ambas posturas son apoyadas por diversos historiadores. Y, también, ambas posturas cuentan con el testimonio y las valoraciones de protagonistas de los dos países: EE.UU. y Japón.

[editar] Principales puntos de enfrentamiento

  • Oficialistas: los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki acortaron la guerra ahorrando vidas en ambos bandos. El ejército Japonés nunca se habría rendido si no se hubieran lanzado las bombas. Existían dos posturas enfrentadas en el alto mando japonés a este respecto y fueron las bombas junto con la declaración de guerra por parte de Rusia las que inclinaron la balanza del lado de los partidarios de la rendición.
  • Revisionistas: la intención de lanzar la bomba alargó la guerra, de no haberse dispuesto de ella, o de no haber existido la firme decisión de lanzarla, los intentos de rendición de Japón habrían sido escuchados.
  • Oficialistas: los objetivos eran de especial interés militar
  • Revisionistas: el interés militar fue una excusa. Las víctimas fueron exclusivamente civiles.
  • Oficialistas: Truman apoyó su decisión en las recomendaciones de la gran mayoría de sus asesores. Las declaraciones de numerosos asesores en contra de la decisión son declaraciones a posteriori.
  • Revisionistas: los asesores de Truman, excepto el secretario de estado James F. Byrnes, recomendaron negociar la rendición con Japón antes de lanzar las bombas.
  • Oficialistas: la decisión de lanzar la bomba fue motivada por los deseos de acabar con la guerra.
  • Revisionistas: en la decisión de lanzar las bombas jugaron muchos intereses, no directamente ligados con el enfrentamiento con Japón. La mejor prueba de las consecuencias de la bomba, un proyecto que había costado miles de millones de dólares, sería lanzarla sobre una ciudad. Un proyecto tan costoso no se habría justificado de no haber servido de forma decisiva para lograr la victoria. Había que frenar el expansionismo soviético,… y en última instancia, fue un acto de venganza por el bombardeo de Pearl Harbor.

[editar] Posturas sobre el bombardeo de Nagasaki

  • Oficialistas: el bombardeo sobre Nagasaki fue necesario, el de Hiroshima no había sido suficiente para forzar la rendición.
  • Revisionistas: la invasión de Japón estaba proyectada para el otoño, se podía esperar. El bombardeo de Nagasaki se aceleró para impedir que la posible rendición de Japón lo dejara en suspenso.

[editar] Derecho internacional

En el momento de los bombardeos regían las leyes internacionales para tiempos de guerra firmadas en La Haya en 1899, 1907 y la ley sobre la guerra aérea firmada en 1923.

  • Art. XXIII de la ley de 1899 puede leerse: Los derechos de los contendientes para dañar al enemigo no pueden ser ilimitados (esto ya lo expresó Kant).
  • Art. XXV de la misma ley: Está prohibido el ataque o bombardeo de ciudades y aldeas indefensas.

Estos artículos se reiteran en la revisión de 1907.

En 1927 en artículo XXII queda como sigue: Queda prohibido el bombardeo aéreo con motivo de aterrorizar a la población civil, así como la destrucción de sus propiedades y la agresión a los no combatientes.

Artículo XXIV 1.- El bombardeo aéreo es legítimo solamente cuando está dirigido a un objetivo militar, es decir, objeto del cual su destrucción o inutilización constituiría una ventaja en la contienda.

2.- Tal bombardeo es legítimo solamente cuando está dirigido exclusivamente en los objetivos siguientes: fuerzas militares, construcciones militares; establecimientos militares o depósitos; fábricas y centros importantes que se acredite trabajan para el ejército fabricando armas, munición o suministros militares; líneas de la comunicación o transporte usados con propósitos militares.

3.- Se prohíbe el bombardeo de ciudades, pueblos, aldeas, viviendas o edificios no inmediatamente próximos a las operaciones militares terrestres. En los casos donde los objetivos especificados en el párrafo 2 estén situados de modo que sea imposible diferenciar a la población civil de la instalación militar, el avión debe abstenerse de bombardear.

4- En las inmediaciones de las operaciones militares terrestres, el bombardeo de ciudades, pueblos, aldeas, viviendas o edificios con la condición legítima de que allí se concentran efectivos militares, se efectuará teniendo respeto al peligro que representa para la población civil.

El 1 de septiembre de 1939, el presidente de EE.UU. Franklin D. Roosevelt envió un escrito de súplica a los estados contendientes en la recién iniciada Segunda Guerra Mundial cuyo primer párrafo es el siguiente:

El presidente de los Estados Unidos a los gobiernos de Francia, de Alemania, de Italia, de Polonia y de su majestad Británica, 1 de septiembre de 1939.

El bombardeo aéreo despiadado contra civiles en poblaciones sin defensas en el transcurso de las hostilidades que han existido en medio mundo durante los últimos años, que ha producido el dolor y la muerte a millares de hombres indefensos, mujeres, y niños, han afectado a los corazones de cada hombre y mujer civilizados, y producido una profunda sacudida en la conciencia de la humanidad.
Franklin D. Roosevelt.

En aquel tiempo, los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki ya tenían la consideración de crímenes contra la humanidad. La consideración de si acortaron o no la contienda es irrelevante: los contendientes en una guerra no gozan de derechos ilimitados y las vidas de la población civil es un bien que hay que preservar por encima de cualquier consideración. Aun así, el acto de lanzar las bombas, aunque es considerado por muchos como crimen de guerra, contra la humanidad y genocidio, sigue hasta la fecha sin ser realmente condenado o castigado.

Tampoco valen los atenuantes, porque en los crímenes contra la humanidad no existen los atenuantes. Hoy, todos los esfuerzos de la comunidad internacional van encaminados a que actos parecidos no se repitan.

[editar] Referencias

  1. a b c Solar 2005.
  2. [http://www.cfo.doe.gov/me70/manhattan/hiroshima.htm Office of History & Heritage Resources.
  3. Cartas de Einstein a Roosevelt.
  4. Solar 2007, Pg.228.
  5. The Atomic Heritage Foundation. [1]
  6. Solar 2007, Pg. 230.
  7. a b c d Diez-Zubieta 2005.
  8. Parte de aquellas "velas" eran personas que ardían como antorchas. Inmensas multitudes enloquecidas se lanzaron hacia el río Sumida, que atraviesa Tokio. Sobre los puentes se produjeron millares de muertos, aplastados por los que corrian en dirección opuesta. Quienes alcanzaron sus orillas lograron la salvación, pero los que sólo pudieron llegar a pequeños canales perecieron en ellos, porque la temperatura ambiente superó en algunas zonas los 700 grados y el agua entró en ebullición, cociendo vivos a los que allí se habían refugiado. Diez-Zubieta 2005.
  9. Al tiempo, por medio de Suiza se trataron de acercar a Estados Unidos, entrando en contacto con Allan W. Dulles. Todo fue demasiado lento, poco enérgico, indirecto... para frenar el lanzamiento de la bomba atómica. Demasiado conocían en Washington el interés del gobierno en la Capitulación, pues su decodificadora "Púrpura" descifraba todos los mensajes diplomáticos y militares japoneses. A los "halcones" sólo hubiera podido pararles una demanda directa, clara y expresa. Y Tokio no supo verlo. Díez-Zubiaeta 2005
  10. Calvocoressi y Wint 1979, Pg. 887.
  11. Calvocoressi y Wint 1979, Pg. 887.
  12. A Japón se le exije la rendicción incondicional. Los responsables de política que llevó a la guerra serán perseguidos, perderá sus posesiones en ultramar, japón será ocupado. Estas exigencias, a pesar de ser excesivamente radicales, no fueron rechazadas de plano por Japón, hasta ese punto era desesperada su situación". Calvocoressi y Wint 1979, Pgs. 888-889.
  13. Discurso del presidente Truman.
  14. [http://www.cfo.doe.gov/me70/manhattan/hiroshima.htm Office of History & Heritage Resources.
  15. [http://www.cfo.doe.gov/me70/manhattan/nagasaki.htm Office of History & Heritage Resources.
  16. John Pilger. «The lies of Hiroshima live on, props in the war crimes of the 20th century» (en inglés), traducción al español. Consultado el 1 de marzo de 2009.

[editar] Bibliografía

  • Calvocoressi, Peter; Wint, Guy. Guerra total. 2 La Segunda Guerra Mundial en Oriente, Alianza Editorial, Madrid 1979. ISBN 84-206-2235-4
  • Díez-Zubieta, José, Japón, en guerra. Aplastado, La aventura de la Historia Nº 82. Arlanza Editores, Madrid 2005.
  • Lacosta, Xavier, Profecía cumplida. Japón septiembre de 1945, Historia, Nº 352, Historia Viva S.L., Madrid 2005.
  • Solar, David, Un mundo en ruinas. 1945-1946: de la caída de Alemania y la bomba de Hiroshima, a los juicios de Nuremberg y Tokio, Editorial La esfera de los libros, Madrid 2007. ISBN 978-84-9734-631-3
  • Solar, David, Hiroshima y Nagasaky bajo las bombas atómicas. Soy la muerte, La aventura de la Historia Nº 82. Arlanza Editores, Madrid 2005.

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos


Tags: Hiroshima, Japón, Nagasaki, Truman, guerra, bomba, radiación

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