Domingo, 22 de marzo de 2009
Por qué entonces existen seguros privados de salud?


Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Todos sabemos que la gente tiene ideologías diferentes respecto al papel apropiado del gobierno. Algunos, que tienden a estar a la izquierda del centro, piensan que el papel del gobierno es tratar de promover el bien general, suministrando servicios básicos, protegiendo a los pobres y a los enfermos, y asegurando una economía en buen funcionamiento. Por otra parte, hay otros, que usualmente se ubican a la derecha del centro, que creen que el rol apropiado del gobierno es redistribuir tantos ingresos como sea posible hacia los ricos.

Esos conceptos contrapuestos de gobierno en enfrentan en el debate sobre la reforma de la atención sanitaria nacional. Los que piensan que el papel del gobierno es servir el bien público probablemente estarán a favor de alguna forma de Medicare (1) universal. Es casi seguro que un tal sistema ahorraría una cantidad inmensa de costes administrativos al nivel de los aseguradores, proveedores de servicios y supervisión gubernamental.

Los aseguradores privados, gastan más de un 15% del dinero que cobran en primas en costes administrativos. Al contrario, Medicare gasta cerca de un 2%. Parte de los gastos de administración de los aseguradores consisten en marketing – un gasto que sería innecesario en un sistema universal de Medicare.

Los otros factores importantes que impulsan los costes administrativos de aseguradores privados están asociados con sus esfuerzos por manipular el sistema. La manipulación es la mejor manera de obtener ganancias en el sistema actual. Si los aseguradores pueden encontrar mecanismos efectivos, sea para evitar que gente enferma sea asegurada, o para encontrar maneras de negar la cobertura en casos de cuidados costosos, tienen la posibilidad de realizar grandes beneficios. Naturalmente, los aseguradores que maximizan sus beneficios dedicarán considerables recursos al intento de evitar maneras de suministrar atención sanitaria a la gente que la necesita.

En el ámbito de los proveedores de servicios, la amplia gama de formas y políticas divergentes emplea a cientos de miles de personas en posiciones administrativas en hospitales, oficinas de doctores, casas de reposo y otros proveedores de servicios. Esa gente a menudo se muestra bastante adepta a tratar con diversos aseguradores, lo que es un talento importante en nuestro sistema actual, pero una tarea que desaparecería si tuviésemos un sistema universal de salud.

Finalmente, los gobiernos de los Estados y el federal deben dedicar recursos sustanciales en supervisión para controlar la práctica de los aseguradores. Las agencias de supervisión son esenciales para limitar los abusos. El monitoreo sería mucho más simple si no hubiera corporaciones que se puedan beneficiar si evitan que la gente obtenga los cuidados de salud necesarios.

Aunque en principio podríamos pasar de inmediato a un sistema universal de salud, sería una tarea extremadamente difícil desde el punto de vista político y presentaría también algunos serios problemas prácticos. Durante su campaña, el presidente Obama propuso algo mucho más modesto: ofrecer a empleados y otros la alternativa de ingresar a un programa público de salud del tipo Medicare. Bajo este sistema, si la gente está contenta con su atención sanitaria actual, tendría la opción de mantenerla. Sin embargo, si decide que el plan ofrecido por el gobierno es mejor, podría incorporarse a él.

En esa situación, los aseguradores competirían con el plan del gobierno en el mercado. Si los aseguradores privados pueden ofrecer un seguro de salud con mejor cobertura o por un coste menor, la gente tendría la opción de tomar un plan privado. Desde luego, el gobierno también regularía el mercado para evitar que los aseguradores privados elijan cuidadosamente su camino hacia la rentabilidad asegurando sólo a personas de buena salud y librándose de ellas cuando se enferman.

La industria aseguradora ya reconoce que sería la perdedora en este tipo de competencia. Un plan dirigido por el gobierno será más eficiente. Ya lo sabemos sobre la base de la experiencia con Medicare. Cuando los aseguradores privados han competido con el plan Medicare tradicional del gobierno, sin subsidios gubernamentales, la abrumadora mayoría de los beneficiarios ha optado por el plan Medicare tradicional.

Por ese motivo los aseguradores chillan que no quieren enfrentar la competencia “injusta” de un plan gubernamental. Pero, su queja representará precisamente la confirmación que el público necesita para apoyar un plan público del tipo Medicare. El plan público será más barato y mejor que lo que pueden ofrecer los aseguradores privados. ¿Por qué no dar esa opción al público?

Todos sabemos que los ejecutivos de la industria aseguradora y los accionistas de la compañía quieren ganar mucho dinero, pero tal vez debieran buscar una industria en la que puedan competir. Si los gobiernos pueden suministrar un servicio de salud mejor y más barato, ¿para qué necesitamos aseguradores privados?

(1) Medicare es el actual programa de salud del gobierno de EE.UU., pero está limitado a personas de más de 65 años.

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Dean Baker es codirector del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR). Es autor de “Plunder and Blunder: The Rise and Fall of the Bubble Economy.”

 

http://www.counterpunch.org/baker03092009.html

 

 




Tags: seguro, salud, reforma, servicios, Medicare, público, administración

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