Martes, 31 de marzo de 2009

Gonzalo Queipo de Llano y Sierra (Tordesillas, 5 de febrero de 1875 - Sevilla, 9 de marzo de 1951), fue un militar español, uno de los organizadores y cabecilla del golpe militar contra la II República Española, cuyo fracaso parcial originó la Guerra Civil española.

Gonzalo Queipo de Llano y Sierra
Lugar de nacimiento 5 de febrero de 1875
en Tordesillas (Valladolid) Bandera de España España
Lugar de defunción 9 de marzo de 1951
en Sevilla
Rango Teniente general de Caballería
Batallas/guerras Ocupación de Málaga
Premios Gran Cruz Laureada de San Fernando

Gran Cruz Mérito Militar

Otros empleos Empresario agropecuario

 

Contenido

[editar] Introducción

Para comprender una biografía militar hay que tener en cuenta que el oficial que ingresa en el Ejército es un funcionario del Estado sujeto a reglas burocráticas comunes: sueldo con incentivos, escalafón e historial reflejado en hoja se servicio .

[editar] Vida

[editar] Primeros años

Quinto hijo del juez municipal de Tordesillas y de Mercedes Sierra y Vázquez de Novoa, sus otros hermanos eran Gerardo, Alfredo y Rosario. Realizó los estudios secundarios en el seminario diocesano local. Tras una etapa previa como educando de trompeta ingresó a los 18 años en la Academia de Caballería de Valladolid[1] . Aunque más dotado para las letras, en palabras de su madre Gonzalo «tenía raza»[2] y así egresó a los tres años (1893-96) como segundo teniente, saliendo destinado a la guerra de Cuba.

Obtuvo allí 5 cruces de la Reina Cristina por méritos de guerra y ascendió a capitán.[3] Tras la derrota de 1898 regresó a España "con lo puesto" [4] y en 1901 contrajo matrimonio con Genoveva Martí Tovar, hija del presidente de la Audiencia de Valladolid.[5]

[editar] Actividad conspirativa

La única salida para algunos oficiales era ir voluntarios a Marruecos, donde el sueldo era más alto en todos los grados [6] y donde se concedían generosamente los ascensos por méritos de guerra . En 1909 el espigado capitán Queipo de Llano aparece en una expedición a Melilla con el Regimiento de Lanceros de la Reina [7] . Vuelto a Marruecos pronto alcanzó el grado de coronel [8] y se dedicó en parte a negocios de intermediación (se ayudó económicamente como comisionista de carbón inglés) [9] . En 1923 fue ascendido a general de brigada y destinado a la segunda jefatura de la zona de Ceuta [10] .

Proclamada la Dictadura Queipo tuvo roces continuos con el general Primo de Rivera que había sido buen amigo suyo. Fundó en Ceuta en 1924 una publicación política llamada La Revista de las tropas coloniales [11] . Septiembre de 1924 fue su mes clave participando con su columna en sonadas acciones de guerra como las batallas de Beni-Selat y Zinat[12] . Experto en intrépidas cargas de caballería, fue expedientado y arrestado dos meses en El Ferrol [13] por presunta negligencia en la protección de la columna del general Riquelme . Ya en la Península, el extrovertido y lenguaraz general fue destituído como gobernador militar de Córdoba por haber afirmado públicamente que las letras UP, tanto podían significar Urinario Público como Unión Patriótica, el partido del régimen. El 17 de mayo 1928 la junta clasificadora del Ejército decidió pasarlo a la reserva [14] por "indisciplinado, díscolo y difícil de ser mandado", por lo que no podía ascender. En una de sus destituciones tuvo que ayudarse económicamente fabricando jabón casero y vendiéndolo personalmente por los comercios de Madrid. [9]

Caída la dictadura, despotricó tanto contra Primo de Rivera que sus hijos José Antonio y Miguel, Sancho Dávila y unos cuantos parientes jóvenes le arremetieron a puñetazos en una cafetería [15] . El 15 de diciembre de 1930, durante el mandato del general Berenguer, estuvo implicado como codirector en el complot pro-republicano del aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid)[16] . En esta acción, llevada a cabo junto con Ramón Franco, se hizo con la estación de radio y difundió la falsa noticia de que se había instaurado la República en toda España

«Sublevada guarnición Madrid. Proclamada República. Toque diana».

Sofocada fácilmente la rebelión por el general Orgaz, que rodeó el aeródromo y aprisionó al personal sublevado, huyeron en tres aviones en dirección a Portugal no sin antes arrojar unas octavillas sobre Madrid. En Lisboa solicitó pasaportes para Francia, Bélgica y Holanda [17] y refugiándose en Francia , donde trabó conocimiento con Indalecio Prieto [18] y Marcelino Domingo, entre otros republicanos españoles . Al encontrarse huído ante los requerimientos, el 25 de febrero de 1931 fue dado de baja en el Ejército por una Real Orden[19] . Fue incoado un proceso militar a los responsables [20] . Tal desatinada aventura convirtió a Queipo de Llano en un popular héroe republicano .

El exilio duró poco, pues el 14 de abril de 1931 se proclamó la II República. Regresó aclamado a España para ser rehabilitado inmediatamente por el Gobierno Provisional, como Capitán General de Madrid [21] (más tarde 1ª División Orgánica) convirtiéndose en poco tiempo en uno de los militares fundamentales de la democracia, apoyando con aplomo como Inspector General del Ejército [22] y como miembro del Consejo Superior de Guerra [23] las reformas implantadas por Manuel Azaña, aunque el ministro de la Guerra desconfiara de él. Se instaló con su familia en una residencia adecuada a su rango en la calle García de Paredes de Madrid. Lo mismo aparecía montando la yegua «Favorita» que perteneció al Rey [24] en un desfile que utilizaba el automóvil blindado que fue de Primo de Rivera para desplazarse. Queipo sentía a la República como cosa propia y quizás abusó de su privilegiada posición cercana al poder para gestionar influencias y recomendaciones para familiares y allegados [9] . Ascendido a general de división, fue nombrado Jefe del Cuarto Militar del Presidente de la República Alcalá Zamora[25] , con el que emparentó como consuegro [26] , hasta el 9 de marzo de 1933 en que fue relevado del mismo [27] tras conocerse una serie de injerencias políticas realizadas por el general con algunos parlamentarios . "Reconozco—dijo el general—que he cometido una ligereza, y por eso me voy. He puesto mi cargo a disposición del presidente de la República".

Precisamente para alejarlo de la política se le nombró Director General de Carabineros [28] Pero por la publicación de una carta reservada en el periódico Informaciones en defensa del salario de sus subordinados el Consejo de Ministros lo destituyó [29] . A partir de este momento quedó relegado a un segundo plano, aunque un posterior gobierno de la derecha (con Lerroux y Gil Robles) le nombró Inspector General de Carabineros. El aura republicana de Queipo se iba extinguiendo lentamente .

[editar] Prolegómenos del golpe de Estado

La política militar de los sucesivos gobiernos democráticos no hacía sino exacerbar el latente espíritu conspirativo de una parte del ejército. Se operó un cambio profundo en el general . Con su ego y sus antecedentes no es raro que en sus memorias Queipo de Llano se arrogase, en repetidas ocasiones, la iniciativa de una conspiración militar definitiva contra el recién instaurado gobierno del Frente Popular, si bien delegando su organización en el general Mola.[30] Pero en realidad su incorporación a la trama fue tardía . Tras un viaje por Alemania, en febrero de 1936, el exilado general Sanjurjo comprobó las posibilidades de los regímenes totalitarios y aceptó encabezar una rebelión organizada por el sistemático general Emilio Mola con otros generales de prestigio. Este ególatra general de brigada ( llamado «el director» ) no contaba en un principio con Queipo de Llano. En su diseño del golpe convergente sobre Madrid él mismo, Mola, avanzaría desde el norte, Franco desde el sur y Goded desde el nordeste . Una vez tomado Madrid Sanjurjo acudiría en avión desde Portugal y se haría cargo de un hipotético directorio militar . Queipo de Llano insistía en colaborar.[31] Era un maduro general de división y con suficiente experiencia africanista. Desde el bienio radical-cedista el gobierno le había confiado la Inspección General de Carabineros cargo relativamente menor (aunque bien remunerado) pero que le obligaba a viajar . Como él mismo declararía cínicamente más tarde, le permitió desplazarse por todas las guarniciones de España burlando la vigilancia del gobierno del Frente Popular, y contactar con algunos de los militares comprometidos en el alzamiento. Al no tener ningún mando en plaza, Queipo quería sublevarse en Valladolid, que era su tierra. Su adscripción a la guarnición de Sevilla (cabeza de la 2ª División Orgánica), no se decidió hasta finales de junio de 1936 por la dirección del comité de conspiradores. Queipo pregonó después que sus compañeros de intriga le "habían largado el mochuelo" de Sevilla.[9]

Al producirse la rebelión en las guarniciones de Marruecos, el 17 de julio de 1936, Queipo de Llano se encontraba en Huelva para despistar al gobierno simulando una inspección, y estando en el cine fue informado de la ejecución del golpe, seña para el comienzo de lo planeado. Previamente había enviado a su familia el 11 de julio desde Madrid a casa de su hija casada en Málaga por creerla un buen refugio.[9] [32] Burlando la vigilancia gubernativa no se presentó hasta la madrugada del 18 de julio en Sevilla, donde esperaba contar con la preparación civil de José García Carranza "El Algabeño", un famoso torero y hombre de acción local al que no conocía, pero que se le ofreció con 1.500 falangistas.[32] Pero a la hora de la verdad los 1500 falangistas de primera línea se convirtieron en 15 a los que se añadieron otros 60 liberados de la cárcel más tarde. Gran parte de la numerosa oficialidad de guarnición en Sevilla estaba confabulada en el complot, incluyendo a la Guardia Civil y en espera de órdenes [33] . Una descripción pormenorizada de la rebelión militar fue publicada por el gobernador civil republicano José Mª Varela Rendueles.[34]

Murallas de la Macarena, donde fueron fusilados preferentemente los condenados por el aparato jurídico militar de Queipo. Aparte del pelotón era reglamentaria la presencia de un sacerdote y un médico, que certificaba la defunción. Finalmente el pelotón desfilaba por delante del cadáver . [35] [36]

[editar] El golpe en Sevilla

Se hospedó en el Hotel Simón, desde donde se desplazó en coche al edificio de la División (Capitanía) situado en la plaza de la Gavidia, en el centro de Sevilla, donde es escondido por los oficiales cómplices. Uniformado, armado y rodeado de una camarilla de conscriptos se dirige al jefe de la 2ª División Orgánica, el general Villa-Abrille, que no le presenta oposición (más bien estaba preocupado por el fracaso del golpe y el exilio consiguiente, como le ocurriera a Sanjurjo), y Queipo lo mantiene retenido en un despacho de la propia División junto al general de artillería López-Viota.

A continuación se traslada al acuartelamiento del regimiento Granada nº 6 (antiguo Soria), situado en las proximidades de la División, donde se encuentra con la oposición de su coronel Manuel Allanegui Lusarreta, al que detiene también y, ante la postura indecisa de la oficialidad, logra hacerse con el mando del mismo.[37]

Manda capturar inmediatamente la Maestranza de Artillería, con lo cual se priva a los sevillanos de tomar las armas para enfrentarse a los sublevados. Sevilla "la roja", ciudad con un amplio movimiento obrero, se aprestó en precario a su defensa en los barrios más populares como Triana, La Macarena, San Marcos, San Julián y otros, en los que tras un llamamiento, lanzado por la emisora de Unión Radio Sevilla, a la huelga general se formaron barricadas y se incendiaron iglesias y algunos edificios pertenecientes a la aristocracia como los domicilios de las familias Marañón, Fernández Palacios, Grosso, Delgado Brackembury y la del Marqués de Villamarta así como la fábrica de jabones y perfumes del marqués de Luca de Tena, propietario del diario ABC y, según se supo luego, implicado en la sublevación.

Fingiéndose leales a la República y mediante otros alevosos engaños, los oficiales del Regimiento de Artillería 3º Ligero proveen a los demás facciosos de medios para hacerse con el control del centro de Sevilla. Usando valerosamente el tiro de piezas de artillería contra los edificios civiles (Hotel Inglaterra, Telefónica, Gobierno Civil) los militares rebeldes consiguen la rendición del gobernador civil y la toma del Edificio Telefónica, situada en la plaza Nueva. Cabe destacar la magnánima descripción de su clemencia, en el pequeño patio de la División, para con los 200 guardias de asalto tomados prisioneros y condenados a muerte, descrita con sencillez castrense por el mismo Queipo en sus memorias. Denota una vesania sólo justificable por la tensión nerviosa de aquellos momentos.[32] [38]

Estaba previsto que en un principio, y antes de que empezasen a hacerse efectivas las sanciones a que diera lugar el bando de Estado de Guerra, debían consentirse ciertos tumultos o asonadas a cargo de comandos civiles armados (pioneros o pistoleros). Lo que el falangista Dionisio Ridruejo postuló como «represión informal y espontánea» [39] era sencillamente :

“La destrucción física de los cuadros de los partidos del Frente Popular, de los sindicatos obreros y de las organizaciones masónicas, sin perder de vista tampoco a los partidos democráticos más moderados y a las personalidades independientes [...] se puede hablar de una operación perfecta de extirpación de las fuerzas políticas que habían patrocinado y sostenido la República".

Anécdotas aparte,[40] la consolidación de la toma de Sevilla en los días siguientes por el Tercio y los Regulares llegados de Cádiz se produce por el empleo indiscriminado de la artillería y del salvaje terror africanista en los barrios que resistían.

Aquellos militares coloniales estaban acostumbrados a manejar tribus indígenas . Arturo Barea recuerda :

«Cuando atacaba, el Tercio no reconocía límites a su venganza. Cuando abandonaba un pueblo, no quedaba más que incendios y los cadáveres de hombres, mujeres y niños. Así, fui testigo ocular de la destrucción total de los pueblos del Beni Arós en la primavera de 1921. Cuando se asesinaba a un legionario en una marcha solitaria por el campo, se degollaban a todos los hombres de los pueblos vecinos, a no ser que se presentase el asesino» .[41]

Para reducir los costes de la rebelión ante posibles represalias y como respuesta a la resistencia de los adversarios, los golpistas habían ordenado cortar de raíz empleando las medidas represivas y de escarmiento de Marruecos [42] ; una combinación brutal de detenciones, violaciones, fusilamientos, emasculaciones y otras sevicias . Los crímenes, sin ningún tipo de juicio, declaración o defensa se sucedieron durante mucho tiempo generalmente junto a los cementerios o en las cunetas de las carreteras. En los libros registros civiles de juzgados y en los de cementerios puede leerse : "Desconocido o bien Fulano [...] fallecido el día XX de julio de 1936 a las [en blanco] a consecuencia de aplicación del bando de guerra". En otros casos el médico certificaba lo evidente "por herida de bala, hemorragia, anemia aguda etc". La acusación era verbal, sobre la base de delaciones, listas negras o informes oficiosos: se los llevaban y eran fusilados en el acto. En los escasos registros o sumarios encontrados, las víctimas civiles fueron acusadas de los delitos más inverosímiles, tales como ser votante de izquierda, ser familia de republicanos destacados, haber discutido con alguien de política, haber mirado mal al cura.[43] Cualquier cosa, por insignificante que fuera, podía ser motivo para el escarmiento.

"Es necesario crear una atmósfera de terror, hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todo el que no piense como nosotros. Tenemos que causar una gran impresión, todo aquel que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado".
General Mola : Instrucción Reservada . Base 5ª
Edificio de Capitanía en la plaza de la Gavidia, cuartel general de Queipo de Llano en Sevilla.

La sublevación militar se consumó formalmente con la lectura del famoso bando [15] declarando el estado de guerra en la Plaza Nueva, delante del ayuntamiento. En su virtud, y convirtiendo a los leales en traidores (como no había delito, puesto que los que lo habían cometido eran ellos, se creó el delito de rebelión para los otros) fue como el general Queipo de Llano se hizo con la fuente de toda legitimidad. A sus 61 años, asentado en Capitanía y con la ayuda del teléfono, del telégrafo y del micrófono, se hizo con el protagonismo indiscutible del plan represivo maestro llamado técnicamente limpieza política.[44] Voluntad premeditada y programada de aniquilamiento de la democracia aplicando sistemáticamente la brutalidad en todo el país conforme se desarrollara el golpe de estado.

A pesar de su éxito limitado, el 20 de febrero de 1943 se ordenó que el 18 de julio de cada año se exaltase en toda España el "Día del Valor", alegando: "porque es, en la Historia de España, cuando más claramente se manifiesta, colectiva y entusiásticamente, la virtud noble que impulsa a acometer grandes empresas: el valor". El 4 de Julio de 2006 , el Parlamento Europeo condenó el alzamiento militar del 18 de Julio de 1936 y la posterior dictadura del General Franco.

[editar] Inicio de la represión

El general vallisoletano contó con la inestimable ayuda de una nomenclatura local que supo elegir: los militares comandante José Cuesta Monereo (Estado Mayor), capitán de la Legión Manuel Díaz Criado (Delegado de Orden Público) y en los auditores Felipe Acedo Colunga y Francisco Bohórquez Vecina, que se encargaron respectivamente de la planificación del golpe y de la represión de sus opositores mediante la ley marcial impuesta por el Bando de Guerra (redactado por ellos mismos con la firma de Queipo de Llano) [45] . Nombró gobernador civil de Sevilla a su amigo Pedro Parias González[46] quien, buen conocedor y "algo cacique" (en palabras de Queipo), le asesoró sobre el terreno en la elección de alcaldes y de los colaboradores más idóneos para cada función.[32] Entre las personalidades colaboradoras dignas de mención cabe citar a Ciriaco Cascajo Ruiz, Luis Zurdo Martín y Bruno Ibáñez Burín en Córdoba, Gregorio de Haro Lumbreras en Huelva, Manuel Gómez Cantos, Manuel Carracedo Blázquez y Manuel Pereita Vela en Badajoz, José Valdés Guzmán y Antonio González Espinosa en Granada, Santiago Garrigós Bernabeu en Sevilla, Francisco García Alted y Carlos Arias Navarro en Málaga, Eduardo Valero Valverde, Pedro Jevenois Labernade y Adolfo de la Calle Alonso en Cádiz entre otros.

«Me dirigía a los obreros en tono paternal, que me hiciesen caso a mí era lo más conveniente para ellos, pues yo tenía una idea muy arraigada de que el pueblo era igual que los niños, a los que hay que cuidar y mimar cuando son buenos, pero que no se pueden dejar nunca sin castigo sus malas acciones».
Queipo de Llano, Memorias[47]

Por el hecho de proclamar el bando en las plazas públicas de cada lugar quedaba automáticamente implantado el "estado de guerra" con todas sus consecuencias: "la mirada que acusa, el dedo que denuncia, la mano que apunta los nombres en la lista... estaban dentro de los pueblos , y muchas de las víctimas eran conducidas a la muerte por vecinos conocidos" [48] .

El fiscal Felipe Acedo Colunga sentó jurisprudencia: "Considerando que el Exmo. Sr. General D. Gonzalo Queipo de Llano una vez posesionado del mando militar de la División y declarado el Estado de Guerra [es] la única autoridad legítima ante la tradición de la Patria y su historia futura [... ]".[49]

El retrato de Queipo de Llano de uniforme presidía en centros oficiales, públicos, en escaparates y en la sala de numerosos hogares .

Se dictaron órdenes precisas para que no se inscribiera a los asesinados en los Registros civiles con la clara intención de dejar el menor rastro posible. Así es cómo la responsabilidad de Queipo de Llano y la doctrina legitimadora de sus jurídicos estuvieron en el inicio mismo de las matanzas de civiles y militares leales aplicándoseles el infame Bando de Guerra por motivos puramente políticos o ideológicos, tales como la legítima pertenencia a instituciones democráticas de la República. La propagación de estos primeros excesos de Queipo dio lugar a la interminable dinámica de acciones y reacciones de represalia de los republicanos en todo el país.

[editar] Etapas represivas

En este proceso los historiadores distinguen cronológicamente tres estadíos en el bando rebelde: * 1° Empleo sistemático del procedimiento expeditivo del asesinato sin formación de causa, al amparo del bando de guerra. * 2° Actuaciones del Delegado de orden Público. * 3º Formalmente desde febrero de 1937, mediante consejos de guerra.

Los auditores rebeldes tipificaron tres delitos : rebelión, auxilio a la rebelión y excitación a la rebelión.[50]

[editar] Responsabilidad en el asesinato de Federico García Lorca

Ian Gibson acusó en su biografía de Lorca a Queipo de ordenar el fusilamiento del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca con la frase "dadle café, mucho café", si bien no hay constancia documental ya que se trata de una conversación que el telefonista oye en capitanía de Sevilla (hoy Plaza de la Gavidia) relatada a sus parientes. El CAFE : "Camaradas Arriba Falange Española": era el grito usado tras el fusilamiento y el posterior tiro de gracia a los ejecutados por los golpistas de falange al servicio de Franco. En el caso de Lorca fue el abogado de la CEDA Juan Luis Trescastro junto al ex-diputado y Ramón Ruiz Alonso los que dieron el grito tras el fusilamiento consentido por el capitán Nestares.

[editar] El enredo jerárquico. Jefe del Ejército del Sur

Alocución-charla radiofónica del general Queipo de Llano.

La muerte accidental de Sanjurjo el 20 de julio dejó un peligroso vacío en la dirección militar de los rebeldes. Se suscitó un importante conflicto de mando entre los cabecillas de la rebelión. Los generales Cabanellas y Queipo de Llano tenían más antigüedad que el general Franco . Varela y Mola eran de rango inferior. El 24 de julio de 1936 se constituyó en Burgos una llamada Junta de Defensa Nacional [16] presidida por el general Cabanellas, que pretendió un cierto control administrativo- jurídico colegiado del nuevo Estado. En un primer momento la Junta distribuyó las funciones de guerra nombrando a Queipo de Llano el 26 de agosto «general en jefe de las fuerzas que operan en Andalucía», al general Mola «general en jefe del ejército del Norte» y al ambicioso general Franco en el ambiguo papel de «jefe de las fuerzas de Marruecos y del Ejército Expedicionario » [51] . En calidad de tal, Franco había instalado transitoriamente su cuartel general aparte en Sevilla en el requisado Palacio de Yanduri donde, aun hoy, hay una placa conmemorativa[52] . Queipo tenía su cuartel general en Capitanía y venía utilizando para sus conquistas en Andalucía a moros y legionarios que Franco traía de África . Pero esta autonomía duró poco tiempo para Queipo de Llano, quien a finales de septiembre de 1936 se vio forzado a intervenir en una reunión entre militares en una finca de Salamanca en la que se proclamó al general Franco [53] como Jefe del Gobierno del Estado (función suficientemente explícita en los sistemas democráticos de gobierno) que llevaba aparejada la de general en jefe de los ejércitos («generalísimo» en la hipérbole fascista). A renglón seguido Franco dio un oscuro "golpe dentro del golpe" : usando un truco semántico se autonombró Jefe del Estado (Caudillo) y subordinó bajo su mando de manera irreversible a todos los generales sublevados llevando en adelante la dirección militar y civil y dando paso al régimen totalitario (conocido más tarde como Movimiento)[54] .

Una vez confirmado como jefe del Ejército de Operaciones del Sur, Queipo fue el encargado de organizar las fuerzas de la región andaluza ocupada, asumiendo los asuntos militares y los de la gobernanza, actuando con aparente independencia durante toda la guerra, lo que le valió el sobrenombre de "virrey"[55] y una cierta antipatía por parte de Franco, poco acostumbrado a que no se contara con él en todas las decisiones. En los pueblos y ciudades que se iban conquistando, se aplicó por orden suya la misma limpieza política que en los barrios sevillanos, por lo que durante bastante tiempo ha sido recordado con terror en muchos pueblos andaluces y extremeños. Utilizó para este trabajo fundamentalmente a la Guardia Civil, a los falangistas, carlistas, Policía Montada y otras fuerzas paramilitares derechistas.[56] Al igual que Mola en el norte[57] Queipo utilizó la radiodifusión como medio de guerra psicológica. Son famosas sus charlas radiofónicas a través de los micrófonos de Unión Radio Sevilla, dirigida por el teniente coronel Antonio Fontán, en las que todos los días, a las diez de la noche, con el fin de amedrentar al enemigo y animar a los partidarios nacionalistas en zona republicana, en un lenguaje directo y generalmente soez, se burlaba de los dirigentes de la República y hacía alusiones a la virilidad de legionarios y regulares, con comentarios tales como:

"Nuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen.

"Mañana vamos a tomar Peñaflor. Vayan las mujeres de los "rojos" preparando sus mantones de luto".

"Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad".

Queipo de Llano representó al terror con sus despiadadas consignas desde la radio, en las que anticipaba el asesinato de miles de personas, señalaba a las víctimas, y azuzaba a los asesinos. Estas charlas eran muy celebradas y seguidas con gran interés en la zona sublevada y su texto, una vez pulido, era publicado al día siguiente obligatoriamente por todos los periódicos [58] . En este sentido, el poeta católico Roy Campbell en su poema "The flowering rifle" llegó a comparar a Queipo con Quevedo [59] . Finalmente, en febrero de 1938 y siguiendo instrucciones del mando político de Salamanca fueron suspendidas, ya que su tono no convenía a la imagen que del nuevo régimen se pretendía dar a las potencias democráticas con vistas a un eventual reconocimiento por parte de estas.

El 2 de diciembre de 1937 se integró políticamente en la estructura ideológica del Movimiento Nacional jurando como "Consejero Nacional" de la Falange . La lista de los cincuenta consejeros comienza por Pilar Primo de Rivera, el conde de Rodezno, el general Gonzalo Queipo de Llano y José María Pemán. En enero de 1937 dirigió las operaciones de la ocupación de Málaga con la ayuda de tropas italianas fascistas mecanizadas al mando del general Roatta, que concluyó con una de las mayores masacres de civiles de toda la guerra.[60]

"La toma de Málaga ha sido algo parecido a los juegos de los prestímanos. ¿Veis Málaga de este lado? ¿veis que está roja? Se echan unos polvos de la madre Celestina y… Málaga se ha vuelto blanca para siempre. Málaga no volverá a ser roja jamás" .

"A los tres cuartos de hora, un parte de nuestra aviación me comunicaba que grandes masas huían a todo correr hacia Motril. Para acompañarles en su huida y hacerles correr más aprisa, enviamos a nuestra aviación que bombardeó, incendiando algunos camiones (&hellipGui?o"

Gonzalo Queipo de Llano, Charla radiofónica . ABC; Sevilla 10/2/1937 .

Pero la implacable crueldad de Queipo se había vuelto contra él en lo tocante a su propia familia, que en parte había quedado aislada en Málaga. También su hermana Rosario permaneció retenida en la cárcel Modelo de Madrid [61] . Queipo hizo todo lo posible para salvar a su familia que al fin fue liberada el 11 de agosto gracias al cónsul italiano D. Tranquilo Bianchi.[32]

Tags: Queipo, Sevilla, terror, golpe, ejército, alzamiento, Popular

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