Mi?rcoles, 01 de abril de 2009

Erasmo de Rotterdam, conocido como Desiderius Erasmus Rotterdamus, nacido Geert Geertsen, también llamado Gerrit Gerritszoon (Gerardo, hijo de Gerardo) (1466/69 - 12 de julio de 1536). Humanista, filósofo, filólogo y teólogo neerlandés, autor de importantes obras en latín.

  Wikipedia:Artículos buenos
Erasmo de Rotterdam, retratado por Hans Holbein el Joven.

 

 

 Estudios superiores

Tras consagrarse sacerdote (a partir de 1490), Erasmo estudió en la Universidad de París, que se encontraba en ese momento muy influida por el Renacimiento de la cultura clásica italiana. Posiblemente en esta etapa se encuentren las raíces del pensamiento humanista erasmiano, que convirtieron al joven en un libre pensador y académico de ideas independientes, sin ataduras a cultura, nacionalidad, religión ni encasillamiento alguno.

Texto de Erasmo de Rotterdam tachado por la Inquisición.

Viaje a Inglaterra: docencia y los "Adagios"

Erasmo viajó a Londres entre 1499 y 1500. Lo más importante de este viaje fue la oportunidad que tuvo de escuchar a John Colet dando una medulosa conferencia en la Universidad de Oxford acerca de San Pablo. Una vez terminada, Erasmo se acercó al catedrático y tuvo con él una larga conversación sobre el modo de efectuar una lectura verdaderamente humanista de la Biblia, la cual influiría profundamente sobre su pensamiento posterior.

En ese mismo año de 1500, Erasmo publicó sus "Adagios", que consisten en más de 800 frases, máximas o refranes derivados de la tradición grecolatina, junto con notas acerca de su origen y su significado. La mayoría de esos refranes se siguen utilizando el día de hoy. Erasmo trabajó en los "Adagios" durante el resto de su vida, a tal punto que la colección había crecido mucho en 1521 y ya contenía 3.400 de ellos, siendo la cifra de 4.500 al momento de su muerte. El libro mereció más de 60 ediciones, una cifra sin precedentes para el año 1500. En español contamos con una traducción moderna de 2000.[1]

Erasmo ejerció una cátedra como profesor titular de Teología en Cambridge bajo Enrique VIII, donde haría amistades que le durarían toda la vida: Santo Tomás Moro, John Colet, Thomas Linacre y William Grocyn. Se le ofreció un puesto vitalicio en el Colegio de la Reina de la Universidad de Cambridge y es posible que, de desearlo, hubiese podido pasar el resto de su vida enseñando Ciencias Sagradas a lo mejor de la realeza y la nobleza inglesas. Sin embargo, su naturaleza inquieta y trashumante y su espíritu curioso, aunados a una incontrolable aversión a todo lo que significara rutina, lo hicieron declinar ese cargo y todos los que se le ofrecerían en el futuro.

 Viaje a Italia

Entre 1506 y 1509 Erasmo vivió en Italia, la mayor parte del tiempo trabajando en la editorial de Aldus Manutius en Venecia. Varias veces más se le ofrecieron cargos serios y rentados, especialmente como educador, a lo cual él respondía que prefería no aceptarlos, porque lo que ganaba en la casa editora, si bien no era mucho, le resultaba suficiente.

A partir de estas conexiones con universidades y hombres pertenecientes al mundo literario, Erasmo comenzó a rodearse de quienes pensaban igual que él en cuanto a rechazo por los procedimientos y sistemas establecidos (en especial la Iglesia misma).

Sin embargo, no todos simpatizaban con Erasmo; había quienes eran hostiles a los principios de elevación literaria, espiritual y religiosa que preconizaba. Estos opositores comenzaron a criticarlo tanto en público como en privado, y puede que hayan sido la causa por la cual el estudioso abandonó Italia y se refugió en Basilea, Suiza.

 La lucha contra la disciplina y las instituciones

Dibujo a la pluma de Hans Holbein el Joven en el margen del ejemplar de Oswald Myconius de la edición de 1515 del Elogio de la locura de Erasmo.

No sabemos cuál de las tres instituciones educativas en las que estuvo internado Erasmo fue la causante del profundo disgusto y rechazo que evidenció toda su vida contra la autoridad establecida. Pudo ser la escuela primaria (de los 8 a los 13 años), el convento agustino (de los 16 a los 22) o la Universidad de París (a mediados de la década de 1490).

En alguna de ellas (o en las tres), Erasmo terminó de distanciarse emocionalmente y para siempre de todo lo que significara institucionalidad y comenzó a pensar libre de las ataduras académicas, recabando sus fuentes de muchos lugares independientes. La respuesta a este odio intelectual posiblemente sean los métodos de disciplina que en las tres escuelas se aplicaba (como en todas partes) para "quebrar la voluntad" de los alumnos. Lo que nadie podía prever era que la voluntad de Erasmo se resistiría a ser "quebrada" hasta el mismísimo día de su muerte. Por otra parte, se enfurecía al ver la "disciplina" que se aplicaba con los niños, mientras los monjes disfrutaban de una "relajación moral" que lo enfurecía.

En la universidad comprobó que el espíritu medieval gozaba de mejor salud en 1490 que en el siglo V. El pensamiento, según la visión de Erasmo, había retrocedido a los primeros siglos. Esta actitud mental también recibió siempre sus ataques.

Erasmo decidió pronto que podía hacer algo para revertir la situación: con las ideas de los agustinos y algunos conceptos de John Colet comenzó a analizar el núcleo esencial de los textos clásicos, modernizando sus contenidos e intentando aplicarlos a una humanización y liberalización de las ideas para que cualquiera pudiese penetrar su significado.

Nunca, hasta su muerte, dejó de luchar contra el encorsetamiento ideológico que él percibía, omnipresente, en todas las instituciones intelectuales, políticas y sociales de su época.

 Los comienzos literarios

Monumento a Erasmo en Rotterdam.

Ya en la comparativamente tranquila atmósfera de Basilea, donde, según escribió, había debido retirarse a causa de las "persecuciones" a que se lo había sometido, Erasmo sintió la calidez de ese país que lo recibió con hospitalidad y cordial deferencia, y una vez más se rodeó de amigos y seguidores que creían en él y en sus ideas.

Fue allí donde empezó a escribir. Lo hizo relativamente tarde en su vida, porque consideraba que quien no sabe escribir bien, siempre se equivoca al expresarse o transmitir un mensaje. Por ello, se preocupó primero de convertirse en un verdadero maestro en el uso estilístico y narrativo del latín, y sólo después se atrevió a poner por escrito sus convicciones.

El embate contra la Iglesia

Las polémicas de Erasmo contra la Iglesia han sido malinterpretadas con frecuencia (Por ejemplo la polémica acerca de la Coma Juanina). La enemistad del filósofo no derivaba ni de cuestionamientos hacia la exactitud de la doctrina ni de hostilidad contra la organización de la institución en sí. En otras palabras, Erasmo no era ni anticatólico ni anticlerical. Esto se observa mediante la simple lectura de sus libros.

La verdadera razón del enfrentamiento es que Erasmo quería utilizar su formación y entrenamiento (además de su obviamente competente manera de escribir en latín) para purificar la doctrina y liberalizar las instituciones. Estos dos objetivos no eran compartidos por la jerarquía eclesiástica del siglo XVI.

Desde su puesto de académico versado tanto en la doctrina como en la vida monarcal, Erasmo creyó su obligación liberar a la Iglesia de la parálisis a que la condenaban la rigidez del pensamiento y las instituciones medievales, ya que él había percibido al Renacimiento como una manera de pensar fundamentalmente nueva. La tradición medieval no tenía ya lugar en el mundo, y él, el "cruzado de la rectitud", debía ser el encargado de cambiar el estado de cosas.

Si se considera que la convicción de Erasmo era educar para que el educando pudiese poner en tela de juicio la administración y los asuntos públicos de la Iglesia y del Estado, sus aparentes contradicciones desaparecen, y comienza a visualizarse con claridad la enorme coherencia de su obra, mantenida con firmeza a través de los años y las décadas.

 Obras centrales

En 1503 Erasmo publica el primero de sus libros más prominentes: el Enchiridion Militiis Christiani ("Manual del Soldado Cristiano", llamado a veces "La Daga de Cristo"). En este pequeño volumen Erasmo define y delinea los principales aspectos de la vida cristiana, que luego pasaría el resto de su vida desarrollando y profundizando.

La clave de todo, dice en el libro, es la sinceridad. El Mal se oculta dentro del formalismo, el respeto por la tradición, el consumo, el corporativismo, pero nunca en la enseñanza de Cristo.

Durante su estancia en Inglaterra comienza un estudio sistemático de los libros del Nuevo Testamento, con vistas a preparar una nueva edición en traducción latina. Publicada por la casa Froben en Basilea en 1516, la versión erasmiana de esos libros provocó, en cierta medida, la profundización de los estudios bíblicos durante el proceso de la reforma protestante. En efecto, en esta nueva traducción se basó Martín Lutero para llevar a cabo su trascendental estudio científico de la Biblia, en el cual cimentaría toda su exposición teológica posterior. Es por ello que el trabajo de Erasmo tuvo resonancias históricas que persisten hasta el día de hoy y se lo encuentra en la misma génesis del protestantismo.

La traducción erasmiana es la base de la versión inglesa de la Biblia, conocida como "Biblia King James" (lit. "del Rey Santiago", a veces llamada "del Rey Jaime"). Tiene la particularidad de representar la primera aproximación de un sacerdote y académico de mentalidad liberal (Erasmo) para comprender y traducir con certeza lo que los escritores bíblicos habían intentado expresar. Esta tarea no se había emprendido nunca en el pasado.

En un gesto de profunda ironía, Erasmo dedicó su versión de la Biblia al papa León X, un italiano licencioso y hedonista que representaba todo lo que el escritor odiaba en la Iglesia y el Estado.

Apenas publicado el texto, Erasmo acometió de inmediato la redacción de su sorprendente "Paráfrasis del Nuevo Testamento", la cual, en varios tomos y en un lenguaje llano y popular, pone al alcance de cualquiera que sepa leer los contenidos completos de los Evangelios, profundizando con precisión incluso en sus aspectos más complejos. Como toda la obra de Erasmo, el original estaba escrito en latín, pero su impacto en la sociedad renacentista fue tan grande que de inmediato se lo tradujo a todas las lenguas comunes de los países europeos. Erasmo aprobó y agradeció estas traducciones, porque comprendía que pondrían su obra al alcance de muchísima gente, algo que nunca podría lograr el original en lengua culta.

 Erasmo y Lutero

La traducción de Erasmo llamó de inmediato la atención del reformador protestante Martín Lutero quien, como queda dicho, la analizó minuciosamente hasta el final de su vida. El amor de Lutero por esta versión desató una catarata de traducciones que por primera vez puso el Nuevo Testamento al alcance de la gente que no sabía leer latín. En 1522, seis años después de la publicación de Erasmo, Lutero la tradujo por primera vez al alemán. A su vez, la versión alemana de Lutero fue la base de la primera traducción de William Tyndale al inglés en 1526.

El luteranismo se desató furiosamente en toda Europa al año siguiente de la publicación del Nuevo Testamento grecolatino de Erasmo de Rotterdam, lo que puso al traductor en una difícil crisis de exposición pública. Lutero no se privó en absoluto de proclamar a los cuatro vientos que el trabajo de Erasmo le había ayudado a ver la verdad, por lo que la mirada de la Iglesia comenzó a desplazarse alternativamente del reformador al traductor que supuestamente había dado el paso inicial de la Reforma.

Esta situación no fue fácil para Erasmo, dada la naturaleza de su carácter y la poca simpatía que profesaba a la Iglesia, a Roma y al papado. El conflicto entre la Iglesia y la Reforma se hizo evidente para todo el mundo, y ambos bandos exigieron de inmediato a quienes no habían tomado aún una postura que eligiesen un lado de la polémica.

Esto mismo le sucedió a Erasmo, quien para colmo estaba en la cúspide de la fama por sus importantes obras literarias. Lo que ni Lutero ni el papado comprendían era que, en la mentalidad individualista del sabio, alinearse con católicos o protestantes le resultaba igualmente repugnante. No estaba dispuesto a colaborar con ninguno de los dos movimientos, porque ponía por encima de todo su libertad de pensamiento y su independencia individual e intelectual. Sabía, por supuesto, que esa libertad se perdería de unirse a cualquiera de los bandos. El no tomar partido fue una jugada peligrosa.

 El conflicto religioso

Bocetos en tiza de las manos de Erasmo, por Holbein el Joven. Obsérvese la artritis en las articulaciones.

A través de toda su vida, Erasmo había sido consecuente en sus críticas a los poderes clericales y a los abusos que los malos religiosos hacían de ellos. Al verse involucrado en la trampa de tomar partido, una vez debió analizar sus motivos y razones, explicando públicamente que sus ataques jamás se habían dirigido a la Iglesia como institución ni a Dios como fuente de inteligencia y justicia, sino sólo a los malos obispos y frailes que lucraban vendiendo indulgencias y cometían otros delitos religiosos como la simonía.

Erasmo pudo salirse con la suya y fue creído, principalmente porque su soberbio trabajo teológico confirmaba su fe y su enorme difusión pública lo había convertido en un personaje querido y admirado por ambas facciones.

Sin embargo, en general Erasmo estaba de acuerdo con los postulados de Lutero, (o mejor dicho, Lutero estaba de acuerdo con los postulados de Erasmo) especialmente en lo relativo a sus críticas sobre el modo de administrar la Iglesia. Lutero era, además, su amigo personal y una de las pocas personas a las que Erasmo reconocía públicamente admirar. El alemán, por su parte, siempre defendió las tesis erasmianas argumentando que eran el resultado de un trabajo ímprobo y de una mente superior.

Pero la situación no podía durar: Lutero empezó pronto a presionar a Erasmo para que éste se presentara como la cara visible de la Reforma (a lo que por supuesto el holandés se negó en redondo) y lo mismo intentó hacer el Papa. La negativa de trabajar para uno u otro bando fue interpretada por ambos como cobardía y deslealtad. La Iglesia lo acusó con una frase célebre: "Usted puso el huevo y Lutero lo empolló", a lo que el teólogo respondió con la no menos conocida ironía: "Sí, pero yo esperaba un pollo de otra clase".

 La correspondencia con Lutero y otros

Cráneo que se presume es el de Erasmo, exhibido en la Biblioteca Municipal de Rotterdam donde se atesoran sus obras.

La literatura epistolar de Erasmo es interesante por demás: hay en ella 500 hombres de los más destacados del mundo de la política y el pensamiento que le escribían para pedir su ayuda, su apoyo o su consejo. Muchos de ellos respetaron la palabra de Erasmo, pero no todos.

A pesar de su magnífica variedad, cantidad y calidad, lo más interesante de la correspondencia de Erasmo es su interminable intercambio de misivas con el líder protestante Martín Lutero.

Desde el mismo inicio de su relación, Erasmo y Lutero intercambiaron multitud de epístolas, que se conservan y arrojan una importante luz sobre sus caracteres y el tipo de relación que los unió.

En los primeros mensajes, el reformador no se cansa de alabar en forma desmedida el trabajo realizado por Erasmo en pro de una mayor y mejor Cristiandad, pero sin hacer mención a la Reforma que él mismo pensaba emprender. Más adelante, comienza a rogar y luego a exigir a Erasmo que abandone el catolicismo y que se una al recién formado bando luterano.

Erasmo responde con palabras de comprensión, respeto y simpatía hacia la causa reformista, pero —como era habitual en él— declina amablemente comprometerse con ningún tipo de actitud partidista. Explica a Lutero que el hecho de convertirse en un líder religioso a su lado, destruiría su reputación académica como teólogo y pondría en peligro sus obras de pensamiento puro, un trabajo que le había llevado décadas y que constituía su único interés y el objetivo de su existencia.

Lutero le responde que, contrariamente a lo que opina Erasmo, la única manera de poder efectuar una reforma real y completa de la Iglesia es abandonando definitivamente la torre de marfil del academicismo y convirtiéndose de hecho en un conductor de masas y en un líder espiritual.

Erasmo reconoce que la gran contribución de Lutero ha sido reunir, aglutinar y organizar los hasta entonces desperdigados e inconexos intentos de reforma, le agradece sus desvelos y su valentía pero rehúsa definitivamente a unirse a él en su tarea.

 La discusión doctrinal

Portada de los "Escritos" de San Jerónimo, edición preparada por Erasmo en 1516.

Involuntariamente, el apoyo de Erasmo al desarrollo ideológico del luterano tuvo en la religión un efecto contrario al que el sabio de Rotterdam deseara. Al revivir los ideales agustinos, tal como los había formulado el santo fundador de la orden, el protestantismo daba un gran impulso al interés y compromiso personal de los fieles en la religión. Esta personalización de la fe sigue siendo, hasta hoy, el pilar fundamental del pensamiento protestante.

Pero Erasmo no podía estar de acuerdo con ello. Siempre había luchado por cambiar los abusos que los católicos hacían de la doctrina, pero no la doctrina misma. Él afirmaba que la reforma podía hacerse perfectamente sin recurrir a cambios doctrinales.

Sólo dos veces en su vida permitió que se lo involucrara en polémicas sobre asuntos de doctrina, ya que las consideraba ajenas a la verdadera tarea de su vida. Uno de los temas que trató en profundidad fue el del libre albedrío, punto crucial y piedra de toque en el pensamiento agustino.

En uno de sus libros publicado en 1524, Erasmo reconoce y ataca las exageraciones de Lutero acerca de los menoscabos y límites de la libertad humana. Pero, con el afán de verdad científica que guiaba su obra, poco después analiza los argumentos contrarios (los de Roma) y termina concluyendo que ambas posturas contienen partes de verdad.

Erasmo afirma que, en verdad, el hombre nace atado al pecado, pero que también dispone de los mecanismos adecuados para solicitar la clemencia divina. Esos mecanismos los ofrece solamente la Iglesia, y del pecador depende saberlos aprovechar.

El teólogo reconoce (en su célebre "Diatriba") que negar su postulado anterior significa enfrentarse al agustinianismo tal cual lo había hecho Pelagio hacía un milenio, afirmando que el pecado no existía, que los hombres nacían puros y que era suficiente con seguir las enseñanzas de Cristo. Recordaba a los lectores que el pelagianismo era una herejía juzgada y condenada y que, como todas las herejías, impedía en forma absoluta la salvación de las almas. Hacía notar también que la doctrina pelagiana era blasfema tanto para los católicos como para los luteranos.

 Los últimos años

Ilustración de la Biblia de Lutero, que incluye la traducción del Nuevo Testamento de Erasmo, donde se muestra el sistema ptolemaico.

Erasmo pasó los últimos años de su vida acosado tanto por católicos como por reformadores. Esos tiempos estuvieron amargados por agrias disputas con hombres a los que Erasmo había querido y respetado en el pasado pero que, previsiblemente, no le perdonaron el hecho de no haber querido tomar partido e intentaban defenestrarlo en su ancianidad.

La más notable fue la que sostuvo con Ulrich von Hutten, un teólogo brillante pero de carácter inestable, que se había volcado al luteranismo con toda la fuerza de su corazón. Hutten afirmó que "Erasmo, si le queda algo de decencia, tiene que hacer lo mismo". En su libro Spongia adversus aspergines Hutteni (1523), acusa a Hutten de haberlo malinterpretado acerca de su apoyo a la Reforma y reafirma su férrea determinación de no tomar partido en la disputa, cualesquiera que fuesen los argumentos que las partes en pugna intentaran utilizar para convencerlo.

La ciudad suiza de Basilea, donde residía Erasmo, se adhirió oficialmente en 1529 a la Reforma, por lo que el sabio se alejó de allí y estableció su residencia en la ciudad imperial de Friburgo. La poblaban muchos católicos, y parece ser que resultó más fácil para Erasmo mantener su independencia intelectual allí que en la fanáticamente luterana Basilea.

Erasmo continuó en Friburgo con su incansable actividad literaria, llegando a concluir su obra más importante de este período: el "Eclesiastés" (o "Qohelet", llamado "El Predicador"), paráfrasis del libro bíblico del mismo nombre (Basilea, 1535), en la cual el autor afirma que la labor de predicar es el único oficio verdaderamente importante de la fe católica.

Las ideas protestantes pueblan también la última obra del pensador, titulada "Preparación para la muerte", en la que asegura que haber llevado una vida proba es la condición sine qua non para alcanzar una "muerte feliz".

Por motivos que los historiadores no han logrado desentrañar, Erasmo se desplazó poco después de la publicación de este libro a la ciudad de Basilea una vez más. Hacía seis años que había partido, y de inmediato se amalgamó a la perfección con un grupo de teólogos (anteriormente católicos) que ahora analizaban pormenorizadamente la doctrina luterana.

Fue esta la última ruptura con el catolicismo, que Erasmo mantendría hasta su muerte.

El notable Erasmo murió en Basilea en 1536. El lema de toda su vida fue: "Cuando tengo un poco de dinero, me compro libros. Si sobra algo, me compro ropa y comida".

[editar] Conclusión

"Sobre el libre albedrío", furibunda contestación de Lutero a los ataques de Erasmo (1526).

Además de la influencia que el pensamiento erasmiano tuvo tanto en la Iglesia Católica como en su pertinaz oponente, el protestantismo, es innegable que las obras del sabio de Rotterdam produjeron una verdadera revolución intelectual en toda Europa. La consecuencia más importante fue que por primera vez se tradujo la Palabra de Cristo al alemán y al inglés.

Por otra parte, la increíblemente difundida popularidad de sus obras, traducidas del latín a las lenguas vulgares y escritas en un lenguaje simple y directo, puso los más complejos problemas teológicos al alcance de todos los lectores del continente, universalizando y haciendo accesibles numerosas cuestiones que hasta ese momento habían sido resortes exclusivos de una reducida élite intelectual eclesiástica.

A partir de Erasmo, cualquiera (hasta hoy en día) puede discutir, opinar y aprender de teología, en una democratización que se debe particularmente a los productos de su controvertida, compleja y a veces contradictoria pero siempre fascinante personalidad.

 Algunos "adagios" que debemos a Erasmo

A título de ejemplo, recogemos aquí algunos proverbios o adagios que se siguen utilizando hoy en día. Erasmo contribuyó a su conservación, comprensión y difusión al rescatarlos de la tradición literaria griega y latina y recopilarlos y comentarlos en su obra "Millares de adagios" ("Adagiorum Chiliades") que comenzó con 838 en la edición de 1500 (titulada "Adagiorum Collectanea") y acabó incluyendo 4151 adagios en su edición de 1536, la última en vida de Erasmo.

  • "En el país de los ciegos el tuerto es rey".
  • "Está luchando con su sombra".
  • "Tiene un pie en la tumba".
  • "No dejó piedra sin mover".
  • "Empezar de cero".
  • "Una tos para tapar un pedo".
  • "Más fácil decirlo que hacerlo".
  • "Más vale prevenir que curar".
  • "Tener ojos en la nuca".
  • "No podemos vivir con ellas, pero tampoco podemos vivir sin ellas"
  • "Lágrimas de cocodrilo".
  • "Es un mal necesario".
  • "Una golondrina no hace verano".
  • "Caérsele el corazón a los pies"
  • "Un pájaro raro (una rara avis, parafraseando la contestación sobre el pollo y Lutero).
  • "El pasto siempre es más verde en el campo ajeno".
  • "Poner el carro delante del caballo".
  • "Dios ayuda al que se ayuda a sí mismo".

 Principales libros de Erasmo

  • Adagios (primera edición en 1500; edición corregida y aumentada por el autor en 1508, 1518,1520,1523,1526,1528,1533 y 1536)
  • Enchiridion Militiis Christiani (Manual del caballero cristiano) (1503)
  • De ratione studii (Sobre el método de estudio) (1511)
  • Encomion moriae seu laus stultitiae (Elogio de la locura) (1511)
  • Institutio Principis Christiani (Educación del príncipe cristiano) (1516) dedicada a Carlos V.
  • Traducción del Nuevo Testamento al latín (1516)
  • Paráfrasis del Nuevo Testamento (1516)
  • Coloquios (1517), edición no autorizada. Sucesivas ediciones corregidas y aumentadas por el autor en 1519, 1522, 1526, 1530,
  • Spongia adversus aspergines Hutteni (1523)
  • De libero arbitrio diatribe ("Sobre la diatriba del libre albedrío") (1524) que desencadenó la contestación de Lutero con su "De servo arbitrio".
  • Primer tomo de Hyperaspistes (Superescudo) (1526), réplica al De servo arbitrio de Lutero.
  • Segundo tomo de Hyperaspistes (1527)
  • De pueris statim ac liberaliter instituendis (Sobre la enseñanza firme pero amable de los niños) (1528)
  • Utilissima consultatio de bello turcis inferendo (Utilísima consulta sobre si se ha de hacer la guerra a los turcos) (1530)
  • Ecclesiastes (tratado de predicación) y Preparatio ad mortem (Preparación para la muerte) (1534)

 La censura

Erasmo censurado por la Congregación del Índice.

Todas las obras de Erasmo fueron censuradas e incluidas en el "Índice de Obras Prohibidas" por el Concilio de Trento. De manera similar fueron denunciadas por la mayoría de los pensadores protestantes.

 Homenajes póstumos

Erasmo ha sido homenajeado por la posteridad innumerables veces. Existen multitud de escuelas, colegios y universidades que llevan su nombre, comenzando por la Universidad de Rotterdam.

La Red de la Comunidad Europea para Intercambios Académicos lleva asimismo el nombre de Programa Erasmus en homenaje al carácter multinacional y europeísta del filósofo humanista.

 Erasmo en el arte

Erasmo, en un retrato de Quentin Metsys (Palacio Barberini, Roma).

Erasmo fue representado en retratos por diversos pintores; algunos llegaron a conocerle pero otros tuvieron que recurrir a imágenes ajenas. Entre sus primeros retratistas se cuenta Quentin Metsys; una efigie pintada por él fue tomada como modelo por Durero para un retrato grabado de Erasmo, nada fiel a sus rasgos según él mismo juzgó.

Hans Holbein el Joven fue el principal retratista de Erasmo; pintó diversas versiones de su efigie y él le dio cartas de recomendación para que obtuviese un buen empleo en Londres. Hacia 1630, Anton van Dyck se basó en uno de estos retratos, de 1530, para un grabado destinado a su serie Iconografía. Si bien no completó el grabado por deficiencias técnicas, la plancha llegó a imprimirse en varias ediciones que son ahora muy cotizadas. Otro grabado fue realizado en fechas próximas por Lucas Vorsterman.

 Véase También

Referencias

  1. Erasmo de Rotterdam. Adagios del poder y de la guerra y teoría del adagio, Edición, traducción y presentación de Ramón Puig de la Bellacasa edición, Valencia, Editorial Pre-Textos, 2000. ISBN 84-8191-308-1.
  • Bejczy, Istvan Pieter (2001). Erasmus and the Middle Ages: The Historical Consciousness of a Christian Humanist. Brill Academic Publishers, Col. Brill's Studies in Intellectual History, Londres. ISBN 90-04-12218-4.
  • Delumeau, Jean (1977). La Civilización del Renacimiento. Editorial Juventud, Barcelona. ISBN 84-261-0906-3.
  • Dunan, Marcel; Mosca, Roberto; et. al (dir) (1974). Historia Universal, Tº II, Noguer, Rizzolli. Larousse. Ed. Cast.: ANESA, Barcelona. ISBN 84-279-6646-6.
  • Rico, Francisco (1994). El Sueño del Humanismo: de Petrarca A Erasmo. Alianza Editorial, Col. Alianza Universidad, Madrid. ISBN 84-206-2754-2.
  • Zweig, Stefan (2005). Erasmo de Rotterdam: Triunfo y Tragedia de un Humanista. Ediciones Paidós Ibérica, Barcelona. ISBN 84-493-1719-3.

 Enlaces externos

 

Wikisource

Wikiquote


Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada