Domingo, 05 de abril de 2009


Por: Pablo Santiago (*)
Fecha de publicación: 04/04/09
 
 
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La democracia es un concepto que se encuentra en constante debate, tanto en la teoría como en la práctica. Existen diferentes ideas de lo que debería ser una democracia. Entre varias corrientes, existe una que no solo es funcional al sistema capitalista, sino que además lo privilegia: la democracia liberal.

La democracia liberal burguesa no es más que un sistema político que pretende dotar de legitimidad al sistema capitalista. La base legal de ese capitalismo y la democracia liberal es el constitucionalismo clásico liberal.

La constitucional liberal establece la mera representación del pueblo, sin participación directa del mismo, el libre mercado y garantiza la propiedad privada ilimitada e inviolable (garantizando de esta manera la continua reproducción del sistema capitalista de producción).

Las instituciones liberales garantizan un obstáculo al accionar participativo de las masas, mediante leyes, formalismos, tecnicismos y la representatividad contraria a la participación directa. Al mismo tiempo se presenta como condición necesaria para lograr una buena institucionalidad, a la propiedad privada, entre otras patrañas. Lo que no dicen es que esa propiedad privada a la que se refieren, no es la casa, auto o ahorro de un vecino común, sino la gran propiedad concentrada capitalista y la acumulación de riqueza ilimitada que esta implica.

Los liberales se encargan de asegurarle a la gran burguesía que el mercado, sus empresas, grandes propiedades y grandes ganancias, no serán obstruidas, alteradas o intervenidas por el estado. A todo eso los liberales le llaman “previsibilidad” y “reglas del juego”, y nos dicen que son condiciones necesarias para garantizar la democracia. Todo un discurso para ocultar el objetivo de los liberales, es decir, la impunidad para los capitalistas. Pues estos podrán contaminar, hambrear y explotar trabajadores, pero sus riquezas y propiedades estarán siempre aparadas en la ley y protegidas a cualquier precio. Los liberales terminan por presentarnos como democrático y natural, la conservación de sus privilegios capitalistas.

Al mismo tiempo, en el marco liberal los medios de comunicación son una burla a la libertad de expresión tan necesaria para una justa democracia. Acorde con el modelo de acumulación ilimitada capitalista, los medios de comunicación de la democracia liberal se concentran en pocas manos, se convierten en monopolios e instrumentos de las clases dominantes. Esas empresas de noticias, estos monopolios se dedica a calumniar e injuriar todas las expresiones populares, nacionales o socialistas con un solo objetivo: garantizar el sistema capitalista.

A pesar de todo, la democracia liberal no es una dictadura. El hecho de que la burguesía reconozca derechos de huelga, sindicato, manifestación y la legalidad de partidos que proclaman la transformación del sistema, demuestra que se trata de un retroceso de la burguesía. En otros tiempos derrocaban a Perón o Allende, reprimían y desaparecían gente, implantaban dictaduras por doquier, hoy no pueden. Por estos motivos, en estos tiempos modernos y democráticos la única respuesta posible a la democracia liberal es la democracia popular, forjada mediante el consenso y la participación popular como ocurre en Venezuela, Ecuador o Bolivia. Esos países son un ejemplo de la posibilidad actual de transformar la democracia liberal en una democracia popular y participativa.

Democracia Popular

Sin embargo, el mero concepto de “Democracia Popular” es demasiado vago, debemos redefinirlo y profundizarlo mediante el debate y la participación. En un principio podemos asegurar que se trata de una democracia que garantiza, ya sea mediante asambleas, comunas o municipios, la participación directa del pueblo. Los referéndum y plebiscitos cumplen en el mismo rol pero a nivel nacional. El objetivo es que el conjunto de la sociedad decida, a través del debate, el consenso y la participación directa, las decisiones que se toman, sobre todo ante debates de gran envergadura.

La democracia popular es incompatible con las constituciones liberales, la democracia popular debe crear su propia base legal. La constitución popular debe crear mecanismos de participación popular que permitan al pueblo ejercer su soberanía por encima de la gran propiedad, los monopolios y la ganancia ilimitada. Se hace necesaria una constitución popular debatida y votada por el pueblo, en un ámbito democrático. El pueblo debe decidir su destino, y este debe ser respetado por cualquier gobierno.

En la democracia popular, los medios de comunicación deben ser democratizados, estableciendo no solo medios estatales y privados, sino también medios sociales. Estos últimos deben garantizar la libre expresión de organizaciones sociales, políticas y culturales, sin discriminación ideológica o económica. Los medios privados deben existir, es cierto, pero regulados, sin monopolios. Esa es la esencia de la libertad de expresión y el acceso libre a la información en una democracia popular.

Si la democracia liberal garantiza la reproducción del sistema capitalista, la democracia popular debe entonces garantizar la reproducción de un sistema socialista. Pues sin propiedad social y democrática, y por ende sin distribución equitativa de la riqueza, no hay democracia verdadera posible, salvo la liberal que se funda en el capital y no en la libertad. En el marco del debate y la democracia, la economía debe ser progresivamente socializada y democratizada.

Venezuela, Ecuador y Bolivia son ejemplos de democracias populares, y de cómo estas se convierten en un vehículo al socialismo, al socialismo del siglo XXI. Pues hoy en día, el camino más efectivo al socialismo es la democracia popular. Las armas de estas revoluciones son la democracia, la participación, la movilización, los votos y las urnas.

Como dijo el presidente Chávez: sembrar la propiedad social, construir el socialismo científico, pues la patria será socialista o no será patria. Hasta la victoria siempre.

(*) Estudiante de Ciencia Política
[email protected]
Argentina


Tags: democracia, liberal, Santiago, capitalista, propiedad, acumulación, huelga

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