Mi?rcoles, 15 de abril de 2009

La Batalla de Stalingrado fue un enfrentamiento épico entre las fuerzas alemanas y los ejércitos soviéticos por la ciudad de Stalingrado (actual Volgogrado) entre junio de 1942 y febrero de 1943, durante la Segunda Guerra Mundial. Con bajas estimadas entre 1.640.000 a 1.800.000 personas, entre soldados de ambos bandos y civiles, la Batalla de Stalingrado es considerada como la batalla más sangrienta en la historia de la humanidad.

Después de que Adolf Hitler desviase fuerzas de la imparable Fall Blau hacia Stalingrado, se libraron dentro de la ciudad intensos combates urbanos, sin que ningún bando se hiciese con el control total de las ruinas. En noviembre de 1942, una contraofensiva soviética atraparía al 6º Ejército Alemán, que sería aniquilado cien días después.

La negativa de Hitler y de Stalin a renunciar a la símbólica ciudad significó la muerte de cientos de miles de soldados de ambos bandos. Stalingrado significó el fin de las esperanzas alemanas de capturar el Cáucaso y el Volga. Además, muchos oficiales del Ejército Alemán se convencieron definitivamente que Hitler estaba llevando a Alemania al desastre, participando luego en el atentado contra Hitler de 1944.

Stalingrado confirmó lo que muchos expertos militares sospechaban: las fuerzas alemanas no eran lo suficientemente poderosas como para mantener una ofensiva en un frente que se extendía desde el Mar Negro hasta el Mar Báltico.

Batalla de Stalingrado
Frente de Europa OrientalSegunda Guerra Mundial

Soldados Soviéticos avanzando a través de las ruinas de Stalingrado,1942.
Fecha: 28 de junio de 1942 - 2 de febrero de 1943
Lugar: Stalingrado, Unión Soviética
Resultado: Victoria decisiva soviética
Beligerantes
Alemania Nazi
Bandera de Italia Italia
Bandera de Hungría Hungría
Rumanía
Unión Soviética
Comandantes
Bandera de Alemania Friedrich Paulus
Bandera de Alemania Erich von Manstein
Bandera de Alemania Hermann Hoth
Petre Dumitrescu
Constantin Constantinescu
Bandera de Italia Italo Garibaldi
Bandera de Hungría Gusztav Jany
Bandera de la Unión Soviética Vassili Chuikov
Bandera de la Unión Soviética Aleksandr Vasilevsky
Bandera de la Unión Soviética Georgi Zhukov
Bandera de la Unión Soviética Semión Timoshenko
Bandera de la Unión Soviética Konstantin Rokossovsky
Bandera de la Unión Soviética Rodion Malinovsky
Bandera de la Unión Soviética Andrei Yeremenko
Soldados
6° Ejército Alemán (600.000 hombres)
4° Ejército Panzer
3° Ejército Rumano
4° Ejército Rumano
2° Ejército Húngaro
8° Ejército Italiano
total: 1.300.000 hombres
1.700.000 hombres en total, repartidos por el Frente de Stalingrado, el Frente del Don y el Frente Suroeste
Bajas
800.000 muertos y heridos
91.000 a 110.000 prisioneros de guerra
Más de 1.000.000 de civiles de Stalingrado muertos
478.741 muertos y desparecidos
650.878 heridos[1]
Campañas del Frente Oriental
Polonia (1939) · Finlandia · Balcanes (1941) · Barbarroja · Leningrado · Moscú · 1ª batalla de Járkov · Carelia · 2ª batalla de Járkov · Crimea · Cáucaso · Don y Volga · Marte · Demyansk · 3ª batalla de Járkov · Kursk · 4ª batalla de Járkov · Smolensk (1943) · Cruce del Dnieper · Korsun-Cherkassy · Kamenets-Podolsky Pocket · Bagration · Ofensiva Lvov–Sandomierz · Ofensiv Lublin–Brest · 1° Ofensiva Jassy-Kishinev · 2° Ofensiva Jassy–Kishinev · Báltico · Ofensiva Budapest · Laponia · Balcanes (1944) · Polonia (1944) · Hungría y Austria · Prusia Oriental · Berlín
Campaña entre el Don y el Volga
Azul · Stalingrado · Urano · Wintergewitter · Saturno · Tatsinskaya · 3er Jarkov

 

Contenido

[editar] Invasión de la Unión Soviética

Artículo principal: Operación Barbarroja

Influenciado por Karl Haushofer, Adolf Hitler, Canciller de Alemania, pensaba convertir a las tierras de la Unión Soviética, en colonias alemanas.[2] Entre 1939 y 1941, la Alemania Nazi estuvo ocupada luchando con sus acérrimos enemigos del Occidente: Francia y el Reino Unido (véase Batalla de Francia y Batalla de Inglaterra); no obstante, Hitler nunca perdió de vista su verdadero objetivo: el Este de Europa.

El 22 de junio de 1941, Alemania invadió la Unión Soviética, incluso cuando Inglaterra no había sido derrotada. Hitler, convencido de la debilidad soviética, creía que la invasión concluiría antes del invierno, y prohibió a sus generales pensar de otra manera.[3] De esta manera, un día antes de la invasión, 3.050.000 de soldados alemanes esperarían el inicio de la mayor operación militar hasta la fecha, distribuidos desde Finlandia hasta el Mar Negro.[4] Unos 950 mil soldados de otras naciones aliadas de Alemania, acompañaban a los alemanes. Estas tropas jugarían un papel fundamental en el desastre alemán en Stalingrado, un año y medio después.

Para diciembre de 1941, era claro que el rumbo de la guerra en la Unión Soviética no era el que el Alto Mando Alemán había planeado. Leningrado y Sebastopol continuaban resistiendo en el norte y el sur respectivamente (véase Sitio de Leningrado y Sitio de Sebastopol), y la ofensiva contra Moscú había llegado a un punto muerto. Entonces, cuando menos lo esperaban, los alemanes se encontraron luchando contra una contraofensiva soviética desde la capital rusa, y tuvieron que enfrentar el hecho que a pesar de haber asesinado y capturado a cientos de miles de soldados del Ejército Rojo en los últimos meses, de alguna manera el Alto Mando Soviético había encontrado reservas suficientes para emprender una poderosa contraofensiva. Tardíamente, los invasores comprenderían que para fines prácticos, las reservas enemigas eran inagotables.

Habiendo fracasado en capturar Moscú, Hitler se centró entonces en los pozos petrolíferos del Cáucaso. A pesar de no contar con la aprobación de sus generales, Hitler se empeñó en capturar estos yacimientos, y los reprendió, acusándolos de no conocer nada de economía.[5] La Operación Azul, como se denominó la campaña alemana en el Sur de la Unión Soviética, tenía como objetivos la captura de puntos fuertes en el Volga primero y, posteriormente, el avance sobre el Cáucaso.

[editar] Operación Azul: El camino a Stalingrado

[editar] Avance hacia el Don

El 10 de mayo, el general Friedrich Paulus, comandante del 6° Ejército Alemán, presentó al Mariscal de Campo Fedor von Bock un esbozo de la Operación Federico. Paulus había tomado el mando del 6° Ejército hace poco, después de que su anterior comandante, Walter von Reichenau, falleciera a consecuencia de un ataque cardíaco sufrido después de trotar en la campiña rusa a temperaturas bajo cero. La Operación Federico significaba la consolidación del frente delante de Járkov, recién capturada por Alemania. No obstante, el Mariscal Semión Timoshenko se adelantó a Paulus, ya que el 12 de mayo emprendió una contraofensiva desde Vorónezh, cuyo objetivo era precisamente la liberación de Jarkov, rodeando al 6º Ejército en un movimiento de pinza. Cuando 640.000 soviéticos junto con 1.200 tanques se lanzaron contra las fuerzas de Paulus, este se encontró al borde del desastre. Solamente la oportuna llegada del 1° Ejército Panzer de Ewald von Kleist permitió revertir la situación de la ofensiva, y en lugar de ser capturados, los hombres de Paulus ayudaron a los von Kleist a capturar los Ejércitos soviéticos 6º y 57º en Barvenkovo. Unos 240 mil soldados eslavos fueron capturados, y la ofensiva de Timoshenko fracasó miserablemente.

El 1 de junio, Adolf Hitler y el Mariscal Fedor von Bock presentaron a los generales del Grupo de Ejércitos Sur la Operación Azul los cuarteles generales de esta unidad, ubicados en Poltava. Al 6º Ejército de Paulus se le encargó la tarea de limpiar a Vorónezh, y luego dirigirse a Stalingrado acompañado del 4º Ejército Panzer de Hermann Hoth. Una vez allí, se encargarían de destruir los complejos industriales, y de proteger el Cáucaso desde el norte. En aquel momento, Hitler no consideraba necesaria la captura de la ciudad.

Para proteger los planos de la Operación Azul, se prohibió tajantemente la transcripción de órdenes, todo debía comunicarse de manera verbal. Sin embargo, el 19 de junio, un avión alemán que llevaba anotaciones personales del general Georg Stumme acerca de la operación fue derribado detrás de las líneas enemigas, y los papeles fueron capturados por los rusos. No obstante, después de que el general Filipp Gólikov los entregara directamente a Stalin, éste los rechazó como falsos, convencido de que Moscú seguía siendo el objetivo primario alemán.

El 28 de junio inició la ofensiva contra Voronezh, hacia el sur de Rusia, y el error de Stalin fue obvio. Dos días después, las fuerzas de Paulus cruzaron el Donets, con el 2º Ejército Húngaro y el 1º Ejército Panzer cuidando su izquierda y su derecha respectivamente. Debido al rápido avance alemán, Hitler decidió enviar parte de las fuerzas del 4º Ejército Panzer, que estaban atacando Voronezh, al sur. Esto significó un retraso en la captura de Voronezh, lo que significó que las fuerzas de Semión Timoshenko, que escapaban hacia Stalingrado, tuvieran más tiempo para hacerlo.

El plan original implicaba que el 6º Ejército y el 4º Ejército Panzer cortaran la retirada a los rusos antes de que éstos se reagruparan, luego atacaran Rostov del Don y después fueran a reforzar las líneas defensivas del Cáucaso. Pero impaciente por el retraso, Hitler cambió el orden del plan, y en lugar de esperar a las fuerzas de Paulus y Hoth, ordenó que se capturaran Stalingrado y el Cáucaso al mismo tiempo.

No contento con esto, Hitler dividió al Grupo de Ejércitos Sur en dos fuerzas: A y B, y los colocó al mando de los Mariscales Wilhelm List y Maximilian von Weichs. Sin esperar la opinión de Fedor von Bock, Hitler lo retiró del mando.

Aunque las reservas alemanas de combustible eran alarmantemente escasas, Hitler tomó otra decisión polémica: dividió las fuerzas que se dirigían a Stalingrado, quitándole las unidades mecanizadas al 6º Ejército de Paulus y desviando el ejército Panzer de Hoth hacia el sur, para ayudar en la captura del resto de las fuerzas de Timoshenko, que se esperaba tomaría lugar cerca de Rostov del Don. A Hitler le obsesionaba la idea de anular los restos de las fuerzas de Timoshenko antes de que reforzaran Rostov, lo cual no se logró a plena cabalidad, ya que muchas se retiraron a tiempo. Rostov fue atacada y reconquistada por los alemanes el 24 de julio.

[editar] La ciudad

La ciudad tenía una importante industria y era el nudo ferroviario más desarrollado de la línea que unía Moscú, el Mar Negro y el Cáucaso, existiendo igualmente un puerto fluvial en servicio para la navegación por el Volga. La urbe se extendía unos 50 kilómetros a lo largo de la orilla oeste (izquierda) del Volga pero con menos de 10 kilómetros de anchura. Ningún puente existía sobre el río, empleándose barcazas para comunicar una y otra orilla. La orilla este (derecha) apenas estaba poblada. Importante es considerar que llegado el invierno, el Volga se hiela con una capa muy gruesa, que permite el paso sobre él de grandes pesos.

[editar] ¡Ni un paso atrás!

Stalin había previsto una rápida caída de Rostov, por esta razón, el 19 de julio había ordenado que Stalingrado quedase en estado de sitio total y se comenzaron los preparativos para resistir a los alemanes, que se acercaban. No se permitió a los civiles abandonar la ciudad, para alentar a todo el pueblo soviético con la valentía de los habitantes. No obstante, trabajadores clave de las industria armamentista fueron enviados a los Urales, para seguir trabajando allí.

El 16 de julio, el general Vassili Chuikov llegó al Frente de Stalingrado, para comandar directamente al 64º Ejército Soviético, cuyas principales unidades todavía no habían llegado. Chuikov encontró a sus tropas con la moral muy baja, y fue muy poco lo que pudo hacer para evitar ser obligado a cruzar el Don. Un alivio fue la llegada de la aviación rusa, que mantuvo ocupado a los Messerschmitt 109 alemanes hasta inicios de agosto.

El 28 de julio, preocupado por el avance alemán hacia el Volga, que podía dividir a Rusia en dos, Stalin prohibió la rendición sin importar las razones, y ordenó la formación de una línea en la retaguardia de la infantería, que derribaría a todo soldado soviético que retrocediese sin permiso. Esta orden de Stalin, la 227, muy pronto fue conocida popularmente como la Orden ¡Ni un paso atrás!.

Por su parte, confiado en el derrumbe del Ejército Rojo en sur de Rusia, Hitler ordenó que se iniciase el avance sobre el Cáucaso del Grupo de Ejércitos A, aunque Stalingrado aún no había sido tomada por el 6° Ejército de Paulus. En realidad, aprendiendo de sus errores pasados, Stalin había permitido la retirada de las fuerzas de Timoshenko, pero Hitler se había excedido de nuevo en subestimar al enemigo y no había considerado esto.

[editar] Avance hacia el Volga

A inicios de agosto, Hitler cambió de opinión de nuevo, y ordenó a las fuerzas de Hoth que se dirigieran al este, hacia Stalingrado, después de haberles ordenado inicialmente que fueran al sur. El general Hoth obedeció preocupado, ya que las ordenes cambiantes de Hitler les estaban restando combustible a sus tanques, que estaba muy escaso. Por otro lado, el bombardeo alemán de Astracán en el Mar Caspio había dañado las refinerías de la ciudad, y tomaría un tiempo repararlas, en caso de que lograran capturarlas.

El 9 de agosto, Stalin nombró a Andrei Yeremenko comandante del Frente de Stalingrado, harto de los continuas derrotas de Timoshenko.

El 23 de agosto Stalingrado recibió su primer bombardeo usando los Heinkel 111 y Junkers 88 del Mariscal Wolfram von Richthofen, comandante de la Legión Cóndor durante el bombardeo de Guernica. Se lanzaron 1.000 toneladas de bombas y se perdieron tan sólo tres aeroplanos. Murieron no menos de 5.000 personas ese día. En esa semana morirían 40.000 de los 600.000 habitantes de la ciudad.

El avance alemán por tierra procedía de Gumrak, y lo hacía de manera brutal y arrolladora. Ese mismo día, el 23, la vanguardia del 6º Ejército Alemán alcanzó el Volga, los soldados estaban emocionados por haber avanzado desde el Don en menos de doce horas, y la moral estaba alta, confiando en una caída rápida de Stalingrado. Por el sur, el avance de Hoth era más lento, ya que Yeremenko había colocado la mayor parte de sus fuerzas contra el 4º Ejército Panzer, además, Hitler le había quitado al general Hoth un Cuerpo Blindado.

El 29 de agosto, cuando las primeras líneas alemanas aparecían ya en el horizonte de Stalingrado, llegó a la ciudad Zhukov; quien recientemente había sido nombrado Vicecomandante en Jefe, segundo después de Stalin.

Los primeros carros de combate alemanes llegaron a los suburbios el 1 de septiembre. En aquel momento convergían sobre Stalingrado, por el sur, las 29º y 14º Divisiones motorizadas; por el Oeste se acercaba las 24º, la 94ª, 71º, 76ª y 295ª Divisiones de infantería blindada; por el norte y hacia el centro de la ciudad, la 100ª División de cazadores, la 389º y 60ª División de infantería motorizada. La ciudad era defendida en ese momento sólo por unos 40.000 soldados contra el 6º Ejército y el 4º Ejército Panzer. Estas tropas no sabían (y no debían saber, por motivos de seguridad) que el Ejército Rojo preparaba una ofensiva a gran escala contra el 6° Ejército alemán.

Stalin, que instaba a Zhukov a salirles al camino e interceptar dichas fuerzas enemigas, replicaba:

¿No entienden que si entregan Stalingrado, el sur del país quedará separado del centro, y probablemente no podremos defenderlo? Además de perder nuestra principal vía fluvial, no sólo es una catástrofe para Stalingrado si no para el país, dado que se perderá el petróleo también.

Se lanzó una contraofensiva que logró aliviar en parte la situación respecto del norte de la ciudad, la orden de Zhukov era terminante: «¡No entreguéis Stalingrado!».

 La ciudad-osario

 La llegada de Chuikov

Las fuerzas alemanas atenazaron Stalingrado. Hitler, que no había deseado la guerra de guerrillas en Moscú y Leningrado, ahora bramaba por la conquista de la ciudad, eso implicaba la guerra calle por calle, casa por casa, el tipo de combate para lo cual la Wehrmacht no estaba preparada.

Este repentino cambio de objetivos halla explicación en el hecho de que la toma del Cáucaso había fallado a manos del Mariscal de Campo List, y por lo tanto, Hitler deseaba tomar la ciudad como una forma simbólica de ocultar la carencia estratégica de los pozos petroleros. De esta manera, Hitler se convenció a sí mismo que si lograba conquistarla, abriría de nuevo la puerta a esa riqueza.

El 12 de septiembre, Zhukov destituyó deshonrosamente al comandante a cargo de las defensas de Stalingrado, Anton Lopatin por demostrar cobardía ante el enemigo al no poder contenerlo con el 62º Ejército, y fue reemplazado por el granítico e inflexible general Vassili Chuikov, un hombre muy eficiente y decidido que hasta entonces estaba a cargo del 64º Ejército, desplegado al sur de la ciudad.

Cuando Chuikov llegó al escenario dantesco, Yeremenko y Jrushchov le preguntaron: «—¿Cuál es el objetivo de su misión, camarada? —Defender la ciudad o morir en el intento», contestó firmemente Chuikov. Yeremenko observó a Jrushchov, y tuvo la certeza de que Chuikov había entendido perfectamente lo que se esperaba de él.

El nuevo comandante se encontró con menos de 20.000 hombres y 60 tanques, así como unas deficientes defensas. Chuikov reforzó las defensas antiaéreas de la ciudad y asimismo fortificó aquellos lugares donde se pudiera contener al enemigo, en especial la colina de Mamaev Kurgan y el barranco de Tsaritsa. Además retiró la mayor parte de su artillería a la ribera oriental del Volga y fomentó el despliegue de francotiradores, entre ellos el famoso Vasili Záitsev.

 Asalto alemán

El mismo día que Chuikov tomó el mando del 62º Ejército, Paulus se encontraba en Vinnitsa, en el Wehrwolf con Hitler, que quería saber cuándo caería la ciudad. Paulus se encontraba preocupado por los flancos de su 6° Ejército, que estaba desprovisto de unidades mecanizadas de consistencia y era resguardado por ejércitos de varias nacionalidades: rumanos, italianos, húngaros. Estas fuerzas de inferior calidad resultarían ser el talón de Aquiles de las fuerzas alemanas en Stalingrado, unos 20.000 efectivos en aquel momento. No obstante, Hitler minimizó esta debilidad, convencido de que el frente soviético estaba al borde del colapso, falsa confianza que fue contagiada a Paulus.

El 14 de septiembre, se inició el primer intentó alemán de tomar la ciudad -que se pensaba sería el único intento- y la 71ª División alemana llegó al centro de Stalingrado, acercándose peligrosamente al embarcadero principal, la terminal de llegada de refuerzos soviéticos. En estos combates cae abatido el teniente Rubén Ruiz Ibárruri, el único hijo de La Pasionaria española, en la estación central de la ciudad.

Yeremenko alertó a Stalin de la llegada de más tanques alemanes a Stalingrado, por lo que se envió a toda prisa a la 13ª División de Rifles de la Guardia del Coronel General Alexander Rodimtsev, que había participado en la Batalla de Guadalajara como asesor. Esta división de élite perdió el 30% de sus efectivos el primer día, pero con la ayuda de Katiushas y de los francotiradores lograron mantener alejados a los alemanes del río.

La conquista del monte Mamaev Kurgan al centro de la ciudad se convirtió en una enconada lucha en que las banderas de ambos bandos ondearon alternadamente, ya que si los alemanes controlaban esta colina, su artillería dominaría el Volga. Los alemanes desplegaron todo un sistema de altavoces incitando a la deserción de los rusos. Muchos se pasaron y se convirtieron en hiwis y muchos soldados rusos también fueron fusilados por acción u omisión frente a la deserción.

Por el sur, el XLVIII Cuerpo Panzer del 4º Ejército Panzer avanzaba hacia el centro de la ciudad. Un enorme silo de cereales fue aislado por las fuerzas alemanas, que fue defendido por soldados soviéticos durante más de diez días. No obstante el poderoso ataque aleman, los soldados del ejercito rojo resistieron sin agua ni comida, hasta agotar sus municiones y finalmente sucumbieron en un feroz combate cuerpo a cuerpo. El general Paulus decidió que el enorme silo sería colocado en la banda que sus soldados recibirían al conquistar la ciudad.

Probablemente este fue el momento más crítico para los soviéticos en la batalla, ya que los alemanes asaltaron al 62º Ejército en un momento muy grave. En efecto, el desastre solamente pudo ser evitado gracias a la rápida llegada de las tropas de Rodimtsev, si bien esto fue reconocido después. La reactivación del 8º Ejército del Aire Soviético, donde servía un hijo de Stalin, también fue importante.

 Rattenkrieg

Para mediados de septiembre, ocho de las veinte divisiones del 6º Ejército Alemán se encontraban luchando encarnizadamente dentro de la ciudad; no obstante, los soviéticos no paraban de alimentar el frente con refuerzos de Siberia y Mongolia. El general Paulus, enfermo de disentería, era presionado continuamente para reportar la fecha en que caería Stalingrado y desarrolló un 'tic' en el ojo izquierdo, que luego se extendió por el lado izquierdo de su cara.

En este momento, las bajas alemanas se dispararon, ya que el soldado alemán no estaba entrenado para combatir en las calles, que es la lucha más dura entre todas las formas de combate. Aunque Paulus sabía que las bajas soviéticas era por lo menos el doble que las alemanas, sus recursos humanos se disipaban rápidamente ya que nada más contaba con una división en la reserva.

En este campo de batalla, los alemanes estaban bajo constante tensión ya que el soldado soviético se había convertido en un maestro del camuflaje y las emboscadas eran comunes. La noche no ofrecía descanso al alemán, ya que los defensores de la ciudad preferían atacar de noche, neutralizando el peligro de los bombarderos alemanes. Sin embargo, la noche no era una limitación para los bombarderos rusos, que pasaban sobre la ciudad arrojando pequeñas bombas de 400 kilos. Finalmente, el 6º Ejército solicitó a la Luftwaffe que mantuviera la presión sobre la aviación soviética en la noche, porque "las tropas no tienen descanso".

Si los bombardeos nocturnos, las minas antipersonales y las emboscadas de la infantería enemiga no eran suficientes para mantener alerta a los alemanes en Stalingrado, los francotiradores sí lograron captar la atención de los oficiales germanos. El número de oficiales muertos por francotiradores también se disparó y muy pronto se tuvo que recurrir a realizar promociones prematuras, con el fin de reemplazar a los caídos. A finales de octubre, Vasili Zaitzev inició su carrera como francotirador en Stalingrado, acabando con la vida de 242 alemanes. Zaitsev no llegaría a ver el final de la batalla, porque sería retirado al ser herido en los ojos en enero de 1943.

 

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Tags: Stalingrado, Batalla, ejércitos, ofensiva, Stalin, guerra, invasión

Publicado por blasapisguncuevas @ 3:34  | Mundo en Guerra
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