Martes, 19 de mayo de 2009
medios de producción a los dueños expropiados, reinstaurar el capitalismo en Cuba, o si hubiera hecho gestos de acercamiento político hacia sus opositores históricos. (No le habría sido nada difícil reunirse con Eloy Gutiérrez Menoyo, ex comandante de 75 años, ex prisionero político durante 22 años, residente desde el 2003 en Cuba por propia voluntad.) Nada de eso ha ocurrido.

La preocupación que Fidel Castro ciertamente muestra en el discurso referido por la perdurabilidad de la Revolución Cubanano es nueva ni está asociada a temores relacionados con la capacidad de evolución y maniobra que ella tenga tras su desaparición física, por haber sido «un sistema que siempre hizo depender su fuerza del líder carismático». Cualquiera puede comprobar que en fecha tan lejana como 1987, en el discurso ante el V congreso de la UJC, Fidel Castro dijo: “Pienso que si es ridículo y vanidoso que algunos hombres se consideren imprescindibles, insustituibles, etcétera, es, en cambio, un sentimiento legítimo que los hombres se preocupen de su trabajo, de su obra y de la perdurabilidad de esa obra, sobre todo cuando parten de la convicción de que es la más humana y la más justa de las obras.”

Uno puede preguntarse si en verdad es humanamente legítimo que personas de hoy se preocupen por eventos cuya ocurrencia futura restringe fuertemente (a seres atados existencialmente al presente del tiempo referido) la posibilidad individual de incidencia directa sobre  ellos y acaso la impide. Uno puede adicionalmente indagar cómo descalificar los esfuerzos de los sustentadores de otras ideas por perseguir ese legítimo sentimiento, que —de serlo— para ellos tendría necesariamente igual calidad. Uno puede cuestionarse cómo negar a otros la convicción de que sus obras son las más humanas y justas, y cuál papel le está reservado a la violencia en el camino que conduce a subrayar la superioridad humanística y legitimista de unas obras sobre otras. Pero sería muy ingenuo suponer que, después de que la debacle del socialismo irreal euroasiático demostrara la fragilidaddel incompleto paradigma comunista en condiciones de dominación de la ideología de la burguesía, Fidel Castro no alertara a sus conciudadanos acerca de que el principal enemigo de la Revolución Cubana está agazapado en la falsa conciencia de cada cual. A ese tenor, en la carta que envió al IV Congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, escribió “El ser humano moderno no es menos egoísta que el griego de la época de Platón. Por el contrario, el de hoy está sometido a un diluvio de publicidad, imágenes e influencias a las que jamás lo había sido.”

Por tal razón en el discursodel 15 de noviembre de 2005, Fidel Castro, asumiendo la legitimidad del sentimiento de trascendencia mencionado, aceptando que han sido debidamente fijados los límites éticos no transgredibles para hacer valer ese sentimiento, sin mostrar la menor duda de que la obra a perpetuar es la más humana y justa posible, pero obviando aposta que la“racionalidad ínsita” de semejante obra ha de coadyuvar —como un motor interior— a su aceptación universal y eventual realización trascendente, invita a explorar al auditorio las mejores vías para conseguir la prevalencia futura de esa obra.

Es relevante elhecho de que Fidel Castro en esa intervención no mostró preocupaciónpor la creatividad de la Revolución Cubana, ni por sus capacidades demodificación. Es más, probablemente el rasgo más importante delconjunto de actitudes y visiones que mejor explican la supervivencia dela Revolución Cubana ha sido su creatividad, su apertura depensamiento, su desapego de cualquier dogma, su pragmatismo inteligente, o sea, hacer lo que sea eventualmente conveniente, pero considerando consecuencias. En resumen, parafraseando un conocido pensamiento de Fidel Castro, esa conducta sine qua non consiste en “actuar de acuerdo a los principios”,entre los que se encuentra el compromiso de la dirección del país conel ciudadano común, y la visión de que, como escribió en la cartarecién mencionada, “La conciencia del ser humano no crea las condiciones objetivas. Es al revés. Sólo entonces puede hablarse de revolución.”

Esalínea de comportamiento le ha garantizado al gobierno revolucionario deCuba la adhesión irrestricta de las mayorías, conocedoras en mayor omenor grado de que el capitalismo —como ha sido históricamentedemostrado— no puede asegurarles ningún porvenir, pues, salvo susganancias fiscales, nada más le interesa, y —lo peor— depende para sufuncionamiento de mantener a las personas en permanente estado deprecariedad, de convertirlos en necesitados, todo lo cual atenta contrala realización plena de las mismas y demuestra axiomáticamente la incapacidad del capitalismo de ofrecer vías a todos para la solución del problema humano.

IX.- A continuación, Boaventura de Sousa Santos graciosamente (o sea, de gratia) ofrece a Cuba el camino a fin de —parafraseando a este autor— asegurar suficiente fuerza reformista al sistema para sobreponerse al carisma del líder.

Paraconseguir tan loable propósito, Boaventura de Sousa Santos indica queCuba —en justa retribución de todo el bien que ha hecho a la izquierda—debe beneficiarse de [los logros teóricos de] «aquella izquierdaque, sin abandonar el horizonte del post-capitalismo o socialismo,evolucionó mucho en los últimos cincuenta años». De esta manera, en las iluminadas palabras de Boaventura de Sousa Santos, «Resolverel ‘problema difícil’ implicaría, pues, concretizar con éxito elsiguiente movimiento dialéctico: renovar a Cuba renovando la izquierda;renovar la izquierda renovando a Cuba

Evitando al máximo emociones, se acerca uno pues a los Principales pasos de renovación de la izquierda socialista en los últimos cincuenta años, según los expone en su trabajo el compañero scholar Boaventura de Sousa Santos. He aquí un resumen de ellos:

1.- «Nuestra condición teórico-política de hoy está dominada por una brecha entre teoría y práctica», ya que «la teoría de izquierda crítica se desarrolló […] en cinco países del Norte global (Alemania, Inglaterra, Italia, Francia y los Estados Unidos) [según sus realidades]» mientras que «[…] las prácticas de izquierda más creativas ocurrieron en el Sur global.»

Esteprimer punto —parece evidente— no revela un “logro” o “paso renovadorde la izquierda”, sino un escenario de eventos, fruto de la historiareciente: mientras el Tercer Mundo ha sufragado al Primero lascondiciones materiales para pensar, él mismo se ha visto obligado aactuar.

Sin embargo, todo está lleno de matices. Tal vez una pregunta fuerteque pudiera plantearse la izquierda ilustrada se refiera al hecho deque en Europa nació el marxismo, cuando el proletariado europeo vivíacomo lo hacen hoy los habitantes de los Barrios Miseriatercermundistas. (En esa época las colonias tercermundistas, porembrollados vericuetos económicos, satisfacían mínimamente lasexigencias vivenciales de Karl Marx, Friedrich Engels, Vladimir Ilich,y otros, de suerte que ellos pudieron dedicarse a la creaciónintelectual.) Una vez que aquellas condiciones de vida fueronexportadas a las excolonias a cambio de convertirlas en remedos derepúblicas, a fin de que fueran las burguesías autóctonas lasintermediarias de la explotación globalizada, en cumplimiento delproyecto imperial de jerarquización de las naciones, y se creó el estado de bienestar general,muchos de los nuevos generadores de “ideotas” comenzaron a renovar laizquierda de Boaventura de Sousa Santos, de acuerdo a la nuevarealidad, porque los seres humanos piensan como viven y no a la inversa.

Noobstante, salvo que se trate de orates, la acción humana es imposiblesin intencionalidad y esta exige pensar, todo lo cual nos lleva a laconclusión de que la acción revolucionaria del Sur ha estado sustentadaen un pensamiento muy fuerte, aunque la gran prensa lo hayaninvisibilizado y algunos pensadores supongan que la potencia de lasideas depende del eco que ellas tengan en los medios de las sociedades lightprimermundistas y en los podios de premiaciones. (El hecho de que aWinston Churchill le haya sido otorgado un premio Nobel de Literatura yno a Fidel Castro es una prueba fehaciente no de que el pensamiento delprimero sea superior al del segundo, sino de que ese premio es tanbanal como encandilante, embaucador y vano; del descrédito total losalvan las excepciones que —en busca de balance— ha entregado comoconsuelo por su insulsa condición.)

Todo según Boaventura deSousa Santos, los restantes peldaños de virtuosa transformación quesufrió la izquierda en los últimos cincuenta años en los que Cubaestuvo entretenida en cómo sobrevivir acosada por el mayor y máspoderoso imperio anti-izquierdista de todos los tiempos, mientrasconstruía ignorante una sociedad de la que la izquierda pudierasentirse verdaderamente orgullosa, pero sin ofrecer a esa izquierdaenseñanza alguna, ya que el pensamiento cubano ha permanecido sumido enlas tinieblas a causa del inmovilismo a que la sometía su lídercarismático, son:

2.- «El final de la teoría de lavanguardia marca el final de toda forma de organización políticaasentada en ella, en particular el partido de vanguardia.»

Noes posible sobrevalorar el alcance de la afirmación anterior tanabsoluta como falsa, por decir lo menos. Los lectores deben comprenderque su interpretación stricto sensu sugiere que el nacimiento de los partidos políticos está asociado al de alguna teoría, que deviene de esta forma en genérica, y no a la dialéctica de una clase socialespecífica. O sea, que tras el surgimiento del partido de los plebeyos,de los patricios, de los Tories, de los Whigs, de los demócratas yrepublicanos, del partido de los trabajadores, etc., no están losintereses de los patricios, plebeyos, proletarios y burgueses deinclinaciones diversas, sino que se alza alguna teoría, cuyo “declive”[mediático] ha de suponer la disolución del partido en cuestión. Eso noes lo que demuestra la historia, por tanto es una teoría insostenible.

Ineludible será más adelante retornar al tema del partidismo.

3.- «[Apropiación] de las concepciones hegemónicas (liberales, capitalistas) de democracia y [su transformación] en concepciones contra-hegemónicas, participativas, deliberativas, comunitarias, radicales.»

Nocaben dudas de que, de acuerdo con el trabajo que se analiza,Boaventura de Sousa Santos ve límites en la democracia liberal. Así,asegura que: «Aun cuando no se asiente en el fraude, en el papeldecisivo del dinero en las campañas electorales, o en la manipulaciónde la opinión publica a través del control de los medios decomunicación social, la democracia liberal es de baja intensidad, todavez que se limita a crear una isla de relaciones democráticas en unarchipiélago de despotismos (económicos, sociales, raciales, sexuales,religiosos) que controlan efectivamente la vida de los ciudadanos y delas comunidades

Aunque Boaventura de Sousa Santos no explica a qué llama «democracia de baja intensidad»,vale la pena aclarar que es en principio imposible que la democracialiberal, o la democracia burguesa en general, escape a algún grado defraude, de influencia del dinero, de la manipulación de la opiniónpública, justamente porque la democracia, entendido en los sentidos quepermiten los diferentes regímenes burgueses, ES fraude, dinero y manipulación. Con toda modestia me atrevería a opinar que entre las respuestas fuertesque debían proponerse dar los pensadores de la izquierda a que seadscribe Boaventura de Sousa Santos se encuentra revelar por qué lademocracia burguesa no puede escapar al fraude (lato sensu, estoes, como estafa, dolo, timo, bribonada, engaño, trampa, mentira,embuste, falacia, superchería y falsificación), a la influencia deldinero y a la manipulación de la opinión pública. (Si no fuera así,¿qué sentido tendrían las “campañas eleccionarias”, en torno a lascuales los electores dan por sentado —sin aspavientos— que losaspirantes tienen una suerte de “patente para mentir dentro de ciertasnormas”?... Se ruega a los que tengan dudas de esta afirmación queconserven los discursos de Barack Obama antes de la toma de posesión ylos compare con su conducta presidencialista.) Justamente esa esenciafraudulenta, monetarista y manipuladora explica muy bien el «archipiélago de despotismos» que menciona el autor.

Inmediatamente Boaventura de Sousa Santos declara que«La democracia tiene que existir mucho más allá del sistema político,en el sistema económico, en las relaciones familiares, raciales,sexuales, regionales, religiosas, y en las relaciones de vecindad ycomunitarias. Socialismo es democracia sin fin.»

Lo extraordinario es que, según se infiere de todo el texto analizado, Boaventura de Sousa Santos no vea que justamente esa democracia sin fines el sistema de gobierno que se va construyendo en Cuba, habida cuentade que nada nace en su forma final y definitiva, todo tiene undesarrollo.

Precisamente en relación con la democracia sin fin, la dialéctica que necesariamente acompaña a ese proceso debería constituir otra de las inquietudes fuertes de la izquierda académica.

Enparticular es perentorio pensar cómo lograr que las personas superen lamanipulación a que han sido sometidas desde la cuna. Por pertinentes,que no por brillo autoral de moda, vale la pena recordar a este tenorlas palabras de José Martí en el prólogo a El poema del Niágara de Pérez Bonalde: “Sopretexto de completar al ser humano, lo interrumpen. No bien nace, yaestán en pie, junto a su cuna, con grandes y fuertes vendas preparadasen las manos, la filosofía y las religiones, las pasiones de lospadres, los sistemas políticos. Y lo atan: y lo enfajan: y el hombre esya, por toda su vida en la tierra, un caballo embridado [...] Lasredenciones han venido siendo teóricas y formales: es necesario quesean efectivas y esenciales. Ni la originalidad literaria cabe, ni lalibertad política subsiste mientras que no se asegure la libertadespiritual. El primer trabajo del hombre es reconquistarse. Urgedevolver los hombres a sí mismos [...]”

Diríase obvio que lademocracia asumida ingenuamente en el sentido de validación de lasimple mayoría en torno al asunto en cuestión podría ser un instrumentotan inútil y engañoso como peligroso. Ejemplos, sobran, desde elConsejo de Naciones Unidas hasta una hipotética encuesta para dirimirel idioma que debería asumir la humanidad como obligatorio para todos,o las decisiones que toma, en torno a los gastos, una familia conminoría de adultos...

De hecho nadie en el mundo procede de esamanera, aunque a Cuba —dada la espléndida infraestructura industrial yproductiva que dejaron en ella las metrópolis que la gobernaron, elincalculable monto de sus riquezas naturales, sus magníficas relacionesfinancieras con las naciones poderosas y la buena voluntad con que esosmismos estados se relacionan con ella— todos le exigen (incluyendoahora cierto sector de la “izquierda”, visos advertidos) no solo que sudesarrollo sea endógeno, sostenido, creciente, incontradictorio,amigable con el medio ambiente y que dé resultados inmediatos; queponga en manos de toda la población sin excepción suficientes recursostecnológicos y comunicacionales para el esplendor individual de cadaquien, incluyendo casas sólidas, ecológicas y modernas de unahabitación por persona, internet, telefonía celular, agua potable (fríay caliente), televisión satelital, medios de transporte supereficientesy a precios módicos, así como microondas, automóviles ligeros,herramientas de trabajo, computadoras, refrigeradores, cocinas, airesacondicionados y televisores con pantalla de cristal líquido; que susistema de salud satisfaga todas las necesidades de la población sinfallas, desde cambios de sexo e implantes estéticos hasta trasplantesde órganos y vacunaciones masivas contra todas las enfermedades; quetodos los egresados de su sistema de enseñanza primaria sepan variosidiomas y dominen sobresalientemente las asignaturas de rigor; que susdeportistas conquisten más medallas en todos los eventos celebradosanualmente que todos los demás países (de ser posible, juntos) y quedisuelva sus instituciones armadas y derogue sus prisiones, sino quetenga un sistema democrático que ponga a consideración global —no yanacional— la opinión de cada ciudadano cubano y que esa opinión selleve siempre a referendo. Probablemente, por altas que parezcan esasmetas (algunas de ellas —se sobrentiende, aceptada la ironía—francamente espurias), el gobierno cubano esté trabajando en esadirección, pero es seguro que la aplastante mayoría de los demásestados NO LO ESTÁ HACIENDO.

El camino que ha encontradoCuba para poner a las personas a pensar por sí mismas es —como exigíaMartí— liberarlas espiritualmente, mediante una suma de instrucción,educación y cultura, en una magnitud tal que solo los testigospresenciales de ese acontecimiento pueden creerlo. Cursos académicospor televisión impartidos con rigor y muy alto nivel acerca de los másdisímiles temas, festivales de cine, danza, literatura, teatro, artesplásticas, eventos deportivos, Cuba es un hervidero constante deacontecimientos como esos en un alcance casi increíble.

Parapoder instrumentar semejantes políticas liberadoras, la RevoluciónCubana, fuente en sí misma de legitimidad, aprovechando creativamentela especificidad de las coyunturas históricas que han acompañado surealización, se ha valido de una forma de ejercicio del poder político,cuyo uso mesurado y racional, acorde a estrictos principios éticosderivados de la aceptación en la praxis de la identidad esencial de loshumanos, es tan invaluable para la izquierda comprometida e ilustrada,como grande el estigma con que la ha tachado una parte de la izquierda académica durante los últimos años, especialmente tras la caída der Berliner Mauer:la dictadura del proletariado, todo lo concerniente con la cual(factibilidad, condiciones de aplicación, límites éticos, mecanismos decontrol sobre ella, condiciones y gradaciones de su desmonte, etc.)deberían constituir preguntas fuertes actuales de la izquierda académica.

Elhecho mismo de que en Cuba se escuche con pujanza creciente la voz dejóvenes con opiniones diversas, es testimonio a una del crecimientoespiritual de la población y de la enconada batalla de ideas que selibra en el país entre —otros temas obviados— el comunismo y elconsumismo, el crecimiento humano y el derroche, la racionalidad y lasuperficialidad… Pocas dudas caben de que, a pesar de esfuerzos, unaparte de la población quisiera entretenerse con el show de Franciscoy similares sandeces mediáticas, pero eso no amilana a las autoridadescompetentes: hay que seguir diseminando cultura, sin ceder al reclamode esas minorías ignorantes, pero sin criminalizarlas ni demonizarlas.

4.- «Democratizar significa transformar relaciones desiguales de poder en relaciones de autoridad compartida.», por lo que «Elpluralismo político y organizacional se convierte así en un imperativodentro de los límites constitucionales sancionados democráticamente porel pueblo soberano

Es imperioso considerar que este punto es un llamado al pluripartidismo…

Talvez sea tan difícil a un lector imparcial que desconozca vivamente larealidad de Cuba entender la absurdidad que a un lector imparcialconocedor de esa realidad le parece el pluripartidismo para Cuba, comoa este último el empeño y la insistencia del primero en ese tema, poreso el tratamiento de este espinoso asunto requiere tiento para serbien comprendido.

Diríase que quienes abogan por elpluripartidismo para mejor ejercicio de la democracia, parten de dospresupuestos íntimamente ligados. Por una parte asumen que todasociedad, independientemente de cuál sea ella, está inevitable y esencialmentefracturada. Eso sería cierto, si las diferencias circunstanciales,fenotípicas de las personas y las peculiaridades fenoménicas de loseventos en que ellas participan no fueran elementos concomitantes(condición necesaria) para la escisión esencial de unasociedad, sino que su sola existencia determinara tal fractura(condición suficiente). Si eso fuera así, no existirían sociedadeshomogéneas. (De hecho, se pondría en entredicho la posibilidad deexistencia misma de las nacionalidades, y hasta de las familias.)

En segundo lugar, esas personas ven la democracia como una plaza de lizaen la que cada estrato de la sociedad, inevitablemente escindida, luchapor validar consensualmente (imponer de ser posible) sus visiones,problemáticas y aproximaciones.

Sin embargo, aunque ese cuadroparece describir con bastante exactitud la realidad de la mayoría delos países, especialmente de aquellos en que la multinacionalidadincorpora un elemento objetivo de diferenciación social, contrasta conla que muestran otros sin acudir a grandes ni penosas homologaciones,ni homogeneizaciones forzadas.

Por otra parte, el pluripartidismoes fruto genuino y legítimo de las relaciones sociales en sociedadesdivididas en clase. La organización partidista de las clasesdesposeídas es un paso importante en sus luchas por el poder político afin de superar la situación en que se encuentran, mediante unreordenamiento de la sociedad. El surgimiento del partido es testimoniode la transformación de la clase en sí en clase para sí.

Valgaagregar que, en propiedad, las burguesías no son representativas denación alguna: tal como demuestra la historia, sus miembrosconductualmente no se deben más que a las ganancias; el país, lapatria, sus símbolos no son sino el escenario en que explotan a susconnacionales, pues las burguesías, de entre los sitios en que tienenposibilidades reales de inversión, lo hacen allí donde sean mayores lasprobabilidades de obtención de mayores réditos (así nació el conceptode ciudadanía, dicho sea al pasar). Como norma, cuando hay unarevolución en sus países de nacimiento, las burguesías ponen a buenrecaudo las riquezas acumuladas en el extranjero y luego se marchan aacompañarlas; el destino del país que abandonan les importa muy poco,ya que los burgueses se sienten traicionados y malqueridos porque susdesagradecidos conciudadanos se resisten a mantener el status quopre-revolucionario que favorecía a los explotadores. En este sentido,solo los explotados representan a la nación, quienes forzosamenteencuentran ligado su destino individual a la suerte de todos, y esnatural que vean a sus esquilmadores como alienígenas.Consecuentemente, si ellos construyen un partido que los represente,este se constituye —en un grado muy amplio— en personalización de todala nación.

Es cierto que América Latina, en los últimos tiempos, ha sido escenario de revoluciones evolucionistas,que se caracterizan por la ocurrencia de cambios sociales muy profundosen forma gradual, esto es, con menor brusquedad respecto a la forma enque transformaciones semejantes han tenido lugar en las revolucionestradicionales. Esto se explica porque ellas no son el resultado de unhecho catártico de gran envergadura (dictadura cruentainstitucionalizada, como fue el caso de Cuba bajo Batista, guerraprolongada, como la Rusia de Nicolás II) que colme las insatisfaccionesacumuladas por la población a consecuencia de la incapacidad delcapitalismo de resolver el problema humano, sino quesobrevienen como resultado de largos períodos de explotación quepropician la formación de un pensamiento hegemónico entre la ciudadaníaa favor del cambio, incluyendo a amplios sectores de las fuerzas armadas,en particular a los elementos populares que necesariamente ingresan ensu composición, permeados de ese pensamiento. (La burguesía no puedecomprar a todos; si pudiera, ella no existiera.)

Como resultadode la relativamente lenta revelación y solución paulatina de las agudascontradicciones clasistas, en estos países coexisten por largo tiempoclases antagónicas. Sus feroces luchas, que ocasionalmente adquierentintes dramáticos, se dirimen mayormente en el plano jurídico ydiscursivo. En ellas —ha sido resaltado muchas veces— los medios depropaganda burgueses dejan una huella sobre la conciencia del individuomanipulado cotejable con el de la acción revolucionaria, y ese es unhecho no desdeñable. (Curiosamente, una enseñanza práctica que laburguesía latinoamericana extrajo de la Revolución Cubana es —por unaparte— que el éxodo de los burgueses facilita a la revolución laconsecución de sus fines, y —por otra— que una revolución verdadera noes un evento pasajero cuyo fin puede esperarse en las costas de Miamisaboreando un daiquirí preparado con ron de contrabando, toda vez quela marca no hace al producto.)

Es claro que en las condiciones descritas el monopartidismo sería una solución forzada.

¿Cuáles la realidad cubana en este sentido? En primer lugar, en Cuba no hayclases sociales antagónicas. Hay personas que disfrutan —acaso por puroazar, entre otras razones— de condiciones de vida mucho mejores queotras, pero nadie posee en Cuba los instrumentos para reproducir enforma sistémica su situación. (Nadie es dueño de los medios deproducción, y esa es conditio sine qua non, para esareplicación de desigualdades.) Es cierto que las posibilidades de esaspersonas para acumular un capital, fundamentalmente intangible,heredable por sus deudos directos, es mayor que las de los ciudadanosmenos favorecidos, y que —a su vez— ese estado de penurias vivenciales casi nulasse traduce en una ventaja para sus hijos. Por lo demás, las diferenciasde condiciones de vida no se convierten directamente en desniveles deposibilidades para acceder a los sistemas de salud pública y educación.(Habría que añadir, en honor a la más estricta verdad, que lasinequidades de vida de los cubanos, además de no ser propósito estatal,son infinitamente menores que las que exhibe casi todo el resto depaíses de este planeta. Los empeños estatales se concentran en hacerdesaparecer tales disparidades.) Por esos motivos, nada de lo expuestoda a esas personas, o a sus contrapartes, sentido de pertenenciaclasista.

Nadie niega que haya cubanos residentes en Cuba, deextracción humilde, que sueñan con convertirse en burgueses, militen ono en contra de la Revolución, deseen o no marcharse del país, y seríamuy raro que con los esfuerzos que se realizan en todo el mundo porasociar “la felicidad” a esa forma de vida, no hubiera personas sincriticismo suficiente para doblegarse a tamaña manipulación. También escierto que otros cubanos de procedencia igualmente humilde sonpro-capitalistas ideológicos, en el sentido de que sustentan la idea,desde posiciones economicistas, de que lo más conveniente al país, laforma más directa de obtener mayores cantidades de riquezas materiales(y son ellas, aseguran estos individuos, las que importan), es poner lamayor cantidad de recursos en manos de las personas que hayandemostrado ser las más eficientes (aumento de la eficiencia productivavía ejército de asalariados), independientemente de cuál sea el montode las ganancias que esas mismas personas devenguen… En concordanciacon esta línea de pensamiento, derivada directamente de la ideologíadominante de la época, estos prosélitos del capitalismo consideran quela aproximación más igualitarista que sigue el comunismo en Cuba esinjusta por premiar a los indolentes e incapaces. En resumen, ellos seoponen al quehacer oficial del gobierno cubano, basado en que lasatisfacción y sobrecumplimiento de los índices economicistas no son elsentido de la vida humana, por entender la economía como instrumento nocomo fin, y en que la conducta de las personas, incluyendo lascapacidades y disposición que muestren, es asunto que —por una parte—compete más a las circunstancias que las rodea que a los genes (dedonde se sigue que hay que modificar convenientemente lascircunstancias), y aquella fracción de la conducta que —por otra— seaprobadamente una derivación genética sería muy injusto imputársela alindividuo y castigarlo a una vida con menos posibilidades derealización personal.

Nadie niega a cada quien el derecho aopinar lo que estime pertinente respecto a ese u otros temas. Sinembargo, la filiación ideológica es solo uno de los factoresconcomitantes en la formación de los partidos políticos; la raízverdadera que nutre el surgimiento de los partidos políticos es laexistencia estable de una clase social diferenciada. Así vemosque, por razones históricas, tampoco estos prosélitos ideológicos delcapitalismo poseen de sí mismos recursos humanos ni financieroscuantiosos como para implementar en la práctica políticas que respondana su visión, por eso el imperialismo estadounidense asume el papel deorganizador y mecenas, actitud que convierte en mercenarios a talespersonas, porque la clase capitalista estadounidense no puede formar—bajo ninguna legalidad ni concepción alguna de la soberanía nacional—partidos políticos fuera de su territorio.

En segundo lugar, enrelación con el pluripartidismo, Cuba es un país multirracial, nomultinacional. Hay cubanos negros, blancos, mestizos y cubanosdescendientes de chinos, pero no hay afro-cubanos, sino-cubanos nihispano-cubanos, etc. Eso no significa que no haya racismodes-institucionalizado o sexismo cultural intra y extrafamiliar niotras formas de discriminación velada, cuya acción e influenciapráctica tienen diversos alcances. Por ejemplo, justamente en respuestaal clamor nacional de los años ’60 nació, ante una discriminación muyaguda y generalizada contra la mujer, la Federación de Mujeres Cubanas.Pero, bien se entiende, para que los componentes de esos grupos vean lanecesidad de organizarse como partidos políticos en defensa de susderechos deben ser sometidos a un régimen muy agudo de discriminacióninstitucionalizada, como primera condición. Las personas no se nuclean como claseen torno a su sexualidad somática o psíquica, sino en derredor a larelación con los medios de producción, porque únicamente de elladependen las relaciones sociales en la sociedad de referencia.

Porlo demás, a guisa de información para indoctos con diversastitulaciones y tendencias, en Cuba hay instituciones religiosas,medioambientalistas, de nacionalidades y culturales diversas, cuyosnexos con el estado no son más rígidos ni laxos del grado con que lohacen entidades similares en otras latitudes.

5.-  «[Repensar] radicalmente la centralidad monolítica del Estado, así como la supuestamente homogénea sociedad civil

Este punto no parece ser uno de los «pasos de renovación de la izquierda», sino una meta a cumplir por el estado cubano. En su momento, pues nos referiremos a él con mayor detenimiento.

Apesar de esta “dilación metodológica” que impone el discurso deBoaventura de Sousa Santos, imperioso resulta señalar que en variosmomentos de este texto, al lector le acompaña la sensación de que hayuna suerte de lamento más o menos —menos— velado porque la RevoluciónCubana haya tenido un cauce evolutivo marcadamente diferente al de loscambios que se están dando ahora en otras naciones hermanas deLatinoamérica… Desde acá se espera que la izquierda comprometidamundial sienta la seguridad que brinda a la Revolución Cubana la unidadde su pueblo en torno a su proyecto social, base de la centralidadmonolítica del estado, fuente de su pujante vigencia frente a losobstáculos externos.

X.- Según señala Boaventura de Sousa Santos, en Cuba se cumplen presupuestos que, sumados a la profunda renovación que ha sufrido la izquierda mundial, facilitan la instrumentación de las reformas necesarias. En resumen, estos son los presupuestos que él señala:

1.- Boaventurade Sousa Santos comienza por reconocer que en Cuba no hay corrupción institucionalizada y los líderes son competentes. Es una premisa que no exige comentarios, pero acerca de la cual la izquierda académica podría plantearse algunas interrogantes fuertes. Por ejemplo, podría indagar qué relación existe entre esos hechos y el monopartidismo, la estructura del estado cubano, el ejercicio del control democrático de sus instancias de poder popular, los principios éticos que instaura la práctica social, los fines que persigue el funcionamiento del estado… Tal vez encuentre en la dilucidación de esos hechos la izquierda académica referentes de valor en la Revolución Cubana.

Habría que añadir que en Cuba hay, naturalmente, casos de corrupción, porque de lo contrario obligatorio sería aceptar que no hay en Cuba individuos suficientemente manipulados por la ideología dominante de la época, algo que —tratándose del veleidoso psiquismo humano— es casi imposible. Sin embargo, esos casos enfrentan el rechazo mayoritario de la población cubana y la desaprobación total del sistema.

2- Boaventura de Sousa Santos escribe que «El régimen cubano llevó a su límite la tensión posible entre legitimación ideológica y condiciones materiales de vida.»

De acuerdo con esta afirmación imperativo resulta concluir que el “régimen cubano” ha tenido espacios de maniobra diferentes a los impuestos por la política agresiva del imperialismo, pero «[…] llevó a su límite la tensión posible entre legitimación ideológica y condiciones materiales de vida.» Es muy difícil que este aserto descanse en la ignorancia o la ingenuidad. En cualquier caso, de la izquierda ilustrada lo más superficial que puede esperarse es un análisis… que se ajuste a la verdad histórica.

La idea inmediatamente posterior de Boaventura de Sousa Santos es muy reveladora. Él escribe: «De aquí en adelante, los cambios que cuentan deben ser los que transformen las condiciones materiales de vida de la abrumadora mayoría de la población. A partir de aquí, la democracia de ratificación, si se mantiene, sería para ratificar lo ideológico solo en la medida en que tenga un sentido material. En caso contrario, la ratificación, en lugar de consentimiento, llegaría a significar resignación

Es imposible ser más claro: Boaventura de Sousa Santos augura que de ahora mismo en adelante—interpretación de adverbio temporal asumida— el pueblo cubano solo aceptará aquellos pasos, cualesquiera que ellos sean, si transforman(se sobrentiende que “para mejor&rdquoGui?o «[…] las condiciones materiales de vida de la abrumadora mayoría».Es de nuevo inevitable pensar que: a.) las condiciones materiales de vida de la abrumadora mayoría de los cubanos es muy mala; b.) lo es tanto, que hay que actuar ahora mismo; c.) los cubanos solo aceptarán los pasos que las mejoren, n’importe lesquels, porque: c.1) su sistema de vida ha sido tan malo hasta el presente que cualquier solución es buena; c.2) aceptarían incluso el capitalismo, porque:c.2.1) los cubanos son tan crédulos e ignorantes que suponen que él les brindaría solución a su terrible situación; c.2.2) el capitalismo en verdad les resolvería sus problemas.

(Como el compañero académicien Boaventura de Sousa Santos no hace alusión, siquiera de soslayo, a ningún otro pueblo, resulta curioso que la situación de los cubanos es, como se autocalificó sor Juana Inés, “la peor de todas”. Por ejemplo, en busca de alguna equivalencia o referente útil para la izquierda de Boaventura de Sousa Santos, él podría haber escrito “Como ocurre con los palestinos, de aquí en adelante, los cambios […]”.)

Visto el caso, hay ineludiblemente que concluir que las condiciones reales de vida de los cubanos constituyen para la izquierda ilustrada una pregunta fuerte a la que tiene que buscar urgentemente una respuesta fuerte, so pena de pecar de escatofagia aguda de aquí en lo adelante.

3- «Latemporalidad a largo plazo del cambio civilizatorio estaría por algúntiempo subordinada a la temporalidad inmediata de las soluciones deurgencia

¿A qué llama Boaventura de Sousa Santos «cambio civilizatorio»?

Tentadouno a explayarse como es debido ante semejante opinión del afamadocatedrático, apela con vigor al comedimiento civilizado… Digamos solo,a fin de introducir algún sesgo relativista en esta visión del tituladorepresentante de la izquierda modificada que son llamativos susesfuerzos por cambiar (¡hacia la civilización!) a uno de los pocospaíses de este mundo que no solo ya cambió justamente en ese sentido,sino que conserva sus variaciones civilizadas a pesar de todos lopesares… Uno se pregunta fuertemente qué pasaría si la “izquierda avanzada” mostrara celo par y preocupaciones con constancia cercana a la que evidencia ante la díscola Cubapor cambiar civilizadamente a los que nunca lo han hecho, a losincívicos estados obedientes, a las incivilizadas nacionesnormalizadas, a los inciviles gobiernos de correcto actuar…

4- El siguiente pensamiento assolutissimode Boaventura de Sousa Santos es todo un dechado de supina enseñanza.Presuntamente sin rubor, él escribe el siguiente adagio en el que me hepermitido subrayar los elementos francamente contradictorios: «Una sociedad capitalista no lo es porque todas las relaciones económicas y sociales sean capitalistas, sino porque estas determinan el funcionamiento de todas las otras relaciones económicas y sociales existentes en la sociedad.» O sea, que un castillo, digamos, no es grande porque todas sus habitaciones sean grandes, sino porque estas determinan el tamaño de todas las otras…Se pueden invocar muchos ejemplos que se avengan al espíritu delaforismo de Boaventura de Sousa Santos con no menor éxito, enjundia,ingenio y gracejo.

En última instancia, una sociedad escapitalista porque en ella hay una clase, la explotadora, que detentaen propiedad los medios de producción, y esta sola condición le permitedefinir todas las relaciones que tendrá con la clase de los explotadose imponerlas. Cualquier otra afirmación es un sofisma huero y losintentos de privatizar los medios de producción en aras de unapretendida elevación de la productividad para mayor beneficio de lasociedad es una aproximación que exige aceptar varias respuestas sumamente débiles.Por ejemplo hay que admitir que la sola condición de dueño nos hace másresponsables, o que la codicia es la principal fuente motriz delpsiquismo de los seres humanos…

A esos fines, hacia ladomesticación del capitalismo, apunta la invitación que hace a CubaBoaventura de Sousa Santos cuando escribe: «Al respecto, sería muyútil para el pueblo cubano estudiar y evaluar con mucha atención lossistemas económicos consignados en la constitución de Venezuela y enlas constituciones de Ecuador y de Bolivia recientemente aprobadas, ylas respectivas experiencias de transformación. No para copiarsoluciones, sino para apreciar los caminos de la creatividad de laizquierda latinoamericana en las últimas décadas

Elintercambio de experiencias diversas es una gran cosa. Lo que unotercamente se pregunta es ¿de dónde sacó Boaventura de Sousa Santos queel pueblo cubano, muchas decenas de miles de cuyos hijos, como internacionalistas, han vivido íntima y plenamente o muy de cerca la cotidianidadde los pueblos hermanos que menciona, no conoce esa experiencia? Esainvitación al acercamiento a otras realidades, sin embargo, adquierepleno sentido si el conocimiento que tiene el pueblo cubano acerca delos entornos mencionados se mide por el grado en que asuma para sí las soluciones que otros han encontrado idóneas —o las más adecuadas— en su contexto: visto de que Cuba sigue otro camino, el suyo, «[… le]sería muy útil para el pueblo cubano estudiar y evaluar con muchaatención los sistemas económicos consignados en la constitución deVenezuela y en las constituciones de Ecuador y de Bolivia […]», locual entraría en franca contradicción con la farisaica explicacióncausal que se da a continuación acerca de por qué Cuba debe hacer esto:«No para copiar soluciones, sino para apreciar los caminos de lacreatividad de la izquierda latinoamericana en las últimas décadas.» ¿Alguien ciertamente cree, con seriedad, que los cubanos no apreciamos «los caminos de la creatividad de la izquierda latinoamericana en las últimas décadas»?

Contodo, hay que reconocer la meticulosa tenacidad con que aquí, como haocurrido desde el inicio mismo de su trabajo, el compañero Boaventurade Sousa Santos subestima la inteligencia de los cubanos, acaso comoparte del aggiornamento (o updating) de la “izquierda mundial”.

 

5- El último de los presupuestos encontrados en Cuba por el docto Boaventura de Sousa Santos para, unido a los profundos cambios sufridos por la “izquierda mundial”, poner a este país en el camino de la salvación civilizatoria, adquiere en su texto el siguiente aspecto: «Desde el punto de vista del ciudadano, la diferencia entre un socialismo ineficaz y un capitalismo injusto puede ser menor de lo que parece. Una relación de dominación (basada en un poder político desigual) puede tener en la vida cotidiana de las personas consecuencias extrañamente semejantes a las de una relación de explotación (basada en la extracción de la plusvalía)

Resulta ineludible (pocas veces mejor usado este adjetivo en este texto) detenerse en las dosafirmaciones absolutas e indirectas, como el resto del escrito, que hace en ese párrafo Boaventura de Sousa Santos, a saber: la referida aque el socialismo [en Cuba] es ineficaz; la de que un ciudadano cubano debe percibir su vida de manera muy similar a como lo hace un residente(pobre) de un país capitalista del Tercer Mundo.

Para valorar un sistema económico hay que tener alguna referencia. Así, si existen varios criterios, todos ellos muy discutibles, para medir la eficiencia económica (inversión/resultado; gastos/ganancias; erogaciones/recuperaciones; costes/producciones; ingresos/egresos, etc.), para medir la eficacia, o sea, “la capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera”,después de muchas elucidaciones, los expertos del sistema de Naciones Unidas elaboraron consensualmente el concepto de Índice de Desarrollo Humano (HDI, por sus siglas en inglés). De acuerdo al último informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP, por sus siglas en inglés), Cuba ocupa el lugar 52 en un listado de 177 naciones en que Brasil aparece en el lugar 72.

Si, como sería justo esperar de la izquierda académica, Boaventura de Sousa Santos juzgara por todos los informes económicos editados en Cuba, aun si los analizara críticamente, y no emitiera infundadamente sus opiniones voluntariosas llenas de tópicos y apreciaciones subjetivas, daría testimonio de que la economía cubana milagrosamente crece,al margen de que los cubanos todos estamos insatisfechos y se hacen ingentes esfuerzos por mejorar incesantemente esa situación, mientras—como respuesta fuerte a una pregunta fortísima— entretodos diseñamos una alternativa ética, genocentrada y ecosostenible a les quema de desarrollo (tecnológico y mercantilista) impuesto al mundo por los poderes globales.

En cuanto al tema de percepción de realidades, la situación es esta. En Cuba todo el mundo come cada día y nadie sospecha que quizás no lo haga. Nadie piensa que puede ser desalojado de su hogar por impago y nadie duerme a la intemperie.(Faltan muchas casas por carencia de recursos materiales, pero no hay casas vacías y personas sin techo.) Ningún padre se preocupa por carecer de dinero suficiente para la escuela de su hijo, independientemente del nivel de enseñanza de que se trate. Tampoco toma alguna providencia especial para que su hijo sea inmunizado contra muchas enfermedades, incluyendo la poliomielitis y el sarampión, ni se alarma pensando que, en caso de enfermedad, a él o a alguno de los suyos le sea vedada la asistencia médica debida. Todas las embarazadas reciben pesquisa médica regular, al igual que quienes padecen enfermedades crónicas o minusvalías. Ningún trabajador puede ser despedido y en caso de cesantía laboral, por disímiles razones, el estado está en la obligación de buscar a esa persona la mejor ocupación que las condiciones le permitan. En Cuba no hay mafias que dominen las calles, ni drogadicción incontrolada, ni secuestro de menores, ni tráfico de órganos, ni distritos amurallados para burgueses. Son conocidas las facilidades deportivas y culturales que se ofrecen constantemente a todos los ciudadanos cubanos para su crecimiento individual… ¿Es esa la realidad que percibe una persona humilde en otros países capitalistas del Tercer Mundo?

Dudar es aquella tendencia congénita del psiquismo humano, propiciada por sus estructuras neuronales, que permite a los humanos apropiarse productivamente de todo cuanto le rodea y de sí, mediante el ejerciciode uno de los poderes que los singularizan: el del conocimiento. Por eso, formularse interrogantes (especialmente si son fuertes) es, amén de inevitable, un ejercicio sumamente útil. En el caso que nos ocupa es lícito que los interesados se pregunten cuán válido es el enfoque económico cubano, claramente centrado en producir —en medio de sus posibilidades materiales artificialmente deprimidas desde el exterior— para satisfacer las necesidades de las personas y no en pos de las ganancias. Uno puede preguntarse si a corto plazo resulta   racional invertir en ofrecer enseñanza a personas cuya actitud y comportamiento demuestran que no están interesadas en recibirla, si es útil a la sociedad ayudar a resolver los problemas de salud de alguien que malgasta su existencia en la satisfacción voluntaria de vicios que acortan su vida, o cuánto obtiene la sociedad —sea en términos medibles de ganancia o de crecimiento individual— por sufragar fuertemente la alimentación de millones de personas en escuelas, centros de trabajo y hospitales, la venta de libros, los eventos deportivos (algunos de nivel mundial, en virtud de la calidad de los participantes), las más diversas actividades culturales, muchas de las cuales —como el Ballet Nacional de Cuba que dirige Alicia Alonso— gozan del justo reconocimiento del público de las más diversas latitudes. Uno puedepreguntarse cuántas personas aprenden idiomas (inglés, alemán, francés,portugués, italiano y otros), o cuántas lo hacen de alimentación, o neurociencias, o ecología, o arquitectura, o ajedrez, o literatura, o historia, o relaciones internacionales, o filosofía, o axiología, o meteorología, o astronomía, o diseño, o de tantos otros saberes, con las miles de horas de trasmisiones televisivas que a esos efectos se realizan diariamente y si esas cantidades justifican las fortísimas erogaciones de recursos que necesariamente el estado realiza con ese fin. Uno puede dudar de si la conducta altruista del estado se convierte necesariamente en virtud del individuo… Uno puede finalmente preguntarse cuán eficaz y eficientemente se emplean esos medios, aun en los fines propuestos…

El estado cubano intenta avituallar lo más posible a cada ciudadano para que pueda encontrar por sí mismo el sentido de su existencia individual, para que esté preparado para enfrentar la vida, para que no pueda alegar precariedad sistémica invalidante.

No obstante, sin que ninguna de esas provisioneshaya sido tomada en aras de las finanzas, en medio de la crisis totalen que se debate el capitalismo globalizado, cuando las materias primasy las manufacturas se deprecian espectacularmente, y cada vez más secotiza el saber, la maestría, la pericia en personas físicamente aptasy psíquicamente estables, uno se pregunta por la justeza adicional deesas políticas.

Pero se impone una pregunta fuerte para la izquierda académica: ¿cómo vencer la ideología dominante?, ¿cómo hacer para que todos los cubanos comprendan cuán libres son, carentes como están de la posibilidad de cotejar vivencialmente, en paralelo, la situación que tendrían en otros entornos? ¿Cómo hacer para que empleen las posibilidades que se le ofrecen en su crecimiento individual de la mejor manera posible y cómo hacer para que ese crecimiento redunde en beneficio de sus conciudadanos y congéneres? En otras palabras, ¿cómo hacer para que cada quien se vea en condiciones de incrementar la eficiencia individual respecto de sí? Y, mejor aún, ¿cómo hacer para que los habitantes de los países capitalistas comprendan que no son  libres, independientemente del país de que se trate ni de la clase de pertenencia? Más lejos todavía, ¿cómo hacer para que los representantes académicos de la izquierda renovada vean estas realidades tal como son?

XI.- Una vez más lleno de generosidad intelectual, Boaventura de Sousa Santos, representante de la remozada izquierda académica, nos regala las acciones que permitirían a Cuba experimentaruna evolución civilizatoria salvadora. Helas aquí resumidas:

1.- Democratizar la democracia.

Despuésde ciertos sofismas en los que Boaventura de Sousa Santos reconoce la crisis de la democracia liberal y que en Cuba las relaciones capitalistas no son dominantes ni hay una tradición de democracia liberal mínimamente creíble, Cuba —asegura él— tendría que instaurar directamente la democracia radical

Boaventura de SousaSantos no explica qué entiende bajo tal denominación. Pero, si en Cuba hay ahora algún tipo de democracia o no, es tema que Boaventura de Sousa Santos no discute. Él claramente asume que —como bien señalan El País, el State Department, la CIA y el Miami Herald— en Cuba no hay democracia.Ninguna. O sea que el ilustre izquierdista no analiza el sistema de gobierno cubano, no expone el funcionamiento del Poder Popular, de la Asamblea Nacional; no señala cuáles serían —a su juicio— las fallas  estructurales de ese sistema de gobierno, qué vías de perfeccionamiento tendría… Nada.

Es claro que las personas que se interesen en este tema, encontrarán información más rica y plural que esa.

 

2- De la vanguardia a la retaguardia.

En este punto, Boaventura de Sousa Santos sabiamente llama al PartidoComunista de Cuba a que se deconstruya y reconstruya como una fuerza política más dentro de la nación, que se dedique a discutir con las restantes y a convencerlas de sus verdades en la medida de lo posible…Ese proceso implicaría la organización, desde el poder, de las restantes “fuerzas políticas” de la nación. Se comprende que en ese caso, y solo en ese caso, «lo democrático no quedaría en un inventario de logros y argumentaciones retóricas sino que alcanzaría a consumarse en sistema» y quedaría probada la voluntad política del gobierno y partido cubanos a favor de la democracia radical

Sinceramente, uno se pregunta —lleno de la mejor buena fe posible— qué libros de historia de Cuba lee el afamado intelectual, pues —para no repetir elementos de conveniencia, referidos a las ventajas que a la mayor parte de la ciudadanía ha traído la Revolución, no solo en términos de mejoras materiales tangibles de condiciones de vida para todos sin distinción, sino (más importante aún) en el sentido de la apertura de oportunidades que ella significa ante el pueblo de mejoras crecientes para sí, toda vez que su futuro le pertenece— solo la admisión de que existen textos que probablemente afirmen que la Revolución Cubana no se erigió en poder político por la fuerza de las armas, a costa de la vida de miles de personas, ni que ha sido defendida también frente a la metralla enemiga por la aplastante mayoría de su pueblo, explicaríasanamente la solicitud que hace Boaventura de Sousa Santos para que la Revolución fraccione el poder político, fragmente la ciudadanía,  organice a la oposición y entregue mansa y pacíficamente cuotas de poder equivalente a todos los segmentos sociales, en un proceso sin precedentes de auto-desmantelación retroactiva y suicida, habida cuentade que Cuba no es la URSS: aquí la revancha imperialista haría derramar riadas de sangre.

Consignemos, antes de continuar, que en estepunto quedan introducidas, sin que se den mayores explicaciones deellas, las simpáticas categorías de preguntas fuertes (débiles)/respuestas fuertes (débiles), que tan gozosamente hemos venido usando a discreción, por carecer de referentes.

3- Constitucionalismo transformador.

Aparentemente obsesionado con que Cuba se reconvierta en alguno de los países hermanos de América Latina que han emprendido caminos renovadores de su sociedad, Boaventura de Sousa Santos, desconociendo con alcurnia  olímpica, una vez más, la historia de Cuba y de su Revolución, proponeque su gobierno inicie un proceso constitucionalista.

La idea no es mala, salvo por un pequeñísimo detalle. Veamos. Los países del continente americano inmersos en las modificaciones paulatinas de sus respectivas constituciones, persiguen con ese proceder dar el poder al pueblo, en una primera instancia, para luego alegadamente avanzar hacia la construcción del socialismo…En el caso de Cuba en que el poder está en manos del pueblo (imperfecciones incluidas) y tiene una constitución socialista (falencias perfectibles admitidas), no se ve tan claro para qué serviría este mecanismo constitucionalista a los fines expuestos.

4- Estado experimental.

La próxima tarea que, según la visión de nuestro amigo, Cuba debe cumplir para civilizarse es convertirse en lo que él llama un Estado experimental. Además, para evitar malentendidos, Boaventura de Sousa Santos nos dice que esta transformación se consigue de acuerdo con tres principios. Son estos:

1.- «[…] la  experimentación social, económica y política exige la presencia complementaria de varias formas de ejercicio democrático (representativo, participativo, comunitario, etcétera)

2.- «[…] el Estado solo es genuinamente experimental en la medida en que lasdiferentes soluciones institucionales reciben iguales condiciones paraque se desarrollen según su lógica propia

3.- «[…] el Estado experimental no solo debe garantizar la igualdad de oportunidades a los diferentes proyectos de institucionalidad democrática, sino que también debe […] garantizar patrones mínimos de inclusión que hagan posible la ciudadanía activa necesaria para monitorear, acompañar y evaluar el desempeño de los proyectos alternativos

Aquí, la lectura de este trabajo de Boaventura de Sousa Santos, una vez más, obliga a uno a dudar de que el autor se esté refiriendo a la Cuba actual, porque si existieran calificativos que peor describieran a este país serían los de normal, normalizado, estándar, conservador, formal, formalizado… O sea, el que mejor se aviene al estado cubano es el de “experimental”, tomando como referente cualquier otra nación de la Tierra.


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