Mi?rcoles, 20 de mayo de 2009
Por: Luisa Fernanda Zambrano D.
Fecha de publicación: Es natural que cuando pensemos en socialismo, pensemos en el colectivo en un bienestar común que se procura desde lo público, desde un cierto clima de confianza, respeto y seguridad del que todos hacen lo correcto o por lo menos lo que nos corresponde para asegurar el bienestar de todos. Es decir, que podemos pensar que la idea de socialismo parte desde una “percepción” o supuesto que los otros procuran mi bienestar, con mi participación de un trabajo cooperativo, de una ética del compartir, de una idea o sensación de que debo confiar o tener una cierta seguridad en los otros, y los otros en mi.

En tal sentido, hoy me permito una reflexión sobre lo que supone construir el concepto de Seguridad Comunal en la Venezuela de hoy. Y pienso que lo primero es desarraigar la muy promovida “idea” de que somos violentos, desconfiables, tramposos, irresponsables, que nuestras ciudades son las más inseguras y violentas del mundo. Que no podemos confiar en nadie, que no podemos creer en el vecino, en el amigo, en el hombre o la mujer que tenemos cerca. Estas promovidas ideas nos llevan a sentirnos cada vez más inseguros en nuestro propios contextos, le repetimos muchas veces a nuestro hijos no confíes en nadie, no aceptes ayuda de nadie ni intentes ayudar a nadie puede ser una trampa, y los preferimos “seguros en casa en manos de la televisión y la computadora” que compartiendo con otros jóvenes de la comunidad. En este sentido, sin darnos cuenta estamos promoviendo una individualidad que conspira contra el concepto de la solidaridad, es decir, de la construcción del socialismo del siglo XXI

Entonces se nos viene la pregunta obligada ¿Cómo construimos comunidad, comunas y por ende el socialismo sino puedo confiar en nadie? ¿Es posible realmente construir un socialismo en sociedades tan afianzadas en la idea de inseguridad y de desconfianza?

El tema de la seguridad ha estado por mucho tiempo vinculado a las ideas de poder, de la dominación, en nombre de la seguridad se justifica la dominación de unos estados sobre otros, se aseguran los Estados, las naciones, se establecen ejércitos y murallas para procurar seguridad a los que siempre detectaron el poder y las riquezas, aquellos que pocos tenían, que poco representaban no requerían ni de murallas, ni de ejércitos, y entre ellos se establecían relaciones de interdependencia, de confianza y conocimiento para darse apoyo y complementarse en sus necesidades. Mientras los poderosos se aislaban más para evadir los peligros del entorno, las amenazas hacia sus personas y sus bienes, los humildes debían reunirse y vivir cada vez más pendiente del otro, más preocupado por rendir sus cosechas y la de los otros para compartirlas en beneficio del colectivo.

La seguridad ha evolucionado o involucionado hacia una sensación netamente individual, que se aleja del ámbito de lo público para insertarse en ámbito de lo privado, solo me siento seguro con lo que tengo, con lo que poseo, con lo que compro, en mi casa, con lo mío, es una idea muy bien promovida por los intereses del “Gran Capital” que nos hizo ver y sentir la seguridad como una sensación consumista, individualista, el no confiar sino en lo que yo me puedo proveer a través de los bienes de consumo, ya no necesito del otro sino del dinero que puede comprar la seguridad, (la póliza médica, la educación privada, la vigilancia privada, etc.) porque lo único que nos provee una real sensación de seguridad es aquella por la que se paga y entre más mejor.

No es tema de esta reflexión profundizar en el porqué sucedió esto, aunque es fácil entender también que es reflejo del mismo modelo Capitalista que llego al Estado, quien se asumió como un simple administrador de justicia y garante de una seguridad pública para proteger sobre todo, los intereses de los privados, (los grandes negociantes de la seguridad, vendedores de armas, empresas de seguros, empresas de seguridad, etc.). El hecho es que el Estado, se fue retirando cada vez más de lo público y manteniendo lo básico, como dirían “manteniendo algunas cosas para no provocar que las cosas cambiaran” el “Estado Mínimo” se encargaba entonces de proveer una, seguridad social que dejaba mucho que desear en Venezuela desde hace más de 30 años no se construyeron más hospitales por decir algo, y sólo se estableció un régimen de pensiones paupérrimas y hambreadoras. Las policías y entes de seguridad ciudadana siempre eran instituciones deficientes de recursos y de formación, con bajos salarios a las que por lo general ingresaban personal que eran rechazados de otras instituciones, con deficiencias y bajos valores morales.

Elementos que se conjugaron para que con el gran apoyo de los “diseñadores” de imaginarios colectivos “los medios de comunicación” hicieran su parte para vendernos cada vez más televisores, ( hasta hace algunos años, bastaba uno para cada familia ahora es necesario uno para cada miembro de una misma familia), más juegos de videos para que nuestros hijos estén tranquilos y “seguros en casa” (Jugando a ser un asesino o pistolero véase videojuego San Andrea) más pólizas de seguro, para que cada vez estemos más ensimismados en nosotros mismos, nos ocupemos menos del otro y participemos menos de lo común de lo público y los dejáramos hacer de las suyas con nuestras comunidades, nuestras naciones, nuestro planeta.

No estoy señalando que no exista una necesidad real de sentirnos seguro comprando una póliza de seguros o dejando a nuestros hijos estar en la calle. No se trata de negar la realidad, por ello, es necesario estar muy claros que si existen altos niveles de inseguridad pública pero también es importante que empezar a darnos cuentas que esta inseguridad también es producto de cómo hemos estado asumiendo desde hace ya mucho tiempo el tema de la seguridad. La seguridad se nos ha convertido en un lastre, en una carga económica y emocional, en unas prisioneros en nuestras propias casas, ya que la hemos cedido a aquellos “expertos” que nos las pueden proveer por algún monto a convenir.

Es por ello que un verdadero reto para la vida en comuna, para la construcción del socialismo del siglo XXI es recuperar la confianza en lo colectivo, en lo público, es convertir a la seguridad de un lastre a una categoría que sustente la protección y potenciación de los seres humanos. Los ciudadanos comunes (mayoría) y el Estado, nos hemos replegado para dejarle el espacio a los otros, o a los privados, y los medios de comunicación incentivan estas conductas cuando para ellos solo es noticia, el crimen, el asalto, la violación el mal funcionamiento de las instituciones, nos promueven es la desconfianza, la incredulidad, el miedo para hacernos cada vez más dependientes, consumidores de las seguridades privadas que dispuesto a proveernos esta siempre el mercado.

Reitero entonces la idea que en este momento, en el que requerimos construir un nuevo modelo de desarrollo, a partir de la idea de la comuna, se hace necesario para poder hablar de una verdadera seguridad integral, recobrar las viejas costumbres de creer y empezar a confiar como alguna vez lo hicimos en el colectivo, en el amigo, en el vecino, en el policía, en el funcionario, y asumir que ellos, ese colectivo a su vez creen en mi y en mi responsabilidad de cumplir con mi parte. De interesarnos y participar en los temas que nos incumben y en los que aparentemente no.

Creo realmente que la Seguridad Comunal debe apuntar a lo que señala mi maestro Armando Lares en su último trabajo publicado en estos mismos espacios de aporrea, la seguridad debe ser emancipadora;

Es decir, considerar la seguridad como un concepto liberador desde el punto de vista individual y societal, que nos permita potenciar nuestras aptitudes y valores sociales en función de los necesarios cambios urgentes que deben plantearse en el tercer milenio, si deseamos preservar nuestro hábitat global del modelo capitalista eco-depredador que ha sido aplicado hasta el presente. (mayo 2009)

La seguridad integral de la comuna debe reposa en la certidumbre de que todos y cada uno trabaja en beneficios de todos, una seguridad que viene a la par de la nueva ética socialista que tenemos que construir, en donde lo público es realmente de todos, de todos para responsabilizarnos, cuidarlo, controlarlo, y no como hasta ahora se ha entendido que lo público no es de nadie y por ello nadie lo atiende, lo cuida o lo controla. La seguridad comunal también es la seguridad del habitad, del planeta, nos procuramos entornos seguros en todos los sentidos físicos y espirituales.

La seguridad en la comuna se fomenta desde el principio de la corresponsabilidad entre un Estado que maximiza su esfuerzo por procurar que las instituciones y sus funcionarios estén actas para atender los requerimientos de la gente sea cual sea el área, y de los sujetos sociales participativos y organizados que promueven la confianza en la institucionalidad, que controla la gestión pública, que se ocupa de lo que pasa en su entorno, que toma decisiones pensando en el bien de todos, que difunde y comunica sus logros y éxitos.

En conclusión la seguridad comunal dentro del modelo socialista, debe ser una seguridad liberadora construida desde la ética colectiva, que comienza por la casa, la escuela, por el barrio, para crear confianza en el amigo de la escuela, en el vecino, concientizando los valores positivos y la fuerza que tienen las redes sociales y sus organizaciones para emprender acciones concretas en defensa popular y complementarse, proveerse todo tipo de seguridad en corresponsabilidad con un Estado y su gobierno que actúa para darle cada vez mayor sentido a la nueva ética socialista y construye la seguridad comunal. La seguridad en el socialismo del siglo XXI debe considerar desde un enfoque dialéctico y complejo que la misma se inserta en un contexto plural y con grandes contradicciones. Aplicar de verdad las tres R es un imperativo para adecuar la seguridad a los grandes cambios que se requieren aplicar en el ámbito comunal y social.

Dra. Luisa Fernanda Zambrano D.

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Tags: seguridad, socialismo, bienestar, Zambrano, Venezuela, público, común

Publicado por blasapisguncuevas @ 3:12  | Socialismos
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