S?bado, 30 de mayo de 2009
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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 30-05-2009


Democracy Now


Escuche

Laeconomía es un caos, el desempleo aumenta, la industria automotriz estácolapsando. Pero las ganancias de las empresas petroleras Chevron yShell son más altas que nunca. Sin embargo, alrededor del mundo—desdela selva ecuatoriana, hasta el Delta del Níger en Nigeria, pasando porlos tribunales y las calles de Nueva York y San Ramón, California—lagente está luchando contra las gigantes petroleras del mundo. Shell yChevron están en el centro de atención debido a sus asambleas deaccionistas y a un juicio histórico, dos hechos que están ocurriendoesta semana.

El 13 de mayo, las Fuerzas Armadas nigerianaslanzaron un ataque contra poblados en el Delta del Níger, una zona delpaís rica en petróleo. Se teme que cientos de civiles hayan muerto enla ofensiva. Una celebración en el poblado de Oporoza, en el área deldelta, fue atacada, según Amnistía Internacional. Un testigo le dijo ala organización: “Escuché el sonido de una aeronave; vi doshelicópteros militares disparando a las casas, al palacio,disparándonos a nosotros. Tuvimos que correr a un lugar seguro dentrode la selva. En los matorrales, escuché a adultos llorando, tantasmadres que no podían encontrar a sus hijos; todos corrieron para salvarsus vidas”.

Shell afronta un juicio en un tribunal federal deEstados Unidos, el caso Wiwa contra Shell, en base a la supuestacolaboración de la petrolera en la violenta represión del movimiento debase del pueblo Ogoni, del Delta del Níger, llevada a cabo por ladictadura nigeriana durante la década del 90. Shell explota lasriquezas petroleras del Delta del Níger, provocando desplazamientos,contaminación y deforestación. La demanda también afirma que Shellayudó a eliminar el Movimiento por la Sobrevivencia del Pueblo Ogoni ya su carismático líder, Ken Saro-Wiwa. Saro-Wiwa había sido elguionista de la telenovela más popular de Nigeria, pero decidió unirsea los Ogoni, cuyo territorio cerca del Delta del Níger había sidosurcado por oleoductos. Los niños de Ogonilandia, como sedenomina su tierra, no sabían lo que era una noche oscura, vivían bajolos destellos de las llamaradas, llamaradas de gas del tamaño de unedificio de apartamentos que estaban encendidas día y noche, y que sonilegales en Estados Unidos.

Entrevisté a Saro-Wiwa en 1994. Medijo: “A las empresas petroleras les gustan las dictaduras militaresporque, básicamente, bajo estas dictaduras pueden estafar. Lasdictaduras son brutales con la gente, y puedan negar los derechoshumanos de las personas y de las comunidades muy fácilmente, sinescrúpulos", y agregó: “En lo que a mí respecta, soy un hombre marcado”.

Saro-Wiwaregresó a Nigeria y fue arrestado por la Junta Militar. El 10 denoviembre de 1995, luego de un juicio arreglado, fue colgado junto conotros ocho activistas Ogoni.

En 1998, viajé al Delta del Nígercon el periodista Jeremy Scahill. Un ejecutivo de Chevron que seencontraba allí nos dijo que la empresa transportó tropas de la malreputada Fuerza Policíal Móvil nigeriana–conocida por su política de“matar e irse”-, en un helicóptero que le pertenecía a la compañía,hasta una lancha petrolera que había sido ocupada por manifestantes noviolentos. Dos manifestantes fueron asesinados, y muchos otros fueronarrestados y torturados.

Oronto Douglas, uno de los abogados deSaro-Wiwa, nos dijo: “Está muy claro que Chevron, al igual que Shell,utiliza a las Fuerzas Armadas para proteger sus actividades petroleras.Perforan y matan”.

Chevron es el segundo mayor accionista(después de la empresa petrolera francesa Total) del proyecto del campode gas natural y gasoducto de Yadana, en Birmania (que la Junta Militarha renombrado "Myanmar"). El gasoducto es la mayor fuente primaria deingresos de la Junta Militar, y sus ganacias le sumaron un total dealrededor de mil millones de dólares en 2007. La Premio Nobel de la PazAung San Suu Kyi, que fue elegida popularmente como líder de Birmaniaen 1990, ha estado bajo arresto domiciliario durante 14 de los últimos20 años, y tendrá que comparecer ante los tribunales nuevamente estasemana (el martes, el gobierno dijo que había puesto fin al arrestodomiciliario de Suu Kyi, pero permanece detenida, en espera delresultado del juicio). El gobierno de Estados Unidos prohibió a lasempresas estadounidenses invertir en Birmania desde 1997, pero Chevrontiene una exoneración, que heredó cuando adquirió la empresa petroleraUnocal.

Una larga lista en la que se enumeran abusos similarescometidos por Chevron, desde Filipinas a Kazajistán, Chad, Camerún,Irak, Ecuador y Angola, y en todo Estados Unidos y Canadá, es detalladaen un “informe anual alternativo” preparado por un consorcio deorganizaciones no gubernamentales, que está siendo distribuido a losaccionistas de Chevron en su asamblea anual de esta semana, y alpúblico en TrueCostofChevron.com.

Chevron está siendo investigadapor el Fiscal General del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo, acerca desi la empresa fue “precisa y exhaustiva” en la descripción de suspotenciales responsabilidades legales. Sin embargo, goza de una largatradición de contratar a gente con poder político. Condoleezza Rice fuedirectora de la empresa durante mucho tiempo (incluso había un buquepetrolero con su nombre), y el nuevo asesor general recientementecontratado es nada menos que el desprestigiado abogado del Pentágono,William J. Haynes, quien defendió las “técnicas de interrogatorioseveras”, incluso el submarino. El General James L. Jones, Asesor deSeguridad Nacional del Presidente Barack Obama, formó parte de la Juntade Directores de Chevron durante la mayor parte de 2008, hasta querecibió la designación de alto nivel en la Casa Blanca.

Saro-Wiwa dijo antes de morir: “Vamos a exigir nuestros derechos enforma pacífica, sin violencia, y venceremos”. Un movimiento popularmundial está creciendo para lograr justamente eso.

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Denis Moynihan colaboró en la investigación de esta columna.

AmyGoodman es presentadora de “Democracy Now!”, un noticiero internacionaldiario de una hora que se emite en más de 550 emisoras de radio ytelevisión en inglés y en 200 emisoras en español. Es co-autora dellibro “Standing Up to the Madness: Ordinary Heroes in ExtraordinaryTimes”, recientemente publicado en edición de bolsillo.

© 2009 Amy Goodman



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Tags: Chevron, Shell, Nigeria, Ogoni, petróleo, dictaduras, Goodman

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