Lunes, 01 de junio de 2009
Por: Oswaldo Reques Oliveros
Fecha de publicación: 31/05/09
Como si de escribir una novela se tratara cuando le dijeron a Mario Vargas Llosa, lo que nunca nadie esperaría de un Presidente: “bueno ven, vamos a debatir”, salió por la tangente manifestando que no le parecía que era seria la invitación, o que quizás le estaban preparando una emboscada. Eso me recordó a aquel compañero de la Universidad que siempre estaba buscando problemas cuando andabamos en grupo y amenazaba a extraños con pelear, él sabía que no lo dejaríamos, un día ya cansados nos pusimos de acuerdo el resto de los amigos, en que si lo volvía a hacer, lo dejaríamos, a ver hasta dónde llegaba, cuando en una de esas vio que no nos meteríamos, le dijo a aquel que tenía al frente dispuesto a revolcarlo: “bueno, por esta vez te perdono”, más nunca lo intentó y se acabó la pendejada. 

Como el cerebro de Mario está lleno de fantasías, cuando llegó al Aeropuerto de Maiquetía le dijó a la presentadora de los Estudios Hollyvisión, siguiendo un libreto preparado, repetido y aprendido por ambos, para reincidir en la visión que ellos han intentado construir de nuestro país, que un Comisario le había ofrecido acompañarlo hasta Caracas, pero que él le había respondido que no era necesario, porque le sobraban los amigos en Venezuela y nada tenía que temer, para después salir con esa cursilería de que no acudía a un encuentro en el que se debatirían ideas, porque podía ser una emboscada. 

El argumento del aeropuerto se caía por si sólo, pues todo el mundo sabe que cuando la policía ha recibido una orden de custodiar a alguien, sólo puede evitarlo con una contraorden del mismo órgano que se la dio. El otro de que no sentía miedo porque le sobraban los amigos, es soso, no tenía miedo porque en Venezuela hay posibilidad de pensar y expresar libremente las ideas y los pensamientos.. Amigos tenían Ghandi, Allende, Martin Luther King, Víctor Jara y miren como terminaron. Sencillamente era su necesidad de dejar correr la idea de que en Venezuela es amado, a pesar del “régimen” y por eso venía a exponer su vida, con el apoyo de sus amigos, que lo resguardarían de todo mal, amén. 

Cuando al hijito de Mario, Alvarito, le preguntaron por qué nunca se habían opuesto a Pinochet, sin ningún tapujo esputó: “porque existía neoliberalismo”, y allí radica verdaderamente todo el problema que está en la mesa, la expoliación de los recursos por las transnacionales, que rija la ley de la oferta y la demanda, en donde el mercado da la pauta, la privatización de la educación, la salud y todos los servicios básicos, haciendo del Estado un enano invisible y sin fuerza y en el que además exista un escenario propicio  para el tráfico de drogas, niños, trata de personas, tráfico de armas, de los que el neoliberalismo saca hoy partida manteniendo a millones de seres humanos en guerras que tan siquiera saben el porqué, garantizando la sociedad de la cual son mercenarios los Llosas, que van por el mundo hablando de la paz, el amor, la justicia y el valor de la “Democracia”, mientras su neoliberalismo tiene sumido a los cinco Continentes en la crisis económica más grande de los últimos cien años y el Estado, ese que no querían los filósofos de la tesis que ellos defienden, ha acudido nuevamente con el dinero de los pobres del mundo a salvarles sus bancos, compañías seguros, industrias automotrices, entre muchas otras. 
 
 
 

Las Conferencias que dieron, si es que las dieron, tan sólo las oyeron aquellos que pagaron un millón de bolívares, sin derecho a interrupciones, ni preguntas, pero el fin del show no se cumplió, porque ya un Gobierno maduro, como el venezolano, del que esperaban desplantes, pues el que las hace, se las imagina, los invitó a dialogar, discutir, debatir y esto era una vuelta de la tortilla, porque implicaba que el “régimen totalitario de Hugo Chávez”, abría las puertas del Palacio de Miraflores, asiento del Ejecutivo Nacional, en donde se encuentra el Jefe del Estado, para que debatieran, con una sola advertencia hecha por el Presidente venezolano: “no se puede evadir ningún tema, se vale hablar de todo”, nada mejor para un intelectual, un creador, un pensador: la única condición, no hay condición, en cuanto a los temas a abordar. 

El show develado y tumbado: la intención de difundir a través del mundo, una vez más, que no existía libertad de expresión en Venezuela, sería observado por los pobres de Africa, los ricos de Europa, los indiferentes de Estado Unidos, en una extraña manera de falta de Democracia a la venezolana. Esa fue la verdadera razón para que no acudieran a la cita que les hicieron, lo que además de una muestra de mala educación, era el fin de un plan concebido para malponer a nuestro país, pero que al no haberlo logrado, era mejor optar por victimizarse, para así no permitir que el mundo conociera en vivo y directo por la televisión, que la razón de los Llosas y demás mercenarios del pensamiento, es andar por el mundo, en nombre de la verdad, manipulando información, distorsionando realidades y pegando gritos desesperados a los cuatro vientos.

La verdad, cuando leí hace muchos años “La Guerra del Fin del Mundo”, me pareció increíble la narración y creatividad del autor, por lo vivo, sentido y convincente de lo que contaba, al colocar a un loco, con idea de visionario, que andaba por el mundo, tratando de convencerlo de que él era el elegido para decir las grandes verdades sobre lo que vendría y esperaba a todos. Hoy, ya se que no era creatividad de Mario Vargas Llosa, era su autobiografía la que escribía, cargada fanatismo, desesperación y un ego angustiado por ser reconocido como el iluminado. 
 



Tags: Llosa, Chávez, novela, Pinochet, neoliberalismo, Universidad, acuerdo

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